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#MonitorDeVíctimas | Hombre comete femicidio en Santa Cruz del Este
Su pareja la sacó a la fuerza de una fiesta y luego la asesinó

Francisco Zambrano @franzambranor / Fotografía Carlos Ramírez 

 

Stefani Katherine Landaeta, de 24 años de edad, estaba en una fiesta en el barrio Santa Cruz del Este, municipio Baruta, el pasado 26 de diciembre cuando su pareja la sacó a la fuerza del lugar donde se encontraba y en la calle le propinó un disparo en la cabeza que le quitó la vida.

Así lo afirmó su padre, Ernesto Landaeta, quien dijo desconocer el nombre del asesino. Solo sabe que le dicen “el bebé”. 

El progenitor dijo que su hija tenía cinco meses de relación con el sujeto que la mató.

Después del suceso, Stefani fue trasladada al hospital Domingo Luciani en El Llanito, pero llegó sin signos vitales.

Stefani dejó huérfano a un niño de 3 años de edad, producto de una relación previa y era la mayor de tres hermanas.

Ernesto Landaeta dijo que el Cicpc anda en la búsqueda del victimario. 

Asesinado teniente del Ejército

Para robarle la moto en la que andaba por El Paraíso, a David Alejandro Yajuris le dieron un balazo en la región intercostal izquierda que le causó la muerte el pasado 26 de diciembre.

Yajuris, de 28 años de edad, era teniente del Ejército, vivía en La Vega y tenía dos hermanos. Según apuntaron familiares, no dejó que le robaran la motocicleta y como pudo llegó al comando de la Guardia Nacional de El Paraíso donde fue auxiliado. Lo llevaron a la clínica de la GNB en el mismo sector, pero falleció.  

 

 

 

Petróleo, oro y alimentos, el verdadero poder de los militares en Venezuela

“¡LEALES SIEMPRE, TRAIDORES NUNCA!”, hace repetir a sus seguidores Nicolás Maduro. Y estos días en que el futuro de la crisis se juega fundamentalmente en los cuarteles, el oficialismo cuenta con un ingrediente extra para asegurarse la lealtad de los 140.000 militares que tiene el país. El papel preponderante que el chavismo asignó a los uniformados en la economía de Venezuela se vería amenazado en un régimen democrático como el que propone el presidente interino Juan Guaidó.

“A los militares ya no les interesa tanto el poder político de los ministerios como el manejo de las empresas, especialmente en tres actividades que producen divisas: el petróleo, la minería y los alimentos”, explicó a La Nación Rocío San Miguel, de la ONG Control Ciudadano, que el año pasado publicó el informe “El entramado de empresas, fundaciones y órganos militares en Venezuela”.

La petrolera estatal Pdvsa, que aporta más de 95% de los ingresos del presupuesto nacional, es dirigida desde hace año y medio por un oficial de la Guardia Nacional Bolivariana, Manuel Quevedo, mayor general sin experiencia en la materia.

El segundo rubro es la minería, puesto que Venezuela ostenta una de las reservas de bauxita (de la que se obtiene el aluminio), oro y diamantes más grandes del mundo. La explotación minera está controlada por los militares a través de Camimpeg (Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petrolíferas y de Gas, creada en 2016), presidida por el mayor general Alexander Cornelio Hernández Quintana.

Otra especialista, Francine Jacome, directora ejecutiva del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, Invesp, indicó que hoy “es mucho más fácil ver en qué sectores económicos los militares no tienen un dominio directo, ya que la mayor parte está bajo su control”.

Las áreas económicas que escapan de la administración castrense son “espacios muy limitados que quedaron en manos privadas: comercios, pymes, telecomunicaciones y banca”, dijo Jacome. “Pero aun allí existe una supervisión gubernamental permanente y en muchos casos mediante entes controlados por militares en actividad o retirados”, señala.

Garantía

La creciente inserción de los militares en la economía marcha coincide con el deterioro de la situación general en los últimos años y la necesidad de garantizar el apoyo de las Fuerzas Armadas (Guardia Nacional Bolivariana, Aviación Militar, Ejército y Armada). Si solo fuera por su salario militar, por ejemplo, un mayor ganaría apenas el equivalente a cerca de 15 dólares mensuales, ingreso que le alcanzaría para mantener a su familia durante tres días.

