Minería del oro tras 17 años: solo fracasos, infierno y cero ganancias para la nación por Damián Prat

MineríaTumeremo

 

Quien haya seguido el debate de la AN, el pasado martes en torno de la tragedia y masacre de Tumeremo, habrá podido escuchar a un diputado de la bancada del Psuv (el llamado “bloque de la crisis”) defender el dizque plan del “Motor del arco minero del Orinoco” a partir de definir lo que hoy sucede en los territorios del oro en Guayana con expresiones como:  “superemos una actividad que ha estado ahí, ilegal oscura, que socava el equilibrio ecológico ambiental (…) escenario de muerte, trafico, droga, anarquía… que el estado venezolano dirija  (…)  para sanear las mafias que manejan el mercado de la minería ilegal”.   Es decir, eso es lo que hay hoy en las anchas zonas mineras de Guayana.  Dicho por un diputado oficialista. El problema, claro, es que ellos ya tienen 17 años gobernando, de modo que el resultado de “estos tiempos de revolución”, es, como confesó el diputado Clark, “muerte, tráfico, anarquía, droga, mafias”.   Lamentablemente, hay de todo eso y mucho mas.  Veamos algunos elementos.

La producción de oro.   Seguramente, el oro no se equipara con el petróleo como fuente de ingreso de divisas para la nación, pero podría ser un aporte grande, significativo dado el potencial que tiene esta región de nuestra Venezuela.  ¿Saben cuanto podría producir Minerven con tan solo las minas que tiene actualmente bajo su control y manejo?.  Su capacidad instalada actual es de 8 mil kilos de oro al año, es decir, 8 toneladas.  La onza “troy” (31 gramos) se ha estado vendiendo en los años recientes en el mercado internacional a entre 1.100 y 1.700 dólares.  Saquen cuentas.  Parte del oro podría reforzar las reservas internacionales de Venezuela y parte ser usada para promover inversiones en obras públicas, proyectos industriales, educación, salud.  La “obra revolucionaria” en los años recientes es, sin embargo, ésta:   En 2010 la producción de Minerven fue de apenas 1.800 kilos. La de 2011 1.340 kg. Pero en 2014 apenas se produjeron ¡867 kilos!. Un miserable 11%.  Y en 2015 no llegó a 510 kilos. ¡apenas el 6% de la capacidad instalada!.

¿Y el drama social y humanitario?.   La minería ilegal siempre está asociada a problemas sociales, de calidad de vida, de salud, de seguridad, pero en los últimos 10 años  (quizás la fecha emblemática de la “explosión” del drama social sea aquella masacre de La Paragua en 2006) es cuando se fue convirtiendo a la definición del diputado psuvista que copiamos en el primer párrafo y en grado superlativo:  “muerte, tráfico, droga, anarquía”, ausencia del estado que ha dejado en manos de bandas criminales el control del territorio.

¿Cuántos “planes” de minería ha lanzado el gobierno?. Muchos,  Duran unos meses o un par de años y luego quedan engavetados en el olvido.  Cuando surge otra crisis lanzan algo con otro nombre. Y así. Puro bluff.  ¿Quién recuerda la “reconversión minera” cuando Jacqueline Farias era ministra del Ambiente?  Eso fue antes del “plan para bañarse en el Guaire” y antes de “las colas sabrosas”.   ¿Qué quedó de aquella “reconversión” que convertiría a los mineros artesanales en promotores de turismo y sembradores de yuca?.  Nada.  Cero.   Por el contrario, diez años después la minería sin control se ha multiplicado por cien y es casi la única fuente de trabajo en las zonas mineras, solo que ahora controladas por bandas delictivas que tienen armas de guerra.  “Obra” de la revolución. ¿Y la Misión Piar?.  Nada. Dejó de existir sin hacer bulla.  ¿Y el “Plan Caura”?  Menos que nada. Hubo otros….

 

 

Ahora Maduro y el Psuv dicen que “la gran idea y el gran plan” es entregar las minas a transnacionales de Canadá, Rusia, China y más.   ¿Si?.  ¿Y no dijeron lo contrario en 2011 cuando Chávez lanzó aquel decreto 6063 que dio en llamar de “nacionalización del oro”?.  Recordemos.  Tras ese decreto, dos transnacionales de Rusia que conformaban en Venezuela las empresas mixtas Venrus y RusOro, se fueron del país porque no aceptaron las nuevas condiciones.   Esas empresas manejaban las minas La Camorra, Isidora, Chocó 4 y Chocó 10.   Pero hay mas, ya en 2009 una transnacional de China, Shandong Gold que tuvo por corto tiempo la Mina Sosa Méndez, simplemente “entregó las llaves” y se fue. Dicen que por considerar al gobierno venezolano “poco serio” y por los conflictos laborales que en China, donde impera esa mezcla especial de “comunismo salvaje con capitalismo salvaje” no existen porque no hay ni sindicatos ni derechos laborales.  Lo cierto es que se fueron.

Aquella vez, Chávez habló desde Bielorusia y dijo que “esas minas son del pueblo, no de las transnacionales”. Los “panas” rusos se fueron.   Menos de un año después, el mismo gobierno anunciaba con bombos y platillos dos convenios con otra transnacional de China, CiticGroup, (que ya está en la Faja y proyectos de construcción) para entregarles la concesión de Las Cristinas, la gigantesca mina con 30 millones de onzas de oro en reservas probadas y … lo muy malo … lo inaceptable: que ellos levantarían el nuevo mapa e inventario de todas las riquezas mineras de Venezuela.  ¿Algo tan estratégico en manos de un gobierno extranjero y una transnacional?.  ¿Por qué el gobierno “patriota” (¿?) eliminó CVG Tecmin que hacia eso con geólogos e ingenieros venezolanos?.  Pero claro, en un país que en ese entonces no tenía una Asamblea Nacional defensora de la nación y tampoco tenía instituciones libres, eso pasó.

Curioso. Algún día se sabrá,  El convenio lo firmaron con “sarao” y todo, pero Citic luego hizo silencio total y jamás asumió ni una cosa ni la otra.   ¿Por qué los chinos se “echaron para atrás”?.  El gobierno nunca explicó nada al país. Tal parece que deshicieron el contrato. De hecho, ahora Maduro y sus ministros firman un convenio con la canadiense Gold Reserve para entregarles Las Cristinas.  Eso significa que no hay contrato vigente con Citic.

Total que parece que con “la revolución”, nunca se sacará oro de Las Cristinas, salvo la minería ilegal que saca el metal por “los caminos verdes”. Pero… ¡ojo!, que la historia esa es “barajita repetida”.   Porque Chávez, con su ministro de Minas de entonces y con la CVG que entonces presidía Rangel,  ya había entregado Las Cristinas en 2002 a la canadiense Crystallex. Pero jamás cumplieron con que Min Ambiente entregara los permisos ambientales.  Y Crystallex pasó ocho años teniendo en su “cartera de activos” a nuestra gigantesca mina, pero sin sacar ni una onza de oro.  Venezuela nunca ganó nada. La transnacional hizo grandes negocios con sus acciones en las bolsas de valores. En 2010 le quitaron la concesión. Y estamos demandados ante tribunales internacionales. Como ven, es la historia de “perder-perder” para Venezuela. Lo único que ha florecido es la criminalidad controlando riquezas y territorio. Incluyendo sus cada vez mas frecuentes masacres de la impunidad. Solo que esta vez, la protesta del pueblo de Tumeremo y sus familiares, la acción de coraje de los diputados de la Unidad y la presencia valiente del periodismo independiente, están haciendo historia en positivo.

Damián Prat C.

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@damianprat

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