Hablan los expertos: ¿Anorexia o bulimia? Dos riesgos para la vida


En medio de una sociedad narcisista y exhibicionista, aunque muchos consideren indispensable cierto grado de narcisismo, los trastornos de alimentación aparecen cuando se llega a extremos peligrosos que abarcan el mundo de los adolescentes. La cuestión física es la última variable del trastorno narcisista, responsable en muchos casos de anorexia y bulimia,  los cuales engloban factores emocionales, sociales, familiares y escolares

Los trastornos de alimentación son una condición médica basada en la dificultad de manejar los límites en los hábitos alimentarios desarrollando patologías diversas como la anorexia, bulimia, obesidad, permarexia (miedo a los alimentos), ortorexia (obsesión por la comida “sana), vigorexia (ejercicio físico excesivo) y otros.  “Los trastornos de alimentación no se pueden tratar bajo un solo prisma, ameritan la anuencia de médico internista, un endocrino, nutricionista, psiquiatra porque sino los tratamientos no funcionan y es una enfermedad que de no tratarse a tiempo es mortal”, sugiere la psiquiatra Carmen Elena Silva, del Centro Médico Docente La Trinidad.

La población afectada por desordenes de alimentación ha aumentado con cifras alarmantes, sobre todo en Europa donde las muertes por anorexia son cada vez más frecuentes. Los trastornos de alimentación más comunes son la anorexia y la bulimia y cada vez se inician en edades más tempranas, desde casi los 18 años, aunque ahora el problema comienza desde l2 años, siendo más frecuente en mujeres aunque hoy en día  igual  afecta a los hombres, sin discriminar estrato social.

TERROR A ENGORDAR

La anorexia es la mala percepción de la imagen, teniendo un peso más bajo que el límite permitido para vivir y aún así se ven gordas. Es una deformación de la imagen corporal y un terror absoluto a engordar, llegando a no comer absolutamente nada. Pueden mantenerse con una galleta y comiendo lechugas  durante muchos meses.

Todo comienza, por ejemplo, cuando sin necesidad, deciden hacer dieta, bajan 2 o 3 kilos, luego comienzan a saltarse las comidas, eliminan alimentos y nutrientes y progresivamente van exagerando hasta llegar metas extremas como rebajar 30 kilos sin nunca llegar a estar satisfecha con el logro alcanzado.

El organismo, al inicio, no fallece y se defiende aunque hay pérdida progresiva de peso, falta de menstruación, intolerancia al frio, debilidad, mareos, vello fino tipo bebé, hipotensión, problemas circulatorios, resequedad generalizada, sensación de plenitud y pesadez después de la comidas, uñas quebradizas, estreñimiento, trastornos del ritmo cardíaco, irritabilidad e ira, depresión, auto-desprecio, soledad, desinterés por todo lo que no sea el estudio o trabajo, retraimiento social, pérdida total del deseo de ser mujer y de la sexualidad entre otros.

MANIOBRAS PURGATIVAS

Uno de los signos de alerta para los familiares es que suelen ser excelentes estudiantes, con horas excesivas de estudio y sin vida social, se visten con ropa excesiva para disimular su extrema delgadez y evitan comer en público. Posteriormente comienza a disminuir su nivel académico, el cual suele ser generalmente el principal motivo de alarma a los padres y consulta al médico.

“En oportunidades conocemos pacientes y vemos que sus familiares están obsesionados con que sean adolescentes espectaculares, totalmente bellas, que han engordado, han hecho dietas cualquier cantidad de veces, han tenido problemas de alimentación que ellos mismos no saben cómo definir”, asevera Silva. Las inscriben en modelaje, gimnasios, etc. Pregonan que sacan 20 puntos y no se dan cuenta que cargan 15 suéteres encima y no comen con ellos o si lo hacen empiezan a escarbar en la comida y cuando todos terminan se paran y botan la comida. Eso, en el mejor de los casos, si no tienen maniobras purgativas.

La tendencia es darle un aceleramiento a la forma de la masa corporal desde que las niñas tienen 8 años o menos porque el patrón social actual es la delgadez extrema. Si es que acaso están gorditas con prepararles una dieta balanceada, enseñarlas a comer sano desde pequeñas y fomentar juegos al aire libre o practicar algún deporte volverán al peso normal. Cuando empiecen con la hiperquinesia normal en cualquier niño, rebajarán de manera fisiológica.

