Editorial: Las lecciones que nos deja Europa por Manuel Avendaño

Esta editorial no se refiere a Venezuela directamente pero si habla de las consecuencias que pudiesen tener sobre el resto del mundo los coletazos de una crisis económica, que nos recuerdan que la historia es cíclica.

Este fin de semana se realizaron elecciones en Europa: regionales en Alemania, presidenciales en Francia y Parlamentarias en Grecia. Haremos énfasis en esta dos últimas y trataremos de sacar unas cortas reflexiones acerca del futuro de Europa y como podrían influir en el resto del mundo.

El núcleo de la crisis se origino en Estados Unidos pero producto de la interconexión de los sistemas financieros se expandió a Europa, por lo cual, muchos países tuvieron que endeudarse para rescatar sus economías, comprometiendo de cierta forma planes futuros. Dos años después de que esta crisis estalla se empiezan a ver coletazos, no solo desde el punto de vista social sino desde el punto de vista político.

En Europa los países más desarrollados, Francia y Alemania, procuraron llevar a cabo un plan de rescate, basado en medidas de austeridad, para evitar “defaults” de países con economías más débiles. La primera lección nos la da Grecia que es uno de esos países que se endeudo tanto, algunos analistas dicen que entre otras cosas que producto de llevar a cabo los Juegos Olímpicos en 2004, que la crisis social estalló en 2011. Las medidas adoptadas por el gobierno griego llevaron a un costo social muy alto: desempleo, reducción de subvenciones a jubilados, recortes en el seguro social y por ende una disminución de la producción porque no había suficiente dinero circulante en la calle. Los griegos cansados de promesas, de resultados incumplidos e indignados por el suicidio de un jubilado frente a la sede del Parlamento hace unos meses, se dejaron llevar por los discursos populistas de la extrema izquierda y la extrema derecha, que reivindican la necesidad de un Estado con mayor control y buscando “chivos expiatorios” como los inmigrantes. Hoy, el Parlamento griego está conformado en su mayoría por extremistas que buscan la aniquilación de Europa y el cierre de la frontera griega como medidas de salvación.

La segunda lección nos la da Francia en donde la situación no es tan dramática pero sirve como respuesta a la arrogancia de un gobierno que paso por todas las recetas económicas posibles para evitar caer en una crisis que los afectaría competitivamente. Sarkozy no vio más allá de sus narices e hizo todo lo posible por mantener su hiperliderazgo y no por cumplir las promesas que hizo en su elección en 2007. François Hollande, primer socialista en llegar al poder 17 años después, propone enfrentarse a las medidas de austeridad con crecimiento y sin recortes que afecten el costo social, sin embargo ¿podrá reducir el déficit cumpliendo sus promesas? Llama la atención que en la última parte de la campaña también buscó enfrascarse en un discurso de dureza contra la inmigración ilegal, pero con menor tono que su rival de la primera ronda, Le Pen.

Estas dos elecciones sirven para observar el vuelco político en una Europa que esta exhausta de la crisis sin embargo llama la atención que ambos discursos, con matices, traten el tema de la inmigración como uno de puntos centrales de los problemas que enfrentan sus países, sin ver que esencialmente sus pueden generar sentimientos de xenofobia que ya están nuevamente sembrándose en los europeos y con niveles de intolerancia preocupantes. Así mismo las promesas de una resolver una crisis con medidas populistas, que posiblemente encontrarán resistencia institucional, generan una esperanza que podría llegar a ser irracional, y que recordaría a la europea pre guerra mundial.

Estas lecciones deben servir para nuestros gobernantes. La arrogancia tiene su costo y generalmente van en perjuicio de los pueblos que lo saben cobrar… y muy bien. El populismo, el totalitarismo y la desesperanza pueden ir de la mano. ¿Les parece conocido?

Manuel Avendaño

@manuelavendano

@Diploos

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Esta editorial no se refiere a Venezuela directamente pero si habla de las consecuencias que pudiesen tener sobre el resto del mundo los coletazos de una crisis económica, que nos recuerdan que la historia es cíclica.

Este fin de semana se realizaron elecciones en Europa: regionales en Alemania, presidenciales en Francia y Parlamentarias en Grecia. Haremos énfasis en esta dos últimas y trataremos de sacar unas cortas reflexiones acerca del futuro de Europa y como podrían influir en el resto del mundo.

El núcleo de la crisis se origino en Estados Unidos pero producto de la interconexión de los sistemas financieros se expandió a Europa, por lo cual, muchos países tuvieron que endeudarse para rescatar sus economías, comprometiendo de cierta forma planes futuros. Dos años después de que esta crisis estalla se empiezan a ver coletazos, no solo desde el punto de vista social sino desde el punto de vista político.

En Europa los países más desarrollados, Francia y Alemania, procuraron llevar a cabo un plan de rescate, basado en medidas de austeridad, para evitar “defaults” de países con economías más débiles. La primera lección nos la da Grecia que es uno de esos países que se endeudo tanto, algunos analistas dicen que entre otras cosas que producto de llevar a cabo los Juegos Olímpicos en 2004, que la crisis social estalló en 2011. Las medidas adoptadas por el gobierno griego llevaron a un costo social muy alto: desempleo, reducción de subvenciones a jubilados, recortes en el seguro social y por ende una disminución de la producción porque no había suficiente dinero circulante en la calle. Los griegos cansados de promesas, de resultados incumplidos e indignados por el suicidio de un jubilado frente a la sede del Parlamento hace unos meses, se dejaron llevar por los discursos populistas de la extrema izquierda y la extrema derecha, que reivindican la necesidad de un Estado con mayor control y buscando “chivos expiatorios” como los inmigrantes. Hoy, el Parlamento griego está conformado en su mayoría por extremistas que buscan la aniquilación de Europa y el cierre de la frontera griega como medidas de salvación.

La segunda lección nos la da Francia en donde la situación no es tan dramática pero sirve como respuesta a la arrogancia de un gobierno que paso por todas las recetas económicas posibles para evitar caer en una crisis que los afectaría competitivamente. Sarkozy no vio más allá de sus narices e hizo todo lo posible por mantener su hiperliderazgo y no por cumplir las promesas que hizo en su elección en 2007. François Hollande, primer socialista en llegar al poder 17 años después, propone enfrentarse a las medidas de austeridad con crecimiento y sin recortes que afecten el costo social, sin embargo ¿podrá reducir el déficit cumpliendo sus promesas? Llama la atención que en la última parte de la campaña también buscó enfrascarse en un discurso de dureza contra la inmigración ilegal, pero con menor tono que su rival de la primera ronda, Le Pen.

Estas dos elecciones sirven para observar el vuelco político en una Europa que esta exhausta de la crisis sin embargo llama la atención que ambos discursos, con matices, traten el tema de la inmigración como uno de puntos centrales de los problemas que enfrentan sus países, sin ver que esencialmente sus pueden generar sentimientos de xenofobia que ya están nuevamente sembrándose en los europeos y con niveles de intolerancia preocupantes. Así mismo las promesas de una resolver una crisis con medidas populistas, que posiblemente encontrarán resistencia institucional, generan una esperanza que podría llegar a ser irracional, y que recordaría a la europea pre guerra mundial.

Estas lecciones deben servir para nuestros gobernantes. La arrogancia tiene su costo y generalmente van en perjuicio de los pueblos que lo saben cobrar… y muy bien. El populismo, el totalitarismo y la desesperanza pueden ir de la mano. ¿Les parece conocido?

Manuel Avendaño

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