Colectivo Tres Raíces: “Ha muerto el león más feroz del 23 de Enero”

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El vice presidente del colectivo Tres Raíces, Eudi Otaiza, aseguró a Runrun.es que Heyker Vásquez, líder de ese grupo armado, fue víctima de “una ráfaga traidora disparada por los terroristas”

El hombre que cayó durante la Masacre de El Junquito, donde murió Óscar Pérez, fue “invitado” a formar parte de las filas de las FAES desde que estas se crearon el año pasado en medio de las protestas antigobierno. Su “preparación militar” le permitió convertirse en uno de sus jefes

El hecho de que el gobierno haya difundido la imagen de Vásquez con otro nombre responde a una “medida de seguridad” adoptada por el colectivo y acatada por el Ejecutivo

Lorena Meléndez G.

@loremelendez

La tarde del 16 de enero transcurría con tranquilidad en la parroquia 23 de Enero, al oeste de Caracas. Nada irregular se percibía cuando se subía desde la avenida Sucre, por “El Rincón del Taxista”, hasta la salida del Metro en Agua Salud. Tampoco había ruido por la Zona Central, e incluso la “Redoma del 37”, donde se ubica la sede principal del colectivo Tres Raíces, estaba desolada.  A pocos metros de allí, en los alrededores del Bloque 40 de la Zona F, el ambiente cambiaba de forma radical: en uno de los galpones comerciales que funciona como sitio de reuniones del mencionado colectivo había un funeral musicalizado con trova cubana. Los dolientes se veían desde la calle. Eran decenas y muchos de ellos, con sus vestimentas negras, exhibían terciadas sobre su cuerpo armas largas sin ningún pudor. En el estacionamiento, dos camionetas oscuras con las siglas de las FAES (Fuerzas de Acciones Especiales, una división de la Policía Nacional Bolivariana) habían trasladado hasta allí a no menos de 10 de sus funcionarios uniformados, quienes también estaban armados. Todavía no eran las 5:00 pm. Rodeados por esa atmósfera velaron durante 24 horas a Heyker Leobaldo Vásquez Ferrera, funcionario policial y líder del grupo paramilitar (colectivo) Tres Raíces, quien murió el día anterior cuando presuntamente se enfrentaba a Óscar Pérez – el ex inspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) que se había revelado contra el gobierno de Nicolás Maduro – y a los seis compañeros con los que este se escondía en un chalet de El Junquito. Cuando sacaron el féretro para llevarlo hasta el Cementerio del Este, los fusiles de sus dolientes dejaron de ser un accesorio: ahí sonaron las ráfagas de disparos en el aire para homenajearlo.

 

  “Ha caído el león más feroz que se ha conocido en el 23 de Enero”, dijo Eudi Otaiza, vice presidente ejecutivo de Tres Raíces, para describir a Vásquez Ferrara, el hombre al que considera todo un icono de lucha dentro de la parroquia. “Su ferocidad no se relacionaba con ser una persona mala, sino que él se caracterizaba por poner en jaque a los enemigos de la comunidad, a los enemigos mismos que fueron los que en un momento pudrieron la zona”, añadió.

Otaiza apuntó que la visión de Vásquez, desde niño, había sido siempre la de tener algún día la fuerza y la valentía de acabar con el narcotráfico de su vecindario. “Y lo logró”, aseguró.

Pero esa ferocidad también se traducía en el poder que detentaba. Vásquez Ferrara era el líder del grupo paramilitar que durante más de una década ha controlado a punta de armas las Zonas E y F del 23 de Enero, además de El Mirador, y que mantiene bajo su poder la distribución de los alimentos a través de la administración de al menos cuatro establecimientos de Mercal. Era precisamente en la Zona F donde, según un vecino del sector, se vendían en horas de la madrugada bultos de alimentos de primera necesidad a revendedores.