ABUSOS DE LAS BULÍMICAS

La paciente bulímica se caracteriza por tener deseos irresistibles de comer (atracones) en minutos y conductas compensatorias inapropiadas para evitar las ganancias de peso como vómitos provocados, abuso de laxantes, períodos de ayuno, fármacos supresores del apetitos, ejercicios extremos, entre otros.

En casos extremos vomitan sin necesidad al provocarse, con solo pensarlo. Las bulímicas, usualmente, no son tan delgadas porque absorben alguna parte de lo que comen, pero al vomitar pierden nutrientes y si están bajo tratamiento también parte de los medicamentos, además de todas las consecuencias que trae el vomitar consecutivamente

Algunos signos importantes son excesiva preocupación por el peso y la comida (grupos de alimentos, calorías, dietas),  esconden comida, evitan comer en público, van al baño durante o después de las comidas, les encanta cocinar y hacer mercado, coleccionar recetas, se tornan irritables, misteriosas, con tendencia a los ejercicios compulsivos y en muchos de los casos utilizan maniobras purgativas.

En este país casi todo es vendido sin receta médica y ellas hacen desastres cuando ingieren laxantes, diuréticos, antidepresivos.  Ellas ingieren sustancias chinas o brasileras que producen hipertensión, son ingestas alocadas y sin control. Estas personas sufren mucho. El trastorno está en la persona oculto hasta que algo lo incentiva para desprenderse y surgen los síntomas. Puede ser desde una revista o un comentario en el gimnasio donde alguien le diga que está muy gorda, aunque pese 45 kilos apenas…aprenden a vomitar con instrucciones e igual les indican trucos para que no las descubran por el olor, casi existe un manual para bulímicas porque es una adicción,  que significa no tener límite para controlarse.

A diferencia de la anoréxica, la paciente bulímica es muy sociable y puede haber tendencia a los excesos como el alcohol, salidas nocturnas, etc. Por lo general, la alarma se genera con los vómitos percatados por alguna amiga (no familiar directo) o el hallazgo de medicamentos no recetados para la paciente (laxantes, diuréticos, anorexígenos, etc.).

DESENSIBILIZAR A LA FAMILIA

Los trastornos de alimentación deben abordarse multidisciplinariamente ya que, como  debido a  las consecuencias capaces de comprometer múltiples sistemas del organismo. No es un tratamiento corto ni sencillo y el éxito va a depender de varios factores como son la regularización de los sistemas afectados, psicoterapia al paciente, llevar al paciente al peso mínimo ideal, combatir la fobia al aumento de peso y a la comida, control del trastorno de limite, control del trastorno del humor y psicoterapia familiar (indispensable).

Silva explica que “en la consulta comenzamos un proceso de desensibilización  a la familia porque generalmente  en estas pacientes todo el drama familiar confluye alrededor de la comida”. Es el especialista quien va a “gerenciar” la angustia sobre la comida, los  comentarios sobre las situaciones desgastantes que surgen en el hogar deben ser transmitidos al psiquiatra para evitar entablar una relación enganchante con la hija porque no funciona. Además, ellas van contra la familia, pero no contra el médico tratante.

Puedo manejar que ellas se molesten –asegura-  se disgusten, pero en verdad el éxito que hemos tenido en esta enfermedad es que les aclaramos que nuestro propósito no es engordarlas, sino que le aportaremos los nutrientes necesarios para que vivan sanas y su sistema endocrino recupere la normalidad. Es más, cuidaremos de que no engorden. Cuando ellas llegan al peso mínimo y aún menos del mínimo, se los acepto, les planifico un plan de ejercicios, ayuda nutricional. No permito que engorden porque pueden pasar a una depresión y a otra cosa que complique la situación.

