Bolivia la tendrá difícil para impedir sesiones sobre Venezuela en la OEA

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De acuerdo al artículo 37 del Reglamento del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos, la presidencia no puede suspender una sesión sin mediar previamente una consulta o explicación.

Este lunes el canciller de Bolivia, Diego Pary Rodríguez, informó que la reunión prevista para analizar el caso venezolano estaba suspendida, lo que generó la protesta de las delegaciones de Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Perú, Paraguay, Santa Lucía y Uruguay.

La internacionalista Elsa Cardozo dijo que evidentemente, quien preside el Consejo Permanente no tiene facultades para impedir un cónclave. “Tiene la atribución de convocar, tanto las sesiones ordinarias como, a solicitud de los miembros o del Secretario General, las extraordinarias. En este caso, la sesión fue ya convocada por el anterior presidente del Consejo, que ejerció hasta el viernes. No debió suspenderla, no sin consultar a quienes apoyaron la convocatoria”.

Cardozo indicó que aparentemente la estrategia del canciller boliviano, aliado político de Venezuela, será dilatar las sesiones donde se planee hablar del gobierno de Nicolás Maduro.

“Complicado si el boliviano bloquea la consideración del caso venezolano. Pero eso podría también alentar coordinaciones entre países y en organismos regionales para actuar como Mercosur y los países de la Unasur, identificándose como tales”, añadió.

La experta en materia internacional aseveró que la dinámica de la representación venezolana será la misma mostrada por el viceministro, Samuel Moncada, la semana pasada, dilatando e interfiriendo constantemente hasta lograr el cansancio de las demás delegaciones.

“El gobierno de Venezuela intenta evadir la consideración hemisférica del caso, como lo ha intentado hasta ahora y la presencia de un aliado en la presidencia del CP sirve a ese propósito, aún violando procedimientos y prácticas de la OEA”.

“El problema puede estar en que hay un grupo considerable de países, que se fue perfilando como mayoría, que mantiene su preocupación sobre lo que ocurre en Venezuela y objetará esta práctica. Habrá que ver si en la propia OEA no se presenta una suerte de crisis institucional por el desconocimiento de sus reglas. Mientras tanto, claro, se obstaculizan las deliberaciones para declarar la ruptura del orden constitucional y acordar medidas diplomáticas”.

Cardozo consideró que ese plan de Venezuela y sus aliados no impedirá que el resto de las naciones volteen hacia la administración de Nicolás Maduro.

“En todo caso, esto no impedirá que siga habiendo declaraciones y ya lo del Mercosur, su aplicación del Protocolo de Ushuaia y los de esos y algunos de los otros miembros de la Unasur definen un balance de posiciones que estos obstáculos no harán más que acentuar”.

La internacionalista enfatizó que desde nuestro país también se puede librar la batalla en Washington. “Con la movilización y presión desde la oposición, la continuidad de las denuncias sobre la situación venezolana, que no ha mejorado nada, sino todo lo contrario, desde junio de 2016 cuando el Consejo Permanente recibió el primer informe de Almagro”.

 

 

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