Se busca empleada doméstica diaria para limpiar apartamento de soltero. Por favor no llamarme «solterón». No me he rendido aún.  Estoy solo pero no desesperado. Noventa metros cuadrados de desastre en el este de la ciudad. Pago no acorde con la experiencia sino con la capacidad de organizar mi caos. Bonificación sujeta a la tasa del mercado (o lo que me chismee la conserje metiche sobre lo que ganan las de los demás apartamentos).

Requiero labores de limpieza profunda. Ventanas, baños y coleteo del piso. El parquet se levantó con una filtración que me vino de la la vecina que montó un aire acondicionado nuevo pero que eso no te detenga la pulida. Es cuestión de imaginarte que surfeas en madera. Mopas, trapos, y productos que echan espray te los tengo. Nuevos de paquete. Fruto de tener un papá y una mamá que me botaron de la casa pero que se cercioraron de que viviera en condiciones de salubridad avaladas por el Ministerio de Salud. No funcionó.

Lavado de ropa, cambio semanal de sabanas y reanimación de plantas muertas, un plus. Últimamente he enviado todo mi closet a la tintorería así que prefiero pagarte a ti el lavado y secado antes de tener que volver a pasar por la pena de dejar mis calzoncillos en un centro de lavado. No tengo idea de si me gustan las camisas almidonadas o no pero con la primera planchada nos daremos cuenta juntos de cómo es el merecumbé. Yo soy un empleador que da feedback laboral.

Si cocinas, mejor. Últimamente mi dieta ha consistido en cajas de cereal por lo cual encontrarás que hay un arsenal de productos enlatados con fecha próxima de vencimiento, listos para ser comidos. Te puedo enseñar todo lo que sé sobre sándwiches pero hasta ahí llegan mis conocimientos culinarios. La creatividad es bienvenida. Tú sólo hazme una lista de lo que quieres que compre y yo te traigo lo que sea. Tengo hambre todo el día. Tengo hambre desde que me mudé aquí.

Trabajo desde casa pero que eso no te interrumpa en tus labores. Si te pido que le bajes el volumen a la aspiradora, espero que tengas la decencia de no pintarme una paloma sino resolver con el plumero. Aprecio el silencio porque me paso todo el día frente a la computadora escribiendo. Sí lo sé, jugar cartas en línea no es escribir. Ese es mi tiempo libre. No me juzgues. Yo no te echaré en cara que te pasas la tarde cotorreando sobre mí con la señora de servicio de al lado. Ella te va a caer bien. A mí me detesta porque dice que no sé usar el bajante de basura. Contigo espero reanudar las relaciones «interapartamentales».

Te dejo usar el teléfono de mi casa con tal de que no abuses llamando al primo que vive en Caripito a preguntarle que como le va con la hernia. Te advierto de una que mi mamá llama siete veces por la mañana para comprobar que no me he suicidado con alguna fuga de gas. Por favor atiéndele. Dile que estoy jugando golf, transando la compra de un hotel, que me casé con la conserje o que estoy meditando. Eso la arrecha. Prefiero que te odie a ti a que me siga preguntando sobre cómo me va viviendo solo.

Entiendo que la televisión es una parte importante de tu día. Que Portadas en Venevisión y Globovisión a toda mecha vienen como parte de tu formación profesional. Sólo te pido que no le hables al televisor como si Mariela Celis o Gladys Rodríguez pudieran oírte. Suficiente con ofrecerte carta de empleo, de buena conducta y aguinaldo como para tener que pagarte un terapeuta. Te prometo conseguirte el autógrafo de Mariela. Sólo no le hables a la televisión.

Tus horas laborales serán de nueve a cuatro. Aprecio la puntualidad. Hay gente que se lanza a los rieles del Metro pero no hay tanto depresivo en esta ciudad como para que eso sea una constante. Móntate en un taxi que yo te lo pago en situaciones de emergencia. Tus fines de semana serán respetados a menos que no encuentre mi billetera. Mis disculpas de antemano por llamarte al celular en tu tiempo libre. La billetera tiene poderes transitorios.

No espero que trabajes en uniforme pero tampoco es que vas a venir vestida de porrista de basquetbol regional. Soy hombre pero también critico. Tu pinta sólo servirá para que escriba sobre ti en Twitter. El Metro Bus no llega a la puerta de mi casa pero si caminas ocho cuadras desde la estación a paso de vencedores llegas perfecto. El ascensor no sirve desde hace un mes pero que eso no sea un detrimento a la hora de escoger este trabajo. Te necesito. Te espero en la puerta con una jarra helada de Nestea.

Si sigues leyendo este anuncio significa cuatro cosas: a) escribo decentemente bien; b) necesitas un trabajo urgente; c) eres mi mamá y me vas a llamar a decirme que crezca; d) piensas que éste es el trabajo de tus sueños, que nos tomaremos un café juntos todas las mañanas, que te presentaré a mi futura esposa quien pasará a encargarse contigo del desastre de mi vida y te retirarás cuando el último de mis hijos se dé cuenta de que no voy a poder dejarle ni un loro como herencia. Cualquiera de las opciones me sirve. Sólo te pido que vengas a ayudarme antes de que una nueva capa de polvo amenace con volverse pared mientras te espero.-

Toto Aguerrevere

@totoaguerrevere

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