No hay suero antiofídico para atender mordeduras de serpientes y escorpiones

Suero antiofídico

@mabelsarmiento

De diciembre 2015 a enero de este año los bomberos marinos del Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos, INEA, han atendido en diferentes estados del país cerca de 35 casos de mordeduras de serpiente y escorpiones.

Solo en lo que va del mes de enero se han reportado dos personas fallecidas, una en Maracay y la otra en el Táchira.

Uno de los decesos ocurrió en La Grita, estado Táchira.  Se trató de Bernardo Mareno, de 48 años, quien ingresó el pasado viernes 8 al ambulatorio de Seboruco por presentar mordedura de serpiente Terciopelo (Botrhops asper nombre científico).

Los venenos de esta especie destruyen los tejidos del cuerpo, alteran el sistema de la coagulación sanguínea, producen insuficiencia renal y la muerte si no se colocan los sueros por lo menos en las primeras 6 horas después de la mordedura.

Según contaron sus familiares a los medios de la región, en ese centro no había suero. Tampoco en el hospital Dr. Carlos Roa Moreno tenían el antídoto y, por tanto, lo remitieron al hospital Universitario de San Cristóbal.

El día sábado fue que se comunicaron con el teniente Luis Contreras, de los bomberos marinos, quien se ofreció a facilitarle la ampolla. Pero al llegar con la medicina ya no daba chance.

El teniente Contreras, el único que recorre el país auxiliando a las víctimas de las culebras, cuando fue localizado se encontraba en Maracay, estado Aragua, atendiendo un caso similar que, desafortunadamente, también terminó con la muerte.

El evento se registró el pasado jueves 7. Esta vez fue Marcelo Hernández, a quien una serpiente cascabel lo atacó en el pie derecho.

Según reportes de la prensa local, los médicos le informaron a los familiares que no contaban con el suero antiofídico. Su hermana Argelina Hernández narró que recorrió varias farmacias y tampoco lo consiguió, hasta que los bomberos de Maracay le dieron el número de contacto de Contreras. Cuando se presentó en el hospital con las dosis el señor estaba muerto.

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