Las más grandes “malas costumbres” de aquellos que nos gusta el deporte son, en primer lugar ser entrenador de tribuna, de sofá y ahora de Twitter, por otro lado hacer análisis con el periódico de ayer y la tercera ser bipolares, los ídolos los enterramos con una facilidad asombrosa y llevamos al cielo a aquellos que lapidábamos la semana pasada.
Hace unas semanas el seleccionador nacional de La Vinotinto, Cesar Farías, levantó todo un revuelo con unas declaraciones donde aseguraba que iba a tomar “Decisiones Antipáticas” debido al “Endiosamiento y Conformismo” o “Soberbia” de algunos que componen La Vinotinto, acusándolos prácticamente de traición a la patria.
Se habló de Arango y Salomón, que no iban a estar para los juego de Perú y Paraguay, al final nada pasó, llegó la convocatoria y la única sorpresa fue la ausencia de Maestrico González, el cual salió beneficiado luego por la lesión de Edgar Jiménez, pero no sin antes recibir unas palabras del entrenador “Algo se tiene que revisar, ha tenido problemas con la titularidad”.
Dos caras de la moneda en esta doble fecha: contra Perú vimos como La Vinotinto se desvanecía en el segundo tiempo, no había verticalidad, los goles no llegaban, se dependió de la zurda de Arango y sus tiros libres. Nadie quería a Farías.
Contra Paraguay llegaron los cambios, medio país celebraba que Renny Vega no era titular, Miku, Agnel y El Minino tampoco y un Cichero suspendido le cambiaban la cara a La Vinotinto junto a unos Josef Martínez, Alexander González y un Salomón Rondón que demostró porque, hoy por hoy, no hay que pensar en dejarlo fuera del equipo. Todo el mundo amaba a Farías.
Más allá del resultado de los tres puntos que se consiguieron de esta gira en Perú y Paraguay, el análisis debe ir hacía las palabras del seleccionador: Profesor Farías, no tememos que tome decisiones nunca antes vistas, como usted dijo hay que ganarse el puesto en esta selección que esta destinada a hacer historia, pero tampoco se justifica que se arme tanto alboroto por una convocatoria.
Arango, Salomón y El Maestrico son de las piezas que más han aportado a La Vinotinto y directamente a la carrera de Farías como seleccionador, hoy en día son indiscutibles, pero no se puede pasar de ser descartado porque “Tenía muchísimo tiempo que no jugaba cinco partidos seguidos de titular” a ser tu primera opción de cambio y figura del juego. Los jugadores no necesitan que se les infunda miedo, que se les recuerde que no son titulares en sus equipos, que han cometido errores, necesitan que se les de confianza.
El día, que ni Dios lo quiera, Arango, Salomón o cualquiera pasa por un bajón, no juega y ya, los trapos sucios se lavan en casa como dicen por ahí y si hay jugadores que no se adaptan a la disciplina, no se convocan, pero sin show, sin notas de prensa sin firmar, sin mantener a un país en vilo esperando el anuncio, sin circo.
Mientras tanto debemos empujar todos al mismo ritmo, jugadores, entrenador, prensa y fanáticos… Vamos Vinotinto.
Geissler Paúl







