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Discusión por la libertad, por Antonio José Monagas

@ajmonagas 

La libertad no es solo un estado de bienestar humano. También es un proceso que toca intereses y necesidades. Y desde el cual se movilizan organizaciones e instituciones que le imprimen forma, sentido y esencia al país que circunscribe al hombre político. Pero también al hombre económico y al hombre social como ser racional. Como ser inteligente y objeto de respeto en ámbitos donde imperen la tolerancia, la solidaridad, la dignidad y la verdad.

La libertad debe considerarse como la conjugación de actitudes frente al abanico de posibilidades que tiene todo individuo en procura de su proyecto de vida.

Es decir, del proyecto de vida conveniente a su pensamiento y desempeño en el fragor de la sociedad. Razón le sobró al poeta español Ramón de Campoamor cuando expresó que “la libertad no consiste en hacer lo que se quiere, sino en hacer lo que se debe”. La libertad debe enfocarse partiendo de esta perspectiva; lo contrario sería caer en un saco de vacuas explicaciones que no llevan a destino alguno.

Se ha escrito y dicho con abundancia sobre tan trascendente concepto, solo que no muchos lo comprenden. Y menos lo asumen como criterio de ejercicio político-gubernamental.

Interpretando a Otto Von Bismark, político alemán del siglo XIX, hay quienes como él aseguran que la libertad es un lujo que no todos pueden darse. Sin embargo, de cara a esta disertación, conviene considerar que, como valor, la libertad encierra solo lo que su praxis es capaz de dispensar. Afirmar que el hombre ha nacido libre no necesariamente deja ver que la libertad habrá de ampararlo en el curso de su vida.  

Es ahí cuando la libertad debe entenderse desde otros enfoques. Aquellos que sitúen su importancia más allá de las contingencias de la política, de la economía y de la sociología. No obstante, su importancia se halla cuando las realidades se prestan a dotar al hombre de las condiciones que han de permitirle una vida exenta de cadenas. Justo, es la razón que le endosa la justicia a la cual se supedita como ejercicio de vida.

Por eso, a decir del escritor y periodista mexicano Carlos Fuentes, “la libertad no existe, sino es su búsqueda. Y esa búsqueda, es la que hace libre al hombre”. Precisamente, en virtud de lo que esa búsqueda compromete, es por lo que el mundo se convirtió, literalmente, en un campo de batalla. Batalla esta que no solo ha requerido de recursos bélicos. También, se ha visto apuntalada en la palabra dirigida a excluir y, al mismo tiempo, a exaltar realidades primadas por valores de igualdad, tolerancia, solidaridad y responsabilidad.

Es entonces que luego de ver tanta agua correr hacia el mar, resulta perturbador dar cuenta de situaciones contradictorias precedidas y presididas por causas tendentes a frenar y trastornar la libertad como el derecho humano que en esencia es. Las mismas, particularmente apremiadas por la mezquindad de sistemas de gobiernos obtusos. En manos de resentidos, egoístas e individuos de pensamiento retrógrado.

Ha sido una cruda pelea entre la luz y la oscuridad bajo la cual muchos gobernantes han pretendido encerrar las libertades. El mismo Simón Bolívar manifestó en sus históricas correspondencias, su apego a las libertades. Su discusión por la libertad le distinguió como hombre ganado a la institucionalidad establecida por las libertades. A pesar de las dificultades que engendra mantenerlas por encima de las tiranías. Lo contrario, implicaba cultivar un país de esclavos. O sea, una sociedad que podía prestarse a fungir de cómplice de toda usurpación, para vivir hundida en la miseria.

La libertad, aunque sumergida en las más urdidas condiciones de penuria política, económica o social, siempre se caracterizará por su vehemencia. Una razón que solo puede brindarle su interpretación ante los hechos que la acosan y buscan someterla.

Por eso, las realidades apuestan a que su valor siga concibiéndose en terrenos en los que adquiere sentido su naturaleza epistemológica y fáctica. De ahí que debe haber siempre lugar para reivindicarla en todas sus dimensiones. Por eso bien vale una discusión por la libertad.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Política, azar y causalidad, por Orlando Viera-Blanco
Venezuela, que aún exhibe voluntad transicional, liderazgo, aliados, localidad y temporalidad enfrenta un régimen atípico, primitivo y asimétrico que no atiende ningún parámetro político de negociación.

