La eternidad de Chávez se desmontó en la nueva Asamblea Nacional

Fotogalería: Adriana Fernández

Texto y fotos @boonbar

El cuadro de Chávez. Esa enorme fotografía del presidente fallecido, pieza empotrada al mobiliario del hemiciclo de la Asamblea Nacional, ya no estaba. Como tampoco estaban las restricciones a los periodistas para entrar en el capitolio federal, las mismas que se impusieron durante unos 5 años cuando el parlamento era controlado por la bancada oficialista. La sensación era extraña, como tropezarse con una costumbre olvidada. Algo ciertamente había cambiado en medio del bullicio por la instalación de la nueva AN.

Si bien las puertas para la prensa independiente volvían a abrirse, tampoco resultaba tan sencillo ingresar. A media mañana del 5 de enero de 2016,  la entrada al hemiciclo estaba taponada. “Ya no cabe nadie más” alertaba el personal de protocolo y seguridad a los periodistas. Seguían llegando invitados a la cita: diputados proclamados, gobernadores, alcaldes y representantes de  cuerpos diplomáticos, todos con sus respectivos asistentes y puestos asignados. Todos querían entrar. Y los reporteros, fotógrafos y camarógrafos acreditados también.

Algunos colegas se abrazaban cual segundo año nuevo: “increíble, hemos vuelto”. Una veterana periodista parlamentaria, que cubría las sesiones del antiguo congreso,  viajó del interior hasta Caracas “porque no me podía perder esto por nada del mundo”. Funcionarios de la AN advertían frente a la aglomeración que los bomberos evaluaban la resistencia del palco de prensa en un edificio inaugurado siglo y medio atrás. A nadie parecía importarle si la estructura estaría comprometida. Todos querían ser testigos de la primera sesión de una Asamblea que por primera vez ganaba la oposición venezolana en 17 años de gobierno chavista. “No me importan estos empujones ni el calorón. Lo importante es que estamos acá dentro”, resaltó una reportera inmovilizada frente a la escalera de caracol.

La prensa quiere entrar

 

El hemiciclo estaba a casa llena cuando comenzó la sesión a las 12 del mediodía. Las gorras tricolor, símbolo de la oposición, resaltaban en un auditorio de colores solemnes al igual que los atuendos rojos de los chavistas. Los sacos con corbatas tanto de los parlamentarios opositores como los oficialistas y el liquiliqui- en el caso de algunos diputados de Voluntad Popular- dieron el aire de formalidad que ameritaba la ceremonia.

Pero el protocolo no duró mucho. La fracción oficialista, de 55 diputados,  se hizo sentir desde que entró al hemiciclo gritando consignas: “la patria se respeta”, con codazos y empellones incluidos, con Carolina Cestari, viceministra de la Suprema Felicidad, a la cabeza. En el podio, Lilian Tintori, la esposa del dirigente de Voluntad Popular preso, Leopoldo López, mostró una pancarta que rezaba “Amnistía ya” a lo que le siguieron insultos de “asesino”, que fueron respondidos con “chavistas corruptos”. No importó que estuviesen de visita delegados internacionales o corresponsales extranjeros. Tampoco que ya no hubiese una sola controlada cámara de ANTV sino las de muchos canales atentos a todos los movimientos. La compostura verbal fue olvidada.

Palco de prensa

 

En el rebosante palco de invitados, personalidades de la política local debieron compartir espacio con los periodistas y cámaras de televisión, nacionales e internacionales. En las butacas centrales,  se sentaron, entre otros, un sonriente secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática,  Jesús Chuo Torrealba, el gobernador de Miranda, Henrique Capriles Radonski, el alcalde de David Smolanski y el alcalde de Lechería, Gustavo Marcano con gorra tricolor.

