Purgatorio: Lugar donde se pasa la vida con trabajo y penalidad.

Escribo este artículo con una carga emocional importante. Los primeros días de enero mi papá tuvo una recaída de una vieja dolencia y la causa es el estrés y la presión a la que está sometido, ya que a pesar de su edad sigue trabajando y aportando en lo productivo para el país. Como otros muchos guerreros de su edad, prefirieron quedarse en el país, porque a éste le “deben todo” y al parecer también comienzan a deberle los malos ratos que hoy en día tienen que sufrir.

El caso de mi papá puede reflejarse en otros muchos empresarios a quienes les toca hacer negocios en el país. Inseguridad personal (riesgo a asaltos y secuestros express), riesgo jurídico (expropiaciones), falta de garantía de la propiedad (invasiones), gran número de “permisologías”, y hostilidad de muchos sectores sólo por ser catalogado como Empresario. Al conversar con mi papá acerca de su situación, llegamos a la conclusión que todas esas variables están fuera de su círculo de influencia, son aspectos que un gobierno debería garantizarle a cualquier venezolano, pero lamentablemente no es nuestro caso.

Tenemos un gobierno que ha formado una matriz de opinión en la que el empresario es el enemigo del proceso, que buscan cada oportunidad para aprovecharse de sus trabajadores, para especular, para conspirar. Puede que haya casos aislados que caigan en las prácticas mencionadas, pero para nada es espejo de la generalidad del mundo empresarial. La gran mayoría de los empresarios venezolanos, según cifras del INE, son aquellos que están en la economía informal, aquellos quienes emplean cinco o menos trabajadores, son aquellos que tienen que lidiar con la misma realidad de mi papá, son aquellos que como mi viejo tienen en sus vidas el valor del trabajo dedicado, honesto y con tesón; a esos son los que principalmente se les tilda muy injustamente de enemigos.

Mi primer mensaje es para quienes delinean las políticas económicas del gobierno. Si de verdad queremos deslindarnos poco a poco de la dependencia del petróleo, y fortalecer al ciudadano como individuo, la vía debe pasar por estimular el emprendimiento y la innovación; hecho que además nos garantizaría un crecimiento robusto y sostenible en el futuro. Para ello hace falta que el gobierno se concentre en ofrecernos servicios públicos e infraestructura de calidad, para que la actividad productiva pueda desarrollarse de la mejor manera; también es necesario disminuir los altísimos niveles de riesgo e incertidumbre que hoy tenemos, y para finalizar, requerimos de una política integral para estimular a la pequeña empresa y a la competencia.

Mi segundo mensaje es para los empresarios. Sé que muchos están sumergidos en la frustración y hasta en la rabia. Como dice el título de este artículo se deben sentir que están en un purgatorio pagando penas inmerecidas. A pesar de esto quiero decirles que no desfallezcan, quizás no nos espere el Paraíso pero más temprano que tarde vendrán tiempos mejores. La misión en estos próximos 2 a 3 años es sobrevivir y posicionarnos para nuevos escenarios, que seguramente vendrán.

 

Henkel García

Analista e Instructor en Finanzas.

Presidente de Visión de Inversión

Director de @Econometrica IE C.A.

Maestría Administración, mención en Finanzas UNIMET

Twitter: @HenkelGarcia

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