Ellas se deprimen, entre otras cosas, porque no tienen nutrientes en cantidad mínima necesaria (proteínas) para el transporte de las sustancias cerebrales como la serotonina, la norepinefrina, adrenalina y dopamina. En la actualidad un 70% de los casos las pacientes logran superar la enfermedad, sin embargo queda con ciertos rasgos, por ejemplo, una tendencia a vigilar el peso, pero de una manera más razonable, por lo que debe mantenerse seguimiento médico. A este nivel es el paciente el que acude por voluntad propia cuando se siente con algún signo de alarma pero salen de la gravedad, evolucionan, se casan, tienen hijos.

En cuanto al embarazo tenemos que luchar con estas pacientes sobre todo durante esos 9 meses. Ellas tienen a su bebé y se angustian por engordar, pero si están bajo control especializado siempre les supervisaremos sus nutrientes con ayuda familiar hasta llevarlas al peso correcto y llevar a término feliz el embarazo, protegiendo a la madre y al niño.

LARGAS HOSPITALIZACIONES

Lo único que llena la vida de las anoréxicas es el estudio y no comer, verse en el espejo, medirse. Se le pueden esconder todas las balanzas, pero con sólo ponerse un pantalón saben si han engordado unos gramos porque tienen la medida exacta en los ojos. Me dicen: “aumenté 50 gramos” y al pesarla compruebo que es total verdad y están hospitalizadas. La mayoría de las pacientes con descompensaciones físicas y/o severas que impliquen riesgo de su vida ameritan hospitalización.

Advierte Silva que “les explico a los familiares mi criterio. Los problemas de trastornos de alimentación están muy bien protocolizados en el mundo con algunas pequeñas variantes”. Son pacientes que tienen que estar, mínimo, 2 meses o 2 meses y medio hospitalizadas. Luego van a control ambulatorio. El primer mes no se les permite ver a ningún familiar directo, sino algún familiar que informe a la familia que la paciente está bien y cuidada.

Paradójicamente, cuando ingresan los primeros días adelgazan porque le damos  5 comidas de mínima dosis, pero con los nutrientes necesarios, así que lo que va recibiendo el organismo lo comienza a absorber y comienza a adelgazar. Hay que saber administrarle la alimentación porque tampoco podemos sobrealimentar al paciente, podría ser contraproducente

Cuando ven lo que la nutricionista, especialista en Trastornos de Alimentación, indica de comida los familiares suelen alarmarse, de allí la importancia del equipo multidisciplinario y la Terapia Familiar. Hasta la familia, generalmente, pregunta los primeros días si engordó, luego por todo lo demás. Después de la hospitalización, una vez que el paciente está compensado se hace un programa de control ambulatorio.

VIDA SIN MEDIDAS

A futuro, la población debe concientizar lo que son trastornos de alimentación en general, lo que se conoce de anorexia, bulimia y la obesidad. La gente no sabe comerse una taza de pasta sino terminarse la olla, comen sin medida igual que el fumador consume cajetillas de cigarrillos o el farmacodependiente  sus sustancias.

El futuro mediato es la educación: a los padres, docentes, medios de comunicación social, publicidad, a los niños desde el preescolar…Esto no será fácil por la presión social y el concepto que se tiene sobre la belleza, pero hay que insistir en las señales de alerta a menos que quieran que sus hijos o hijas lleguen al extremo de la enfermedad. No sólo es bueno que un niño saque 20 puntos en sus notas, hay que crear una personalidad integral, con valores y principios.

Otro aspecto positivo es que cada vez más médicos están muy sensibilizados sobre esta enfermedad. “En el Centro Médico Docente La Trinidad hemos unificado criterios en las diferentes especialidades y organizado  un equipo de especialistas para tratar esta enfermedad y lograr el éxito en el tratamiento de estos pacientes”, anuncia Silva.  Con  el  centro de ejercicios MEDEX, que se encuentra en la institución funciona una alianza para el manejo de pacientes con trastornos de alimentación.

El éxito del tratamiento multidisciplinario de los trastornos de alimentación está en llevar a estos pacientes a alimentarse “sanamente” y consumir los nutrientes necesarios sin un aumento de peso drástico para evitar el rechazo a la comida y la fobia al aumento de peso, integrando a su familia en todo el proceso.

