Más Valioso, más votado

Nadie puede discutir que el bateador con mejor promedio al bate es el líder bate, de hecho nadie vota para eso, gana quien tenga los mejores números y listo. Igual en otros departamentos ofensivos y defensivos, como bases robadas, carreras impulsadas, asistencias o ponches y juegos ganados. Los que terminen la temporada de primeros son los líderes y eso no tiene discusión.

Con los premios de elección es diferente, la discusión puede prolongarse por horas, días y años.

Mi papá, que era yanquista, murió furioso con los miembros de la “Asociación de Escritores de Beisbol de América” porque en 1941 y 1946 antes que Joe DiMaggio o en 1957 antes que Mickey Mantle, el Jugador Más Valioso debió ser Ted Williams.

Insistía en que Ted Willams ha debido ganar por lo menos siete premios “MVP” y tenía números para demostrarlo. Sin embargo reconocía que la relación hostil del extraordinario bateador con los periodistas tuvo que ver con los resultados, pero no desmeritaba a los jugadores de los Yankees, aunque reconocía lo importante que era ser de los Bombarderos y la popularidad.

La elección del Jugador Más Valioso la hacen los miembros de la Asociación de Escritores de Beisbol de América y son ellos quienes, de acuerdo a sus pareceres, deciden. Lo hacen sobre la base de la actuación de los jugadores y unas reglas que indican que todos los jugadores son elegibles, incluyendo bateadores designados y lanzadores y que no es necesario que el equipo haya clasificado. La votación ocurre al final de la temporada, así que lo hecho en postemporada no influye en lo absoluto.

El MVP lo gana quien aglutina la mayor cantidad de voluntades en torno al valor de su trabajo y este año el abridor de los Tigres de Detroit, Justín Verlander, lo ganó, por encima de Jacoby Ellsbury, José Bautista, Curtis Granderson y Miguel Cabrera.

De 28 votos al primer lugar, 13 fueron para el derecho que alcanzó la triple corona del pitcheo con 24 victorias,  2.40 de efectividad, 250 ponches en  251 innings de labor y 34 salidas.

Si yo votara, probablemente no lo haría por un pitcher porque soy de las que cree que debe ser un jugador de todos los días, tampoco por un designado porque prefiero a los que aportan con el bate y con el guante,  creo que un Jugador Más Valioso debe ser integral y  aportar en cada victoria, pero eso es sólo mi opinión. Sería necio no reconocer que 24 victorias, en cualquier época, además del liderato en ponches y carreras permitidas, 4 juegos completos, dos blanqueos y un ‘no-hitter’  evidencian una actuación memorable, extraordinaria.

Verlander sigue en la cuenta que comenzó  Don Newcombe (Dodgers) en 1956 y que siguieron su compañero Sandy Koufax en 1953, Bob Gibson (Cardenales) en 1968, Denny McLain el mismo año (Tigres), Vida Blue (Atléticos)  en 1971, Rollie FIngers (Cerveceros) en 1981, Guillermo “Willie” Hernández en 1984 (Tigres), Roger Clemens (Medias Rojas) en 1986 y Dennis Eckerlsley (Atléticos) en 1992. Todos ganadores de Cy Young y Más Valioso.

En esta votación además influyen intangibles, la opinión personal de cada escritor, la popularidad del pelotero, su actuación dentro y fuera del terreno, la filosofía del juego que tienen los que opinan y hasta la simpatía o no del jugador.

Que ganara Verlander no sorprendió a la mayoría, pero que Miguel Cabrera quedara en el quinto lugar cayó muy mal, sobre todo entre los seguidores del aragüeño  que piensan que hubo una injusticia.

Para muchos Verlander no habría ganado tanto de no ser por Cabrera, pero otros podrían decir que Cabrera no fue el único respaldo, tomando en cuenta la actuación de Víctor Martínez, Maglio Ordoñez, Brandon Inge, el catcher Ávila, etc…

Es una forma de verlo, es una opinión basada en la actuación de Cabrera, de la valoración que tuvieron sus batazos para los resultados obtenidos por Detroit; una opinión válida, con  elementos reales y subjetivos, igual que el aplicado por quienes votaron para premiar a Justin Verlander.

Este era el año del abridor de los Tigres, hasta ganó el premio al “Jugador del Año” que decide la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas.

Y Miguel Cabrera, su compañero de equipo y competidor en esta distinción, dijo que habr´â votado por el pitcher.

Está de moda Justin Verlander.

