Algunas lecciones para no olvidar del referendo revocatorio de 2004, por Carlos García Soto

Algunas lecciones para no olvidar del referendo revocatorio de 2004, por Carlos García Soto

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En la historia de los referendos revocatorios en Venezuela, destaca el referendo celebrado para intentar revocar el mandato del entonces Presidente Hugo Chávez, el 15 de agosto de 2004, el cual estuvo precedido por un período de inestabilidad política que había comenzado a finales de 2001. Ese referendo fue un punto de inflexión en la política contemporánea del país, en la medida en la que supuso una relegitimación política para el Presidente. Y, entre otras, sobre esa base se apoyó la profundización del proyecto político durante los años siguientes. Los eventos políticos ocurridos antes, durante y después de ese referendo configuraron en gran medida la dinámica política, social y económica del país.

Para la oposición al entonces Presidente Chávez, el resultado del referendo revocatorio fue un revés muy significativo. Lo que parecía una vía segura para el cambio del rumbo político del país, fue instrumentalizado por el oficialismo como una ocasión para recuperar su popularidad, mejorar su imagen ante la comunidad internacional, y también para minar el piso político de la oposición.

La clave alrededor de la cual giró esa estrategia del oficialismo fue “moldear” hábilmente el desarrollo institucional del proceso revocatorio, para convertirlo en la victoria política que terminó resultando. No se olvide que, incluso, el oficialismo logró canalizar la discusión política, precisamente, a la realización del referendo revocatorio, lo cual implicó que la oposición se concentrara única y exclusivamente en la celebración de ese referendo, que luego terminó como un fracaso político. Si usted quiere seguir con detalle cómo se implementó esa estrategia, no dude en leer el enjundioso trabajo de Miguel Ángel Martínez Meucci, Apaciguamiento: el Referéndum Revocatorio y la consolidación de la Revolución Bolivariana, Editorial Alfa, Caracas, 2012.

Veamos al menos 5 lecciones que no deben ser olvidadas del referendo revocatorio de 2004.

 

1. El apoyo de la comunidad internacional es condición necesaria, pero no suficiente, para un desarrollo democrático del proceso

Durante todo el proceso del referendo revocatorio de 2004, la comunidad internacional estuvo al tanto de los acontecimientos. Particularmente atentos estuvieron la OEA, a través de su Secretario General, César Gaviria, y el Centro Carter. También influenciaría sobre la celebración del proceso el denominado “Grupo de Amigos”: conjunto de países que se comprometieron a apoyar en la solución electoral del conflicto venezolano. De hecho, de alguna manera, el referendo revocatorio se celebra en parte por la presión ejercida por estos actores.

Sin embargo, la presencia de factores de la comunidad internacional no es una condición suficiente para un desarrollo más o menos democrático de un proceso de referendo revocatorio. De hecho, el informe que rindió Gaviria al dar por concluida la misión de la OEA y el Centro Carter luego de celebrado ese referendo de 2004, refleja con cierta amargura su relativa impotencia para los frenar abusos institucionales. En efecto, como recoge Martínez Meucci, la opinión de Gaviria sobre el sistema electoral venezolano alertaría sobre el “excesivo espacio para diferentes interpretaciones de las normas (por lo que debería) restructurarse en su totalidad de forma que provea agilidad, rapidez y transparencia y confiabilidad. Ello implicaría simplificar en la mayor medida posible los procedimientos, manteniendo las garantías que permitan un proceso transparente, verificable e incluyente”.

 

2. El CNE puede interpretar las normas aplicables al referendo de forma arbitraria

En tanto órgano que aplica las normas que regulan el referendo revocatorio, el CNE podría interpretar tales normas de forma arbitraria, para dificultar la realización del referendo y la expresión de la voluntad de los votantes.

Entre otros ejemplos, el referendo revocatorio de 2004 haría célebre el término “firmas planas”: luego de recogidas las firmas para solicitar el referendo revocatorio, el CNE consideró, a través del Instructivo sobre el Tratamiento por el Comité Técnico Superior de las Firmas de Caligrafía Similar o Renglones de Planillas Llenadas por la Misma Persona del 24 de febrero de 2004 y la Resolución Nº 040302-131, del 2 de marzo de 2004, que aquellas planillas en las cuales los datos de los firmantes habían sido llenados con “caligrafía similar” debían ser objeto de revisión, es decir, 148.190 planillas que contenían 10 firmas cada una. Para ello, los ciudadanos debían acudir a una fase de “reparos” para manifestar de nuevo su voluntad de solicitar el referendo revocatorio (o su voluntad de que su firma fuera retirada de la solicitud de referendo revocatorio).

Entre otros aspectos, lo arbitrario de la decisión es que ese criterio se asumía luego que las firmas habían sido recogidas y presentadas al CNE, lo cual implicaba un claro supuesto de aplicación retroactiva del criterio de validación de las firmas.

 

3. El TSJ puede apoyar las interpretaciones realizadas por el CNE

Esa interpretación arbitraria del CNE, incluso, podría ser avalada por el propio TSJ.