Por Blanca García Bocaranda

Garbo64@gmail.com

TelegramWhatsAppFacebookX


En medio de una sociedad narcisista y exhibicionista, aunque muchos consideren indispensable cierto grado de narcisismo, los trastornos de alimentación aparecen cuando se llega a extremos peligrosos que abarcan el mundo de los adolescentes. La cuestión física es la última variable del trastorno narcisista, responsable en muchos casos de anorexia y bulimia,  los cuales engloban factores emocionales, sociales, familiares y escolares

Los trastornos de alimentación son una condición médica basada en la dificultad de manejar los límites en los hábitos alimentarios desarrollando patologías diversas como la anorexia, bulimia, obesidad, permarexia (miedo a los alimentos), ortorexia (obsesión por la comida “sana), vigorexia (ejercicio físico excesivo) y otros.  “Los trastornos de alimentación no se pueden tratar bajo un solo prisma, ameritan la anuencia de médico internista, un endocrino, nutricionista, psiquiatra porque sino los tratamientos no funcionan y es una enfermedad que de no tratarse a tiempo es mortal”, sugiere la psiquiatra Carmen Elena Silva, del Centro Médico Docente La Trinidad.

La población afectada por desordenes de alimentación ha aumentado con cifras alarmantes, sobre todo en Europa donde las muertes por anorexia son cada vez más frecuentes. Los trastornos de alimentación más comunes son la anorexia y la bulimia y cada vez se inician en edades más tempranas, desde casi los 18 años, aunque ahora el problema comienza desde l2 años, siendo más frecuente en mujeres aunque hoy en día  igual  afecta a los hombres, sin discriminar estrato social.

TERROR A ENGORDAR

La anorexia es la mala percepción de la imagen, teniendo un peso más bajo que el límite permitido para vivir y aún así se ven gordas. Es una deformación de la imagen corporal y un terror absoluto a engordar, llegando a no comer absolutamente nada. Pueden mantenerse con una galleta y comiendo lechugas  durante muchos meses.

Todo comienza, por ejemplo, cuando sin necesidad, deciden hacer dieta, bajan 2 o 3 kilos, luego comienzan a saltarse las comidas, eliminan alimentos y nutrientes y progresivamente van exagerando hasta llegar metas extremas como rebajar 30 kilos sin nunca llegar a estar satisfecha con el logro alcanzado.

El organismo, al inicio, no fallece y se defiende aunque hay pérdida progresiva de peso, falta de menstruación, intolerancia al frio, debilidad, mareos, vello fino tipo bebé, hipotensión, problemas circulatorios, resequedad generalizada, sensación de plenitud y pesadez después de la comidas, uñas quebradizas, estreñimiento, trastornos del ritmo cardíaco, irritabilidad e ira, depresión, auto-desprecio, soledad, desinterés por todo lo que no sea el estudio o trabajo, retraimiento social, pérdida total del deseo de ser mujer y de la sexualidad entre otros.

MANIOBRAS PURGATIVAS

Uno de los signos de alerta para los familiares es que suelen ser excelentes estudiantes, con horas excesivas de estudio y sin vida social, se visten con ropa excesiva para disimular su extrema delgadez y evitan comer en público. Posteriormente comienza a disminuir su nivel académico, el cual suele ser generalmente el principal motivo de alarma a los padres y consulta al médico.

“En oportunidades conocemos pacientes y vemos que sus familiares están obsesionados con que sean adolescentes espectaculares, totalmente bellas, que han engordado, han hecho dietas cualquier cantidad de veces, han tenido problemas de alimentación que ellos mismos no saben cómo definir”, asevera Silva. Las inscriben en modelaje, gimnasios, etc. Pregonan que sacan 20 puntos y no se dan cuenta que cargan 15 suéteres encima y no comen con ellos o si lo hacen empiezan a escarbar en la comida y cuando todos terminan se paran y botan la comida. Eso, en el mejor de los casos, si no tienen maniobras purgativas.

La tendencia es darle un aceleramiento a la forma de la masa corporal desde que las niñas tienen 8 años o menos porque el patrón social actual es la delgadez extrema. Si es que acaso están gorditas con prepararles una dieta balanceada, enseñarlas a comer sano desde pequeñas y fomentar juegos al aire libre o practicar algún deporte volverán al peso normal. Cuando empiecen con la hiperquinesia normal en cualquier niño, rebajarán de manera fisiológica.

