El fenómeno Chávez
El presidente venezolano retiene un fuerte tirón popular pese a los fracasos de su gestión
Por Luis Prado / Maye Primera
Un presidente enfermo, con el desgate que supone el ejercicio del poder durante 14 años y una gestión plagada de promesas incumplidas e incompetencia, estaría condenado en buena parte del mundo a unaderrota segura si buscase una nueva reelección. Pero no en Venezuela, no tratándose de Hugo Chávez. El cáncer le ha hecho al presidente venezolano perder reflejos y el número de sus mítines se ha reducido en comparación con años anteriores, pero Chávez aún retiene un fuerte tirón popular, tanto que este jueves cerrará su campaña en Caracas, donde se espera que reúna a cientos de miles de partidarios, con la expectativa de lograr un cuarto mandato en las elecciones del domingo.
“Chávez tiene un talento especial para la empatía con los sectores populares y además no tiene escrúpulos. Ha convertido al Estado en una agencia de publicidad personal”, explica Alberto Barrera, autor junto con Cristina Marcano de la biografía Chávez, sin uniforme. “Existe una gran masa popular que le es devota, a los que cambió la vida y les hizo cobrar importancia de su protagonismo social. Antes de su llegada al poder, en Venezuela se vendía una armonía que no era tal. Había clasismo, racismo y desigualdad, y Chávez supo aprovecharse de eso. Puso a la pobreza en el centro del debate público”, añade.
“El chavismo tiene dos mitos fundacionales: la interpretación de la implosión del sistema de partidos en 1998 como un rotundo fracaso de la democracia y el reivindicativo de las demandas sociales”, afirma Colette Capriles, profesora de Teoría Política de la Universidad Simón Bolívar, sin parentesco con el líder opositor, Henrique Capriles. “Parte de su éxito es su recuperación de un modelo patriarcal, sobre todo en el mundo rural, un mundo lleno de ausencias por la vertiginosa urbanización de Venezuela. En 1920 solo el 20% de la población era urbana y en 1980 llegaba al 79%”.
“Chávez logra llevar a cabo una refundación moderna del culto a la personalidad. Crea la figura de un caudillo militar melodramático, autoritario y cursi, lo que le da éxito. Tras 1998, revive el mito de que es el hombre a caballo quien hace la historia y de que el mundo civil es inoperante y corrupto. Así llevamos 14 años de promoción del mundo militar”, afirma Barrera.
Pese a que se sabe que desde junio de 2011 padece un cáncer, Chávez ha recorrido varios Estados del país pregonando que en estas elecciones “están en juego la vida y la independencia de Venezuela”, llenándose la boca con la palabra “patria”, citando a Fidel Castro y pasando de largo sobre los problemas reales de los venezolanos como la inseguridad -19.000 asesinatos en 2011- o la crisis eléctrica. Como comenta un joven opositor, “les dice a la gente que si no tienen luz, que no se preocupen, que es un apagón revolucionario”.
“No existe un chavismo ideológico”, afirma Colette Capriles. “Chávez se suma al castrismo, por la necesidad de tener una genealogía de izquierdas y mucha gente se le une porque piensan que obtendrán algún beneficio del Gobierno por modesto que sea”. Barrera ve esta admiración por el dictador cubano inmersa “en la búsqueda de Chávez de una épica propia”. Como dijo hace años el político brasileño José Sarney, a Chávez para ser Castro “le falta historia y le sobra petróleo”.
A cuatro días de las elecciones las encuestas dan un empate técnico entre los dos candidatos. Chávez saltó al ring limitado por su enfermedad pero capaz aún, como el genial showman de la política que es, de emocionar a las masas y lograr una identificación personal con ellas. Su proyecto es consolidar su hegemonía hasta el año 2019 y está claro que si vence, aunque sea por la mínima, actuará como si hubiera arrollado. Enfrente tiene a la gran sorpresa de esta campaña, Henrique Capriles, que ha sabido evitar el intercambio de golpes de la polarización política.
“Por primera vez la oposición tiene una identidad popular y una alternativa que no es simplemente que Chávez se vaya. Capriles ha sabido construir una épica, la del ciudadano frente al poder y logrado una empatía con la gente a partir de valores como la humildad, la eficacia y la honestidad. Es un duelo desigual, es Capriles contra el Estado”, asegura Barrera.
¿Qué ocurrirá el domingo? El biógrafo de Chávez responde: “Si pierde, no sé lo que hará en la realidad, pero a nivel simbólico, para él entregar el poder es una traición al pueblo. Si gana, habrá que concluir que este es el país que tenemos”.
Y continúan los análisis de El País sobre campaña 7O:
Propaganda antisemita
Las raíces judías del candidato opositor han despertado insultos en la base chavista
Por Luis Prado / Maye Primera
“Mi abuela me enseñó a no tener odio a nadie. En sus últimos días, cuando estaba muriéndose, me hablaba en alemán, en su mente volvió a la guerra y en su delirio yo era su protector contra los nazis. Este Gobierno habla de guerra y no sabe de qué está hablando. Ese dolor se lleva en la sangre. El odio hay que enterrarlo”. Así respondió Henrique Capriles el pasado lunes y por enésima vez a la pregunta sobre cuál es su reacción ante los insultos antisemitas de la propaganda chavista en esta campaña electoral, durante una conferencia de prensa con los corresponsales extranjeros. Su abuela Lily Radonski vivió en el guetto de Varsovia durante la II Guerra Mundial y sus cuatro bisabuelos murieron en el campo de exterminio de Treblinka.
Pese a esos antecedentes familiares y ser católico, Chávez ha llamado al líder opositor “cochino” —léase, marrano—, “nazi” y “fascista” y han sido innumerables las alusiones antijudías de su aparato de propaganda. La web chavista Aporreallegó a publicar una guía de instrucciones antisemitas en la que se llamaba a denunciar con nombres y apellidos a los miembros de la comunidad hebrea y a confiscar su bienes.
Bajo el Gobierno de Chávez, la comunidad judía de Caracas ha visto cómo era asaltado su centro escolar en dos ocasiones, en 2004 y 2007, con el extravagante pretexto de buscar armas del Mosad, los servicios secretos israelíes. El 30 de enero de 2009 fue profanada la sinagoga Tiferet Israel de la capital: un grupo de hombres armados sometieron a los vigilantes del templo, saquearon todas las oficinas y pintaron las paredes con esvásticas y frases como “¡judíos fuera!”y “¡muerte a los sionistas!”. También robaron dos ordenadores que contenía información sobre la comunidad hebrea en Caracas. Siete policías fueron detenidos, acusados de estar detrás de los hechos.
El asalto a la sinagoga ocurrió tres semanas después de que Chávez expulsara al embajador israelí en Venezuela como gesto de condena a los ataques israelíes contra la franja de Gaza de la invasión israelí de Gaza ocurridos ese año y en medio de una campaña de boicot contra comercios y productos judíos promovidos por organizaciones afines al oficialismo.
Venezuela es un fuerte aliado del Irán, con el que mantiene estrechos vínculos políticos y comerciales. Se calcula que durante estos 14 años de revolución bolivariana, han abandonado Venezuela unos 6.000 judíos.







