Las angustias mutuas de China y la oposición venezolana respecto a sus negocios con Chávez

En el último volumen de China Brief,  escrito por Evan Ellis, del pasado 30 de septiembre viene un análisis exhaustivo de las inversiones chinas en  Venezuela.  En detalle aparecen todos los negocios en los que el gobierno de Hugo Chávez ha dado soberanía al gigante amarillo. El último segmento vale la pena leerlo: “A nivel individual y a medida que más chinos llegan a Venezuela- para  las negociaciones, capacitación, apoyo técnico y supervisión de las operaciones mil millonarias acordadas con el régimen chavista- mas  tendrán que hacer frente a los mismos riesgos de asesinato, robo y secuestro que las otras empresas extranjeras han tenido que enfrentar en el país. Tanto las agencias del gobierno como las empresas chinas tendrán que decidir cómo proteger mejor a su gente trabajando en el país con la tasa más alta de criminalidad en las Américas. China tiene pocas empresas de seguridad privada e incluso no tiene experiencia -y si limitaciones- para integrarse en Venezuela con  empresas privadas de seguridad en sus operaciones. En el plano político, China también enfrenta el riesgo de que el cambio de régimen, derivado bien sea por la desaparición de Chávez de la escena política o perdiendo las elecciones de octubre  de 2012, podría dar lugar a un nuevo gobierno con figuras de la actual oposición. Ésta ha cuestionado abiertamente la no observancia constitucional ni de las leyes venezolanas  para la base contractual en el que las obligaciones con China han incurrido. Irónicamente, el creciente papel de China como el sostén económico del régimen de Chávez le da una influencia importante en cualquier transición de liderazgo en el futuro. China, más que cualquier otro país, podría ayudar a doblegar al régimen de Chávez, si se negara  a liberar nuevos fondos de préstamo o embargara la venta de productos a Venezuela, sobre todo si se have en combinación con otros proveedores claves como Colombia, Brasil y Argentina. La amenaza de hacerlo, le ayuda a asegurarse de que Chávez no tratará a China de la manera que ha tratado a los países occidentales y las multinacionales en cuanto al servicio de la deuda al adherirse a los acuerdos que significan una desventaja para el Estado venezolano al ser una carga excesiva. También puede ser parte de un dilema central que enfrente la oposición venezolana en la crisis política siguiente: si está o no de acuerdo en respetar las deudas gubernamentales con  China, la mayoría de las cuales son cuestionables por la enorme carga económica para de Venezuela en las próximas décadas. Ese sería el precio a pagar por quienes lleguen al poder.

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En el último volumen de China Brief,  escrito por Evan Ellis, del pasado 30 de septiembre viene un análisis exhaustivo de las inversiones chinas en  Venezuela.  En detalle aparecen todos los negocios en los que el gobierno de Hugo Chávez ha dado soberanía al gigante amarillo. El último segmento vale la pena leerlo: “A nivel individual y a medida que más chinos llegan a Venezuela- para  las negociaciones, capacitación, apoyo técnico y supervisión de las operaciones mil millonarias acordadas con el régimen chavista- mas  tendrán que hacer frente a los mismos riesgos de asesinato, robo y secuestro que las otras empresas extranjeras han tenido que enfrentar en el país. Tanto las agencias del gobierno como las empresas chinas tendrán que decidir cómo proteger mejor a su gente trabajando en el país con la tasa más alta de criminalidad en las Américas. China tiene pocas empresas de seguridad privada e incluso no tiene experiencia -y si limitaciones- para integrarse en Venezuela con  empresas privadas de seguridad en sus operaciones. En el plano político, China también enfrenta el riesgo de que el cambio de régimen, derivado bien sea por la desaparición de Chávez de la escena política o perdiendo las elecciones de octubre  de 2012, podría dar lugar a un nuevo gobierno con figuras de la actual oposición. Ésta ha cuestionado abiertamente la no observancia constitucional ni de las leyes venezolanas  para la base contractual en el que las obligaciones con China han incurrido. Irónicamente, el creciente papel de China como el sostén económico del régimen de Chávez le da una influencia importante en cualquier transición de liderazgo en el futuro. China, más que cualquier otro país, podría ayudar a doblegar al régimen de Chávez, si se negara  a liberar nuevos fondos de préstamo o embargara la venta de productos a Venezuela, sobre todo si se have en combinación con otros proveedores claves como Colombia, Brasil y Argentina. La amenaza de hacerlo, le ayuda a asegurarse de que Chávez no tratará a China de la manera que ha tratado a los países occidentales y las multinacionales en cuanto al servicio de la deuda al adherirse a los acuerdos que significan una desventaja para el Estado venezolano al ser una carga excesiva. También puede ser parte de un dilema central que enfrente la oposición venezolana en la crisis política siguiente: si está o no de acuerdo en respetar las deudas gubernamentales con  China, la mayoría de las cuales son cuestionables por la enorme carga económica para de Venezuela en las próximas décadas. Ese sería el precio a pagar por quienes lleguen al poder.

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