ABUSOS DE LAS BULÍMICAS

La paciente bulímica se caracteriza por tener deseos irresistibles de comer (atracones) en minutos y conductas compensatorias inapropiadas para evitar las ganancias de peso como vómitos provocados, abuso de laxantes, períodos de ayuno, fármacos supresores del apetitos, ejercicios extremos, entre otros.

En casos extremos vomitan sin necesidad al provocarse, con solo pensarlo. Las bulímicas, usualmente, no son tan delgadas porque absorben alguna parte de lo que comen, pero al vomitar pierden nutrientes y si están bajo tratamiento también parte de los medicamentos, además de todas las consecuencias que trae el vomitar consecutivamente

Algunos signos importantes son excesiva preocupación por el peso y la comida (grupos de alimentos, calorías, dietas),  esconden comida, evitan comer en público, van al baño durante o después de las comidas, les encanta cocinar y hacer mercado, coleccionar recetas, se tornan irritables, misteriosas, con tendencia a los ejercicios compulsivos y en muchos de los casos utilizan maniobras purgativas.

En este país casi todo es vendido sin receta médica y ellas hacen desastres cuando ingieren laxantes, diuréticos, antidepresivos.  Ellas ingieren sustancias chinas o brasileras que producen hipertensión, son ingestas alocadas y sin control. Estas personas sufren mucho. El trastorno está en la persona oculto hasta que algo lo incentiva para desprenderse y surgen los síntomas. Puede ser desde una revista o un comentario en el gimnasio donde alguien le diga que está muy gorda, aunque pese 45 kilos apenas…aprenden a vomitar con instrucciones e igual les indican trucos para que no las descubran por el olor, casi existe un manual para bulímicas porque es una adicción,  que significa no tener límite para controlarse.

A diferencia de la anoréxica, la paciente bulímica es muy sociable y puede haber tendencia a los excesos como el alcohol, salidas nocturnas, etc. Por lo general, la alarma se genera con los vómitos percatados por alguna amiga (no familiar directo) o el hallazgo de medicamentos no recetados para la paciente (laxantes, diuréticos, anorexígenos, etc.).

DESENSIBILIZAR A LA FAMILIA

Los trastornos de alimentación deben abordarse multidisciplinariamente ya que, como  debido a  las consecuencias capaces de comprometer múltiples sistemas del organismo. No es un tratamiento corto ni sencillo y el éxito va a depender de varios factores como son la regularización de los sistemas afectados, psicoterapia al paciente, llevar al paciente al peso mínimo ideal, combatir la fobia al aumento de peso y a la comida, control del trastorno de limite, control del trastorno del humor y psicoterapia familiar (indispensable).

Silva explica que “en la consulta comenzamos un proceso de desensibilización  a la familia porque generalmente  en estas pacientes todo el drama familiar confluye alrededor de la comida”. Es el especialista quien va a “gerenciar” la angustia sobre la comida, los  comentarios sobre las situaciones desgastantes que surgen en el hogar deben ser transmitidos al psiquiatra para evitar entablar una relación enganchante con la hija porque no funciona. Además, ellas van contra la familia, pero no contra el médico tratante.

Puedo manejar que ellas se molesten –asegura-  se disgusten, pero en verdad el éxito que hemos tenido en esta enfermedad es que les aclaramos que nuestro propósito no es engordarlas, sino que le aportaremos los nutrientes necesarios para que vivan sanas y su sistema endocrino recupere la normalidad. Es más, cuidaremos de que no engorden. Cuando ellas llegan al peso mínimo y aún menos del mínimo, se los acepto, les planifico un plan de ejercicios, ayuda nutricional. No permito que engorden porque pueden pasar a una depresión y a otra cosa que complique la situación.

Ellas se deprimen, entre otras cosas, porque no tienen nutrientes en cantidad mínima necesaria (proteínas) para el transporte de las sustancias cerebrales como la serotonina, la norepinefrina, adrenalina y dopamina. En la actualidad un 70% de los casos las pacientes logran superar la enfermedad, sin embargo queda con ciertos rasgos, por ejemplo, una tendencia a vigilar el peso, pero de una manera más razonable, por lo que debe mantenerse seguimiento médico. A este nivel es el paciente el que acude por voluntad propia cuando se siente con algún signo de alarma pero salen de la gravedad, evolucionan, se casan, tienen hijos.