Los de Tres Raíces fueron los mismos que, en junio de 2016, encabezaron una manifestación frente la estación de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en Catia para exigir que liberaran a cinco de sus miembros que habían sido detenidos días antes por este cuerpo policial. Carl Johackson Salazar González, Manuel Augusto Espinoza Amaro, Antonio Rafael Rodríguez Ferrara, Daniel Alfredo Martínez López y Jorge Luis Vásquez Gil eran colectivos y presuntos implicados en el secuestro de un comerciante extranjero. Pero las acciones de esa protesta fueron mucho más allá. Al no haber logrado su cometido, Tres Raíces convocó a los otros colectivos de la parroquia y cerró todos los acceso de la zona, quemó cauchos y paró la actividad del transporte público, al tiempo que pidió la renuncia del entonces jefe de la PNB, Eduardo Serrano, y del jefe de la Estación Policial Sucre (Catia), Marino Ostos. Horas después, las calles fueron reabiertas, los miembros del grupo armado fueron liberados (porque, según la versión oficial, hubo inconsistencia en las actas policiales) y los funcionarios, destituidos. El colectivo Tres Raíces había ganado ese round a un grupo de la PNB.  

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“Era tan respetado que las fuerzas policiales lo invitaron a ser parte de ellos y el compañero Heyker Vásquez se formó como policía. Era la persona que sabía de leyes, de tácticas militares, sabía lo que era un daño colateral. Nos explicó muchas cosas y nos guío en el camino”, reveló Otaiza, quien detalló que el líder de Tres Raíces llevaba varios años dentro de las filas de la PNB.

Pero Vásquez no trabajó activamente con los uniformados hasta que se entrenó con las FAES, el grupo que, de acuerdo con Otaiza, surgió por la necesidad de enfrentar los altos índices de inseguridad del país y de “retomar y devolver la paz (que se había instaurado) con las Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP)”.

“En ese momento, el diseño (de la nueva división de la PNB), como lo dice en su ley las FAES, era buscar dentro de las fuerzas policiales la preparación y capacitación de sus mejores funcionarios para ir al curso de las Fuerzas de Acciones Especiales. Por supuesto que el compañero Heyker estaba súper capacitado para quedar en el curso y, a través de lo que es su grado de integralidad de conocimientos quedó liderizando el grupo”, contó el vicepresidente de Tres Raíces.

Ese grado de autoridad que ostentaba dentro de las FAES está relacionado con la identidad falsa que el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, otorgó a Vásquez Ferrera durante la rueda de prensa en la que difundió quiénes habían sido los nueve caídos durante la operación que mató a Óscar Pérez. Ahí, aunque mostró su foto, lo nombró como el “supervisor jefe” Andriun Domingo Ugarte Ferrera, uno de los dos funcionarios muertos en el presunto enfrentamiento.

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El  cambio de identidad responde, según Otaiza, a una medida de seguridad. “Cuando el compañero Hansin (Dávila) cae, antes de dar la noticia, tuvimos que tomar muchas medidas de seguridad porque nosotros somos asediados por los cuerpos de seguridad. Cuando dicen que caen funcionarios, indicamos nombres y direcciones falsas para poder movilizar a los familiares y resguardar ciertos objetivos de interés de nuestra organización y para que los cuerpos apátridas que siempre nos han atacado tengan ese falso positivo”, apuntó Otaiza. “Todas esas cuestiones, al menos dentro de lo que es el tema militar de nuestra organización, son falsos señuelos que se hacen para nosotros poder seguir articulando dentro de nuestro radio de acción libre de ataques de cualquier enemigo ya reconocido”, recalcó.

