Justicia a cabillazos por V.J. Los Arcos Ayape

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Nunca más válido que hoy qu​e la expresión “entre gallos y medianoche”. A la una de la madrugada, el juez Beltrán Javier Lira, a cargo del Tribunal Sexto de Juicio del Estado Bolívar, la misma dependencia federal de la República de Venezuela en la cual acaba de cometerse una masacre que ¡por fin! comienza a ser reconocida, aunque manipuladamente, por instancias oficiales, condenó a cuatro años de prisión y multa de 1.137 UT al ciudadano David Natera Febres.

Se trata de un juicio relativamente viejo con una sentencia express, propia de un sistema judicial express, lista para desempolvar en el momento más conveniente.

El momento llegó; si “Correo del Caroní” se destacó como (prácticamente) el único medio informativo impreso que informó sobre la masacre de Tumeremo, había que evitar que hiciera seguimiento del caso. Seguir hurgando en el caso conduce, inevitablemente, a pisar los talones de la inmensa corrupción que azota al estado Bolívar y que tan groseras perspectivas tiene en la mente de pillos disfrazados de patriotas.

Pero el gobernador general Francisco Gómez Rangel, él sabrá por qué se le conoce mejor como el General Cabilla, y las instancias que le dan soporte, a él y a la corrupción, se equivocan; ya es demasiado tarde. En estos momentos, hay demasiados ojos abiertos puestos en Bolívar y la vagabundería roja-rojita instalada en Guayana es demasiado grande como para pasar desapercibida.

La sentencia express es burda, pero no tiene nada de inocente. Lo que se supone que condena serían “hechos difamatorios”, cuando en realidad se trata de trabajos periodísticos que demuestran un estado de corrupción en CVG Ferrominera del Orinoco. Podría apostarse que desde el tribunal supremo de justicia (tsj) se está ensayando constituir el principio de que ningún caso de corrupción puede ser informado si antes no se ha producido un fallo judicial.

Traducido, que todo el mundo calle y la corrupción campee más a las anchas de lo que campea.

El propósito no es tanto poner freno informativo a “guisos” en Ferrominera, sino proteger el fulano Arco Minero del Orinoco, montado sobre la conculcación de derechos individuales y un sistema de contrataciones inspirado en el exitosísimo esquema que enriqueció tan groseramente a “boligarcas” y “bolichicos” y arruinó a un país que espera mejores oportunidades. (VJLA-Sigla)

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