Cosmonauta rompe velo de secrecía sobre planes de transbordador espacial Ruso de la Guerra Fría

Este viernes marcó el fin de los lanzamientos de la nave espacial Challenger por parte de los Estados Unidos, para iniciar así una nueva etapa en la aviación aeroespacial con el diseño del nuevo transbordador espacial de la NASA.

Pero muchos no conocen de la competencia rusa que por algún momento se mantuvo en extremo secreto, el transbordador espacial cosmonauta, el Buran.

Esta semana por primera vez en la historia un ex – cosmonauta decidió romper el velo de secretismo que ha rodeado al antiguo proyecto ruso y decidió dar una entrevista en la que da a conocer algunos detales nunca antes conocidos de la nave espacial conocida como Buran.

La revista New Scientist fue la afortunada que pudo entrevistar a Oleg Kotov, el cosmonauta ruso que ha permanecido más tiempo en el espacio –más de un año- y quien hoy en día ejerce un cargo de entrenador especial de cosmonautas en el Centro de Entrenamientos Gargarin.

Según Kotov, la idea detrás del Buran era la de poder generar ataques nucleares desde el espacio en un ambiente en el que fuese virtualmente imposible de detener, pero según Kotov esa necesidad desapareció en pleno desarrollo del Buran cuando la idea de una guerra nueclear entre los Estados Unidos y Rusia dejó de existir.

El ex-Cosmonauta alabó los esfuerzos de Rusia por siempre tomar en cuenta el bienestar de su tripulación, ya que a diferencia del Challenger, el Buran contaba con múltiples sistemas de eyección en todas las fases de despegue del transbordador. Inclusive los cosmonautas que se encontraban en la parte media del Buran podían eyectar en caso de emergencia saliendo disparados hacia los lados del cohete, cosa que nunca fue posible con el diseño del Challenger.

Kotov explicó que la diferencia fundamental entre el Buran y el Challenger, aunque eran prácticamente idénticos en su exterior, era la manera como llegaban al espacio. Ya que mientras el Challenger contaba con un tanque externo, el Buran contaba con un cohete no tripulado que de manera independiente impulsaba al Buran hasta el espacio. Según Kotov esta diferencia fundamental hubiese evitado algunos de los peores accidentes del Challenger.

El cosmonauta confiesa que Rusia dejó sus planes de desarrollo ya que los planes del Buran nunca fueron civiles, sino únicamente militares y al dejar de existir un interés militar el proyecto multimillonario fue descartado. Kotov no se despide sin recordar que aunque muchas de las misiones del Challenger son civiles, algunas otras son militares.

Para aquellos que se preguntan si el Buran no hubiese sido la herramienta perfecta para la creación de la Estación Espacial Internacional, es importante resaltar que la tecnología espacial rusa, a diferencia de la estadounidense, esta diseñada para entrar al espacio mediante propulsión externa y luego las piezas navegan de manera automatizada a la estación espacial para ser recibidas por astronautas quienes las ensamblan. Según Kotov, este sistema funciona y funcionaba a la perfección. Incurrir en los gastos de compleción del Buran eran superiores y canibalizaban la tecnología que ya había sido creada.

Ahora que conocemos un poco del pasado de la aviación aeroespacial nos queda ver cuál será el nuevo diseño de la NASA para futuros transbordadores.

por @Randompiece

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Este viernes marcó el fin de los lanzamientos de la nave espacial Challenger por parte de los Estados Unidos, para iniciar así una nueva etapa en la aviación aeroespacial con el diseño del nuevo transbordador espacial de la NASA.

Pero muchos no conocen de la competencia rusa que por algún momento se mantuvo en extremo secreto, el transbordador espacial cosmonauta, el Buran.

Esta semana por primera vez en la historia un ex – cosmonauta decidió romper el velo de secretismo que ha rodeado al antiguo proyecto ruso y decidió dar una entrevista en la que da a conocer algunos detales nunca antes conocidos de la nave espacial conocida como Buran.

La revista New Scientist fue la afortunada que pudo entrevistar a Oleg Kotov, el cosmonauta ruso que ha permanecido más tiempo en el espacio –más de un año- y quien hoy en día ejerce un cargo de entrenador especial de cosmonautas en el Centro de Entrenamientos Gargarin.

Según Kotov, la idea detrás del Buran era la de poder generar ataques nucleares desde el espacio en un ambiente en el que fuese virtualmente imposible de detener, pero según Kotov esa necesidad desapareció en pleno desarrollo del Buran cuando la idea de una guerra nueclear entre los Estados Unidos y Rusia dejó de existir.

El ex-Cosmonauta alabó los esfuerzos de Rusia por siempre tomar en cuenta el bienestar de su tripulación, ya que a diferencia del Challenger, el Buran contaba con múltiples sistemas de eyección en todas las fases de despegue del transbordador. Inclusive los cosmonautas que se encontraban en la parte media del Buran podían eyectar en caso de emergencia saliendo disparados hacia los lados del cohete, cosa que nunca fue posible con el diseño del Challenger.

Kotov explicó que la diferencia fundamental entre el Buran y el Challenger, aunque eran prácticamente idénticos en su exterior, era la manera como llegaban al espacio. Ya que mientras el Challenger contaba con un tanque externo, el Buran contaba con un cohete no tripulado que de manera independiente impulsaba al Buran hasta el espacio. Según Kotov esta diferencia fundamental hubiese evitado algunos de los peores accidentes del Challenger.

El cosmonauta confiesa que Rusia dejó sus planes de desarrollo ya que los planes del Buran nunca fueron civiles, sino únicamente militares y al dejar de existir un interés militar el proyecto multimillonario fue descartado. Kotov no se despide sin recordar que aunque muchas de las misiones del Challenger son civiles, algunas otras son militares.

Para aquellos que se preguntan si el Buran no hubiese sido la herramienta perfecta para la creación de la Estación Espacial Internacional, es importante resaltar que la tecnología espacial rusa, a diferencia de la estadounidense, esta diseñada para entrar al espacio mediante propulsión externa y luego las piezas navegan de manera automatizada a la estación espacial para ser recibidas por astronautas quienes las ensamblan. Según Kotov, este sistema funciona y funcionaba a la perfección. Incurrir en los gastos de compleción del Buran eran superiores y canibalizaban la tecnología que ya había sido creada.

Ahora que conocemos un poco del pasado de la aviación aeroespacial nos queda ver cuál será el nuevo diseño de la NASA para futuros transbordadores.

por @Randompiece

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