@ovierablanco 

Hablar de procesos de transición política en Latinoamérica o el mundo, que sirvan de pareto a la realidad venezolana, puede resultar un desafío tanto difícil como inocuo por inaplicable. Tenemos la tendencia a estandarizar los procesos y empotrar sistemáticamente aquello que por ser diferente no encaja cultural, histórica, temporal o políticamente. El caso Venezuela es muy particular por inédito, apolítico y maligno.    

De la causalidad a la realidad

David Teira Serrano en su libro Economía, azar y política en Milton Friedman nos aporta algunos conceptos que es menester “rumiar” para desarrollar nuestra hipótesis sobre la inadaptabilidad de algunos procesos históricos e inaplicabilidad de metodologías de investigación que recurren al análisis comparado sobre variables o supuestos inválidos. 

Nos comenta Teira citando a Friedman que “la filosofía de las ciencias sociales tiende hoy a considerar la oposición entre explicación causal y explicación funcional desde un punto de vista no exclusivamente deductivo”. Es decir, los hechos tienen su propia génesis y carácter. La inducción sería el método adecuado para el análisis, evitando que las consecuencias se ubiquen antes que los efectos y los hechos. 

Los antecedentes y desenlaces de las transiciones chilena, uruguaya, brasileña, surinamesa, boliviana o peruana de dictaduras a democracias, registran una serie de elementos de carácter cultural, político, económico y social -particulares- que incidieron en la mutación política.

No debemos confundir transición con transformación. La primera es un fenómeno temporal, volitivo y orgánico. Depende de factores sistémicos como concertación, consenso, “firmeza en la convicción y fineza en la formas”-dixit Patricio Aylwin Azocar, primer presidente de la era de la concertación democrática de Chile- que viabilizan el cambio. En Chile la Democracia Cristiana más el Partido por la Democracia, Partido Radical y Partido Socialista/1990, aseguraron una transición que por un decenio tuvo que tolerar convivir con Augusto Pinochet (dictador chileno 1973/1989- jefe FFAA hasta 1999).

La transformación por su parte (cambio de régimen) va más condicionada a la variable cultural y circunstancial (azar). Es determinada por factores como correlación de fuerzas, voluntad de cambio con sacrificio (cultura), alea y entorno (circunstancia). No existe transformación sin transición, mientras la transición puede degenerar y no pasar a transformación. Surinam con el socialista Desi Bouterse al frente, aun no acaba de decantar.

Al decir de Sergio Bitar -ministro de Minas de Allende, ministro de Obras Públicas (2008/2010 de Bachelet ) y de Educación (Ricardo Lagos 2003/2005), y de Abraham Lowenthal en su libro Transiciones democráticas, “la transición implica aceptar cambios y sacrificios”. La gran pregunta es: ¿Aun aceptando todos los cambios y los sacrificios es posible lograr la transición?

Venezuela, la cabra que salta pal’ monte

Teira puntualiza que “se trata de establecer materialmente en qué consiste una relación causal (el objeto de la explicación), cuáles son sus contenidos -tal y como lo presenta, por ejemplo, Jon Elster (ELSTER 1983)”. Veamos:

I. Determinismo, esto es, que todo acontecimiento tiene una causa o un conjunto bien definido de antecedentes causales suficientes e individualmente necesarios para que se produzca,

II. localidad, es decir, la negación de la acción a distancia y

III. asimetría temporal, cuando las causas no deben ser posteriores a sus efectos.

Los factores (voluntaristas, orgánicos, estratégicos, temporales) que determinaron una transición política en Chile no son los mismos que visibilizan Jerry Rawling en Ghana, Felipe González en España o Zedillo en México, Fernando Henrique Cardoso en Brasil o Fidel Ramos en Filipinas. O que incidirán en Venezuela.

Por supuesto existen elementos comunes en términos de liderazgo y entorno que facilitan lograr la transición: concepción de gradualidad, captar el ánimo ciudadano, ampliación de las bases de apoyo y articulación, gallardía, intuición, capacidad de rodearse de buenos armadores y tendedores de puentes, persuasión, alianzas externas, capacidad de reacción, respuesta, rectificación y reposición. Pero aun contando con estas virtudes existen otros elementos colectivos, culturales, temporales que pueden acelerar o frustrar los procesos de cambio.

