Perú eligió nuevo Presidente. Después de una reñida segunda vuelta –apenas dos puntos porcentuales de diferencia sobre Keiko Fujimori- Ollanta Humala resultó electo el pasado domingo. El diario El Comercio no pudo haber titulado mejor: “un resultado que llama a concertar”. Son muchas inquietudes las que levanta el militar retirado. Su simpatía con el presidente venezolano, Hugo Chávez, es innegable, a pesar del distanciamiento que mostró durante toda la campaña. Recordemos que Humala se lanzó por primera vez a la presidencia en 2006 y contó con un apoyo mediático y económico por parte del gobierno de Venezuela, cosa que le jugó en contra y terminó siendo una de las causas para su derrota en ese entonces.
El llamado a la unidad nacional debe darse en Perú de inmediato. Humala recibe a un país completamente dividido después de los comicios electorales y si no genera un clima de confianza y estabilidad pudiesen venir años duros para los peruanos. Coincido con Mario Vargas Llosa cuando se refería durante la primera vuelta de las elecciones que elegir entre Keiko y Humala era como “elegir entre el SIDA y el cáncer”. Difiero que Humala represente el modelo que implantó Lula en Brasil, al menos me parece precipitado expresarlo, como lo hizo el escritor durante la segunda vuelta. Hasta ahora, pienso que su inclinación va hacia el eje del ALBA (Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Cuba y Ecuador) aunque con una estrategia distinta, ya que muchos de los que encabezan a estas naciones, especialmente Chávez, han dejado de ser bien vistos no solo en el mundo, sino en la región. Si es así, es una mala noticia para América Latina, pero también deja en evidencia la debilidad del jefe de Estado venezolano. Ya no se atreve a entrometerse en asuntos electorales ajenos y otros se cuidan de identificarse con él. Sin embargo, esto no es nuevo en política, ¿recuerdan como Chávez se distanciaba de Fidel y el socialismo durante su primera campaña en 1998?
La bolsa de Perú sufrió su peor caída histórica (12, 45%) al día siguiente de las elecciones. Keiko reconoció resultados y pidió que se genere confianza. Mientras que el actual presidente peruano, Alán García, pidió a la gente darle el apoyo al nuevo mandatario.
Los peruanos se encontraron en una encrucijada. Era votar por el fantasma del pasado que representaba Alberto Fujimori, con su hija de candidata, o la incertidumbre, pero cierta esperanza que generaba Humala. Los comicios fueron una muestra de no elegir al mejor, sino al menos malo. Dios libre a Perú de un sistema militarista autoritario alejado de la democracia.
@dsmolansky