La bala traidora

La primera vez que se escuchó el nombre de Heyker en medio de la operación contra Pérez y sus compañeros, fue cuando se viralizó una nota de voz supuestamente grabada por Freddy Bernal, el ministro de Agricultura Urbana, jefe de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), y comisario general del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). “Hoy ha sido un día importante en la defensa de la revolución bolivariana y socialista. Un grupo de patriotas, como Heyker, han caído en combate como caen los revolucionarios de todos los días, los revolucionarios de siempre, los que son capaces, más allá del discurso, de arriesgar la vida por las ideas y, en este particular, por el legado del comandante Hugo Chávez y de nuestro pueblo”, decía el audio que Bernal habría enviado a sus aliados vía Whatsapp.

Aunque no hubo versión oficial de cómo Vásquez Ferrera murió, Otaiza sostuvo que el líder de Tres Raíces ingresó a la vivienda donde se guarecía Pérez y ahí recibió un balazo. “El compañero Heyker Vásquez cae víctima de una ráfaga cobarde, porque fue de espaldas, de uno de los terroristas que estaba dentro de la casa donde se escondían los allegados a Óscar Pérez y recibe un impacto en el pecho de un AK-47, un arma de guerra que le perfora el chaleco antibalas”, comentó el miembro del colectivo.

Otaiza se contradijo en su propio testimonio, pues afirmó que el ataque se produjo a espaldas de Vásquez Ferrera, pero la bala le llegó al tórax. Por eso, casi de inmediato aclaró que el tiro alcanzó al jefe del colectivo “en combate” cuando apenas se volteó. “El disparo es de frente. Ese es el orificio de una bala calibre .7 62. En la fotografía insana que sacó el Cicpc no voltean al compañero para que no se vea la magnitud de lo que estaba por su espalda”, agregó. Contrario a esta explicación, expertos han apuntado que la herida que se ve en la imagen fue provocada por la salida del proyectil y no por la entrada del mismo. 

La noche de este miércoles, 17 de enero, el diputado a la Asamblea Nacional y vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, dio en su programa de televisión una nueva versión de cómo sucedieron los hechos. Según el parlamentario, fue José Alejandro Díaz Pimentel, uno de los compañeros de Óscar Pérez, quien pidió la presencia de Vásquez Ferrara (a quien Cabello le asigna el cargo de funcionario de inteligencia de la PNB) para negociar su entrega, ya que ambos se conocían porque vivían en el 23 de Enero. “Heyker fue a hablar dos veces con ellos para que se entregaran. Le pidieron cigarros, y Heyker les llevó cigarros, y le dijeron ‘dile a tu jefe que nos vamos a rendir’ (…) Iban entrando en dos vehículos hasta el sitio. Sorpresa. Cuando Heyker se bajó del carro, su mismo amigo Díaz Pimentel, lo mató (…) Y le lanzaron granadas a los vehículos en donde iba la gente que iba a detenerlos”, afirmó el diputado.

Lo que sí reveló Otaiza es que junto a Vásquez Ferrera ingresaron otros miembros de Tres Raíces. No precisó, sin embargo, si estos también pertenecían a las FAES. “Al lado estaban los lugartenientes de nosotros que, en un momento determinado, sacaron al compañero para poder prestarle primeros auxilios. Heyker sale caminando y dice ‘me dieron’. Lo que pasa es que lo lejano, complicado e intrincado de la zona boscosa donde hubo el enfrentamiento, complicó la llegada al centro asistencial”, relató el colectivo. Vásquez Ferrera tardó 45 minutos en arribar al Hospital Miguel Pérez Carreño, ubicado a unos 20 kilómetros de la zona en donde estaba el chalet de Pérez. Hasta allí llegó sin signos vitales.

Con esta historia, Otaiza salió al paso ante las dudas de que la muerte de Vásquez Ferrera hubiera sido como la de Juancho Montoya, el jefe del Secretariado General Revolucionario de Venezuela que cayó en medio de las protestas del 12 de febrero de 2014 por un balazo que le propinó uno de sus compañeros de colectivo, Hermes Barrera.