De hecho, con ocasión del referendo revocatorio de 2004 se produjo lo que se conoció como “la guerra de las Salas del TSJ”, que implicó que la Sala Constitucional dictara decisiones contrarias a las sentencias favorables a la celebración del referendo que había dictado la Sala Electoral. Por ejemplo, si bien la Sala Electoral del Tribunal Supremo dictó la sentencia Nº 37 de 12 de abril de 2004 en la cual declararía la nulidad de los actos dictados por el CNE que habían invalidado las “firmas planas”, luego la Sala Constitucional a través de su sentencia N° 628 de 23 de abril de 2004 declararía que esa sentencia de la Sala Electoral era una “sentencia nula de nulidad absoluta”.

Pero más allá de ello, había ya un precedente en el cual la Sala Electoral, a través de sentencia N° 3 de enero de 2003, había ordenado al CNE la suspensión de cualquier proceso electoral, y con ello evitó la celebración de un referendo consultivo sobre la presidencia de Hugo Chávez que estaba previsto para el 2 de febrero de ese año 2003.

 

4. El oficialismo puede promover que la celebración del referendo revocatorio se realice en el momento conveniente desde el punto de vista político

La gran lección del referendo revocatorio de 2004 es sencilla: a través de distintas medidas el oficialismo puede provocar que el referendo revocatorio se realice en el momento que le sea más oportuno desde el punto de vista político. Para ello, la estrategia implica ir retrasando los distintos trámites administrativos que deben concluir en la celebración del referendo.

Luego de siete meses de trabajo (noviembre de 2002-mayo de 2003), los miembros de la “Mesa de Negociación y Acuerdos”, formada por representantes del oficialismo y de la oposición, firmaron el 29 de mayo de 2003 el “Acuerdo entre la representación del Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y los factores políticos y sociales que lo apoyan y la Coordinadora Democrática y las organizaciones políticas y de la sociedad civil que la conforman”. En el punto 12 de ese Acuerdo se señalaría:

“Las partes, en cumplimiento del objetivo establecido en la Síntesis Operativa para buscar acuerdos con el fin de contribuir a la solución de la crisis del país por la vía electoral, coincidimos en que dicha solución se logra con la aplicación del artículo 72 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el que se prevé la eventual celebración de referendos revocatorios del mandato de todos los cargos y magistraturas de elección popular (…)”.

Pues bien, a pesar de ese compromiso, el referendo revocatorio del Presidente de la República no se celebraría sino el 15 de agosto del año siguiente, es decir, más de catorce meses después.

En ese sentido, es clave recordar la explicación que daría el mismo Presidente Chávez, reseñada por Martínez Meucci (página 175):

“Ustedes deben recordar que, producto del golpe y todo el desgaste aquel, la ingobernabilidad que llegó a un grado alto, la crisis económica, nuestros propios errores, hubo un momento en el cual nosotros estuvimos parejitos, o cuidado si por debajo. Hay una encuestadora internacional recomendada por un amigo que vino a mitad de 2003, pasó como dos meses aquí y fueron a Palacio y me dieron la noticia bomba: ´Presidente, si el referéndum fuera ahorita usted lo perdería´. Yo recuerdo que aquella noche para mí fue una bomba aquello, porque ustedes saben que mucha gente no le dice a uno las cosas, sino que se las matiza. Eso es malo. ´No, estamos bien, estamos sobrados´. Entonces fue cuando empezamos a trabajar con las misiones, diseñamos aquí la primera y empecé a pedirle apoyo a Fidel”.

 

5. Un referendo revocatorio realizado en el momento conveniente para el oficialismo, va a contribuir a su relegitimación

Pero la celebración del referendo en el momento político conveniente para el oficialismo puede conllevar una consecuencia fundamental: la relegitimación política, en la medida en la que el referendo es utilizado como un argumento para dar un segundo aire a la percepción de la población sobre el Gobierno.

Tal cual fue lo que sucedió en 2004, cuando la votación en contra de la revocatoria del Presidente Chávez fue superior a la votación que pretendía revocarle. Para el Presidente fue una relegitimación política clave, que además implicó una fractura en la oposición, de la cual no se empezaría a recuperar sino al menos dos años después. Como lo afirmaría el entonces Presidente Chávez, reseñado por Martínez Meucci:

“Realmente hemos entrado en una nueva etapa del proceso revolucionario, y que nadie se asuste cuando hablamos de proceso revolucionario. Es una revolución absolutamente necesaria, que siempre ha querido ser pacífica y es su signo la paz. Es una revolución democrática que ha respetado, respeta y respetará los derechos de todos y de todas, pero es una revolución, y tiene que ser cada día más auténtica esta revolución, más profunda. Hemos entrado en un nuevo ciclo a partir del 15 de agosto”.

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Tales son algunas lecciones del referendo revocatorio de 2004 que conviene no olvidar, de cara al referendo revocatorio que, en ejercicio de su derecho político a revocar los mandatos populares, hoy es impulsado por muchos venezolanos.

@cgarciasoto

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