El vino conquista cada día más espacios dentro de Venezuela. Desde hace muchos años, en los países productores vitivinícolas tradicionales, fundamentalmente en Europa, el vino ha sido un alimento de consumo diario, sobre todo en la dieta mediterránea. En Venezuela la cultura es más reciente, precisamente inducida por los inmigrantes europeos y su mercado se centra en el público adulto contemporáneo de sectores sociales A,B y C, donde en los últimos 10 años ha aumentado el interés y consumo exponencialmente.
El vino es sinónimo de cultura, sentido y sofisticación. Su consumo tiende a ser moderado, ya que su diversidad ofrece una amplia oferta de aromas, sabores y estilos. Disfrutar de este mundo ayuda a abrirse a otros grupos ya que es un potenciador del relacionamiento social y empresarial. Además, estimula a nuestro paladar y nos abre al arte de apreciar y degustar, tanto el vino en sí como aliado a la gastronomía.
Venezuela actualmente enfrenta dificultades para la importación de muchos productos, lo que está repercutiendo en una menor oferta de etiquetas. La importación se concentra en la producción chilena o argentina, de donde tenemos una selección de excelente calidad, con vinos jóvenes y complejos, de una amplia diversidad varietal.
Actualmente los vinos europeos son escasos en nuestro mercado, principalmente los grandes caldos. Los llamados “vinos de mesa” que conseguimos originarios del Viejo Continente, en muchos casos no se aproximan al costo-beneficio que nos dan los suramericanos. Esto se ha convertido un gran problema para los amantes del vino, que necesitan buscar estas opciones en el exterior.

Como decíamos, saber de vinos resulta excelente estrategia en las mesas de negocios y entre amigos. Es un motivo para reunirse con personas que tengan afinidad en el tema para disfrutar momentos agradables donde dicha bebida sea el centro. En una mesa de negocios, puede desviarse la conversación en algún momento o lograr aproximarse a persona que tengan afinidad y hacer nuevas relaciones. Los grandes ejecutivos deben tener conocimiento de esta cultura y del arte de apreciar el buen vino y sobre todos las nuevas tendencias de la gastronomía, que resulta ser una conveniente herramienta de etiqueta empresarial en los tiempos de hoy.
En Venezuela preocupa ver como gran parte de esta llamada “cultura del vino” se ha vuelto un poco superficial. Son pocas las personas que convierten el tema en un motivo de encuentro, práctica y estudio. Las catas muchas veces no ofrecen al principiante una base para seguir, ya que esta requiere cierta dedicación. Como todo, la constancia es lo que nos da garantía para apreciar realmente este mundo, la memoria olfativa y gustativa son el secreto y estar abiertos a probar diferentes regiones/bodegas/uvas y estructuras, es lo que recomendamos.
El vino nos puede ofrecer un mundo paralelo, dentro del contexto en el cual vive el país. Debe ser visto como un alimento, no como una bebida alcohólica, y ser consumido moderadamente. No es recomendable caer en excesos y siempre debe ser disfrutado junto a un vaso con agua, para evitar la deshidratación natural que el alcohol produce en nuestro organismo. Al sentarse en una mesa, no es necesario consumir el mismo tipo de vino durante toda la comida, es importante variar. Se debe buscar acompañar con platos seleccionados y combinar la evolución de las diferentes estructuras. Salud!
Waleska Schumacher/ Gourmet Lounge