Así, de la solitaria empresa Cavim (Compañía Anónima Venezolana de Industrias Militares), fundada en 1975 y dedicada a la fabricación e importación de municiones y armamentos, los militares cuentan hoy con 20 compañías que abarcan desde la siembra y cosecha de granos hasta la fabricación de productos de limpieza, textos escolares y juguetes.

La gran pregunta entonces es si un futuro gobierno democrático podría “desarmar” este entramado para regresar el control de la economía a manos privadas. “Hasta que Guaidó no les ofrezca a las Fuerzas Armadas un plan de futuro no hay posibilidad que reviertan su apoyo a Maduro”, estimó San Miguel.

Por su parte, Jacome agregó: “En una transición a la democracia, siempre en el mediano plazo, hay que fomentar estrategias de confianza mutua que permitan el control civil sobre el sector militar”.

La especialista estableció además una relación directa entre el creciente papel militar en la economía y el incremento de los índices de inseguridad en el país más violento de América Latina, que el año pasado llegó a 81 homicidios por cada 100.000 habitantes. “Es necesario que los militares vuelvan a la institucionalidad y el profesionalismo para ejercer el monopolio legítimo de la fuerza”, concluyó.

El dilema militar sobre lo civil, por Asdrúbal Aguiar

VENEZUELA NACE, EN 1811, como una república de ciudadanos. “La idea de un hombre nacido magistrado, legislador, juez, militar o empleado de cualquiera suerte, es absurda”, según nuestro primer texto fundamental. En él se advierte la necesidad de “levantar y mantener ejércitos cuando sean necesarios para mantener la libertad”. “Disminuirlos oportunamente” es el desiderátum.

Lo permanente, tal y como se entiende para la época, son las “milicias”, integradas por ciudadanos, responsables del orden y la tranquilidad públicas. Son el germen de nuestras actuales policías ciudadanas y de la misma Guardia Nacional, hoy transformada en ariete de la constante represión.

Ocurrida la pérdida de la Primera República, declarado formalmente “restablecido el gobierno federal” durante el Congreso de Cariaco de 1817, es cuando Venezuela sabe, por vez primera y casualmente, de gobernantes “interinos”, como lo es hoy Juan Guaidó. Esperan ejercer a cabalidad sus funciones una vez como cese la usurpación española; que sólo será posible – eso lo entienden los congregados – cuando se hagan efectivos el respaldo y la acción militar: “hemos sido restituidos por el eminente General Santiago Mariño […], como 2º Jefe encargado al presente de las riendas del Gobierno”, reza el acta respectiva.

Se explica así, que, al instalarse el Congreso de Angostura en 1819, Simón Bolívar proclame ante los representantes reunidos que en ellos reside la soberanía; pero que los militares y sus espadas son las que “están siempre prontas a sostener su augusta autoridad”.

De tal modo surge como predicado, y para lo sucesivo, la existencia de esos dos mundos separados, el civil y el militar, cuyas realidades propias – así parezca un galimatías – no se alcanzan o justifican aisladamente. Uno y otro se reclaman en reciprocidad, para el sostenimiento de la república.

La condición del presidente como “comandante en jefe de todas las fuerzas de mar y tierra”, quien otorga grados y las organiza y disciplina, viene desde esa fecha; pero no las manda en persona, por disposición constitucional. El Senado es quien le autoriza dar los rangos de coronel “inclusive arriba”, por considerarse, justamente, que, si bien gozan los militares de una condición especial propia a su misión, quedan sujetos, para siempre, a los dictados de la citada soberanía popular.

Adquieren las fuerzas armadas, pues, un carácter permanente. Se les concede fuero especial. Aumentan o disminuyen en tiempos de guerra como de paz, siendo obedientes y no deliberantes por sus finalidades; lo que se extiende como norma a la “fuerza pública”, entre éstas, incluso, a la mencionada “milicia”.

La bicefalia institucional descrita se afirma, en suma. Cada hemisferio cerebral de la república, cabe repetirlo, depende, para subsistir, del otro. Y más allá del juicio de valor que corresponda, en sus grandes trazos se conserva al separarse Venezuela de la Gran Colombia.

