Viaje de Barack Obama a Cuba está lleno de riesgos y oportunidades

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El presidente Barack Obama iniciará una nueva era en la historia de las ríspidas relaciones entre Estados Unidos y Cuba con un viaje a la isla en pos de dos objetivos aparentemente contradictorios: consolidar su política de flexibilización y a la vez impulsar a los líderes comunistas de la isla a torcer el rumbo.

La visita de Obama a partir del domingo corona su ambicioso experimento diplomático: después de medio siglo de hostilidad, los dos antiguos enemigos de la Guerra Fría mantienen contactos regulares.

Acompañado por su familia, el presidente estadounidense paseará por las calles de La Habana Vieja y se reunirá con el mandatario Raúl Castro. Asistirá a un partido de béisbol y se reunirá con disidentes políticos.

Obama también se reunirá con disidentes políticos. Sus experiencias viviendo bajo un régimen unipartidista podrían explicar por qué muchos cubano-estadounidenses ven el viaje de Obama como una deplorable capitulación ante un sistema cuyas prácticas van en contra de los principios democráticos tan fundamentales para Estados Unidos. Sin embargo, esa posición poco a poco se está convirtiendo en minoritaria entre los cubano-estadounidenses, e incluso entre la población de Estados Unidos en general.

Los funcionarios de la Casa Blanca reconocen que Obama no puede pasar por alto las profundas discrepancias con el régimen cubano. Aun cuando el mandatario esté tratando de mejorar las relaciones, sus declaraciones y discursos durante sus reuniones con Castro y con los disidentes serán examinados cuidadosamente para evaluar hasta qué punto está presionando a La Habana a que modifique sus prácticas.

El canciller cubano Bruno Rodríguez criticó a Obama antes del viaje por insinuar que la visita servirá para promover cambios políticos en la isla. Rodríguez denunció que los cambios efectuados por Obama en política exterior no han servido de nada y descartó la posibilidad de que el presidente de Estados Unidos pueda influir en las ideas políticas de los cubanos.

Aun así, los adversarios de Obama insisten en que está recompensando a un gobierno que viola los derechos humanos y que mantiene una economía cerrada y un sistema político con un partido hegemónico. Aunque Obama ha estado derogando algunas restricciones hacia Cuba mediante acciones presidenciales, no ha logrado persuadir al Congreso a que levante el embargo, una de las principales exigencias cubanas.

 

Aquí un vistazo a las medidas de que el presidente Barack Obama ha tomado para relajar las restricciones a Cuba:

 

— Levantó restricciones de viaje para que los estadounidenses puedan ir a Cuba de manera independiente en viajes educativos, “de pueblo a pueblo” en vez de con grupos organizados. Sigue en pie una prohibición al turismo.

— Eliminó la prohibición sobre transacciones financieras cubanas que puedan pasar por instituciones bancarias estadounidenses, lo que en efecto había aislado a Cuba del sistema financiero mundial.

— Permitió a los ciudadanos cubanos abrir cuentas bancarias en Estados Unidos y usarlas para enviar remesas a su país.

— Sacó a Cuba de la lista de países con seguridad portuaria inadecuada, facilitando el tráfico naval entre los dos países.

— Aprobó “licencias generales” para viajes de estadounidenses a Cuba, con lo que los norteamericanos que viajan por razones autorizadas no tienen que esperar a tener un permiso de antemano.

— Inició la restauración del servicio postal. El primer embarque aéreo salió de Estados Unidos justo antes del viaje de Obama como proyecto piloto.

— Autorizó a algunas líneas de cruceros a ir a Cuba. Aguardan la autorización de las autoridades cubanas.

— Aprobó el primer servicio de ferrys entre Estados Unidos y Cuba

— Llegó a un acuerdo para restaurar vuelos comerciales. El Departamento del Transporte está por otorgar las primeras rutas.

— Autorizó la exportación de productos sumamente ansiados en Cuba, como materiales de construcción y repuestos de tractores. Sin embargo, tal comercio no ha comenzado aún.

— Aprobó la construcción de la primera fábrica estadounidense en Cuba desde la revolución de 1959. La fábrica producirá tractores pequeños.

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