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Nadie puede discutir que el bateador con mejor promedio al bate es el líder bate, de hecho nadie vota para eso, gana quien tenga los mejores números y listo. Igual en otros departamentos ofensivos y defensivos, como bases robadas, carreras impulsadas, asistencias o ponches y juegos ganados. Los que terminen la temporada de primeros son los líderes y eso no tiene discusión.

Con los premios de elección es diferente, la discusión puede prolongarse por horas, días y años.

Mi papá, que era yanquista, murió furioso con los miembros de la “Asociación de Escritores de Beisbol de América” porque en 1941 y 1946 antes que Joe DiMaggio o en 1957 antes que Mickey Mantle, el Jugador Más Valioso debió ser Ted Williams.

Insistía en que Ted Willams ha debido ganar por lo menos siete premios “MVP” y tenía números para demostrarlo. Sin embargo reconocía que la relación hostil del extraordinario bateador con los periodistas tuvo que ver con los resultados, pero no desmeritaba a los jugadores de los Yankees, aunque reconocía lo importante que era ser de los Bombarderos y la popularidad.

La elección del Jugador Más Valioso la hacen los miembros de la Asociación de Escritores de Beisbol de América y son ellos quienes, de acuerdo a sus pareceres, deciden. Lo hacen sobre la base de la actuación de los jugadores y unas reglas que indican que todos los jugadores son elegibles, incluyendo bateadores designados y lanzadores y que no es necesario que el equipo haya clasificado. La votación ocurre al final de la temporada, así que lo hecho en postemporada no influye en lo absoluto.

El MVP lo gana quien aglutina la mayor cantidad de voluntades en torno al valor de su trabajo y este año el abridor de los Tigres de Detroit, Justín Verlander, lo ganó, por encima de Jacoby Ellsbury, José Bautista, Curtis Granderson y Miguel Cabrera.

De 28 votos al primer lugar, 13 fueron para el derecho que alcanzó la triple corona del pitcheo con 24 victorias,  2.40 de efectividad, 250 ponches en  251 innings de labor y 34 salidas.

Si yo votara, probablemente no lo haría por un pitcher porque soy de las que cree que debe ser un jugador de todos los días, tampoco por un designado porque prefiero a los que aportan con el bate y con el guante,  creo que un Jugador Más Valioso debe ser integral y  aportar en cada victoria, pero eso es sólo mi opinión. Sería necio no reconocer que 24 victorias, en cualquier época, además del liderato en ponches y carreras permitidas, 4 juegos completos, dos blanqueos y un ‘no-hitter’  evidencian una actuación memorable, extraordinaria.

Verlander sigue en la cuenta que comenzó  Don Newcombe (Dodgers) en 1956 y que siguieron su compañero Sandy Koufax en 1953, Bob Gibson (Cardenales) en 1968, Denny McLain el mismo año (Tigres), Vida Blue (Atléticos)  en 1971, Rollie FIngers (Cerveceros) en 1981, Guillermo “Willie” Hernández en 1984 (Tigres), Roger Clemens (Medias Rojas) en 1986 y Dennis Eckerlsley (Atléticos) en 1992. Todos ganadores de Cy Young y Más Valioso.

En esta votación además influyen intangibles, la opinión personal de cada escritor, la popularidad del pelotero, su actuación dentro y fuera del terreno, la filosofía del juego que tienen los que opinan y hasta la simpatía o no del jugador.

Que ganara Verlander no sorprendió a la mayoría, pero que Miguel Cabrera quedara en el quinto lugar cayó muy mal, sobre todo entre los seguidores del aragüeño  que piensan que hubo una injusticia.

Para muchos Verlander no habría ganado tanto de no ser por Cabrera, pero otros podrían decir que Cabrera no fue el único respaldo, tomando en cuenta la actuación de Víctor Martínez, Maglio Ordoñez, Brandon Inge, el catcher Ávila, etc…

Es una forma de verlo, es una opinión basada en la actuación de Cabrera, de la valoración que tuvieron sus batazos para los resultados obtenidos por Detroit; una opinión válida, con  elementos reales y subjetivos, igual que el aplicado por quienes votaron para premiar a Justin Verlander.

Este era el año del abridor de los Tigres, hasta ganó el premio al “Jugador del Año” que decide la Asociación de Peloteros de Grandes Ligas.

Y Miguel Cabrera, su compañero de equipo y competidor en esta distinción, dijo que habr´â votado por el pitcher.

Está de moda Justin Verlander.

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