La doble moral de Chavez con Noam Chomsky

Leyendo la panfletaria edición en inglés del periódico oficial del régimen “Correo del Orinoco”, que dirige la doble cedulada (¿y acaso doble informante de la CIA y la DIM?)  Eva Golinger, me topo con una información en la que a toda página destaca la definitiva influencia del presidente Hugo Chávez para la liberación por parte del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad de dos estudiantes estadounidenses detenidos por haber entrado sin permiso al territorio de Irán.

Los presos liberados fueron Joshua Fattal y Shane Bauer.

La gringuita merideña hace hincapié en que la fuerza humanitaria del caudillo venezolano fue decisiva para lograr de las autoridades de la dictadura iraní la libertad de sus compatriotas gringos. (“Él vio el lado humanitario de ésto y que al final parece que se trataba de un malentendido muy desafortunado”)

Señala que Chávez atendió el llamado de los familiares de los detenidos a través de ella y que las peticiones que por la misma liberación hicieron el actor ligado al régimen criollo Sean Penn y el escritor y anti guerrerista Noam Chomsky. La cuasi funcionaria rojita alaba a Chávez pues con este gesto y la ayuda que tuvo para liberar a los secuestrados por las FARC en su momento, entre los que estaban algunos estadounidenses, son la mejor demostración del respeto que por los derechos humanos tiene el jefe del gobierno venezolano de cuya sensibilidad ella da fe.

Lo increíble de todo esto es que en estos días alaban y bendicen a Chomsky como un iluminado a favor de la libertad de dos estadounidenses pero hace apenas unos meses, el 2 de julio pasado, ignoraron la dura carta que el mismo Chomsky, desmarcándose de Chávez, lanzó a la opinión pública mundial acusando al caudillo de “asaltar la democracia y acumular poder en exceso”. En la misma ocasión pidió a Chávez liberar a la jueza María Lourdes Afiuni, presa sin juicio por órdenes de Chávez tras haber otorgado la libertad condicional al banquero Eligio Cedeño, detenido ilegalmente y sin juicio por varios años.

En ese momento ni Chávez ni la Golinger ni Maduro ni sus adulantes en la cancillería se dieron por aludidos.

Es la doble moral que vemos en todas las figuras del régimen.

Repito aquí la carta de Noam Chomsky a Chávez ahora que sus funcionarios alaban al caudillo por lograr la libertad de otros estadounidenses.

Ignorar la petición de Chomsky es otra burla más de un gobierno acosado, corrupto, inútil y al que lo único que le interesa es perpetuarse en el poder y apropiarse con descaro de todos los fondos públicos

La Carta de Chomsky a Chávez:
“La jueza María Lourdes Afiuni ha sufrido bastante”

Con esta carta pública, quiero expresar mi apoyo abierto de la libertad de la jueza María Lourdes Afiuni, detenida en Venezuela desde diciembre de 2009. En noviembre del año pasado se me informó de su situación por la iniciativa América Latina del Centro Carr para la política de derechos humanos en la Universidad de Harvard. Desde entonces, he estado directamente involucrado en los esfuerzos de mediación con el gobierno venezolano, con el fin de liberar de la cárcel a través de ella un gesto de clemencia por el presidente Chávez.

La Jueza Afiuni ha tenido mi simpatía y solidaridad desde el principio. La forma en que fue detenida, las inadecuadas condiciones de su encarcelamiento, el trato degradante que sufrió en el Instituto Nacional de Orientación Femenina, la grave erosión de su salud y la crueldad se muestra en contra de ella, todos ellos debidamente documentados, me dejó muy preocupado por su bienestar físico y psicológico, así como por su seguridad personal.

Estas razones me motivaron en diciembre de 2010 para abordar, conjuntamente con el Centro Carr, una petición de perdón oficial del presidente en el contexto de la amnistía presidencial anual.

En enero recibí con alivio la noticia de que el abogado general de Venezuela había sugerido arresto domiciliario para la jueza Afiuni dado su estado de salud frágil, que acabó con la cirugía de emergencia. Estar en su casa con su familia y con la debida atención médica ha sido, sin duda, una importante mejora de su situación.

Sin embargo, la jueza Afiuni ha sufrido bastante. Ella ha sido objeto de actos de violencia y humillaciones para socavar su dignidad humana. Estoy convencido de que debe ser puesta en libertad, no sólo debido a sus condiciones de salud física y psicológica, pero de conformidad con la dignidad humana, la revolución bolivariana se presenta como una meta. En tiempos de gritos en todo el mundo por la libertad, la detención de María Lourdes Afiuni se destaca como una clara excepción que debe ser remediada rápidamente, por el bien de la justicia y los derechos humanos en general y para la afirmación de un papel de honor por Venezuela en estas luchas.

Por las razones expuestas, quiero a los venezolanos hacer conscientes de mi total solidaridad con la jueza Afiuni, mientras que ratifico mi compromiso inquebrantable con los esfuerzos de avanzada por el Centro Carr de la Universidad de Harvard a su salida de prisión. Al mismo tiempo, voy a tener esperanzas de que el presidente Chávez considere un acto humanitario que ponga fin a la detención del juez.

