
Si el paralelo sigue su indetenible y acelerada marcha hacia los Bs. 200, la inflación en 2015 se ubicará por lo menos sobre 110%. Tendremos que vivir con cambios de precios semanales promedio hasta del 3%, cifra que representa poco menos que lo que acontece anualmente en Colombia y que casi duplica la variación año a año que se vive en los Estados Unidos. Este círculo vicioso, de paso, hará que el dólar se acerque a los 400 al cierre del año entrante.
En nuestra entrega a Runrun.es del 23 de Septiembre de 2014, “Aquí manda el Paralelo”, presentamos un modelo de correlación que demostraba que la cotización del dólar en las calles –en efecto– determina en un 92,4% las variaciones en precios (coeficiente de correlación R² ajustado). Proyectando con base en la cotización actual, el INPC a Agosto 2015 remontaría 1.431,79, con una variación anual del 107% (ver gráfica). Sin embargo, la tendencia alcista, del 23,3% en 2012, al 56,2% en 2013 y 63,4% hasta Agosto 2014 cuando el BCV dejó de publicar cifras, más los agravantes que hay y que vienen, nos hacen predecir una espiral inflacionaria más elevada. Y recordemos que este marcador es un promedio maquillado o al menos suavizado por los controles. Algunos rubros, particularmente los adquiridos vía el mercado negro, aumentarán más verticalmente. El Cendas reporta que los alimentos han aumentado 98% en los últimos doce meses, por ejemplo.

El Gobierno tratará de evitar una híper-inflación, pero la sequía de divisas es y será tan grave que, primeramente, si no consigue nuevos préstamos, recurrirá a la imprenta de billetes (NOTA: y aún consiguiéndolos, porque seguramente no cubrirá la brecha cambiaria que estimamos sobre los US$ 47 millardos para 2015, dada por las importaciones y salida de capitales que no cubra el Cencoex), lo que disparará aún más el circulante monetario y la demanda agregada interna, y, segundo, al no contar con divisas suficientes para alimentar las subastas del Sicad, la presión sobre el paralelo se agravará (véase RunRunes 09/12/2014: “¡Venezuela empeña hasta el Furro!”). En la medida que la situación económica empeora, y la cuestión política se deteriora, la percepción de los mercados derrumbará los bonos, aumentará el riesgo país y el costo de la deuda pública, echándole más leña al fuego. Y ni hablar si caemos en “default” como predicen algunos analistas. ¿Habrá voces diciéndole a Maduro que le de una patada a la lámpara?
¿Y se atrevería el Gobierno a devaluar en año electoral? La lógica dictaría que, para corregir las distorsiones cambiarias, se lleve el dólar oficial a la paridad del poder adquisitivo que diferentes analistas sugieren se ubica entre Bs. 18 y 35 p/US$ (NOTA: el Mac Dólar se calcularía a Diciembre sobre los Bs. 24, pero a la mitad de 2015, al ritmo que lleva la inflación, apuntaría a 32 bolívares). Esta tasa sería el nuevo Sicad 1, eliminándose el 6,30, dejándose que el Sicad 2asuma el cambio implícito que remonta actualmente sobre Bs. 88. Pero este Gobierno antepone lo político a lo económico. Los radicales seguramente claman porque no se toque el “bolívar fuerte”, ese que “está más fuerte que nunca”, como dijo el Presidente, por lo cual no se aplicarán los ajustes necesarios, tal como se requieren.
En la práctica, quizás terminemos con un paradójico “ni lo uno, ni lo otro, sino todo lo contrario”. Es decir, este Gobierno no hará lo lógico, y se mantendrán las distorsiones, aunque las presiones de la economía y la sociedad lo forzarán a intentar alguna salida, quizás radical, dejando deslizar el Sicad a niveles más razonables, y seguirá pasando a estas subastas todo menos lo más básico para decir que el cambio oficial sigue siendo 6,30. Quizás –como ya se hace– permitan que Pdvsa venda más de sus divisas a lo que hoy son Bs. 12 por dólar, y que los exportadores e inversionistas las vendan a 49,96, o a lo que llegue, para aumentar así la oferta en ambos mercados en un intento de frenar el paralelo. Mientras eso no pase, a George Washington no lo para nadie.
Así que –ceteris paribus– si el Gobierno continua siendo ineficaz en controlar el INPC, pretendiendo controlar la fiebre colocándole pañitos fríos al termómetro, tendremos que vivir con una inflación mensual sobre el 10%, sujeta a las decisiones que se vayan tomando, como puede ser el aumento de la gasolina o del IVA, a los acontecimientos cívico-militares que son mucho más que rumores, a la psicología de los mercados y a otras variables que –como los precios petroleros– van de mal en peor. De seguir así, en dos años le quitarán tres ceros más al bolívar fuerte para hacerlo –ahora sí– “más fuerte que nunca”. ¡Así, así, así es que se gobierna!
¿Cómo sobrevivir una híper-inflación con recesión y estantes vacíos? Lamentablemente, el remedio para uno agravará la enfermedad de todos: Los trabajadores exigirán aumentos. Los consumidores, comprarán por adelantado y –quienes puedan– se endeudarán para comprar o invertir, porque a tasas de interés del 16% al 29%, en dos o tres meses la inflación compensará los intereses. Los empresarios tratarán de mantenerse por delante de la espiral inflacionaria, ajustando precios por encima del INPC, lamentablemente, porque lo más seguro es que el producto que consigan para reponer el que se vendió sea de otra marca, calidad o presentación más cara.
¡A dolarizarse! Ante la inflación que viene, exporte, importe, compre o invierta, porque el bolívar fuerte no valdrá ni medio centavito de dólar.
@qppasociados



