Las 7 plagas que afectan a los venezolanos en tiempos de revolución

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La escasez, la inseguridad y la inflación no son los únicos males que agobian a los venezolanos. Desde hace unos meses los ciudadanos deben lidiar con una serie de enfermedades “atravesadas” en el abanico de afecciones de hoy. Aunque tienen orígenes y causas distintas, la salud de los venezolanos se encuentra amenazada por “siete plagas”. Y con opciones reducidas para evitarlas y controlarlas. Además del virus Guanarito están la malaria, dengue, chikungunya, escabiosis (sarna), zika y síndrome de Guillain-Barré

 

@Pmarcano11

 

“Brotes siempre hay. El zika llegó y se va a quedar. El chikungunya llegó y se va a quedar. El problema no es el brote, el problema es que tu tengas capacidad para controlarlo y hacerlo inofensivo, y hacerlo inofensivo es tener menos enfermos, tener menos muertos y tener menos ausencias laborales por la enfermedad”, explica Rafael Orihuela, especialista en medicina tropical.

 

Guanarito

 

El Ébola venezolano

Guanarito es el nombre del virus detectado por primera vez en 1989, identificado como el causante de la Fiebre Hemorrágica Venezolana (FHV). Es un virus criollo que no existe en otro país, autóctono del municipio Guanarito del estado Portuguesa (de allí su nombre) y cuyo reservorio es un roedor: la rata algodonera, mielera o ratón de la caña de azúcar, que habita en matorrales, sabanas, pastizales y campos agrícolas.

El virus circula en Portuguesa, Barinas, Guárico, Apure y Cojedes, aunque es en los tres primeros estados donde se han confirmado casos de FHV, según detalla la Guía de Vigilancia Epidemiológica de FHV del Ministerio de Salud, actualizada en mayo de 2013. Desde diciembre de 2015 se han reportado 12 fallecimientos a causa de Guanarito.

 

Guillain-Barre2

“Apenas empezando”

El infectólogo Julio Castro es muy claro: los 255 casos de Guillain-Barré van a seguir aumentando. “Estamos en el primer tercio de la epidemia todavía, esto no se está acabando, esto va a durar como 4 o 5 meses, apenas estamos empezando así que es lógico que sigan aumentando los casos”, asegura. Y si aumentan los casos del síndrome neurológico Guillain-Barré es porque aumentan los de zika, pues hasta ahora y según la experiencia de Brasil, los casos están asociados al virus.

Para saber en qué etapa de la epidemia está Venezuela es necesario conocer el número de casos nuevos, no los casos totales porque evidentemente aumentarán a diario, recuerda el doctor, pero los nuevos se desconocen porque la ministra de Salud, Luisana Melo, no los ha informado y además el boletín epidemiológico, que debería incluir el reporte de esta nueva enfermedad, no se publica desde hace 15 meses.

Conocer el porcentaje de la población con zika que puede desarrollar el síndrome no es fácil, por la ausencia de datos fuertes. “Lo que se calcula es 1 caso de Guillain-Barré por cada 1.000 a 8.000 casos de zika, la brecha es grande. Y si tomas la proyección de 1 de cada mil, y la cifra oficial habla de 255 casos de Guillain-Barré, quiere decir que tendríamos 255.000 casos de zika en el país”.

El 28 de enero la ministra Melo informó la existencia de 4.700 casos sospechosos de zika y habló de un subregistro, considerando que tres de cada cuatro casos no manifiesta síntomas. Al día siguiente anunció los 255 afectados por el síndrome neurológico, 55 de ellos en terapia intensiva, y ya había reconocido dos fallecidos por esta causa. Pero desde entonces no ha dado más información, menos sobre los afectados por el síndrome neurológico ni fallecidos.

El virus y sus complicaciones (en camino están los posibles casos de microcefalia por embarazadas infectadas), llegaron al país en medio de la peor escasez de medicamentos que se haya registrado, con una ausencia de 85% de los principios activos y de 90% en el caso de los productos farmacéuticos en general, según datos de la Cámara Venezolana de Droguerías (Cavedro). Y uno de los tratamientos clave de la complicación neurológica -que causa la parálisis de los músculos- es la inmunoglobulina pero no se consigue. Tampoco hay suficiente albúmina para casos de plasmaféresis y las solicitudes en redes sociales y denuncias de familiares así lo confirman.

Aunque Castro aclara que hasta ahora tiene conocimiento de que los casos de Guillain-Barré “se están atendiendo bien”, no descarta que se dificulte con el pasar de las semanas, pues reiteró que los casos aumentarán y su atención requiere de insumos, medicamentos, especialistas, inmunoglobulina y máquinas para plasmaféresis.

