El hombre en su laberinto por Francisco J. Quevedo

Laberinto

 

Ahora que el Tribunal Supremo de Justicia resucitó el Decreto de Emergencia Económica, el Presidente hará menos caso a una Asamblea Nacional opositora a la que tilda de “pura paja”, en la aplicación de medidas tanto más radicales. Cuidado si esta “carta blanca” no conduce a las últimas bocanadas de un gobierno agonizante.

En su laberinto, el Gabinete se lanzará, como siempre, por el camino equivocado, porque, recordemos que todo es culpa de una “guerra económica” que nadie cree, o de Obama, de la Oposición, de “El Niño” o del risible cuento de la iguana. Así que -entre diagnósticos errados y voces radicalizadas que piden no pagar la deuda, o que plantean una “intervención” y hasta “expropiación” de la empresa privada más grande y vigorosa del país, un “corralito”, centralizar la distribución de alimentos y otras barbaridades- no nos extrañe que en vez de una gracia, les salga una morisqueta.

“¡¿Así, así, así es que se gobierna?!” El artículo 2 del Decreto le permitirá al Ejecutivo disponer libremente de recursos excedentarios del Presupuesto Fiscal 2015, es decir, a raspar la olla sin pedirle permiso a la Asamblea Nacional. Igualmente, podrá obviar las leyes presupuestarias para reasignar recursos a dedo, incluso por encima de las asignaciones 2016, en concordancia con el artículo 20 de la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción. El numeral 3 del mismo habla de “medidas especiales” que al no precisarse le otorgan al Presidente una suerte de poderes sobrenaturales para obviar normas y procesos de contratación públlica, tràmites de importación y de asignación de divisas, o sea, para gobernar “a la machimberra”, como decían antes.

Dicen que no hay nada más peligroso que un ignorante con iniciativas, y con renovado poder, vale agregar. ¿Qué harán? ¿Quemarán los ahorros para pagar la deuda? ¿Pedirán algún “millardito” al BCV? ¿O nos lanzarán por el barranco del “default”, si los chinos, a quienes le andan “pidiendo cacao”, no saltan a “salvarnos” con una segunda hipoteca sobre el futuro de Venezuela?

Con escapulario ajeno: El Decreto permite la requisa de bienes, a la par de “medidas de orden social, económico y político que (el Presidente) estime necesarias” con el apoyo expreso de la FANB, la PNB, del llamado “Estado Comunal” y los poderes públicos, cosas que solo pueden significar medidas confiscatorias, de fuerza y de calle, para defender las misiones y a una revolución agonizante. Los bienes privados quedan a disposición de un Estado moribundo.

“Como sea”: Si leemos la Ley Orgánica sobre Estados de Excepción, sobre la cual se sostiene el Decreto, observaremos que suspende garantías constitucionales (Artículo 6), que obliga a toda persona a acatarla (Art. 17), con sanción al desacato, cosa que al conjugarse con el apoyo expreso de la fuerza pública, del “Estado Comunal” y los poderes que están en manos del Estado, significa cárcel, y puede significar “juicios populares” como aquellos que propuso el Comandante. La misma ratifica el racionamiento de servicios que ya estamos sufriendo, suspende leyes (Art. 21) y permite la movilización de la Fuerza Armada Nacional. “¡Pueblo armado!” gritaba Chávez. ¿Pero si ese pueblo está hambriento y envilecido, hacia dónde apuntará sus armas?

¿Qué hará la Asamblea ahora que se le montó la gata en la batea? ¿Esperarán que el hombre nos termine de embarrancar, y que sea el pueblo quien decida salir de esto “como sea”? ¿Será que hará como Chacumbele? Cualquiera que sea el camino, no podrá culpar a la Oposición de ser cómplice, si le hubiese aprobado el Decreto, pero tampoco, ahora, podrá culparla por habérselo rechazado.

El hombre queda solo en su laberinto…

 

@qppasociados

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