Tras haber pasado todo el día sin enviar un “tweet”, lo que sucede cuando se encuentra no muy bien de ánimo, en medio de la montaña rusa que son las aplicaciones de quimioterapia para el humor del paciente, y tras haberse sentido con mucho malestar durante toda la mañana y el mediodía del martes, el presidente Hugo Chávez reapareció –recuperado- en una reunión con la Secretaria General de Unasur la colombiana María Emma Mejía.
Con las sorpresas que acostumbra darnos tras aceptar sufrir de cáncer, el caudillo, que quiere aparentar que “está muy bien y ya no tiene nada”, no contestó a la pregunta de la periodista de la agencia EFE en torno a donde estaba alojado el cáncer y como le iba con el tratamiento.
En su aparición a las puertas del palacio de Miraflores descartó que el cáncer detectado hace poco más de dos meses haya hecho “metástasis” y anunció que su estado es “inmejorable”, aunque admitió que las sesiones de quimioterapia lo han dejado en “situaciones de debilidad”.
“No tengo metástasis, no se ha detectado ninguna otra parte del cuerpo, ni una célula así, ahora estamos haciendo quimioterapia y la quimioterapia impacta duro“, dijo Chávez, explicando que las defensas de su cuerpo están bajas y tiene “situaciones de debilidad” debido a los efectos del tratamiento.
En traje y con la cabeza rapada, Chávez salió al patio del palacio presidencial de Miraflores en Caracas, junto con la secretaria general de Unasur, María Emma Mejía, con quien se reunió la noche del martes, y con el canciller Nicolás Maduro y otros ministros entre los que estaba Alí Rodríguez quien habrá de compartir con la señora Mejías la mitad de su período en la Secretaría.
El presidente venezolano explicó que ha sido sometido a innumerables exámenes y rechazó que su salud esté “grave”, pero no respondió las preguntas de periodistas sobre el tipo de cáncer que tiene y de dónde exactamente fue extirpado el tumor maligno el 20 de junio en Cuba.
“Estoy bien, es más estoy inmejorable, con un espíritu mejor que el que nunca tuve”, afirmó según reseño la agencia francesa AFP.
En su último retorno de Cuba, la madrugada del pasado domingo el presidente dijo claramente que el cáncer “no ha pasado”.
El mandatario ha dicho que tiene buen apetito, que recupera peso y que no tuvo náuseas por efecto de los fármacos, lo que contrasta con las primeras informaciones desde Cuba que señalaron que estuvo casi un día vomitando tras la primera aplicación de la quimio.
Mientras en su aparición no se refirió a los opositores, los dirigentes de su partido rojo y las cadenas de medios afiliados al régimen han repetido sin cesar durante las últimas 72 horas un sinfín de ataques y mentiras contra la llamada Mesa de la Unidad, que, precisamente, por haberse unido tiene al mandatario y sus adláteres con muy mal ánimo.
Como guinda resalta el hecho de que la oposición democrática voto a favor de que se le haga una investigación en la Asamblea Nacional sobre sus fuentes de financiamiento. Nunca esperaron que el multipartidismo democrático aceptara la propuesta de los rojos unicolores. Andan desconcertados.





