El Ministro El Aissami debe renunciar: Ya por Juan Carlos Zapata

Se sabe que la corrupción no renuncia ministros ni remueve altos funcionarios de este Gobierno. Pero lo del ministro Tarek El Aissami es el colmo. Lo demuestra el trabajo de Eligio Rojas ayer en Ultimas Noticias. Excelente reportaje. Sin cabo suelto. “La Fiscalía acusa al CICPC de falsear tres autopsias”. Se trata de los tres detenidos que murieron en la División de Aprehensiones de El Rosal. Ya se sabe. Murieron por palos que les dieron “los mayorales”. Los policías. Pero falsearon todo. Y entre los que mintieron, está el Ministro quien dijo, una y otra vez, que los golpes no fueron la causa de la muerte. Y no sólo eso, según Eligio Rojas, el titular “sugirió que entre los mismos presos se golpearon”. Tal afirmaci&oa cute;n ocurrió a la semana de la golpiza. ¿No lo sabía el Ministro? ¿Le informaron mal? ¿En una semana no pudo chequear el informe que le suministraba el CICPC?

Pero es que no contento con aquello, da cuenta Eligio Rojas de la rueda de prensa colectiva con la jerarquía del Ministerio y el cuerpo policial, en la cual el Ministro, para  sustentar que sí, los detenidos se habían golpeado entre ellos, “mandó a buscar un video, el cual colocó en la computadora de su escritorio mientras comentaba: Ves cómo el mismo se golpea”, aludiendo a la imagen de un hombre tendido…”. O sea, mentira tras mentira. Porque luego se mintió de nuevo en la autopsia. Hasta llegar a esta nueva situación. Grave. Gravísima.

Ya la imagen de El Aissami viene deteriorada por su pésima gestión para combatir la inseguridad y depurar los cuerpos policiales, al punto de que Chávez, por fin, ha reconocido el problema de la inseguridad que acogota a todo el país. ¿Cómo creerle ahora la versión de la avioneta que partió de La Carlota para una entrega controlada de droga? ¿Una entrega controlada descontrolada?  ¿Le mintieron al Presidente? De modo que ya resulta evidente que el Ministro no debe continuar en el cargo. Por algo se escucha que Freddy Bernal es quien lo puede sustituir.  La Fiscalía tiene la palabra. Chávez también.

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Se sabe que la corrupción no renuncia ministros ni remueve altos funcionarios de este Gobierno. Pero lo del ministro Tarek El Aissami es el colmo. Lo demuestra el trabajo de Eligio Rojas ayer en Ultimas Noticias. Excelente reportaje. Sin cabo suelto. “La Fiscalía acusa al CICPC de falsear tres autopsias”. Se trata de los tres detenidos que murieron en la División de Aprehensiones de El Rosal. Ya se sabe. Murieron por palos que les dieron “los mayorales”. Los policías. Pero falsearon todo. Y entre los que mintieron, está el Ministro quien dijo, una y otra vez, que los golpes no fueron la causa de la muerte. Y no sólo eso, según Eligio Rojas, el titular “sugirió que entre los mismos presos se golpearon”. Tal afirmaci&oa cute;n ocurrió a la semana de la golpiza. ¿No lo sabía el Ministro? ¿Le informaron mal? ¿En una semana no pudo chequear el informe que le suministraba el CICPC?

Pero es que no contento con aquello, da cuenta Eligio Rojas de la rueda de prensa colectiva con la jerarquía del Ministerio y el cuerpo policial, en la cual el Ministro, para  sustentar que sí, los detenidos se habían golpeado entre ellos, “mandó a buscar un video, el cual colocó en la computadora de su escritorio mientras comentaba: Ves cómo el mismo se golpea”, aludiendo a la imagen de un hombre tendido…”. O sea, mentira tras mentira. Porque luego se mintió de nuevo en la autopsia. Hasta llegar a esta nueva situación. Grave. Gravísima.

Ya la imagen de El Aissami viene deteriorada por su pésima gestión para combatir la inseguridad y depurar los cuerpos policiales, al punto de que Chávez, por fin, ha reconocido el problema de la inseguridad que acogota a todo el país. ¿Cómo creerle ahora la versión de la avioneta que partió de La Carlota para una entrega controlada de droga? ¿Una entrega controlada descontrolada?  ¿Le mintieron al Presidente? De modo que ya resulta evidente que el Ministro no debe continuar en el cargo. Por algo se escucha que Freddy Bernal es quien lo puede sustituir.  La Fiscalía tiene la palabra. Chávez también.

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