La Constitución de 1830 fija, por vez primera, un capítulo particular sobre “la Fuerza Armada”. Pero introduce matizaciones.

A la Fuerza Armada se le integra la milicia nacional, bajo las órdenes del gobernador de cada Provincia. Se dispone como competencia del presidente su “mando supremo”; pero al mandarla directamente y emplearla requiere de autorización previa por el Senado. Y a los jefes militares, mientras ejerzan como tales, les está prohibido ser senadores o representantes.

La polaridad civil y militar y su interdependencia hace parte, por lo visto, de nuestra larga y tormentosa historia de revueltas armadas. Su equilibrio se rompe al empeñarse las espadas en dominar a la república, al punto que los civiles se vuelven militares desde el tiempo de los Monagas.

Llegada la república civil, en 1958, cede la tutela de las espadas y se alcanza una transacción histórica que devuelve a sus orígenes auténticos a los militares, proscribiéndose el ejercicio simultáneo de la autoridad civil y la de las armas. Sólo el presidente de la república, como autoridad civil, comanda en Jefe a las Fuerzas Armadas. Ellas se le subordinan, pero no en lo personal, sino como el punto que resuelve, en cabeza del Estado, el destino de ellas dentro del acontecer de la patria.

Son apolíticas, obedientes y no deliberantes. Y la contrapartida de la neutralidad a las que se les somete, volviendo a la esencia del discurso bolivariano plasmado en Angostura, es la de confiarles “asegurar la defensa nacional, la estabilidad de las instituciones democráticas y el respeto a la Constitución”.

Cabe decir que ese delicado, indispensable, y sabio equilibrio, producto de una larga maduración, quiso romperlo el constituyente de 1999. Más tarde fue prostituido, mediante ley, al hacerse del presidente de la república, inconstitucionalmente, un militar activo. Era lo deseado por Hugo Chávez y lo logra, al sobreponer su realidad de soldado, frustrado por su retiro, a la de jefe del Estado y de gobierno, como autoridad civil, cabe insistirlo.

Esto explica, en buena parte – narco corruptelas castrenses apartes – el fenómeno militarista, de pretorianismo y culto a la personalidad del Comandante en Jefe, entronizado en Venezuela durante las dos últimas décadas.

La república, en consecuencia, es víctima de un espíritu retrógrado. Urge exorcizarla para restablecer su equilibrio cerebral. Para que cese la usurpación. Los militares con futuro y profesionales tienen la palabra. La demandan sus orígenes verdaderos.

@asdrubalaguiar

Ángel Oropeza Oct 18, 2018 | Actualizado hace 1 año
El último santo, por Ángel Oropeza

LO MILITAR TIENE QUE VER FUNDAMENTALMENTE con la defensa de la soberanía y la integridad territorial de un país. Esta es una función no solo importante para cualquier nación, sino merecedora de consideración y respeto. El militarismo, por el contrario, constituye una auténtica perversión social, generadora de repulsión y condena por sus efectos catastróficos sobre cualquier sociedad.

El militarismo es un fenómeno frecuente en países del Tercer Mundo y uno de los síntomas típicos del subdesarrollo. Y esto es así porque en las sociedades modernas, a diferencia de los países más primitivos, nadie discute que la fuerza militar tiene que estar subordinada al poder civil.

El militarismo tiene dos facetas principales. Por un lado, se entiende como la intrusión indebida de las fuerzas armadas en la conducción del Estado. Un país preso del militarismo es uno donde la población es convencida de que la fuerza armada tiene el derecho de tutelar el mundo civil y decidir sobre el destino de los demás.

La segunda faceta es igualmente perversa, porque supone la imposición a la sociedad de los códigos, lenguaje y formas de comportamiento castrenses, donde estos resultan no solo extraños sino inaplicables. En los cuarteles la vida está signada por necesarias relaciones jerárquicas de obediencia y mando. En el mundo civil la convivencia social está caracterizada –y no puede ser de otra manera– por la discrepancia de opiniones y por la heterogeneidad de criterios entre personas iguales. Imponerle entonces los códigos y maneras de actuar y pensar castrenses a esta complejidad social es tan contranatura que solo puede hacerse a través de la represión de unos y la sumisión de otros.

