Mucho se había venido insistiendo en los diferentes medios de comunicación en torno a la sostenida ausencia del Presidente Hugo Chávez del escenario público nacional.

Un personaje que en los catorce años de gobierno lleva siete meses seguidos de cadenas y programas de radio y televisión hace su ausencia más notoria cuando llama al canal rojo VTV y sólo habla por teléfono.

Igualmente sus reuniones en Consejo de Ministros han pasado de celebrarse en el Salón Néstor Kirchner donde su casi treintena de ministros se sientan en torno a la enorme mesa demostrativa de la exagerada e ineficiente burocracia rojita a una simple reunión en su despacho rodeado de un máximo de seis ministros.

Sus apariciones limitadas y sobretodo su ausencia en la campaña electoral de los gobernadores elegidos a dedo por él han provocado toda clase de comentarios entre los que destacaba como primera causa, en rumores sobre todo, que la enfermedad cancerígena que padecía se había vuelto a manifestar de forma más contundente. Chávez había dejado saber que lo veríamos menos cuando señaló a las puertas del Palacio, el pasado 1° de Noviembre que “no es mi tarea principal en esta etapa pues es de ellos el campo de batalla”. Aludía así a los candidatos a las gobernaciones.

Un régimen al que obligué el 25 de junio de 2011 a reconocer, una semana más tarde, por  boca del propio mandatario, que  estaba padeciendo de un cáncer y que debía operarse en Cuba. Igual lo hice para la segunda y tercera operación al adelantarme a la información del gobierno que escondía, escondió y esconde la verdad verdadera sobre el estado de salud del presidente reelecto para un período más de gobierno de seis años que debería arrancar con su juramentación la primera quincena de enero de 2013.

Hoy en Madrid, el diario El País a través de una nota de su corresponsal en Venezuela, la periodista Maye Primera, describe el anuncio del presidente de la Asamblea  Nacional Diosdado Cabello anunciando la urgente salida del caudillo a seguirse tratando en la Habana. Éste párrafo que de allí extraigo recoge lo que más arriba adelanté: “El presidente Chávez ya ha estado ausente de la vida de pública del país durante los últimos nueve días. No ha aparecido en televisión, ni ha enviado tuits como solía hacerlo, a través de su cuenta@chavezcandangaDesde que fue reelecto para un cuarto mandato consecutivo, el 7 de octubre pasado, solo se le ha visto en ocho actos públicos: en la madrugada del 8 de octubre, en un gran acto de masas frente al “balcón del pueblo”, en Palacio de Miraflores, para celebrar su triunfo; luego, en reuniones del Consejo de Ministros y actos políticos, algunos de ellos transmitidas “en cadena” y de forma obligatoria por todos las radios y televisoras del país.

Algunas de sus decisiones más relevantes en la conducción del Gobierno, Chávez las ha informado por teléfono. El día 29 de octubre, informó del nombramiento de un nuevo ministro de Defensa, el almirante Diego Mollero Bellavia, a través de una llamada que fue retransmitida por la estatal Venezolana de Televisión. El acto de investidura del nuevo ministro, que suele realizarse en medio de una ceremonia militar con presencia del Jefe de Estado, ha sido postergado una y otra vez sin que el Gobierno ofrezca una explicación oficial. Lo que se rumora, como ocurre cíclicamente cada vez que Chávez desaparece de la escena pública, es que la salud del comandante no anda bien.

Pues bien, la enfermedad y sus consecuencias han seguido su avance en el gordo cuerpo del jefe del Estado. Sabíamos desde hacía algún tiempo que se encontraba aquejado de intensos dolores en la cadera y los huesos que lo obligaban a guardar reposo y a recibir altas dosis de calmantes. Sus últimas apariciones en noviembre incluyeron un gabinete de más de tres horas por lo que él número de minutos llegó a 495, un poco mas de 8 horas, siempre sentado desde Miraflores. La intensidad del malestar más la frecuencia de los dolores lo obliga a irse a seguir una terapia más intensa y a separarse de los múltiples problemas que han venido “in crescendo” desde el pasado 7 de Octubre.

Como bien lo explicó en mi programa de radio una médica inmunóloga, el enfermo caudillo se fijó una meta, el 7-O, para ganar la batalla electoral. Su sistema inmunológico se trazó ese logro tras el cual la adrenalina usada para vencer se desploma y comienza un deterioro más rápido del paciente. Parece que tenía razón la doctora. Para caminar dentro del área privada de Miraflores se le ha suministrado el apoyo de una andadera. Lo estamos viendo con esta sorpresiva petición de permiso para ausentarse por más de cinco días.

En su misiva a la Asamblea Chávez señala: “He venido velando por el debido cuidado de mi salud y cumpliendo celosamente con el plan de tratamiento complementario ordenado por el equipo médico que me atiende. En este marco, que cuando se cumplen seis meses de haber concluido la última terapia recibida, se me ha recomendado recibir un tratamiento especial consistente en varias sesiones de oxigenación hiperbárica y fisioterapia para seguir consolidando el proceso de fortalecimiento de mi salud”. Chávez ha utilizado ya una cámara hiperbárica en Miraflores. Ello fue una recomendación del propio Fidel Castro, cuando estaba totalmente consciente, y el pupilo la aceptó. Pensando que le ha hecho bien se ordenó comprar un aparato más moderno y sofisticado con la última tecnología para colocarlo en el CIMEQ de La Habana. Por la prohibición de adquirir esas tecnologías en Estados Unidos para ser llevadas a Cuba, debido al embargo norteamericano, se trianguló desde Florida el embarque a Caracas con un médico -que ya ha visto a Chávez desde Octubre de 2010 en Caracas y Cuba- y de aquí se llevó a principios de semana al CIMEQ donde está instalada para ser usada desde hoy por el mandatario venezolano.

En La Habana y su alto gobierno comenzó el corre corre desde el domingo en la noche. Los médicos cubanos que acompañan y vigilan a Chávez todo el día enviaron en la tarde su reporte al CIMEQ dando cuenta de los valores del paciente hasta que se montó en el avión, sin transmisión en cadena ni despedida lúgubre como otras veces.

Esto es lo que recibieron en el Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas:

“Se tratará de practicarle una terapia para el dolor y su estabilización para que tenga una mejor calidad de vida. Su estado físico es normal; la pérdida de peso razonable; la tensión alta constante; náuseas y dolores abdominales; estado anímico bueno, pero con períodos de depresión variables; umbrales de dolor tolerables y con reacción al tratamiento aplicado; ha tenido descanso en los últimos días y poca presión de sus funciones de gobierno.”

Bajo estos parámetros se le hará el tratamiento de oxigenización hiperbárica anunciado.

En las últimas cuatro semanas Chávez ha ido a Cuba en dos o tres oportunidades por menos de 48 horas para someterse a chequeos médicos. Esta vez su situación amerita más días de atención médica.

Echará de menos a quien lo ha acompañado desde junio de 2011 en todos -menos uno- de sus viajes médicos a Cuba como es el actual vicepresidente Nicolás Maduro. Veremos con quien aparecerá en sus acostumbradas transmisiones desde la isla. Por lo pronto hay reservada una sorpresa de la que podremos hablar mas adelante.

@nelsonbocaranda