Truco para que el cine salga barato, por Reuben Morales

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Buscando botar la menor cantidad posible de comida, comencé un plan para aprovechar la concha de las frutas. Es precisamente allí donde se encuentra la mayor cantidad de fibra. Por eso probé con la concha de una lechosa. La metí en la licuadora con agua y me tomé el resultado, tal cual. Sabía como a… constituyente.

Un día después, unos amigos nos dicen para llevar los niños a ver “Piratas del Caribe 5”. A pesar de no haber visto las cuatro anteriores, fuimos (sí, soy del club de quienes nunca vieron “Piratas del Caribe”… ni “Titanic”… ni “Games Of Thrones”… ¿cómo debo morir?). Compramos boletos para la función “2D Digital” (traducción: “la más barata”).

Arranca la peli y empiezo a conocer al mítico capitán Jack Sparrow, interpretado por Johnny Depp. Ahora entiendo su popularidad. Es un pirata que jamás se moja. Es como decir: “un estudiante universitario que nunca se trasnochó con un trabajo”. ¡El sueño de todos! La segunda característica de Jack es su alcoholismo. En la película apenas bebe dos tragos y con eso llega borracho hasta el final. ¡Quiero ese licor para meterlo en la guarapita de mi próxima fiesta y rendirlo toda la noche! Pero el éxito de Jack realmente radica en ser ese borracho que todos quisiéramos ser. ¿Saben cuando los borrachos llegan a la etapa de la pea en donde quieren arreglar el mundo? Bueno, ése es Jack Sparrow. Solo que él sí lo arregla. Es un borracho que lo logró. ¡Perdón!, pongámoslo en lenguaje políticamente correcto: un bebedor social con don de emprendimiento. O en lenguaje de marketing: un “somelier entrepeneur”. O en lenguaje Disney: ¡un pirata travieso que se sale con las suyas! La gente cae seducida por Jack Sparrow pues éste en el fondo es un reguetonero. Vive montado en un barco, por el Caribe, rodeado de licor, una mujer bella, dientes dorados, riquezas y su película tiene “un millón de copias vendidas”. Le faltaría llamarse “Jack Ft. Sparrow”.

Ya digerido el personaje de Jack en mi subconsciente, seguí viendo la película y de repente, sin esperarlo, el mágico mundo de Disney transformó nuestra Sala “2D Digital” en una sala “7DX Digital Sensorial Smart Trendy”. La experiencia de “Piratas del Caribe 5” la dejé de vivir solo en mis ojos. Ahora la vivía en mi cuerpo. El jugo de concha de lechosa comenzó a ejercer su efecto en mis intestinos (¡en un film de dos horas y media!). La batalla del pirata Salazar contra Jack Sparrow la comencé a sentir en mi barriga. Fui demasiadas veces al baño. Fue como subir y bajar ocho veces la cubierta de la fragata. Además la caminé con el mismo tumbado torpe de Jack Sparrow, pues los retortijones me tenían doblado. Un paso en falso y se me disparaba el cañón. Si a esto le sumamos que mi hijo bebe refresco como un motor de 8 cilindros consume gasolina, entenderán que me pidió ir al baño tres veces. Me levanté tanto durante la función, que ahora yo era el capitán Sparrow y el resto de la sala era el Imperio Británico buscando matarme. Esa tecnología “7DX Digital Sensorial Smart Trendy” es impresionante. Al final Sparrow hasta me pegó su borrachera, pues me quedé dormido en la butaca un buen rato.

Entonces, ¿quiere ir usted a una sala “7DX Digital Sensorial Smart Trendy” por el precio de una regular? ¡No pierda tiempo! Tenga un hijo y beba concha de lechosa licuada. Y si quiere hacer lo mismo con “Rápidos y Furiosos 8”, coma caraota roja. Carburará como un Camaro enchulado.

(¿Qué tal?… ¿Soy bueno engañando al sistema, no?).

 

@reubenmorales

 

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