APENAS EL PRESIDENTE COMANDANTE anunció que enviaría a Fuerte Tiuna un primer lote de damnificados, “por un año o mas”, mientras se le construyen sus viviendas en el mismo recinto militar o en otros parajes de la geografía caraqueña un alerta roja se encendió entre los oficiales que con sus familias viven en lo que se llama guarnición, es decir donde residen los afortunados que dentro de la instalación militar usufructúan apartamentos y casas vigiladas las 24 horas para evitar la delincuencia que tras las cercas del Fuerte azotan a los venezolanos.
De inmediato y como primera medida se ordenó cercar unos edificios en construccion destinados a oficiales. Se evitaba así que metieran, con la improvisación que cada día se comprueba mas, a los nuevos vecinos temporales en la edificación a medio construir.
Ya saben los militares que en anteriores oportunidades con desplazados ,por lluvias o deslaves, la delincuencia ha entrado a su recinto y vieron el auge delincuencia con robos, raterías, asaltos y robo de vehículos.
La otra acción fue cercar los alrededores de las barracas donde alojaron a los desplazados. Le abrieron un acceso directo a la autopista de El Valle para que así no entraran al fuerte. La única panadería en las instalaciones les queda a unas diez cuadras y no pueden acceder pues los militares no los dejan.
Los que están trabajando y deben acudir a sus empleos no pueden salir con facilidad ya que el recelo militar esta bien fundado tras experiencias anteriores. Saben que en medio del dolor ajeno y la incomodidad por el desplazamiento de sus vidas se colean demasiados delincuentes que se siente apoyados por el mensaje odioso del comandante presidente.
Veremos que mas hacen hoy. La situación esta planteada. Verde y rojo como que no pegan.







