El día que el chavismo votó “no” a la crisis humanitaria - Runrun

El día que el chavismo votó “no” a la crisis humanitaria

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EL 26 DE ENERO DE 2016, hace tres años, dos meses y 20 días, los diputados del Psuv y sus aliados votaron en contra de declarar la crisis humanitaria en salud. Los parlamentarios de oposición, que acababan de obtener la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional el diciembre anterior, aprobaron el acuerdo en un tema que sería prioridad para ellos durante este periodo legislativo.

Los tres primeros puntos del acuerdo son hoy igual de necesarios, formaron parte de las peticiones de las ONG mucho antes de 2016 y han sido sistemáticamente desatendidos por el gobierno de Nicolás Maduro:

Primero: Exigir al Gobierno Nacional garantizar de manera inmediata el acceso a la lista de medicamentos esenciales que son básicos, indispensables e imprescindibles y deben ser asequibles en todo momento. Dicho listado de medicamentos esenciales está publicado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud el 5 de noviembre de 2015, en la Gaceta Oficial Número 40.782, resolución 587.

Segundo: Exigir al Ministerio del Poder Popular para la Salud el restablecimiento de la publicación del Boletín Epidemiológico, en concordancia con la normativa del Reglamento Sanitario Internacional.

Tercero: Exhortar al Ejecutivo Nacional a que permita el envío de medicamentos entre particulares de otras naciones hacia Venezuela, y dentro del territorio nacional, sin fines comerciales y como medida humanitaria ante la crisis de salud que vive el país.

Durante su intervención aquel martes de enero de 2016, el diputado Víctor Clark (PSUV-Falcón) justificó su voto en contra porque la bancada opositora estaba “politizando el debate”. Carmen Meléndez (PSUV-Lara) intervino con vehemencia para decir que el acuerdo de emergencia humanitaria era “jugar con el dolor ajeno”. “Nunca hemos mentido que existe una crisis y por eso el gobierno nacional hizo lo que está haciendo en los últimos días para resolver el problema de alimentación y medicinas de nuestro pueblo”, declaró desde su curul en el hemiciclo.

Apenas 11 días antes de la aprobación de ese proyecto de acuerdo, Henry Ramos Allup (AD-Caracas), entonces presidente de la AN, había recibido a Nicolás Maduro para la lectura de la Memoria y Cuenta de 2015. Era la primera vez que un jefe de Estado chavista rendía cuentas ante un Parlamento opositor.

Parecía el comienzo de un ejercicio democrático que reconocía al adversario, pero dos ejemplos ilustran el camino que siguió el ejercicio político liderado por Maduro: el proyecto de acuerdo de emergencia humanitaria lo consignó el diputado y médico José Manuel Olivares (PJ-Vargas) y lo leyó el entonces secretario de la AN, Roberto Marrero. Olivares está asilado en Colombia después de la persecución del Sebin por su apoyo a las protestas de las enfermeras y Marrero está preso por ser del anillo más cercano a Juan Guaidó. Además, el Tribunal Supremo de Justicia declaró en desacato a la AN y muchos de los parlamentarios del chavismo aterrizaron en la asamblea nacional constituyente.

El acuerdo de crisis humanitaria fue engavetado por el Ejecutivo de Maduro, las muertes prevenibles crecieron y, tres años, dos meses y 20 días después, la presión interna y externa obligó al gobierno a aceptar la ayuda de la Cruz Roja Internacional que trajo hoy medicinas, insumos y plantas eléctricas para intentar salvar lo que queda después de aquel “no” del chavismo en el parlamento.

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