El desabastecimiento de alimentos y medicinas, una crisis que se agrava día tras día

desabastecimiento

El desabastecimiento, al igual que las colas, se alarga y parece un problema interminable. Desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia, en abril de 2013, ha denunciado una “guerra económica” y se ha negado a corregir un modelo en crisis, según las cifras oficiales disponibles.

El 19 de enero, en la instalación del Consejo Nacional de Economía Productiva, el presidente de la República reconoció la gravedad de la situación y se refirió a las colas como una “herida” en la cotidianidad de los venezolanos. “Garantizar la atención, estabilización y mejoría de ese elemento tan pernicioso que nos introdujeron y que la dejaron como una herida allí, y que hoy está allí como una herida, en la vida social de los venezolanos, que son esas colas”, expresó Maduro en el acto celebrado en el Teatro Teresa Carreño.

El Gobierno aún no anuncia medidas frente a la crisis, ni da pistas sobre cómo normalizar el abastecimiento y la comercialización de productos básicos. El ministro de Producción Agrícola y Tierras, Wilmar Castro Soteldo, declaró el 31 de enero que el problema principal no es la falta de producción, sino de distribución, insistiendo así en el discurso oficial de los últimos años.

“No se justifica que nosotros teniendo suficiente producción de harina precocida, suficiente producción de arroz, suficiente producción de café, no existe ese producto en el mercado (…) Y no es culpa de la agroindustria, no es culpa del productor tampoco (…) Cuando va a las redes de distribución ahí hay una especie de caja extraña que lo oculta, que lo acapara, que lo riega, que lo dispersa, que lo saca de contrabando, eso no es ninguna mentira”, dijo Soteldo en entrevista con José Vicente Rangel.

Desde hace dos años las autoridades han insistido en que el desabastecimiento y las colas son ocasionadas por el contrabando, la falta de cajeros en los supermercados y los bachaqueros, entre otras causas. En 2014 Maduro anunció la implementación de un sistema de racionamiento a través de máquinas capta huellas, que se sumaba al control de la distribución mediante las “guías de movilización”  que el Gobierno exige a las empresas. El mandatario prometió que el sistema sería “beneficioso” y aseguró que el “país va a aplaudir”, pero el mecanismo tampoco resolvió el problema. El año pasado se decretó, además, el cierre de la frontera con Colombia como nueva medida.

“Esas distorsiones que no se dan en la producción, se dan en las redes distributivas es un reto que tenemos nosotros de desenmarañar, mejorar y optimizar”, insistió Soteldo. En el sector privado señalan que el desabastecimiento es consecuencia de la agudización de las restricciones impuestas por el Gobierno.

¿Por qué se agudiza el desabastecimiento y siguen las colas?

1. Deudas millonarias con proveedores internacionales

Empresarios coinciden en que la deuda que acumulan con los proveedores en el exterior por importaciones no liquidadas es el principal obstáculo que enfrentan para normalizar la producción y el abastecimiento. “Proponemos como solución la titularización de esa deuda, que nos permitiría en un mercado secundario reactivarnos con nuestros proveedores y recuperar el crédito internacional para poder obtener materias primas nuevamente”, planteó el 23 de enero Francisco Acevedo, presidente de la Asociación Venezolana de la Industria Química y Petroquímica (Asoquim), al presidente de la República en una reunión celebrada en Pdvsa, en el marco del Consejo Nacional de Economía Productiva.

Las cifras de Asoquim revelan que el sector, que incluye a empresas dedicadas a la fabricación de productos de cuidado del hogar y aseo personal, trabaja a un ritmo no mayor al 30% de la capacidad instalada por la falta de materia prima.

En la industria de alimentos se repite la historia. La Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) informó el 28 de enero que la deuda con los proveedores en el exterior llegaba a 1.600 millones de dólares, el doble con respecto a marzo del año pasado, cuando el impago era de 805 millones de dólares. “El tema pasa por refinanciar la deuda comercial”, manifestó Manuel Felipe Larrazábal, presidente de Cavidea. Esa imposibilidad de disponer materia prima e insumos de forma oportuna impactó la producción, provocando en 2015 una contracción de 3,94% con respecto a 2014 y de 10% en los últimos cuatro meses del año pasado.

 

indice cavidea produccion

 

 

Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, también señaló el mismo problema el martes 2 de febrero e informó que lo adeudado a sus proveedores ascendía a 370 millones de dólares. “Venezuela tiene un problema de liquidez serio y es responsabilidad del Gobierno nacional buscar las fuentes de financiamiento que nos ayuden a salir de esta situación que nos encontramos en este momento (…) No se consiguen los productos por falta de producción, por falta de materia prima y falta de abastecimiento oportuno”, manifestó el empresario.

