Lo bueno, lo malo y lo feo de las regionales 2017

 

 

 


 

18.099.391 venezolanos podrán elegir el domingo 15 de octubre a 23 gobernadores. Las elecciones regionales tienen más de un significado: la oposición las plantea como una forma de protesta, luego de 120 días de manifestaciones que dejaron más de 150 muertos -de acuerdo con datos de Runrunes. El gobierno las presenta como una expresión de legitimidad, desconocida por buena parte de la Unión Europea y los gobiernos de la Organización de Estados Americanos.

Mientras en Venezuela comienza la campaña, en República Dominicana se dan conversaciones entre miembros del gobierno y de la Mesa de Unidad Democrática para iniciar un nuevo diálogo, Estados Unidos impone más sanciones a funcionarios gubernamentales y la UE amenaza con hacer lo mismo. Ir a votar el 15 de octubre será una declaración de principios.

 

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Lo bueno

Para la oposición, la victoria en la elección de la Asamblea Nacional, el diciembre de 2015, es el antecedente electoral más reciente. Además, el gobierno de Nicolás Maduro es rechazado por cerca de 70% de la población y, según la encuestadora Datanálisis, 60% de los inscritos en el Registro Electoral está dispuesto a votar.“Si no vota, un vivo lo hará por usted. Las últimas elecciones en Venezuela se dieron en 2015 y todo el mundo sabe lo que pasó, quienes queremos cambio nos impusimos con la  mayoría. Luego quisieron disolver el parlamento pero eso tuvo un alto costo para el gobierno”, dijo el gobernador de Miranda y líder de la oposición, Henrique Capriles.

Para el gobierno, es la oportunidad de darse un baño tibio de legitimidad. “Será la elección número 22 en 18 años de revolución bolivariana, seguimos rompiendo récord mundial. No hay ningún país de América Latina que tenga una vida democrática como la nuestra”, dijo el presidente Nicolás Maduro.

La comunidad internacional está atenta a lo que ocurra.

Lo malo

Tres días después de la elección de los constituyentistas, realizada el 30 de julio de 2017, la empresa Smartmatic, encargada del procesamiento de la data electoral, reveló que el Consejo Nacional Electoral había “manipulado el dato de participación”. Su director, Antonio Mugica, dijo que se estimaba que la diferencia entre la cantidad anunciada por el órgano electoral venezolano y lo que arrojaba el sistema era de, “al menos”, 1 millón de electores. Tibisay Lucena, presidenta del CNE, negó la acusación de Mugica. Smartmatic será sustituida por la empresa ExClé S.A , de origen portugués y afincada en Argentina.

Pocas horas después de la denuncia de Mugica, el secretario nacional de Acción Democrática, Henry Ramos Allup, anunció en una entrevista de televisión que su partido iba a participar en las regionales.

Por una resolución del CNE, la MUD no podrá usar su tarjeta unitaria en siete estados: Zulia, Apure, Monagas, Bolívar, Trujillo, Aragua y Carabobo.

Lo feo

Una corriente abstencionista ha encontrado acogida en líderes como María Corina Machado, de la organización Vente Venezuela -que aún no es un partido político- y en las redes sociales. Los argumentos principales de quienes no están dispuestos a votar son que ir a unas elecciones sería reconocer a la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro y que las regionales fueron usadas para apaciguar las protestas de calle y para la repartición de cuotas de poder dentro de los partidos que integran la coalición Mesa de Unidad Democrática.

En días recientes se conformó un grupo alternativo a la MUD llamado Soy Venezuela, del cual Machado es uno de sus miembros más visibles: “La MUD es una alianza de partidos con fines estrictamente electoralistas y Soy Venezuela es una plataforma más amplia. Soy Venezuela no llama a la abstención ni juzga a quienes planean participar en los próximos comicios regionales. Lo que hacemos es insistir en la necesidad de retomar las movilizaciones, de hacer visible de nuevo el enorme descontento prevalente en el país”, dijo Machado en una entrevista en la DW. “Quienes piensan que la calle es la única vía es una minoría radical y como radicales siempre son minoría. Es absurdo no ir y regalarle las gobernaciones al chavismo”, asegura José Antonio Gil Yépez, directivo de Datanálisis.

La abstención en los comicios parlamentarios de 2005 fue costosa: a través de una Asamblea Nacional enteramente oficialista, el gobierno de Hugo Chávez construyó el andamiaje legal de la llamada revolución bolivariana.

 

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