La embajada cerró a finales del 2011 tras un asalto protagonizado por estudiantes iranÃes
El ministro de Exteriores británico, William Hague, ha anunciado la reapertura de la embajada británica en Irán como parte de un”acercamiento para ayudar a resolver la crisis en Irak”. “Irán es un paÃs muy importante en una región volátil”, reconoció Hague en un texto remitido al Parlamento británico. “Mantener una presencia allÃ, a pesar de las difÃciles condiciones, es un pilar central en la polÃtica diplomática global del Reino Unido”.
La embajada británica habÃa sido cerrada a finales del 2011 tras un asalto protagonizado por estudiantes iranÃes. El episodiodesencadenó la total ruptura de las relaciones diplomáticas entre los dos paÃses, restablecida tan sólo parcialmente con elnombramiento de Ajay Sharma como titular “no residente” del Departamento de Asuntos de Irán.
Sharma, de origen indio, visitó por primera vez Teherán con su nuevo cargo en diciembre del 2013 y ha ido allanando el terreno para el total restablecimiento de las relaciones diplomáticas, acelerado ahora por la explosiva situación de Irak.
William Hague ha descartado por su parte el envÃo de tropas a Irak, aunque ha ofrecido personalmente al secretario de EstadoJohn Kerry la ayuda de “expertos en contra-terrorismo” que podrÃan arropar a las fuerzas especiales norteamericanas.
El primer ministro británico, David Cameron, se ha mostrado especialmente cauto sobre la posibilidad de una participación británica en una nueva operación militar en Irak. La voz más notoria en el Partido Conservador contra el envÃo de tropas ha sido la del alcalde de Londres, Boris Johnson, que ha llamado “irresponsable” a Tony Blair por defender a estas alturas la guerra de Irak en el 2003 y reclamar una nueva intervención militar.
“Tenemos que liberarnos de la idea de que nosotros hemos causado esto; no es cierto”, se exculpó Blair en un extenso artÃculo publicado en su propia web, en la que que acusaba veladamente al presidente Obama de haber ordenado la retirada de sus tropas “demasiado pronto”.
“Entiendo que haya hostilidad pública hacia nuestra participación en las guerras de Afganistán e Irak”, escribe Blair. “Pero cada vez que aplazamos la acción, nos vemos forzados a actuar más tarde”.