En América Latina el militarismo se ha expresado en gobiernos de distinto signo ideológico: Trujillo, Batista, Stroessner, Pérez Jiménez, Somoza, Perón, Duvalier, Castro, Pinochet son todos ejemplos de esta perversión militarista. Los últimos ejemplos que registra la literatura ocurren en nuestro país, con Chávez y Maduro como lamentables referencias.

El domingo 14 de octubre, el papa Francisco presidió en la Basílica de San Pedro la canonización de un valiente sacerdote, arzobispo de San Salvador, quien enfrentó con fuerza esta enfermedad del militarismo: Óscar Arnulfo Romero. A la edad de 62 años, y mientras oficiaba misa en el Hospital de la Divina Providencia, fue ejecutado por un francotirador al servicio de los violentos de su país. El día anterior a su asesinato, durante la homilía dominical en la Catedral de San Salvador, Romero había lanzado una hermosa y contundente proclama antimilitarista, que hoy resuena con contundente vigencia en esta Venezuela devenida en una inmensa cárcel cuartelaria:

“Quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles: hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: ‘No matar’. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado… En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: ¡cese la represión!”.

El régimen de Maduro, uno de los prototipos de la moderna represión militarista, o de lo que algunos denominan neogorilismo latinoamericano, emitió a propósito de la canonización de monseñor Romero un cínico comunicado de forzado júbilo. Lo que no dicen es que el último santo de la Iglesia llega a los altares justamente por haber enfrentado hasta con su vida el militarismo represor que ayer sometía a su pueblo y hoy oprime por igual a los venezolanos. Su voz sigue tronando en los cuarteles de quienes sostienen dictaduras: “Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla”…

@AngelOropeza182

El Nacional 

Borges asegura que el conflicto del gobierno está también dentro del ejército

 

Para el exiliado líder opositor acusado por las autoridades de Venezuela de dirigir un plan fallido para asesinar al presidente Nicolás Maduro, la mayor amenaza para el asediado líder socialista podrían ser sus detractores uniformados.

Julio Borges, quien en su día presidió la Asamblea Nacional controlada por la oposición, dijo el martes que la detención de dos militares de alto rango en relación con un ataque con drones cargados con explosivos plásticos es otra muestra de que las fracturas en el seno de las fuerzas armadas de Venezuela van en aumento.

“Hoy el conflicto es dentro del gobierno. No solamente entre ellos al nivel político sino, más importante, dentro de la fuerza armada venezolana”, señaló Borges en una entrevista con The Associated Press en la capital de Colombia, Bogotá.

Sus declaraciones se produjeron horas después de que el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció el arresto del general Alejandro Pérez y del coronel Pedro Zambrano en el marco de la investigación sobre el ataque del pasado 4 de agosto. No se ofrecieron detalles sobre sus supuestos papeles en la trama.

Las autoridades dijeron que por el momento han detenido a 14 personas mientras se busca a Borges y a otros presuntos conspiradores. Maduro acusó a Borges de conspirar para entrenar a saboteadores antigubernamentales en Colombia e introducir los drones y explosivos utilizados en el ataque desde el otro lado de la frontera.

Borges, quien huyó a Colombia con su familia tras el fracaso de las negociaciones con el gobierno este año, dijo que no conocía de antemano la trama.

“Para nada”, afirmó desde su sencilla oficina en un anodino edificio en Bogotá.

Casi desde el momento del ataque, la oposición venezolana advirtió que Maduro utilizaría el incidente para intensificar la persecución de sus rivales mientras el gobierno trata de calmar el descontento por la grave crisis económica que sufre el país. En la última semana, el número de sospechosos y arrestados casi se duplicó.

Entre los detenidos hay otro legislador de la oposición, Juan Requesens, quien está acusado de traición e intento de homicidio.

Las autoridades distribuyeron un testimonio grabado de Requesens que dicen que muestra la admisión de su implicación en la supuesta trama, aunque el opositor nunca menciona el incidente en sí. En el video se escucha a Requesens diciendo a los investigadores que ayudó a Borges a pasar a uno de los supuestos cabecillas del complot desde Colombia a Venezuela.

Familiares de Requesens niegan que haya participado en complot alguno y señalan que fue encarcelado injustamente por criticar abiertamente al gobierno de Maduro y sus políticas, que para la oposición son las culpables de la severa escasez de alimentos y medicamentos y de una descontrolada hiperinflación que, según el Fondo Monetario Internacional, podría alcanzar el millón por ciento a finales de año.

