La justicia tarda pero llega

En junio de 2001 fue trasladado el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, quedando registrado este hecho en la historia del Tribunal y, sin duda, de la justicia penal internacional como un gran precedente histórico.

Se trataba de la primera vez en que un ex jefe de Estado era llevado ante una corte penal internacional, representando esto un progreso y una evolución importante en la justicia internacional. Concibiendo que el avance del derecho internacional público no sería posible sin el dinamismo y las relaciones cambiantes que existen a nivel internacional, es interesante observar los pasos en esta materia, se han venido generando.

Las atrocidades cometidas en la primera mitad del siglo XX, I y II Guerra Mundial,  que hoy pudieran ser consideradas crímenes contra la humanidad, fueron el inicio para que existiera la necesidad de legislar ciertos actos y juzgar a sus responsables en tribunales internacionales.

De allí que los tribunales de Nuremberg y el penal militar internacional para el Lejano Oriente, inscribieran un antecedente para que el sistema de Naciones Unidas en los años ´90 concibiera  los tribunales Ad Hoc (ex Yugoslavia-1993 y para Rwanda-1994), con el fin de tratar crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, nunca antes juzgados.

Este mismo Tribunal para la antigua Yugoslavia prepara esta semana, la primera comparecencia del ex general serbobosnio,  Ratko Mladic, para responder a 11 cargos en total sobre genocidio (8000 asesinato de hombres y niños musulmanes en 1995), crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados en Sarajevo durante 4 años y que causó 12.000 muertes.

Así como, los casos de la ex Yugoslavia y Rwanda todavía abiertos han generado ruido en materia de justicia internacional, sería interesante ver otros como el de Augusto Pinochet, Omar Al-Bashir o Muamar Gadafi para comprobar que independientemente del cargo que se reclame, se ejerza o se haya tenido, la justicia debe llegar más temprano que tarde.

Los eventos de este año 2011 y en general los vividos en estos 11 años del siglo XXI, deben servir para reimpulsar los avances que ya se venían dando en justicia penal. No importa si eres el presidente de la gran potencia económica y militar, el presidente de un pequeño país remoto u otro que con fachadas ahoga las bases fundamentales de una democracia, lo relevante es que la justicia llegue. Los escépticos piensan que esta verdadera justicia no llegará por el poder, por la hegemonía, o los lazos que existen en el contexto internacional.

Sin embargo, pudiéramos ser optimistas al pensar que así como, el siglo XX nos dejó varios rostros y episodios nefastos y lamentables para la humanidad, del mismo modo, los reordenamientos sobre la base de estos hechos, ha creado un impulso en las relaciones y una huella para tratar de buscar ciertas soluciones. La justicia puede que tarde para algunos pero llega. Lo importante es que dentro de este cúmulo de actores e instancias internacionales, en un mundo cada vez más globalizado, el compromiso por la verdadera justicia sea cada vez mayor.

Por Adriana Boersner Herrera

Twitter: @aboersner @diploos

http//diploos.com

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En junio de 2001 fue trasladado el ex presidente yugoslavo Slobodan Milosevic al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, quedando registrado este hecho en la historia del Tribunal y, sin duda, de la justicia penal internacional como un gran precedente histórico.

Se trataba de la primera vez en que un ex jefe de Estado era llevado ante una corte penal internacional, representando esto un progreso y una evolución importante en la justicia internacional. Concibiendo que el avance del derecho internacional público no sería posible sin el dinamismo y las relaciones cambiantes que existen a nivel internacional, es interesante observar los pasos en esta materia, se han venido generando.

Las atrocidades cometidas en la primera mitad del siglo XX, I y II Guerra Mundial,  que hoy pudieran ser consideradas crímenes contra la humanidad, fueron el inicio para que existiera la necesidad de legislar ciertos actos y juzgar a sus responsables en tribunales internacionales.

De allí que los tribunales de Nuremberg y el penal militar internacional para el Lejano Oriente, inscribieran un antecedente para que el sistema de Naciones Unidas en los años ´90 concibiera  los tribunales Ad Hoc (ex Yugoslavia-1993 y para Rwanda-1994), con el fin de tratar crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, nunca antes juzgados.

Este mismo Tribunal para la antigua Yugoslavia prepara esta semana, la primera comparecencia del ex general serbobosnio,  Ratko Mladic, para responder a 11 cargos en total sobre genocidio (8000 asesinato de hombres y niños musulmanes en 1995), crímenes de guerra y contra la humanidad perpetrados en Sarajevo durante 4 años y que causó 12.000 muertes.

Así como, los casos de la ex Yugoslavia y Rwanda todavía abiertos han generado ruido en materia de justicia internacional, sería interesante ver otros como el de Augusto Pinochet, Omar Al-Bashir o Muamar Gadafi para comprobar que independientemente del cargo que se reclame, se ejerza o se haya tenido, la justicia debe llegar más temprano que tarde.

Los eventos de este año 2011 y en general los vividos en estos 11 años del siglo XXI, deben servir para reimpulsar los avances que ya se venían dando en justicia penal. No importa si eres el presidente de la gran potencia económica y militar, el presidente de un pequeño país remoto u otro que con fachadas ahoga las bases fundamentales de una democracia, lo relevante es que la justicia llegue. Los escépticos piensan que esta verdadera justicia no llegará por el poder, por la hegemonía, o los lazos que existen en el contexto internacional.

Sin embargo, pudiéramos ser optimistas al pensar que así como, el siglo XX nos dejó varios rostros y episodios nefastos y lamentables para la humanidad, del mismo modo, los reordenamientos sobre la base de estos hechos, ha creado un impulso en las relaciones y una huella para tratar de buscar ciertas soluciones. La justicia puede que tarde para algunos pero llega. Lo importante es que dentro de este cúmulo de actores e instancias internacionales, en un mundo cada vez más globalizado, el compromiso por la verdadera justicia sea cada vez mayor.

Por Adriana Boersner Herrera

Twitter: @aboersner @diploos

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