En México la muerte de Colosio (azar) condujo a Zedillo a una presidencia accidentada y transformadora a la que nunca hubiese llegado. Aylwin en Chile contó con una unidad política bien amalgamada, favorecida por el fin -transformador- de la Guerra Fría y la caída del muro de Berlín [alea]. Cardozo fue un malabarista en el arte de negociar y Felipe González un estoico anticipado a su tiempo.

Venezuela que aún exhibe voluntad transicional, liderazgo, aliados, localidad y temporalidad, enfrenta un régimen atípico, primitivo y asimétrico que no atiende ningún parámetro político de negociación transicional. Estos elementos de asimetría temporal y cultural (injerencias cubana, islámica) bloquean una transición convencional. Ese es el inmenso reto.

Es así como, al decir de Maquiavelo, el alea que también hace al príncipe, será un factor determinante. La covid-19, por ejemplo, es sin duda, un efecto causal (lamentable e inhumano) de posibles consecuencias…

*Embajador de Venezuela en Canadá.

 

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Posiciones sobre el cese de la usurpación, por Eddie A. Ramírez S.

En el reciente foro organizado por el Interamerican Institute for Democracy, dirigentes venezolanos y amigos de otros países expresaron sus apreciaciones sobre las iniciativas necesarias para el cese de la usurpación. Resumimos las intervenciones, a las cuales este ciudadano agrega algunos comentarios.

 Sobre la unidad de la oposición

La mayoría la consideró imprescindible para lograr el objetivo. Los menos piensan que no toda la oposición persigue lo mismo, que incluso algunos se sienten cómodos con una cohabitación. Y no faltó quien expresara que es imprescindible un cambio de liderazgo.

Comentario: el grado de desconfianza y el desespero por una salida privan sobre el análisis mesurado. Por ello, es recomendable no caer en acusaciones genéricas, sino señalar nombres y apellidos de los supuestos colaboracionistas, agregando las pruebas correspondientes. Por ejemplo, no todos los que han aceptado ir a elecciones con las condiciones actuales son colaboracionistas, pero sí lo son quienes reconocen a Maduro y promueven votar, como los integrantes de la nanomesa. 

Aquellos que predican que hace falta un cambio de liderazgo, con evidente referencia contraria al presidente (e) Guaidó, deberían señalar quién tiene más aceptación en las encuestas y en poder de convocatoria. También indicar si hay algún partido con popularidad que importante. La unidad no puede ser para que un grupo de partidos o de dirigentes decida por todos, pero tampoco tiene que haber un consenso total, sino discusiones francas que conduzcan a decisiones para beneficio de la democracia.

 Sobre el cómo salir de la usurpación

Todos coincidieron en que la naturaleza del régimen es la de una banda criminal que cuenta con apoyo internacional de grupos terroristas y de cuatro o cinco gobiernos no democráticos. Además, que internamente cuenta con apoyo del Alto Mando militar y del Tribunal Supremo de Justicia de facto. Por ello, supuestamente los venezolanos no podemos lograr el cese de la usurpación. ¿Aumentar las sanciones? ¿Intervención de una fuerza multilateral? ¿Votar?

Comentario: las sanciones han surtido un efecto importante, pero no han sido suficientes. Hay que considerar que la gran mayoría de los gobiernos democráticos que reconocen al presidente (e) Guaidó no han aplicado sanciones, a pesar de ciertos compromisos adquiridos. También que en varios casos las sanciones han sido exitosas en lograr el cambio, aunque su acción es lenta. Por lo tanto, esta vía sigue abierta y el esfuerzo de nuestros dirigentes debe dirigirse a lograr que más países las apliquen y que aumenten en intensidad.

Con respecto a la intervención de una fuerza multilateral, cabe preguntar si quienes la proponen conocen los daños que ocasionaría en cuanto a pérdida de vidas y a la propiedad, las cuales ya son muy elevadas. Además, qué efecto tendría sobre la reconciliación de los venezolanos, sobre nuestra Fuerza Armada y sobre la gobernabilidad y estabilidad del futuro gobierno.