“Una de las cosas que debe aclarar la ministra es cuáles son los hospitales donde están esas 46 máquinas de plasmaféresis. Por ejemplo, ¿si vivo en Tucupita voy al Ruiz y Páez de Ciudad Bolívar o al Hospital de Las Garzas en Barcelona? La gente debería tener claro a dónde le toca ir si en su cuidad primaria no hay plasmaféresis”.

 

Zika

 

La picada que se multiplica

El zancudo transmisor del virus zika, el Aedes aegypti, es el mismo vector del dengue y del chikungunya, habita en todo el país gracias al clima tropical, por lo que el riesgo de infectarse está en toda Venezuela. Como tributo particular, el virus del zika y el virus del chikungunya dejan inmunidad tras la primera infección, no se repite, a diferencia del dengue que por tener cuatro serotipos es posible enfermarse cuatro veces.

El zika produce dolores musculares y articulares, fiebre, conjuntivitis y erupciones. No existe información oficial sobre la cantidad de casos que se han registrado en Venezuela. Se ha demostrado la vinculación entre el zika, Guillain-Barré y la microcefalia en los fetos.

 

 

Paludismo

 

Récord nacional y regional

El “sitial” no es motivo de orgullo. 2015 quedará registrado en el país como el de la mayor cantidad de malaria en 75 años de historia. La Red Defendamos la Epidemiología Nacional informó que el año pasado finalizó con 136.402 casos de malaria (paludismo), cuando en 2014 acumuló un total de 89.365 diagnósticos (un aumento de 52%), 76.621 en 2013 y 51.050 en 2012, de acuerdo a los boletines epidemiológicos del Ministerio de Salud de esos años.

Lo delicado, y lo explica la Red, es que el estado Bolívar además de concentrar la mayor cantidad de infecciones (78,3%) comenzó a exportar casos a otros estados del país donde no había malaria. 17.332 infecciones provenientes de dicho estado se detectaron en otras entidades, y solamente en la última semana de 2015 ocurrió el reporte, en 19 estados del país, de 446 casos de malaria adquiridos en Bolívar.

La enfermedad, causada por los parásitos del género plasmodium, ha aumentado a niveles inaceptables si se compara con los países de la región. De hecho, el año pasado en dos oportunidades la OMS se refirió al bajo desempeño de Venezuela en la lucha contra la malaria, tan pobres que le impidieron alcanzar la meta del milenio referida a esta enfermedad.

El 21 de mayo de 2015 el director del Programa de Malaria de la OMS, Pedro Alonso, afirmó que mientras la región centroamericana lo estaba haciendo muy bien, que países como Colombia o Perú habían hecho progresos muy notables y que esperaban certificar ese año a Argentina como país libre de malaria, “la mala noticia es Venezuela, donde ha habido un incremento de los casos en los últimos años”.

Y seis meses después, el Día del Paludismo en las Américas (6 de noviembre), la asesora principal sobre malaria de la OPS, Keith Carter, informó que Venezuela evidenciaba un retroceso en el control de los casos y que la organización había realizado ese mes su primera visita -en cuatro años- a los estados del sur del país, donde constató el avance de la enfermedad.

 

Escabiosis

 

Sin jabón ni agua

Los casos de escabiosis han vuelto a repuntar. Aunque la Sociedad Venezolana de Dermatología Médica, Quirúrgica y Estética (SVD) no maneja estadísticas, reconocen el incremento en los últimos meses por el reporte de los colegas.

María Esther Chirinos, presidenta de la sociedad, asegura que las consultas por esta causa han aumentado y están viendo más casos de lo normal. La escabiosis (también llamada sarna), es causada por un ácaro que se transmite por el contacto íntimo y prolongado de piel con piel, por ello Chirinos asegura que debe considerarse como de transmisión sexual.

Lo que está ocurriendo tiene su explicación en la escasez de jabón -registrada desde hace más de un año- y en el alto costo de las cremas humectantes, a los que se suma la  ausencia de agua potable. “La piel es un órgano al que no se le da importancia pero la tiene. Si no la cuidamos se rompe esa barrera que nos protege”, dice la dermatóloga.

Al no usar jabón o usar unos muy abrasivos, incluso por aplicarse otros productos como champú en sustitución de estos, la piel se reseca, esto causa picazón y en la medida en que la persona se rasca va erosionando la piel, abriendo puertas para la entrada de los ácaros.

“Si a eso le sumas el problema con el agua, que no tienes cómo lavar las sábanas para de esa manera eliminar al parásito, ni tienes medicamentos para tratar la enfermedad, ves que es un problema importante de salud pública”.