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Leyendo la panfletaria edición en inglés del periódico oficial del régimen “Correo del Orinoco”, que dirige la doble cedulada (¿y acaso doble informante de la CIA y la DIM?)  Eva Golinger, me topo con una información en la que a toda página destaca la definitiva influencia del presidente Hugo Chávez para la liberación por parte del presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad de dos estudiantes estadounidenses detenidos por haber entrado sin permiso al territorio de Irán.

Los presos liberados fueron Joshua Fattal y Shane Bauer.

La gringuita merideña hace hincapié en que la fuerza humanitaria del caudillo venezolano fue decisiva para lograr de las autoridades de la dictadura iraní la libertad de sus compatriotas gringos. (“Él vio el lado humanitario de ésto y que al final parece que se trataba de un malentendido muy desafortunado”)

Señala que Chávez atendió el llamado de los familiares de los detenidos a través de ella y que las peticiones que por la misma liberación hicieron el actor ligado al régimen criollo Sean Penn y el escritor y anti guerrerista Noam Chomsky. La cuasi funcionaria rojita alaba a Chávez pues con este gesto y la ayuda que tuvo para liberar a los secuestrados por las FARC en su momento, entre los que estaban algunos estadounidenses, son la mejor demostración del respeto que por los derechos humanos tiene el jefe del gobierno venezolano de cuya sensibilidad ella da fe.

Lo increíble de todo esto es que en estos días alaban y bendicen a Chomsky como un iluminado a favor de la libertad de dos estadounidenses pero hace apenas unos meses, el 2 de julio pasado, ignoraron la dura carta que el mismo Chomsky, desmarcándose de Chávez, lanzó a la opinión pública mundial acusando al caudillo de “asaltar la democracia y acumular poder en exceso”. En la misma ocasión pidió a Chávez liberar a la jueza María Lourdes Afiuni, presa sin juicio por órdenes de Chávez tras haber otorgado la libertad condicional al banquero Eligio Cedeño, detenido ilegalmente y sin juicio por varios años.

En ese momento ni Chávez ni la Golinger ni Maduro ni sus adulantes en la cancillería se dieron por aludidos.

Es la doble moral que vemos en todas las figuras del régimen.

Repito aquí la carta de Noam Chomsky a Chávez ahora que sus funcionarios alaban al caudillo por lograr la libertad de otros estadounidenses.

Ignorar la petición de Chomsky es otra burla más de un gobierno acosado, corrupto, inútil y al que lo único que le interesa es perpetuarse en el poder y apropiarse con descaro de todos los fondos públicos

La Carta de Chomsky a Chávez:
“La jueza María Lourdes Afiuni ha sufrido bastante”

Con esta carta pública, quiero expresar mi apoyo abierto de la libertad de la jueza María Lourdes Afiuni, detenida en Venezuela desde diciembre de 2009. En noviembre del año pasado se me informó de su situación por la iniciativa América Latina del Centro Carr para la política de derechos humanos en la Universidad de Harvard. Desde entonces, he estado directamente involucrado en los esfuerzos de mediación con el gobierno venezolano, con el fin de liberar de la cárcel a través de ella un gesto de clemencia por el presidente Chávez.

La Jueza Afiuni ha tenido mi simpatía y solidaridad desde el principio. La forma en que fue detenida, las inadecuadas condiciones de su encarcelamiento, el trato degradante que sufrió en el Instituto Nacional de Orientación Femenina, la grave erosión de su salud y la crueldad se muestra en contra de ella, todos ellos debidamente documentados, me dejó muy preocupado por su bienestar físico y psicológico, así como por su seguridad personal.

Estas razones me motivaron en diciembre de 2010 para abordar, conjuntamente con el Centro Carr, una petición de perdón oficial del presidente en el contexto de la amnistía presidencial anual.

En enero recibí con alivio la noticia de que el abogado general de Venezuela había sugerido arresto domiciliario para la jueza Afiuni dado su estado de salud frágil, que acabó con la cirugía de emergencia. Estar en su casa con su familia y con la debida atención médica ha sido, sin duda, una importante mejora de su situación.

Sin embargo, la jueza Afiuni ha sufrido bastante. Ella ha sido objeto de actos de violencia y humillaciones para socavar su dignidad humana. Estoy convencido de que debe ser puesta en libertad, no sólo debido a sus condiciones de salud física y psicológica, pero de conformidad con la dignidad humana, la revolución bolivariana se presenta como una meta. En tiempos de gritos en todo el mundo por la libertad, la detención de María Lourdes Afiuni se destaca como una clara excepción que debe ser remediada rápidamente, por el bien de la justicia y los derechos humanos en general y para la afirmación de un papel de honor por Venezuela en estas luchas.

Por las razones expuestas, quiero a los venezolanos hacer conscientes de mi total solidaridad con la jueza Afiuni, mientras que ratifico mi compromiso inquebrantable con los esfuerzos de avanzada por el Centro Carr de la Universidad de Harvard a su salida de prisión. Al mismo tiempo, voy a tener esperanzas de que el presidente Chávez considere un acto humanitario que ponga fin a la detención del juez.

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