El ataque con los drones se produjo cuando Maduro ofrecía un discurso en una ceremonia militar en Caracas. Las imágenes del acto, que se estaba emitiendo en vivo en la televisora nacional, muestran cómo Maduro, su esposa y otros funcionarios de alto rango miran de pronto hacia el cielo. El video se centra entonces en cientos de soldados uniformados que abandonan su formación en pánico.

De acuerdo con la versión de las autoridades, dos drones se dirigían al escenario desde el que hablaba el presidente, pero el ejército logró desviar a uno de forma electrónica mientras que el otro se estrelló en un edificio de departamentos cercano. Siete soldados resultaron heridos y Maduro salió ileso.

Desde que asumió la presidencia en 2013, después de la muerte de Hugo Chávez, Maduro ha tratado de conservar la lealtad de las fuerzas armadas concediendo bonificaciones desproporcionadas a los soldados y cargos gubernamentales a oficiales destacados. Con la economía venezolana en números rojos y su producción de petróleo cayendo a niveles nunca vistos desde la década de 1940, su respaldo es ahora más importante.

Tanto Maduro como la jerarquía militar rechazan que esté aumentando el descontento en las fuerzas armadas, pero analistas señalan que sí se percibe entre los soldados rasos, muchos de los cuales necesitan ahora un segundo empleo para mantener a sus familias.

“Maduro enfrenta un divorcio con las fuerzas armadas que se ha manifestado en diferentes rebeliones que han sucedido en los últimos meses”, señaló Borges. “Hoy por hoy, para mí hacen que se haya abierto un camino irreversible”.

El incidente con el dron no fue el primer ataque contra el gobierno de Maduro. El agente de policía Oscar Pérez robó un helicóptero con el que sobrevoló Caracas en junio de 2017, lanzando granadas al edificio de la Corte Suprema. Él y varios camaradas fallecieron en una balacera con la policía tras meses prófugos. Hace un año, una pequeña banda de hombres armados asaltó una importante base militar.

Según el abogado Alonso Medina Roa, 154 miembros del ejército fueron detenidos en los últimos meses a medida que crece el descontento y la inestabilidad en las fuerzas armadas.

Borges, fundador del partido Primero Justicia, fungió como el principal negociador de la oposición en el fallido diálogo con el gobierno y es uno de los líderes más visibles del resquebrajado movimiento antigubernamental.

Maduro se refirió a él como el cerebro del ataque con drones y las autoridades venezolanas solicitaron su extradición desde Colombia.

El dirigente acusó a Borges de ser un “asesino” en la televisora estatal. “La vida le dio la oportunidad de hacer política libremente en Venezuela pero se ha convertido en un asesino en Colombia”, agregó.

Borges restó importancia a las palabras del mandatario, que describió como otra acusación infundada de un ejecutivo que afirma con regularidad haber frustrado ataques opositores.

“El miedo es el último recurso que le queda al gobierno”, declaró Borges. “Quiere aparecer como si fuera un gobierno fuerte. Y no es”.

#MonitordeVíctimas | Hallan muerto a sargento del Ejército en carretera de El Junquito

@yohanamarra

DESPUÉS DE ESTAR TODA LA MADRUGADA EN VILO por no saber nada de su pareja, sonó el teléfono al mediodía del miércoles 9 de mayo. Lo habían hallado muerto en el kilómetro 3 de la carretera nueva Mamera-El Junquito.

Argenis Antonio Bracho Bracho, de 47 años, no regresó a casa la noche del martes 8 de mayo. En la mañana había dejado a su esposa en el trabajo y él también se fue a laborar, a bordo de su carro marca Ford modelo Fiesta, color negro. No lo vio más.

Era escolta privado y sargento segundo de Ejército, de hecho estaba en comisión de servicio. “Prestó servicio toda su vida”, dijeron parientes.

El último contacto telefónico de la pareja fue a las 5:00 p.m., después no contestó más. La mujer llamó a los compañeros de Argenis para pedirles ayuda y ellos localizaron el vehículo en Catia, a través de rastreo satelital en horas de la mañana del miércoles. Posteriormente supieron del hallazgo de su cadáver, con dos impactos de bala.