Chirinos detalla que no se consigue ivermectina, antiparasitario indicado para frenar la enfermedad, por lo que han tenido que recurrir a las viejas técnicas de las cremas azufradas, que funcionan pero tienen un efecto es más lento y pueden causar irritación.

Para acabar con la infección es necesario lavar con frecuencia las sábanas y ropa para retirar la crema y combatir al ácaro, usar jabones adecuados porque no es lo mismo un jabón blanco que uno de color, y aplicar cremas antiparasitarias. “Parece que todo conspira para que se nos haga más difícil”.

Lo mejor es tratar a la familia completa, aún cuando alguno de sus miembros no haya presentado síntomas (picazón), pues una vez que se adquiere el parásito pasan dos o tres semanas para manifestar el prurito y que el ácaro comience a moverse bajo la piel. Solo así se corta todo el ciclo, detalla la especialista.

Además comenta que es un clásico ver escabiosis en niños que se contagian por contacto con otros pequeños en el salón de clases, por los abrazos y contacto piel con piel. En estos casos es importante contactar a la maestra y procurar el tratamiento de todos los alumnos.    

“Los reportes son alarmantes, tanto en el sector público como privado. Si la piel está en condiciones óptimas no se te pegan los ácaros”, asegura la doctora.

 

Chikungunya

 

 

Dengue

 

Con el zancudo en la casa

Las otras dos enfermedades que completan el abanico de riesgos son el dengue y el chikungunya. El primero siempre ha estado presente en el país y ha causado epidemias cada cierto tiempo. La última más importante se registró en 2010, cuando 124.931 venezolanos fueron diagnosticados con el virus. Luego en 2014 hubo otro repunte con 90 mil casos de dengue.

Hasta el 5 de diciembre del año pasado el Ministerio registraba un acumulado de 46.131 diagnósticos de dengue y 14.694 de chikungunya. Esta última no ha dejado de afectar a los venezolanos con sus característicos dolores articulares desde junio de 2014, cuando se registró el primer caso en el país.

Rafael Orihuela recuerda que en octubre del año pasado el boletín de Salud Ambiental del Ministerio de Salud reflejó que el índice aédico (porcentaje larvas de Aedes aegypti dentro de las casas) era de 17%, cuando la norma internacional habla de máximo 5% como un nivel aceptable.

“No podemos seguir teniendo 17 de cada 100 casas con mosquitos adentro. Tienen que hacer limpiezas peridomiciliarias y disminuir la población de mosquitos adultos y la población de larvas. Eso está claro. Ahora, algo no estamos haciendo bien. Es obvio que si tienes tantos brotes por todos lados es porque debes tener descuidos importantes o falta de conocimiento en esas campañas de prevención. En saneamiento ambiental estamos raspados”, señaló el especialista.

El auge de estos zancudos favoreció la introducción y diseminación del zika en el país, asegura la Red Defendamos la Epidemiología Nacional en su informe de enero, referido a este nuevo virus. Recuerdan que en el caso del chikungunya, aún cuando el país reportó a la OPS la detección de 36.000 casos en un año, la realidad fue otra; según sus cálculos ocurrieron 2.392.215 casos de chikungunya entre junio de 2014 y marzo de 2015.

“Estimamos que la cifra total de personas afectadas en Venezuela por la enfermedad, con y sin síntomas, hayan o no consultado a servicios de salud, fue entre 7 y 11 millones de personas”, dice el documento de la Sociedad Venezolana de salud Pública y de la Red, divulgado el 24 de enero de este año, a propósito del incremento de las complicaciones por zika, pues consideran que nuevamente el despacho de Salud guarda silencio sobre la verdadera cantidad de casos acumulados de esta patología.

Julio Castro, profesor del Instituto de Medicina Tropical de la UCV, considera que estas siete enfermedades que están afectando a los venezolanos lo único que tienen en común es la poca información que da el Gobierno sobre la situación epidemiológica, hecho “que es una obligatoriedad del Gobierno con los venezolanos y con los países vecinos. Es parte del Reglamento Sanitario Internacional”.

Continúa explicando que estas enfermedades que tienen potencialidad de epidemia, “entre ellas la Fiebre Hemorrágica Venezolana, tienes que notificarla a los países miembros para que estén alerta ante la posible introducción del virus en sus países. Eso no se está haciendo, ha sido una cosa común no ver información oficial, eso lo vimos con chikungunya y ahora con zika. En Colombia el Presidente salió en rueda de prensa a hablar sobre el virus, aquí la ministra da declaraciones en una casa, caminando por una calle. Tiene que haber una formalidad en cómo dar la información para que la gente se tranquilice”, asegura el infectólogo.

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