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Armando y desarmando

Si este gobierno siente profundo desprecio por la separación de poderes es perfectamente lógico que sienta aun más desprecio por la independencia del Banco Central.  Con esto no decimos que entiendan en que consiste aquello o que beneficios y desventajas conlleva tener un Banco Central independiente.  Solo estamos comentando que tal actitud es perfectamente lógica y comprensible dentro del esquema del Estado que procuran alcanzar.

El Banco Central de Venezuela rara vez ha gozado de una autonomía suficiente. Su prestigio se ha erosionado con el deterioro de la moneda, no desde hace 12 años, sino desde el inicio de los ochenta. Gran parte del desprecio que algunos sentimos por la entidad no viene de la enorme y capaz fuerza de trabajo que en otrora e incluso ahora, labora en esta institución. El desprecio que muchos sentimos sobre la institución que debería ser el garante del valor de nuestra moneda se debe a la degradación constante de nuestro signo monetario producto de la ausencia de alguna política monetaria medianamente sensata. Esta responsabilidad recae única y exclusivamente en su directorio, por donde han desfilado sin lugar a dudas personas respetables, pero con más frecuencia de la deseada, hemos visto desfilar personas que no reúnen la talla para tan importante responsabilidad.

Hoy que el Banco Central de Venezuela parece un zombi seguimos viendo a alguno de sus directores dar declaraciones. No nos referimos en este caso al plenipotenciario ministro alquimista. Nos referimos a otra persona. Por estos días le vimos Armando un cuento en VTV. El cuento decía algo así como que “En medio de esa crisis que ha estado viviendo la economía internacional, la economía venezolana ha mostrado un proceso de recuperación que se va a mantener”.  Cualquier lector desprevenido podría interpretar esta declaración como un “Blindaje Giordani 2.0”. Todos sabemos que este director ya no dirige sino que es dirigido. Todos sabemos que no es más que un operador político apoltronado en el directorio. Eso es de conocimiento público. Eso ya no molesta, lo que molesta es que pretenda creer que somos ingenuos.

Revisemos los números. Empleando cifras anualizadas, Venezuela desde el inicio de la crisis financiera internacional,  ha estado 6 trimestres en recesión. Eso equivale a 6 trimestres más que Argentina y Colombia, 4 más que Brasil, 2 más que Chile e igual número de trimestres que México. Si solo el número de trimestres fuese el problema no sería tan grave la cosa, podríamos decir que estamos al lado de México. El asunto es que mientras que todas las grandes economías de la región tienen hoy un producto superior a al año del inicio de la crisis, Venezuela tiene un producto todavía 3% menor.  A lo que el nuestro director sin orquesta se refiere como una “sólida” recuperación, no es otra cosa que un vergonzoso rebote de balón medicinal.

La verdad es que el desempeño económico de Venezuela en los últimos años ha sido decepcionante y en gran medida se lo debemos a los vendedores de pomadas que se han encargado del diseño de la política económica. La economía venezolana probablemente continúe su mediocre recuperación, pero sin lugar a dudas no se deberá en forma alguna a nuestros gestores de política, sino a pesar de ellos. Sabemos también,  que por más que algunos pretendan estar en control, son controlados, por más que pretendan vender esperanza, no la tienen, sabemos que por más que pretendan andar Armando políticas solo son mirones de palo.

Francisco Ibarra Bravo

@franibar10

Foto: http://www.flickr.com/photos/jorgeluis/

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Si este gobierno siente profundo desprecio por la separación de poderes es perfectamente lógico que sienta aun más desprecio por la independencia del Banco Central.  Con esto no decimos que entiendan en que consiste aquello o que beneficios y desventajas conlleva tener un Banco Central independiente.  Solo estamos comentando que tal actitud es perfectamente lógica y comprensible dentro del esquema del Estado que procuran alcanzar.

El Banco Central de Venezuela rara vez ha gozado de una autonomía suficiente. Su prestigio se ha erosionado con el deterioro de la moneda, no desde hace 12 años, sino desde el inicio de los ochenta. Gran parte del desprecio que algunos sentimos por la entidad no viene de la enorme y capaz fuerza de trabajo que en otrora e incluso ahora, labora en esta institución. El desprecio que muchos sentimos sobre la institución que debería ser el garante del valor de nuestra moneda se debe a la degradación constante de nuestro signo monetario producto de la ausencia de alguna política monetaria medianamente sensata. Esta responsabilidad recae única y exclusivamente en su directorio, por donde han desfilado sin lugar a dudas personas respetables, pero con más frecuencia de la deseada, hemos visto desfilar personas que no reúnen la talla para tan importante responsabilidad.

Hoy que el Banco Central de Venezuela parece un zombi seguimos viendo a alguno de sus directores dar declaraciones. No nos referimos en este caso al plenipotenciario ministro alquimista. Nos referimos a otra persona. Por estos días le vimos Armando un cuento en VTV. El cuento decía algo así como que “En medio de esa crisis que ha estado viviendo la economía internacional, la economía venezolana ha mostrado un proceso de recuperación que se va a mantener”.  Cualquier lector desprevenido podría interpretar esta declaración como un “Blindaje Giordani 2.0”. Todos sabemos que este director ya no dirige sino que es dirigido. Todos sabemos que no es más que un operador político apoltronado en el directorio. Eso es de conocimiento público. Eso ya no molesta, lo que molesta es que pretenda creer que somos ingenuos.

Revisemos los números. Empleando cifras anualizadas, Venezuela desde el inicio de la crisis financiera internacional,  ha estado 6 trimestres en recesión. Eso equivale a 6 trimestres más que Argentina y Colombia, 4 más que Brasil, 2 más que Chile e igual número de trimestres que México. Si solo el número de trimestres fuese el problema no sería tan grave la cosa, podríamos decir que estamos al lado de México. El asunto es que mientras que todas las grandes economías de la región tienen hoy un producto superior a al año del inicio de la crisis, Venezuela tiene un producto todavía 3% menor.  A lo que el nuestro director sin orquesta se refiere como una “sólida” recuperación, no es otra cosa que un vergonzoso rebote de balón medicinal.

La verdad es que el desempeño económico de Venezuela en los últimos años ha sido decepcionante y en gran medida se lo debemos a los vendedores de pomadas que se han encargado del diseño de la política económica. La economía venezolana probablemente continúe su mediocre recuperación, pero sin lugar a dudas no se deberá en forma alguna a nuestros gestores de política, sino a pesar de ellos. Sabemos también,  que por más que algunos pretendan estar en control, son controlados, por más que pretendan vender esperanza, no la tienen, sabemos que por más que pretendan andar Armando políticas solo son mirones de palo.

Francisco Ibarra Bravo

@franibar10

Foto: http://www.flickr.com/photos/jorgeluis/

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Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.