Casey Stangel: El viejo profesor

El beisbol es un deporte rico en personajes interesantes. Unos son inspiradores, otros sólo fueron magníficos jugadores, también los hay adorables, extraños, amargados, divertidos, valientes, detestables, admirables, ejemplares y no tanto. Lo juegan hombres, así que hay peloteros buenos, regulares y malos.

Por ejemplo, nadie puede negar que Ty Cobb fue un jugador de genialidad descomunal, pero mala gente, que llaman; un hombre racista, antipático, avaro y con un ego que sobrepasaba su inmensa superioridad para jugar beisbol, un amor propio de loco.

Lou Gehrig era extraordinario en el terreno de juego y en el terreno de la vida, un hombre cuya historia parece inventada, un verdadero héroe.

Hay hombres que parecen de mentira, como Babe Ruth, por ejemplo o  Ted Williams. Tipos que protagonizaron montones de hazañas sólo imaginables en el terreno del beisbol.

De Yogi Berra se dice es el “gran filósofo” y se hable de “Yoguismos” para referirse a sus famosas citas. Yo si creo que Yogi es un sabio y sus verdades, simple, de Perogrullo me parecen geniales. Pero es que es beisbol es también una filosofía y uno de sus mejores exponentes se llamó Casey Stangel.

Stangel, un tipo diferente a los de su época, era cómico, un manager que sabía sacar lo mejor de sus jugadores, a quien le gustaba verlos divertirse. ¿Á quién no se divierte ganando?

Casey Stangel, el mismo quien hace 99 se convirtió en el 2do hombre de la era moderna del juego, que conecta cuatro hits en su debut. Desde entonces sabe el mundo del beisbol de su inigualable existencia.

Digamos, para empezar, que Casey Stangel no se llamaba así, su verdadero nombre era Charles Dillon Stengel. Aunque la mayoría de sus anécdotas son como manager, como jugador activo estuvo con los Dodgers, Fillis, Piratas, Gigantes y Bravos.

Antes de dedicarse al juego era un dentista en su Kansas City natal. Él miso decía: ‘”no era muy bueno sacando dientes, pero mi madre adoraba mi trabajo”.

Como jugador, además de su gran debut, se recuerda la Serie Mundial de 1923, un juego en el que dio dos jonrones jugando con los Gigantes. Según cuentan las crónicas de la época, con el primer cuadrangular recorrió las bases brincando de alegría y además se metió lo dedos en la nariz frente a más de 63 mil fanáticos de los Yankees, cosa que por un tiempo impidió que fuera nombrado piloto de los Bombarderos del Bronx, después de su retiro como jugador activo.

Con los Yankees, Casey Stangel ganó 10 títulos de Serie Mundial en 12 campañas. Con los Mets no tuvo tanto éxito, era el nuevo equipo de la ciudad, un equipo que obligó a Casey a decir que “Los Mets me han enseñado maneras de perder que yo  no conocía”…

“The Old Professor” murió a los 85 años de edad, como manager estuvo 25 años, 3 con los Dodgers de Brooklyn, 6 con los Bravos de Boston, 12 con los Yankees y 4 más con los Mets.

Contó con hombres como Yogi Berra, Phil Rizzuto, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford…tuvo bajo su mando a buena parte de los mejores Yankees de todos los Yankees. Los duendes solían estar de su lado, siempre tan apegados a la alegría de un buen batazo que no atrape nadie.

Mi papá, que era más exagerado que un andaluz, me decía que Stangel era un manager incomparable, un poco loco…,pero que aquellos Yankees eran tan superiores, que Casey Stangel se quedaba dormido en el banco y ellos bateaban y bateaban y ganaban solos.

Era un cuento de mi papá para ver mi cara de asombro, se divertía comprobándome que sus historias de tipos reales eran mejores que las novelas de ficción. En verdad no existe ningún yanquista que no adore a Casey Stangel.

El “Viejo Profesor” dejó en frases mucho de su filosofía del juego de beisbol, aplicables a la vida.

“Ser manager es que te paguen por los jonrones que pegan otros”.

“El buen pitcheo siempre detendrá al buen bateo y viceversa”

“La clave para ser un buen manager es mantener a los jugadores que te odian lejos de los que todavía están indecisos”

“Son más los juegos de beisbol que se pierden que los que se ganan”.

Y esta, genial, que resume la vida de un hombre exitoso:

“Hay un tiempo en la vida de todo hombre y yo he tenido muchos”.

Siempre que hurgamos en su historia, encontramos lecciones. Si creemos en su visión del juego y la vida, tenemos que ganar siempre que se pueda.