Sus familiares, quienes por medidas de seguridad prefirieron no identificarse, dijeron que le robaron todas sus pertenencias como celular, cartera y documentos.

Se presume que la autopista Mamera – El Junquito fue el sitio de liberación del cadáver, sin embargo funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) averiguan donde pudo ser interceptado.

Argenis se convirtió en el funcionario 38 asesinado en Caracas entre mayo de 2017 y marzo de 2018, según el Monitor de Víctimas, un proyecto de recolección de datos y de periodismo colaborativo. La cifra incluye a policías, escoltas y militares.

Dejó huérfanos a tres hijos, uno de ellos tiene 11 años. Vivía en el municipio Baruta con su pareja.

En menos de una semana cuatro uniformados han sido víctimas de la violencia en Caracas. El sábado 5 de mayo mataron al oficial agregado de la Policía del Municipio Baruta, Darwin Gerardo Civira Castañeda, en el sector Las Pilitas del barrio Las Cumbres en Antímano.

Ese mismo día también aseisnaron al oficial agregado de la PNB, Javier Alfredo Sánchez Meneses, de 26 años, en el sector La Tula de Carapita. Y la mañana del lunes 7 de mayo le quitaron la vida a Ericka Macías, también integrante de la PNB, en la avenida San Martín. En ese hecho resultó herido su esposo, agente del Cicpc, mientras que su hijo de cuatro años resultó ileso.

Los Runrunes de Bocaranda de hoy 05.04.2018: MEDIO: Entre los militares
MEDIO
TRAMPAS Y SOPLONES:

Podría ser el título de una serie de Netflix, pero lo cierto es que tras las detenciones de casi un centenar de oficiales del Ejército – ¿solo ese componente?- hay mas delaciones e inventos para ganar puntos con Maduro que un verdadero plan golpista. Cuentan que el Comandante General del Ejército, el M/G Suárez Chourio, preguntó a sus subalternos qué opinaban de la actual situación de Venezuela. Casi todos manifestaron que la circunstancia que viven es caótica, lamentable y muy difícil económicamente para subsistir con sus familias. Esa información fue transmitida a los organismos de inteligencia quienes de inmediato los consideraron golpistas “influenciados por Rodríguez Torres”. De allí la represión interna al mejor estilo cubano. Me recordaron que la Fiscalía militar tenía un expediente contra el exministro de Interiores y exdirector de la Academia Militar y del Sebin. Un uniformado me advierte: hay dos cosas prohibidas entre los militares: una es que ningún jefe delate a un subalterno y la otra es que ningún militar torture a otro militar. Me dejó capcioso con esta pregunta: ¿Sabes del conjunto Villa Alba en Fuerte Tiuna? Averigua… 

DATO LAMENTABLE:

El nuevo cono monetario que anunció Nicolás Maduro a partir de junio (?) será uno de los más grandes fracasos en la historia económica global en lo que va del siglo XXI. No hay un solo economista serio, académico, respetado internacionalmente, que no haya descrito sus errores e ineficiencias. Sin embargo, los sabios al lado de Nicolás siguen adelante. Más allá de cualquier teoría macroeconómica, monetarista, basta el siguiente dato para que el ciudadano común, trabajador o ama de casa, se prepare y sepa a qué atenerse: el billete de más alta denominación, el de mayor valor, a entrar en circulación el próximo 4 junio no alcanza hoy –mes de abril- para comprar un mero cartón de huevos. ¡Imaginémonos para qué poca cosa servirá en 2 meses! Hoy, ante la falta de efectivo, lo venden, al menos, al 150% de su valor facial. ¿Hasta cuándo el caradurismo rojo que asume la ignorancia y la incompetencia como políticas de Estado? Copio del artículo semanal de Ramón Hernández en otro diario estas líneas: “El socialismo no es que todos vivan mejor, es que cada quien robe de acuerdo con sus potencialidades y después digan que los comerciantes, los industriales, los capitalistas son unos especuladores apátridas. Salvo quitarle otros tres ceros al bolívar, que es maquillaje caro e inútil, no se ha aplicado una sola medida que aplaque la hiperinflación y detenga el deterioro del salario. Gobiernan seguidores de Marx, mantenidos con cartera fina y repleta de dólares, euros y yuanes. Ladrones, decía mi abuelo”.

