Es posible cruzar la frontera pagando 700 bolívares a los militares venezolanos

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Más de 5.000 colombianos han logrado burlar el cierre de la frontera venezolana ordenado por Nicolás Maduro. Pasaron a Colombia pagándole a los funcionarios de la FANB encargados de garantizar la seguridad del territorio de Venezuela. Con una inversión de apenas 2.700 un guía los pone en suelo neogranadino

@MariaAlesiaSosa

“Uno siempre va a buscar la forma”, explica un muchacho de Llano Jorge, localidad que está pegada a la frontera con Colombia en San Antonio del Táchira. Se refiere a que, mientras haya prohibiciones, ellos van a encontrar la manera de saltarse la ley.

Todos en la ciudad lo saben: en estos días de paso cerrado algunas personas se dedican a guiar a los urgidos por cruzar a Colombia. Son 20 minutos de excursión por una finca, hasta llegar a una trocha que te lleva al Río Táchira. Al cruzar el río, estás en piso colombiano.

“Son 2.000 bolívares para el guía y los militares cobran 700 bolívares por cada una de las personas que quiera pasar”, dice el joven, quien aclara que ese monto es sólo la ida. En caso de que quieras regresar, debes pagar otros 700 bolívares para que los guardias venezolanos se hagan la vista gorda, y otros 2.000 bolívares para él.

El guía recomienda que el paso a Colombia sea rápido. “Si te agarran funcionarios de aquí (del lado venezolano), te llevan, en cambio los militares del otro lado del río te van a tratar muy bien. Hay que tenerle miedo es a los de aquí (de Venezuela). Allá (en Colombia) para sobornar a un guardia es muy complicado, no es como aquí”, explica.

La cifra oficial de colombianos que han atravesado la frontera en los últimos siete días es de más de 1.000, pero cifras extraoficiales indican que al menos 5.000 colombianos han salido de Venezuela en los últimos días. Han pasado de forma clandestina por trochas como estas.

 

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“El recién llegado es el Gobierno, porque los colombianos llevan toda la vida aquí”

De este lado de la frontera sólo queda la vergüenza de miles de venezolanos que se sienten apenados por la forma en que los ciudadanos colombianos están siendo expulsados de su país. En San Antonio se precibe un rechazo generalizado hacia el presidente Nicolás Maduro, y este sentimiento solo parece acrecentarse con estas medidas.

“Aquí todos tenemos familia colombiana, mi mamá es colombiana, casi todas las familias son mezcladas”, dice uno de los pasajeros de una camioneta que viaja de San Antonio a Rubio.

Durante la media hora de camino, no para de criticar las acciones que está tomando el Gobierno contra los ciudadanos colombianos en las ciudades fronterizas. “Los recién llegados son ellos, el Gobierno, porque los colombianos llevan toda la vida aquí”, agrega. “Hay que sacar es a Maduro pa’ Colombia, o ¿por qué no sacan a los chinos? Los chinos en Venezuela tienen más privilegios que los colombianos, que están aquí pegados y llevan toda la vida aquí”.

En San Antonio del Táchira y Rubio es difícil conseguir alguien que defienda la deportación de colombianos. Jason, que trabaja como mototaxi, confiesa que se despidió llorando de un señor de 75 años que llevaba 10 trabajando con su papá. “Lo llevé a la trocha para pasarlo, muy triste, se me aguaron los ojos en la despedida”. Explica que en su pueblo los colombianos y los venezolanos siempre se han tratado como hermanos, que para ellos no hay diferencia. “No estamos de acuerdo con que les hagan esto”.

El pasajero del autobús cree que el Gobierno no abrirá la frontera hasta diciembre. “No quieren abrir de aquí a las elecciones, porque están asustados, pero ahora la gente va a votar más”.

 

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Maduro les quita las tierras que les dio Chávez

La bodega de Adrián queda en “La Guadalupe”, una zona de lo que llaman “La Invasión”, y donde están demoliendo algunas casas. Adrián no sabe de censos, no tenía idea de que Maduro había anunciado esa operación. Este miércoles a su bodega llegaron unos funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana y le quitaron los productos que tenía para vender. “Yo vivo de esto, no tenía nada acaparado. La gente me defendió, saben que yo soy el bodeguero, pero igual se llevaron todo”.

Justo fuera de la bodega de Adrián, están las obras incompletas de un alcantarillado, y el hueco con el paso del tubo que se extiende por toda la calle sin asfalto. “Ellos dicen que están demoliendo porque esta es una zona de seguridad, pero hace menos de dos meses Vielma Mora aprobó este sistema de alcantarillas, aquí, en La Invasión”.

Un vecino explica que el propio presidente fallecido Hugo Chávez, fue quien expropió esas tierras y permitió la construcción de viviendas en la zona. “Este terreno de La Invasión era una hacienda que producía mucho, Chávez la expropió y metió a toda esa gente. Les dieron cédulas amarillas y con ésas los mandaban a votar. Y ahora ellos mismo los están sacando”.

El general José Morantes Torres, comandante de la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) de Táchira, declaró el miércoles en la noche que La Invasión “servía de plataforma bidireccional de logística del contrabando y de labores de paramilitares”. Además informó que revisaron 2.572 viviendas en esa zona, y que no está permitido construir ahí porque es una “zona de seguridad”.

Morantes Torres declaró que en los últimos siete días han decomisado 385 toneladas de alimentos, además dijo que estaban llevando a cabo un redireccionamiento de la mercancía.

Sin embargo, en San Antonio todavía se ven largas colas en los locales donde hay comida. Las carnicerías en el centro de la ciudad están custodiadas por militares o por la policía del estado, quienes se encargan de poner orden en las colas que se forman y que, se extienden por toda la calle.

Al menos 100 personas esperaban este miércoles a las afueras del local de la Pirelli en la avenida Venezuela de San Antonio. La gente hizo más de tres horas de cola para comprar cauchos para carros.

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El guía de trocha para cruzar la frontera, reconoce que algunas veces para redondearse pasaba alguna mercancía por la frontera, como Harina Pan. “Pero ese no es el verdadero problema, todo el mundo sabe que el gobernador Vielma Mora tiene los grandes negocios de contrabando. La frontera la cerraban en la noche y él pasaba sus camiones. También los militares. Lo que yo paso por una trocha en mi espalda no es lo que llena los grandes almacenes del otro lado”.

El señor del autobús que va hacia Rubio, cree que lo que viene es más escasez. “Lo que viene es hambre, porque aquí no producimos nada, y ahora con la frontera cerrada. Decían que esto no era Cuba, porque esto no era una isla, y míranos ahora, estamos aislados”.

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