Así, mientras en la producción de harina de maíz la compañía reportó un aumento de su producción, en categorías como el atún o la avena las líneas de producción están paralizadas. Entre 2015 y lo que va de este año Polar contabilizó hasta 33 suspensiones de producción en distintas instalaciones.

 

suspensiones produccion polar

 

 

En la industria farmacéutica ocurre lo mismo. La deuda con los proveedores llega a 6 mil millones de dólares, lo que imposibilita comprar materia prima en el exterior e importar medicamentos que no se producen localmente. La Cámara Venezolana de Droguerías (Cavedro) reporta que el desabastecimiento de medicamentos oscila entre 80% y 90%, unos niveles críticos para el sector, mientras que la Cámara de la Industria Farmacéutica (Cifar) estima que las plantas locales producen entre un 50% y 60% de su capacidad instalada.

“No tenemos todos los insumos disponibles (…) Hay algunos proveedores que todavía están despachando, pero ya es un poco más alarmante la situación porque tenemos plantas que tienen materia prima hasta el mes de abril”, declaró el 4 de febrero Tito López, presidente de Cifar, en un foro celebrado en la Universidad Central de Venezuela  (UCV) para analizar la crisis del mercado farmacéutico.

2. Control de precios, precios irreales

A una producción y oferta de productos insuficiente, se suman los efectos del control de precios. “Eso lo que ha llevado es que simplemente no hay manera de producir el producto, los productos están desaparecidos, hoy vemos en supermercados una lejía porque ya no existe el cloro”, explicó el presidente de Asoquim a Maduro el 23 de enero.

Lorenzo Mendoza también se quejó del control de precios en su reciente rueda de prensa y calificó como “ridículos” algunos de los precios fijados para productos de consumo masivo. “Pasan las semanas, pasan los meses, pasan los años y sigue un congelamiento de precios que destruye el aparato productivo nacional. Si estamos hablando de producción nacional lo primero que tiene que atenderse es que haya una rentabilidad justa como lo dice la ley, es necesario que esto se atienda de forma urgente”.

El presidente de Cavidea también había advertido que el desfase entre los costos de producción y los precios permitidos de venta había provocado, incluso, el cierre de empresas. “La industria no es viable con estos precios”, sentenció Larrazábal el 28 de enero. Desde esa organización presentaron una propuesta para ajustar los precios de la harina precocida de maíz, el arroz, la pasta y el aceite.

 

precio controlado vs precio regulado

 

 

En el análisis de los empresarios, aseguran que unos precios irreales de comercialización han perjudicado a la industria, desalentado las inversiones y han fomentado el “bachaqueo” o reventa de esa mercancía. “El desvío de productos regulados hacia mercados informales con una asignación de precios superior al establecido”, expresó Larrazábal.

En el mercado farmacéutico también reportan desajustes por culpa del control de precios, hasta el punto de que un lote de medicamentos tiene su precio congelado desde 2003. “No tenemos inventario y tenemos los márgenes controlados y encima los precios ridículamente bajos”, declaró Rómulo Pisani, presidente de Cavedro, el 4 de febrero en el foro de la UCV.

3. El fracaso de las empresas estatales

Durante la administración de Hugo Chávez el Gobierno acumuló plantas y empresas, muchas de ellas producto de la política de expropiaciones que convirtieron al Estado en un actor vital en la producción de alimentos. De acuerdo a la Gaceta Oficial 40.690, de fecha 26 de junio de 2015, son de propiedad estatal, al menos, 293 empresas en el sector de alimentos, que a su vez están agrupadas en “conglomerados productivos”.

Es tal el rol del Estado que en algunos productos concentra más de la mitad de la capacidad instalada, como en el café, la harina precocida de maíz y el azúcar. En otros, como el aceite, leche y arroz posee entre el 25% y el 40% de la capacidad instalada. Sin embargo, el rendimiento de esas compañías está en entredicho y en el mercado suelen conseguirse las marcas privadas.

“Estamos a la orden: o nos las alquilan o se las devuelven a sus antiguos dueños, o les dan rentabilidad para que tengan a capacidad de ser productivas nuevamente. Nosotros sentimos que esas capacidades instaladas que están en manos del Estado hay que ponerlas a producir”, afirmó el presidente de Empresas Polar.

 

 

Polar también lamentó recientemente en un comunicado de prensa que no haya reportes sobre la producción de las empresas públicas. “Ojalá existiese un reporte equivalente de todas las empresas públicas productoras de alimentos para que toda la población venezolana pueda conocer el detalle de sus operaciones, tal como lo hacemos nosotros”, expresó José Anzola, directivo de Alimentos Polar, en un texto en el que desmentía una supuesta reducción en la producción de harina de maíz, tal y como difundieron medios públicos.

Enviar Comentarios

Entradas relacionadas