Frustrante, lamentable y triste decisión por Armando Martini Pietri

PoderLegislativoVenezolano

 

La pregunta para empezar es ¿tiene la oposición en la Asamblea Nacional suficientes diputados para hacer quórum por sí misma, o no? La segunda cuestión sería si todos los representantes conocen de las sesiones con 24 horas de antelación ¿por qué no hubo mayoría el martes 12 de enero pasado? Y una tercera e inevitable duda: considerando casi imposible que los parlamentarios opositores no supieran lo que se jugaba en la sesión del martes 12, ¿por qué no pudo completarse la asistencia suficiente? Arriesgándose, además, a que Cabello declarara con cierta burla que el PSUV no le haría el quórum a la oposición. No había ninguna necesidad de semejante necedad, pero se dio y podría ser interpretada como fuerza del chavismo y debilidad de la oposición.

Vamos a estar claros, cada diputado opositor u oficialista sabe perfectamente la realidad de la situación, y por eso ausentarse –a menos que se esté muriendo u otra causa inmanejable- no sólo es una escandalosa irresponsabilidad, sino que bordea el perjurio al pueblo en general y a sus electores en particular.

Los diputados de la oposición no fueron electos para que vivieran mejor ni para darles algunas ventajas o turismo en Caracas; los electores seleccionaron por abrumadora mayoría la tarjeta de la Unidad no sólo porque quieren un cambio drástico, radical de sistema y un Estado que resuelva los enormes problemas creados por casi dos décadas de involución chavista, sino para darle a sus elegidos esa misión y esa confianza.

Pero el chavismo no es simplemente un grupo derrotado, eso deberían tomarlo en cuenta, muy en cuenta. Chávez y sus alardes dejaron secuelas, y todavía una importante minoría de venezolanos sigue aferrada a las esperanzas de una revolución desastrosa que ellos, emocionalmente y sin mayor razonamiento, siguen dispuestos a esperar. 

El chavismo mantiene además la dura obediencia y el fanatismo que Chávez y sus operadores inyectaron a sus seguidores. Puede que sean ahora muchos menos, pero mantienen sus camisas, franelas, gorras rojas, sus afiches y banderas, con sus delirios y frases hechas dictadas por esa poderosa e insistente maquinaria de propaganda que es el PSUV. A esto hay que sumar alguna complicidad armada militar y, aún más, la peligrosísima y violenta participación de los colectivos fuertemente dotados de armamento dispuestos a todo tipo de violencia y ferocidad criminales.

Súmese, además, el importantísimo, amoral y muy dañino elemento de la mentira, manipulación y tergiversación de conceptos que utilizan con perversa regularidad y con clara intención de seguir engañando a los venezolanos, los dirigentes y múltiples voceros chavistas, los diputados rojos y, primero que todos, el propio Presidente de la República.

Con todas esas realidades bien conocidas ¿cómo es posible que un diputado recién electo con la tarjeta de la Unidad caiga en la grave irresponsabilidad de no acudir a una sesión parlamentaria? Sobre esta misma cuestión ya hemos escrito antes, el año pasado nos quejamos duramente de la falta de compromiso e inasistencias de diputados de la oposición que no se presentaban en las sesiones e incluso no acudían a las comisiones parlamentarias de las cuales formaban parte.

Es bueno recordarle a esos diputados que cada ausencia no argumentada ni contundentemente justificada, es -ruego perdonen la expresión- una sinvergüencería y una traición para sus electores porque deja espacios vacíos en lo físico y especialmente en la fuerza de tomar decisiones frente a los vicios y trampas del chavismo. 

Sugerimos a la directiva de la Asamblea Nacional que ponga como norma obligatoria la publicación de las listas de asistencia a cada sesión, a las reuniones y actuaciones de las comisiones parlamentarias, porque los electores tienen derecho a saber con nombres y apellidos cuáles de sus diputados electos les están fallando. Eso, aparte de que puedan establecerse sanciones civiles, penales y económicas que les duelan más, como multarlos o no pagarles los días de ausencia. Además de la sanción moral pública y política. La firmeza con la cual el presidente de la Asamblea Nacional ha venido desempeñando su cargo debiera ser aplicada también a esos diputados inmorales, incluyendo a los chavistas que, según su propio jefe Diosdado Cabello, tampoco harán quórum.