“La verdadera hipótesis aquí es que el compañero Heiker cayó víctima de una ráfaga traidora disparada por los terroristas. El señalamiento de la Fundación Tres Raíces es que no podemos dejarnos confundir y es un mensaje que se debe hacer público, es el mensaje que se le puede enviar a todos los enemigos, a los que nos adversan, o los que en este momento están celebrando o piensan que ha caído el líder y que la fundación Tres Raíces está vulnerable”, dijo Otaiza con un tono tajante.

Aseveró que con el colectivo no pasará lo mismo que sucedió con Montoya, cuando “todo el mundo se separó y se fracturó”. “La Fundación Tres Raíces viene de más de 15 años de formación político-ideológica. Aquí nosotros sabemos qué es lo que estamos defendiendo y qué estamos jugando y que si aquí, por momentos, cae la bandera en el piso, va a estar el que viene atrás para enarbolarla, enorgullecerla y demostrar que nosotros somos garantes de la explosión del poder popular en la zona y que jamás estaremos ni seremos el eslabón débil de la parroquia 23 de Enero”, insistió.

El historial

Aquella ferocidad a la que apeló Otaiza al hablar de Vásquez Ferrera hace pensar también en las solicitudes de captura por homicidio y extorsión que pesaban sobre el líder caído del grupo paramilitar. De acuerdo con la cuenta  en Twitter @DignidadMP, alimentada por fuentes del Ministerio Público leales a la fiscal en el exilio, Luisa Ortega Díaz, el funcionario y colectivo tenía sobre sus hombros seis investigaciones en curso a raíz de delitos cometidos entre los años 2010 y 2013. No terminó tras las rejas porque las órdenes de detención nunca fueron ejecutadas los organismos de seguridad o porque estas fueron obstruidas por órdenes del Poder Judicial que no permitieron actuar a los jueces de control.  

 

Los señalamientos contra Vásquez Ferrera no son negados por Otaiza, quien prefiere responder a ellos con una anécdota. Rememoró que un día acudió junto al líder del colectivo a la sede principal del Cicpc para reunirse con los directivos de ese cuerpo a fin de acordar su actuación en la parroquia. En medio del encuentro, se escuchó una transmisión por radio.

“Ellos decían que había 662 expedientes que acusaban de actos delictivos al compañero Heyker y él contestó que siempre iba a hablar y a denunciar. En ese preciso momento había caído abatido un escolta de Rafael Ramírez en el ‘Árbol de los Peluches’ (en 23 de Enero), y en la transmisión decían que aparentemente lo habia abatido Heyker Vásquez, cuando él estaba sentado ahí con ellos. Y entonces él dijo, ‘ahora ese también me lo pones en ese expediente’”.

Para Otaiza, los delitos por los que señalan a Vásquez Ferreira estaban relacionados simplemente con el lugar en donde ocurrían, justo en el área controlada por Tres Raíces: las Zonas E y F, y El Mirador.

“Si había una denuncia y decían que abatieron a dos personas frente al INCE, donde tiene radio de acción Tres Raíces, inmediatamente se abría un expediente con responsabilidad directa al compañero Heyker Vásquez. Y resulta que eran problemas de narcotráfico de los muchachos de El Plan que bajaban y mataban en el radio de acción de la Fundación. Nosotros no somos omnipotentes ni omnipresentes y ellos esperaban que nosotros no estuviéramos para cometer un acto delictivo”, aclaró.

Pese a los delitos, las acusaciones, las incongruencias, en Tres Raíces despidieron a su líder en Facebook con imágenes y palabras que recordaron su acción en el barrio.Así, rememoraron el Infocentro que fundó, su hacer en el Inces e incluso los cultivos que legó al colectivo y que fueron visitados por Lorena Freitez, la ex ministra de Agricultura Urbana que fue sustituida por Bernal, mientras estaba en el cargo. “Recuerda, compadre, que no te nos fuiste. Reposa en lo alto, león de Tres Raíces”, se lee en la publicación.

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