EN MEDIO DE LA CRISIS económica y financiera que nubla al gobierno de Hugo Chávez hay varios funcionarios importantes que de una u otra forma han usufructuado prebendas y contactos con socios en esos sectores de forma que les ha permitido hacerse de enormes fortunas, sin recibo y sin impuestos, que los ha convertido en lo que alguna vez bautizó el periodista Juan Carlos Zapata, allá por el 2003, en integrantes de un nuevo estrato: la Boliburguesía.
Hoy que se acentúa el caos financiero empiezan, desde el propio régimen, a buscar chivos expiatorios no solo en el sector privado sino también dentro de sus filas. De allí que una de las investigaciones vaya directo al seno de Pdvsa pues dentro del gabinete hay una pelea a pulso por el control de los dólares petroleros.
Una de las investigaciones se centra en el presidente de la petrolera, Rafael Ramírez, su esposa Beatrice, su cuñado Baldo y su suegra, la jurista y ex magistrada. El otorgamiento a dedo por parte de Ramírez y su “equipo” de los bonos de Pdvsa y también los de la Electricidad de Caracas están siendo revisados por la Comisión nacional de Valores, que si bien es cierto fue el ente aprobatorio de las operaciones, ahora en esta cacería de brujas, brujos, alquimistas y hasta lectores de bolas de cristal no les importa negarse a sí mismos pues así es la orden del Comandante-Presidente.
De allí que tras la presencia en Caracas de un centenar de trabajadores “contratados” de Pdvsa que manifestaron a las puertas de Fedecámaras estaría la mano de Ramírez –para ganar puntos con el jefe máximo- que ordenó su viaje en 18 autobuses pulman de lujo, el pago de viáticos y el reparto de cajitas de almuerzo para los menos importantes. Las consignas fueron improvisadas pues entre otras que gritaron estaban éstas: “vamos a expropiar Fedecámaras”; “ustedes son golpistas económicos”, “son conspiradores y los vamos a derrotar”, “este edificio nos lo vamos a coger” y otras más. En el plan de ayer se incluía manifestar frente a Polar en Los Cortijos de Lourdes o frente al edificio Polar en la Plaza Venezuela, donde en otro ataque totalmente ilegal a la empresa le ordenaron quitar la bola Pepsi que con publicidad adorna el tope del edificio y para la que demostró el grupo Polar tener todos los permisos y hasta las normas de Covenin para la estructura.
Pues entonces, transcurrida media hora de manifestación mediática, los agresivos trabajadores de Pdvsa decidieron irse de compras al Sambil o a las tascas de Sabana Grande y brindar con escocés de 18 años para regresar al día siguiente o “dejar que otros compatriotas puedan disfrutar de este paseo rojo a la capital”.
Ramírez quiere ganar puntos. No quiere que se llegue a unas transferencias de su entorno a cuentas en bancos europeos o las empresas que adquirieron apartamentos en el viejo continente y que ellos pueden usufructuar como propios. Menos al bufete italiano desde donde se negocian los bloques de exploración en la faja del Orinoco.