 

Rafael Ramírez: Primero le tocó el turno a PDVSA, se persiguió, encarceló, desacreditó y ahora le toca a la FANB

Para el exministro de Petróleo Rafael Ramírez, las detenciones a funcionarios militares retirados a los que denominó los “Centauros de Chávez”, realizada por el gobierno de Nicolás Maduro durante esta semana deben llamar a los venezolanos a prestar atención a lo que a su juicio está pasando en el seno de la Fuerza Armada Nacional (FAN).

Esta semana varios fueron los arrestos que realizó el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin),a funcionarios que participaron aquel 4 de febrero del 1992 en la intentona golpista liderada por el fallecido Hugo Chávez. El exministro de Interior y Justicia Miguel Rodríguez Torres encabeza la lista, encarcelado el pasado 13 de marzo en Caracas, lo sigue el exjefe de la Casa Militar López Ramírez y otros tantos oficiales de Ejército; de este mismo modo pesa una orden de detención sobre Cliver Alcalá.

Rafael Ramírez ve imposible dejar de expresar su solidaridad con Rodríguez Torres y sus familiares en estos “momentos difíciles”, a pesar de tener “diferencias con algunas de sus posiciones, apariciones públicas y coincidencias con la derecha”.

“No deja de molestarme la imagen de la detención de Rodríguez Torres, por efectivos del SEBIN, el mismo cuerpo de inteligencia que él creó y dirigió por tantos años junto al Comandante Chávez; no deja de preocuparme la suerte del General López Ramírez, amigo, y en el que reconozco la honestidad y la lealtad a Chávez, tantos años trabajando juntos, apoyando al Comandante en su trabajo; o la suerte de oficiales que, aunque no los conozco como personas, sí sé por su actuación, trayectoria y desempeño de su compromiso con la Patria, con la doctrina militar Bolivariana y con los valores que el Comandante Chávez sembró en la Academia Militar, cuna y custodio del pensamiento Bolivariano”, señaló.

Para el también exministro de Energía y Minas es confuso todo lo que está pasando y no deja de preguntarse “¿quién los acusa?, ¿de qué se les acusa?, ¿quién lleva a un tribunal a los hombres o los muchacho de Chávez?”.

A su juicio estos arrestos se deben a que “algo muy grave está pasando…lo más peligroso en política, es lo que no se ve a simple vista”, destacó Ramírez.

Subrayó que está cada vez más claro que “el madurismo necesita acabar con el chavismo para subsistir. Es como una “cosa” que capturó al chavismo, se apropia de sus espacios con violencia, para luego destruirlos, vaciarlos de contenido, hacerlos indiferentes, dóciles, quitarles todas sus capacidad”.

De acuerdo con lo expresado por uno de los “hijos de Chávez” esta nueva incursión viene acompañada de la acción erosiva de “sentenciar como si fuese un tribunal inquisitorios” y por redes sociales controlar a los ciudadanos y establecer con “la derecha un pacto de coexistencia con la misma derecha que combatió hasta la muerte, que nunca le dio tregua al Comandante Chávez”.

El exministro de Petróleo señaló que los soportes de la patria que dejó el fallecido presidente de Venezuela fue la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la FAN, pues la primera estaba destinada a garantizar la “soberanía económica y la segunda nuestra soberanía territorial”.

“Primero le tocó el turno a PDVSA, se persiguió, encarceló, desacreditó a la empresa como un todo, a mi persona como la cara visible de la gestión junto al Comandante Chávez, no les importó enlodar nuestro nombre y reputación, en una alianza con la extrema derecha guardaron silencio, mientras ella arremetía contra la gestión de Chávez-Ramírez… Ahora parece que le toca el turno a nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas, en particular, al Ejército, cuna del Movimiento Bolivariano. Yo siempre he sido absolutamente respetuoso de nuestras Fuerzas Armadas, es algo que aprendí del Comandante Chávez y de mi formación política y cultural. Las armas son cosa seria y la institución que tiene constitucionalmente el monopolio de la defensa de la Patria, la soberanía y las garantías sociales, no sólo goza de todo mi respeto, sino de mi admiración”.

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