En otro orden de ideas, la oposición parece que aun no cree ni se siente mayoría y el oficialismo en cambio sigue creyendo en los gritos y no se siente minoría. Sabe que lo es, pero no termina de tragarlo. Con el absoluto respeto y consideración que la mayoría debe tener sobre la minoría lo insólito es que la mayoría negocie con la minoría asuntos y temas que no merecen ni siquiera considerar, y si lo hacen por conveniencia, miedo o evitar conflictos, están cometiendo un error, y muy grave. Tal es el caso de la decisión de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, que es un dictamen aberrante por inconstitucional, ilegal, injusto e inaplicable; en consecuencia recurrir de ella es reconocer unos magistrados que la fracción parlamentaria opositora ha tildado de ilegales, espurios y hasta una comisión del parlamento ha sido nombrada para investigarlos. ¿Entonces en qué quedamos, señores? El conflicto era obvio predecirlo, no había que ser adivino. Ahora después de tanta alharaca y frases bravuconas de que somos 112, no vengan con la pendeja excusa de que los diputados por el estado Amazonas pidieron desincorporase para defenderse. Eso no lo cree nadie.

Al aceptar semejante imposición perderán la mayoría calificada, y cuando quieran imponerla podrán  sacar los números y formulas matemáticas que quieran, esgrimir los argumentos que deseen, pero el oficialismo solicitara consulta a sus empleados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo y ésta sentenciará que la mayoría es 112 y tendrán que acatarla -so pena de declararlos en contumacia- como hoy lo hacen desatinadamente con el caso Amazonas y vendrán más impugnaciones. Por cierto, ya el inefable diputado Carreño dio un avance de la decisión constitucional, la Asamblea está constituida por 167 parlamentarios y el hecho que estén suspendidos algunos no significa que sean menos. Tomen nota señores. De tal manera que es sencillo pronosticar que la ley de Amnistía y tantas otras serán objeto de revisión y consulta en la Sala Constitucional la cual, al final, será quien dictaminará lo que convenga al oficialismo. En conclusión 7 magistrados legislarán contra 112 diputados electos por voto directo y secreto de los ciudadanos. Triste, frustrante y muy lamentable. Cosas de la política, dirán ustedes, lo cual no hace menos patéticas estas decisiones y actitudes. 

El presidente de la Asamblea, Henry Ramos Allup, está dando, desde el mismo inicio del período, manifestación clara y precisa que la MUD es mayoría democrática, está haciendo lo necesario y más, a pesar de las presiones para demostrarlo y ejercerla. Sus actuaciones y declaraciones así lo comprueban, pero no sólo encuentra escollos en la fracción que lo adversa sino que algunos que deberían apoyarlo cometen la estulticia de pedir excusas inconsultas, otros por conveniencia política critican las acciones y no se sienten representados y algunos proponen negociaciones irracionales e inconvenientes que sólo reflejan menosprecio al interés colectivo. Lo lamento por Ramos Allup, su esfuerzo corre el riesgo de ser en vano y esos tropiezos absurdos pueden llevarlo al fracaso, una tragedia histórica para los venezolanos que cifraron su esperanza y fe en una Asamblea Nacional controlada, inspirada y dirigida por la Unidad. 

La Asamblea Nacional es el Poder Legislativo y tiene sus atribuciones claras en la Constitución Nacional aunque el oficialismo busque desconocerlas. Henry Ramos Allup debe ejercerlas con autonomía y mando ahora que es presidente, no sólo debe defender esa independencia y libertad de acción sino también proteger y honrar el mandato diáfano y contundente que le otorgó el pueblo venezolano. Cualquier negociación de marras debe ser informada al ciudadano, merece saberlo y exige ser respetado.

Ejerza la mayoría, presidente Ramos Allup, impóngala con respeto y serenidad pero no deje en la desesperanza a todo un país que quiere cambio y por eso votó. Ninguna otra razón o análisis se puede interpretar, el mensaje está claro. A usted no debe preocuparle quién lo omita siempre y cuando cumpla con sus funciones. Lo que sí debe inquietarlo es que lo desconozcan quienes lo eligieron, y esos son los únicos que pueden hacerlo. Por favor no nos equivoquemos, sería además de grave muy peligroso.

Henry Ramos es el líder, –incluso ganó elecciones internas- de este gran cambio por el cual votó la inmensa mayoría de los venezolanos, una oportunidad única y responsabilidad trascendental en los últimos 20 años venezolanos, y que condicionará las próxima década. No la desaprovechemos. Sin miedo y con el favor popular quitemos la careta al régimen. No acatemos ilegalidades ello nos convertiría en partícipes y nos perseguirá por años.

No todo lo que es legal es lícito.

 

@ArmandoMartini

 

 

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