Hace 40 años el mundo de la literatura erótica dio un giro cuando Nancy Friday publicó My secret garden (Mi jardín secreto), que fue la primera obra en desmentir la teoría de que los hombres son los únicos en tener fantasías sexuales.
Fantasías de sumisión: desde divertirse con un hombre dominante hasta disfrutar con violaciones. Látigos, esposas, mordazas y vendas son el regocijo de muchas mujeres, que utilizan estos instrumentos sexuales al más puro estilo de Christian Grey.
Fantasías de dominación: pero no siempre prefieren a un hombre dominante, sino que en ocasiones son ellas las que quieren “hacerse con el poder”. Engaños simulados, esclavos sexuales o humillaciones; todo sirve para sentir que dominas a tu pareja.
Fantasías de exhibiciones y voyerismo: en definitiva, observar a parejas mientras tienen relaciones sexuales y que otra gente te observe mientras tú las tienes.
Fantasías de sexo grupal: alrededor de un 15% de las encuestadas indicaron que les gustaría protagonizar escenas que normalmente no viven. Entre ellas destacaron tener sexo con un hombre y una mujer a la vez o, simplemente, llevar a cabo relaciones grupales.
Fantasías sexuales con la pareja: sin embargo, para una gran cantidad de mujeres la fantasía principal es con una persona en particular, que suele coincidir con su pareja. Asimismo hay otras que confiesan su deseo de llegar a la intimidad con un personaje famoso, un amigo o un compañero de trabajo.
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