Maduro Borbón por Ricardo Ríos

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Teodoro usa el término Borbón para referirse a los políticos que no saben corregir un rumbo errático y que, por el contrario, lo ratifican. Como Nicolás  Maduro, por ejemplo.

Nicolás escogió la ruta del control partidista desde el ejecutivo para apoderarse del fulano legado, una herencia sobrevenida que lo puso en un cargo que lo sobrepasa. Borbón al fin, se dedicó replicar en Miraflores  las conspiraciones que lo llevaron a destrozar la Cancillería. Tuvo éxito al salir del zar de PDVSA, hoy preocupado por  Lula, y llevar a Diosdado a su mínima expresión.

Al concentrar sus acciones en lo palaciego, olvidó el detalle de gobernar al país en medio de la peor crisis económica y política desde el Tratado de Coche. La tragedia social que le propinó al PSUV su peor derrota electoral es recordada con nostalgia, vista la dimensión de crisis humanitaria que  esto está adquiriendo.

Sigue con las repeticiones publicitarias de cuando había real,  pero sin éxito alguno: no aprende, insiste en el error. De paso, redujo el mito carismático de Chávez al de un señor con mucho dinero.

Oportunista hasta la exageración, se reúne con empresarios ofreciéndole apoyo para invertir en compañías productivas y en la tarde agita a unos funcionarios públicos para que vayan a sabotear con botellazos las sesiones de la AN, donde se aprobarán leyes que consolidarían lo que en la mañana prometió.

Su aislamiento nacional e internacional crece. Del entierro de Chávez a la caravanita de guardaespaldas hecha el 05-03-16,  solo con  Daniel Ortega y el espectro de un Evo Morales en vías de extinción, hay un trecho que evidencia como el derroche del legado llegó a los límites de la sobrevivencia del PSUV y en ese partido lo saben.

Por segunda vez Diosdado hace un acto paralelo, con los centauros reclamando su parte de la herencia. Uno fue el 4F y el otro 5M. DC salió con Jorge Rodríguez, el aliado más inseguro del oeste, fotografiados delante de una pancarta con el mismo NO del RR del 2004. No aprende.

Compra estabilidad dándole plata al ejército: les asigna contratos exclusivos a sus compañías de seguro, fortalece sus bancos, les crea compañías petroleras, los mete en el ecocidio ese llamado el Arco Minero cuya pestilencia ya mandó un adelanto macabro: 28 mineros asesinados en Tumeremo.

Encabeza un gobierno paralizado por sus contradicciones, todo ministro tiene otro que lo desdice, salvo la de Prisiones. La política cambiaria sigue secuestrada por los asaltantes de la renta petrolera. En medio de esa turbulencia se siente protegido por su experiencia en la Casa Amarilla, pero sin el apoyo de La Habana y con Lula concentrado en sus problemas.

Yo apuesto a la renuncia, nos puede ahorrar el gasto que significa un RR que no ganaría ni en Cuba y que le daría vida al PSUV como partido, no en balde crece el sentimiento chavista antimadurista. No tiene la alternativa del gobierno de Burdeos que le ofreció Napoléon a Fernando VII, la visita de Obama y la ratificación del decreto lo confirman.

Como buen Borbón que es no abdicará, quebrará a su partido y a sus instituciones con ese intento suicida de desconocer a la AN. Convoquemos el referéndum por un tema de salvación nacional. Las caídas de los borbones siempre han sido muy traumáticas, este país merece paz.

 

@rricardorios1

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