En el balcón con vista lateral, se ubicaron juntas Lilian Tintori, Mitzi Capriles, María Enriqueta de López, Patricia de Ceballos y María Corina Machado rodeando  al expresidente de Colombia, Andrés Pastrana, quien también recibió su dosis de insultos de parte de la bancada chavista.

Gorras Tricolor

La ceremonia de instalación, dirigida por el diputado del Psuv Héctor Agüero con discurso espeso, presentó retrasos por la revisión de las acreditaciones y por las continuas interrupciones del saliente jefe de la fracción parlamentaria del Polo Patriótico, Pedro Carreño y su sucesor, Héctor Rodríguez. Los representantes del Polo Patriótico se acercaban al podio exigiendo en un principio a la nueva directiva la verificación nominal y luego objetando la intervención del diputado Julio Borges, pese a que el reglamento de la Asamblea no lo prohibía.

Las intervenciones de los diputados fueron abucheadas de lado y lado. Los gritos e insultos de los chavistas eran inversamente proporcionales a su tamaño como la menor representación parlamentaria que ha tenido la AN en 16 años. Sólo las menciones a la corrupción del gobierno por parte del diputado Luis Florido (VP) y la lapidaria frase de Américo de Grazia (Causa R): “indignante es tener un Ejecutivo que entrega pasaportes diplomáticos para que trafiquen con droga, indignante es haber saqueado la nación con más de 23.747 millones de dólares para condenar al pueblo a las colas del hambre”, lograron silenciar por momentos a la barra oficialista.

Instalación AN 3

Uno de los momentos climáticos que logró quitar la respiración a la bancada patriótica, fue la estampa de Henry Ramos Allup, Enrique Márquez y Simón Calzadilla levantando la mano en señal de juramento a la Constitución.  El paso, improbable hasta el 6 de diciembre de 2015, se había consumado. Con presidente y los dos vicepresidentes principales, finalmente quedaba instalada la nueva junta directiva de la AN, formada por 163 de 167 diputados, hasta que el TSJ decida por 4 parlamentarios de Amazonas imputados.

Hubo momentos de tensión que amenazaron la continuidad del acto. No hizo falta escuchar lo que discutían los parlamentarios oficialistas y de oposición en el podio: la gestualidad era elocuente para medir la tirantez entre las fracciones. Mientras, Borges daba su discurso sobre los valores democráticos con talante sereno que contrastaba con el forcejeo que tenía al fondo.  Ramos Allup, ya como presidente de la AN, tomó el micrófono con autoridad para poner orden. “Aquí cambiaron las cosas”, recordó.

 

A las 2 de la tarde, la bancada oficialista decidió retirarse alegando violaciones al reglamento. Las cámaras de televisión ahora libre captaron su salida con escoltas y en camionetas de lujo.

Instalación AN 2

El discurso de instalación de Ramos Allup fue escuchado por la ahora mayoritaria bancada opositora, además de periodistas e invitados que plenaban el hemiciclo. Habló de inclusión, respeto y apego a las reglas democráticas, pero también subrayó la activación de las facultades de la Asamblea Nacional en la investigación, vigilancia y control de los otros poderes. Asomó que en seis meses podría haber una “salida democrática, pacífica y electoral” al gobierno de Maduro.  Y cerró la sesión.

Mientras salían los diputados del hemiciclo, en el baño de damas, dos empleadas con distintivo de la  AN se abrazaba y comentaban: “chica, estoy tan contenta porque todo salió bien”.

Afuera, en el patio central, los diputados de la MUD  posaban risueños para la foto en familia sobre la escalera que precede al Salón Elíptico, a pocos metros del salón donde Diosdado Cabello hacía entrega del despacho de la presidencia a Henry Ramos Allup. Los periodistas se tomaban selfis y  fotos en grupo mientras la fuente escultural seguía salpicando. Una gigantografía de Chávez se mecía con la amable brisa de enero. También, como el cuadro Chávez del hemiciclo, fue quitada cuando ya se habían marchado todos los invitados.

Instalación AN 5

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