Ganamos ¿Y ahora qué? por Eddie A. Ramírez S.

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Ganamos por amplio margen las parlamentarias y debemos  agradecer a quienes hicieron  que este triunfo fuese posible: la MUD  y los votantes. El desenlace final no es fácil de prever.  Por lo pronto lo fundamental es consolidar el triunfo e identificar el siguiente objetivo. Recordemos que es más fácil llegar que mantenerse. Para esto último es necesario determinar si todos los 7.726.066 votos obtenidos son de ciudadanos convencidos por  la  MUD o bien cierto porcentaje son todavía  simpatizantes del difunto, pero descontentos circunstanciales por la escasez, alto costo de la vida e inseguridad.

De ser cierta nuestra percepción de que existe ese porcentaje, debemos ser cuidadosos en cómo administramos el triunfo. O sea tenemos que olvidarnos de su antecesor y concentrar en Maduro las denuncias de sus errores y la corrupción de su entorno. Pretender que por la paliza recibida el régimen cambie es una ilusión vana. Lo que viene es más escasez, mayor inflación, más delincuencia,  corrupción y aumento de la represión. Tenemos varias opciones. Requerimos identificar la más conveniente y determinar  el momento oportuno para desencadenarla:

1.- Permitir que Maduro termine su período y dedicar todo el esfuerzo a ganar mayoría de gobernaciones y alcaldías a fines de este año y la presidencia en el 2019. El país se seguiría deteriorando, los ciudadanos pasaríamos más penurias que en el presente y se acentuaría la emigración. La historia no perdonaría a quienes prefieran esta opción, por lo que debería ser descartada como objetivo,  aunque pueda darse si no se maneja adecuadamente el momento político.  

2.- Renuncia y elecciones: Evidentemente Maduro no está en sus cabales. La designación del reciente gabinete ministerial evidencia que no tiene sentido de la realidad. Tiene el agua al cuello y no se percata de que se está hundiendo y con él todos nosotros. Para lograr su renuncia tendría que ser presionado por algunos de los suyos. Una nueva elección con un país dividido no sería el mejor  ambiente para la recuperación de la economía.

3.- Renuncia y transición: Lograr una negociación con sectores del oficialismo que permita establecer un gobierno de transición sin tener que convocar de inmediato a una elección. Sería la vía menos traumática para recuperar la economía y la tranquilidad de los ciudadanos en el más corto plazo. Si estuviésemos ante una dictadura tradicional esta vía podría ser la más fácil, pero ante un régimen como el actual es un tanto cuesta arriba. Es una vía que no está en la Constitución, por lo que debe ser negociada.  

4.- Referendo revocatorio: Se puede iniciar la recolección de firmas el 20 de abril de este año. Tiene el inconveniente de que el CNE pondrá todos los obstáculos para demorar la recolección de firmas y certificación de la validez de las mismas. El número de firmas debe ser del 20% de los inscritos en el registro electoral, es decir ser requerirían 3.900.821, según último registro. Además, tendríamos que obtener 7.505.339 votos favorables al  revocatorio del período presidencial, cifra nada despreciable,  y posteriormente ir a una elección presidencial y ganarla. Antes de ese referendo la alternativa democrática debería seleccionar su candidato, de manera que el elector sepa a qué atenerse. Uno de los errores del referendo del 2004 fue querer sacar al presidente y no ofrecer un candidato para sustituirlo.

5.- Asamblea Constituyente: la puede convocar la Asamblea con el voto de las dos terceras partes de los diputados, lo cual es fácil si los nuestros se ponen de acuerdo.  También la pueden convocar un 15% de los electores. Después hay que ir a la elección de sus integrantes. En condiciones normales sería lo ideal para realizar cambios profundos tendentes a garantizar la descentralización. Sin embargo, las discusiones llevarían bastante tiempo y mientras tanto la situación del país se agravaría. Tiene el riesgo de la incertidumbre de sus decisiones.   

5.- Reforma Constitucional: La pueden realizar las dos terceras partes de los diputados, con los que ya contamos. Podría acortarse el período presidencial y eliminar o limitar la reelección. Requiere la posterior aprobación de los ciudadanos.

Personalmente nos inclinamos por la opción de la renuncia negociada y gobierno de transición, pero desde luego no es fácil lograr ese acuerdo. Caso de que no pueda concretarse, quizá la segunda mejor opción pueda ser  la reforma constitucional, con un período presidencial de cuatro años, con una sola reelección o sin ella.  

Como en botica:  Hasta hace poco el cuadro de la Mona Lisa era el que generaba mayor discusión. Ojalá vuelva a serlo. La ministro de Agricultura Urbana demostró poca urbanidad y machismo al declarar “si las tienen bien puestas…”.  El apretón de manos entre el rojo Sean Penn y el narcotraficante Chapo Guzmán da qué pensar.  Lamentamos el fallecimiento del doctor Demetrio Boersner, distinguido venezolano. El indígena  profesor Humberto Yosuino, está detenido arbitrariamente en el Sebin. El general Padrino López es más rojo que militar ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!  

 

 

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