En cuanto al embarazo tenemos que luchar con estas pacientes sobre todo durante esos 9 meses. Ellas tienen a su bebé y se angustian por engordar, pero si están bajo control especializado siempre les supervisaremos sus nutrientes con ayuda familiar hasta llevarlas al peso correcto y llevar a término feliz el embarazo, protegiendo a la madre y al niño.

LARGAS HOSPITALIZACIONES

Lo único que llena la vida de las anoréxicas es el estudio y no comer, verse en el espejo, medirse. Se le pueden esconder todas las balanzas, pero con sólo ponerse un pantalón saben si han engordado unos gramos porque tienen la medida exacta en los ojos. Me dicen: “aumenté 50 gramos” y al pesarla compruebo que es total verdad y están hospitalizadas. La mayoría de las pacientes con descompensaciones físicas y/o severas que impliquen riesgo de su vida ameritan hospitalización.

Advierte Silva que “les explico a los familiares mi criterio. Los problemas de trastornos de alimentación están muy bien protocolizados en el mundo con algunas pequeñas variantes”. Son pacientes que tienen que estar, mínimo, 2 meses o 2 meses y medio hospitalizadas. Luego van a control ambulatorio. El primer mes no se les permite ver a ningún familiar directo, sino algún familiar que informe a la familia que la paciente está bien y cuidada.

Paradójicamente, cuando ingresan los primeros días adelgazan porque le damos  5 comidas de mínima dosis, pero con los nutrientes necesarios, así que lo que va recibiendo el organismo lo comienza a absorber y comienza a adelgazar. Hay que saber administrarle la alimentación porque tampoco podemos sobrealimentar al paciente, podría ser contraproducente

Cuando ven lo que la nutricionista, especialista en Trastornos de Alimentación, indica de comida los familiares suelen alarmarse, de allí la importancia del equipo multidisciplinario y la Terapia Familiar. Hasta la familia, generalmente, pregunta los primeros días si engordó, luego por todo lo demás. Después de la hospitalización, una vez que el paciente está compensado se hace un programa de control ambulatorio.

VIDA SIN MEDIDAS

A futuro, la población debe concientizar lo que son trastornos de alimentación en general, lo que se conoce de anorexia, bulimia y la obesidad. La gente no sabe comerse una taza de pasta sino terminarse la olla, comen sin medida igual que el fumador consume cajetillas de cigarrillos o el farmacodependiente  sus sustancias.

El futuro mediato es la educación: a los padres, docentes, medios de comunicación social, publicidad, a los niños desde el preescolar…Esto no será fácil por la presión social y el concepto que se tiene sobre la belleza, pero hay que insistir en las señales de alerta a menos que quieran que sus hijos o hijas lleguen al extremo de la enfermedad. No sólo es bueno que un niño saque 20 puntos en sus notas, hay que crear una personalidad integral, con valores y principios.

Otro aspecto positivo es que cada vez más médicos están muy sensibilizados sobre esta enfermedad. “En el Centro Médico Docente La Trinidad hemos unificado criterios en las diferentes especialidades y organizado  un equipo de especialistas para tratar esta enfermedad y lograr el éxito en el tratamiento de estos pacientes”, anuncia Silva.  Con  el  centro de ejercicios MEDEX, que se encuentra en la institución funciona una alianza para el manejo de pacientes con trastornos de alimentación.

El éxito del tratamiento multidisciplinario de los trastornos de alimentación está en llevar a estos pacientes a alimentarse “sanamente” y consumir los nutrientes necesarios sin un aumento de peso drástico para evitar el rechazo a la comida y la fobia al aumento de peso, integrando a su familia en todo el proceso.

Por Blanca García Bocaranda

Garbo64@gmail.com

Todavia hay más
Una base de datos de mujeres y personas no binarias con la que buscamos reolver el problema: la falta de diversidad de género en la vocería y fuentes autorizadas en los contenidos periodísticos.