Ya quisiera uno que todos los días tuviésemos tantos batazos y buenas jugadas como para no saber con quién comenzar, pero como es necesario jerarquizar, hagámoslo con Omar Vizquel, el más veterano de los criollos que juegan pelota en la Gran Carpa.
Omar Vizquel cada vez que aparece en el line up hace historia, pero ayer era un día especial, juego de domingo, en Cleveland, la ciudad que vio los mejores años de su magia, un público que lo adora y se lo hace saber cada vez que escucha su nombre por el sonido interno y además tenía el chance de arribar al hit 2.800 en su temporada número 23 en las Mayores y el juego 2.851.
Cuando supimos temprano que el manager Oswaldo Guillén lo había puesto en la alineación celebramos que se iniciara para él otra etapa del recorrido que lo conducirá a la meca del beisbol.
En el tercer inning, en su primer turno, conectó el envío de Justin Masterson, una recta adentro que pudo chocar para enviarla al jardín derecho de Progressive Field de Cleveland.
Cuando se supo que era el hit 2.800, el estadio le aplaudió en muestra de la admiración que siente por quien durante 10 temporadas dio el mejor juego que fue posible en la pradera corta de Cleveland.
Imagina esta cronista que cuando Omar Vizquel sea exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown lo hará con la gorra de los Indios de Cleveland. Lo imagino con un traje elegantísimo y la gorra de los indígenas, con ese calorón que hace a finales de julio en ese pueblito de Nueva York donde habitan los inmortales del beisbol.
Después dio otro hit y se puso a sólo doce de George Sisler, Salón de la Fama y ocupante provisional del puesto 46 de todos los tiempos entre los más prolíficos hiteadores del beisbol.
Y uno se lo dice y pareciera que ni se inmuta, que no está pendiente de eso, sino de meterse en el juego para ayudar a su equipo a llegar a la postemporada y esa actitud la tiene desde la primavera.
Aunque le gusta saber, me atrevería a decir que le incomoda un poco que le digamos los records que lleva, los nombres grandes que desplaza, las posibilidades de ir aún más allá; lo toma con humildad, pero se siente el silencio, reflexivo, como si estuviera pensando y luego dice “qué bueno, palabras mayores”, pero no se detiene en eso, sino en la necesidad de jugar para aportar al equipo cada vez que entra al campo o se para en el plato.
Omar Vizquel cumple 44 años el 24 de abril, entra al campo con la sabiduría de los años, las ganas de un novato y el cuerpo de un jugador en su mejor forma física, razones por las que no hay que dudar que podrá ayudar a los Medias Blancas cada vez que Guillén lo anote en el line up y como dijimos, cada vez que eso ocurre, el señor hace historia.
Aquí les dejamos el momento del hit 2.800, conservó la pelota, dice que la guardará en un lugar donde tiene los mejores recuerdos de su carrera como jugador.
(Por cierto aclaró que no tiene cuenta en twitter o facebook y argumenta que necesita concentrarse en su juego, así que habrá que esperar su retiro, es decir, no sabemos cuándo).
En la jerarquía se impuso Vizquel, así en que en unas horas tendremos que hablar de Bob Kelly Abreu, quien ligó de 5-5 con 2 bases por bola, se embasó siete veces, entre los venezolanos, sólo él y César Gutiérrez han logrado semejante cosa.
Miguel Cabrera quien sigue sin creer en los Yankees y en la serie inaugural les cayó a palos, cosa que viene haciendo desde que los vio por primera vez en una Serie Mundial y le dio jonrón a Roger Clemens.
Habrá que escribir de Asdrúbal Cabrera, quien el domingo participó en otro tripleplay y también de los jonrones de los primeros días, el trabajo de Félix Hernández la noche del viernes y claro, pero en nota a parte, de los increíbles Orioles que no barrían a nadie en una serie inaugural desde 1998.
Así comenzó el beisbol…¡qué no escampe!