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El beisbol es un deporte rico en personajes interesantes. Unos son inspiradores, otros sólo fueron magníficos jugadores, también los hay adorables, extraños, amargados, divertidos, valientes, detestables, admirables, ejemplares y no tanto. Lo juegan hombres, así que hay peloteros buenos, regulares y malos.

Por ejemplo, nadie puede negar que Ty Cobb fue un jugador de genialidad descomunal, pero mala gente, que llaman; un hombre racista, antipático, avaro y con un ego que sobrepasaba su inmensa superioridad para jugar beisbol, un amor propio de loco.

Lou Gehrig era extraordinario en el terreno de juego y en el terreno de la vida, un hombre cuya historia parece inventada, un verdadero héroe.

Hay hombres que parecen de mentira, como Babe Ruth, por ejemplo o  Ted Williams. Tipos que protagonizaron montones de hazañas sólo imaginables en el terreno del beisbol.

De Yogi Berra se dice es el “gran filósofo” y se hable de “Yoguismos” para referirse a sus famosas citas. Yo si creo que Yogi es un sabio y sus verdades, simple, de Perogrullo me parecen geniales. Pero es que es beisbol es también una filosofía y uno de sus mejores exponentes se llamó Casey Stangel.

Stangel, un tipo diferente a los de su época, era cómico, un manager que sabía sacar lo mejor de sus jugadores, a quien le gustaba verlos divertirse. ¿Á quién no se divierte ganando?

Casey Stangel, el mismo quien hace 99 se convirtió en el 2do hombre de la era moderna del juego, que conecta cuatro hits en su debut. Desde entonces sabe el mundo del beisbol de su inigualable existencia.

Digamos, para empezar, que Casey Stangel no se llamaba así, su verdadero nombre era Charles Dillon Stengel. Aunque la mayoría de sus anécdotas son como manager, como jugador activo estuvo con los Dodgers, Fillis, Piratas, Gigantes y Bravos.

Antes de dedicarse al juego era un dentista en su Kansas City natal. Él miso decía: ‘”no era muy bueno sacando dientes, pero mi madre adoraba mi trabajo”.

Como jugador, además de su gran debut, se recuerda la Serie Mundial de 1923, un juego en el que dio dos jonrones jugando con los Gigantes. Según cuentan las crónicas de la época, con el primer cuadrangular recorrió las bases brincando de alegría y además se metió lo dedos en la nariz frente a más de 63 mil fanáticos de los Yankees, cosa que por un tiempo impidió que fuera nombrado piloto de los Bombarderos del Bronx, después de su retiro como jugador activo.

Con los Yankees, Casey Stangel ganó 10 títulos de Serie Mundial en 12 campañas. Con los Mets no tuvo tanto éxito, era el nuevo equipo de la ciudad, un equipo que obligó a Casey a decir que “Los Mets me han enseñado maneras de perder que yo  no conocía”…

“The Old Professor” murió a los 85 años de edad, como manager estuvo 25 años, 3 con los Dodgers de Brooklyn, 6 con los Bravos de Boston, 12 con los Yankees y 4 más con los Mets.

Contó con hombres como Yogi Berra, Phil Rizzuto, Joe DiMaggio, Mickey Mantle, Whitey Ford…tuvo bajo su mando a buena parte de los mejores Yankees de todos los Yankees. Los duendes solían estar de su lado, siempre tan apegados a la alegría de un buen batazo que no atrape nadie.

Mi papá, que era más exagerado que un andaluz, me decía que Stangel era un manager incomparable, un poco loco…,pero que aquellos Yankees eran tan superiores, que Casey Stangel se quedaba dormido en el banco y ellos bateaban y bateaban y ganaban solos.

Era un cuento de mi papá para ver mi cara de asombro, se divertía comprobándome que sus historias de tipos reales eran mejores que las novelas de ficción. En verdad no existe ningún yanquista que no adore a Casey Stangel.

El “Viejo Profesor” dejó en frases mucho de su filosofía del juego de beisbol, aplicables a la vida.

“Ser manager es que te paguen por los jonrones que pegan otros”.

“El buen pitcheo siempre detendrá al buen bateo y viceversa”

“La clave para ser un buen manager es mantener a los jugadores que te odian lejos de los que todavía están indecisos”

“Son más los juegos de beisbol que se pierden que los que se ganan”.

Y esta, genial, que resume la vida de un hombre exitoso:

“Hay un tiempo en la vida de todo hombre y yo he tenido muchos”.

Siempre que hurgamos en su historia, encontramos lecciones. Si creemos en su visión del juego y la vida, tenemos que ganar siempre que se pueda.

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