Sin ajuste no hay paraíso por Francisco Ibarra Bravo

PérezAbad

 

La semana pasada el ministro de industria y comercio Miguel Pérez Abad, anunció la creación de dos nuevos sistemas de asignación de divisas: DIPRO y DICOM. Hay que decir que nadie esperaba otra cosa. El tiempo de creer que el gobierno actual podía ofrecer un plan de ajuste macroeconómico creíble ya pasó. Lo que nos queda son estos anuncios esporádicos, los motores, las mesas de trabajo y las cadenas de radio y televisión. Es lo que hay.

Lo primero que debemos tener claro es que el sistema propuesto no resuelve absolutamente nada. Mantiene un régimen de cambio dual que a su vez mantiene un tercer tipo de cambio paralelo. La economía sigue operando con tres tipos de cambio. La distorsión sigue intacta. Lo segundo es tener claro que el gobierno no ha entendido que la única vía para poder cerrar la enorme brecha en divisas son los dólares privados, y que esos flujos no llegarán a no ser que el control de cambio sea eliminado; o lo que es lo mismo, que ocurra una unificación cambiaria. Además es fundamental tener claro que unificar es solo la condición necesaria para que los flujos privados ingresen al país, no es una condición suficiente. Mientras no exista por lo menos intención de cambio en materia de protección a la propiedad privada, el Gobierno podrá unificar y con ello resolvería las distorsiones, pero no generará el necesario influjo de divisas.

El punto anterior es clave: se necesita la unificación cambiaria para comenzar a ajustar la economía pero la eliminación del control de cambio no es un ajuste macroeconómico. Los anuncios de la semana pasada son la confirmación de que el Gobierno no tiene la más remota idea de cómo salir del atolladero en que se encuentra el país. El supuesto ministro más dado a las reformas es un empresario de esos que tristemente han abundado: los del dólar subsidiado, créditos blandos y aficionados la protección arancelaria. No es extraño que a Pérez Abad le encanten las mesas de trabajo, los motores, los subsidios y sobre todo el gran amigo del crédito barato: el control de cambio.

Para poder salir de la difícil coyuntura actual es necesario un ajuste macroeconómico y ese ajuste debe tener por norte restablecer el funcionamiento de los mercados. El ajuste económico debe además ordenar el desastre fiscal y monetario que existe en el país. Se debe centralizar el presupuesto público y liberar las estadísticas para entender la magnitud del déficit fiscal.  A la par de debe diseñar una estrategia creíble de cómo va a ser financiado y cerrado el déficit. Se debe barrer con el directorio actual del BCV para poder reconstruir su institucionalidad y  eliminar todo financiamiento monetario a las instituciones del Estado. El sistema de control de precios debe ser eliminado en su totalidad. La Sundde debe ir a parar donde pertenece: al basurero de la historia. Debemos rescatar lo que fue Procompetencia en sus inicios y evitar repetir los esquemas de protección al consumidor fracasados que tanto daño han hecho. Hay que reconstruir nuestra industria petrolera y a Pdvsa; para ello hay que diseñar un plan creíble, hacerlo público y reiniciar contactos con las empresas trasnacionales para aumentar la producción. Eso es solo el principio.

En pinceladas gruesas: debemos comenzar a desandar el desastre de estos últimos 17 años y desmontar el ruinoso legado. Esto no excluye la posibilidad de mantener la asistencia del Estado a los más necesitados, no implica barrer con los esquemas de transferencia, que entre otras cosas no los inventó el chavismo. Para poder modificar la relación de dependencia actual de muchos de los ciudadanos respecto al Estado hay que hacer ajustes estructurales y transitar un largo camino, pero por ahora debemos ocuparnos de la coyuntura. El chavismo no está preparado mentalmente, ni tiene el capital humano para hacer el ajuste que la economía requiere. Sin ajuste no habrá recuperación. Esto implica que mientras gobierne el chavismo no habrá recuperación económica.

 

@franibar10

 

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