Quienes insisten en la intervención no quieren entender que ningún gobierno ha estado dispuesto a actuar. Cuando Trump declara que “todas las opciones están sobre la mesa” es para intentar incentivar a que nuestra Fuerza Armada intervenga, como debería hacerlo.

Quienes predican de buena fe que es necesario votar deben considerar que:

a. Si votamos perderemos el apoyo internacional;

b. Si votamos y ganamos, el régimen desconocerá la nueva Asamblea, como hizo con la actual;

c. Si votamos y perdemos por las trampas y por la abstención, el régimen se consolidará;

d. La abstención en la pantomima electoral del 2018 logró el desconocimiento de Maduro, el reconocimiento a Guaidó como presidente (e) por 58 países y por el Parlamento Europeo, la aplicación de sanciones, la aceptación de Gustavo Tarre como embajador ante la OEA y de otros embajadores, tomar posesión de Citgo y de Monómero Colombo Venezolanos, reconocimiento por el BID y bloqueo de activos del régimen, lo cual no es poca cosa.

 Más acciones de parte del presidente (e) Guaidó

Otras intervenciones sostuvieron que Guaidó debe designar su equipo de gobierno; que la Asamblea Nacional debe darle más poder para toma de decisiones; necesidad de un nuevo pacto unitario; no sabotear la unidad por debajo cuerda; las diferencias deben dejarse para después que ocurra el cese de la usurpación; mantener relación estrecha con los dos partidos de Estados Unidos.

Comentario: si Guaidó designa su Gabinete, todos los ministros van presos o tienen que exiliarse. Un gobierno en el exterior significa tirar la toalla. Además, los nombramientos producirían más desunión de la ya existente. Para que haya verdadera unidad debe haber mayor inclusión, sin caer en discusiones eternas y acatar las decisiones. Coincidimos con las otras recomendaciones.

Como (había) en botica

* Excelente el Manifiesto del Consejo Superior de la Democracia Cristiana que rechaza la farsa electoral y el secuestro de Copei, AD, PJ y VP.

* ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

[email protected]

 

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Un minuto de aplausos para los médicos, una eternidad de repudio para la dictadura, por Brian Fincheltub

@BrianFincheltub   

Si en algún país del mundo los profesionales de salud necesitan de todo y no precisamente aplausos es en Venezuela. Nunca antes en historia nacional nuestros médicos habían sido tan maltratados, tan humillados y tan menospreciados por gobierno alguno como lo son ahora y como lo han sido durante estos largos veintidós años.

Maltratos y humillaciones que al principio no eran más que puro resentimiento, pero que luego se transformaron en maldad pura y desdén de quienes jamás les ha importado la vida de los venezolanos. Esta banda de resentidos desde su propia llegada al poder lo hizo detestando todo lo que oliera a conocimiento, esfuerzo y ciencia.

Qué mejor objetivo para un comunista fracasado, que un médico exitoso.

Así fueron construyendo un discurso muy fértil en una Venezuela con profundas desigualdades: si el médico triunfaba y el camillero fracasaba, la culpa era del médico que explotaba al camillero. Si  la salud privada funcionaba y la pública era un fracaso, la culpa era de las clínicas privadas que mercantilizaban un derecho.

A través de generalizaciones y etiquetas a las que recurren siempre los totalitarismos, el chavismo creó alrededor  de la figura del médico venezolano y del sistema de salud heredado de la democracia una serie de mitos y medias verdades que usaron para destruir todo lo que funcionaba. Evidentemente con defectos, pero que funcionaba al fin.

A este modelo lo suplantaron por un sistema paralelo sostenido por la ideologización de un derecho fundamental y copiado a papel carbón del sistema cubano. En la entrega de Venezuela al castrismo, la salud fue quizás una de las primeras víctimas. De hecho, cuando el chavismo todavía cuidaba las formas, la fachada para traer los primeros represores al país fueron las misiones de cooperación en materia de salud Cuba-Venezuela.

Tanto despreciaba el difunto presidente a los médicos venezolanos, que prefirió poner su vida en manos de médicos cubanos que confiarse a nacionales.

Quiero aclarar que no se trata de atacar a quienes son, en su mayoría, víctimas de una red de trata de personas y esclavitud moderna ideada por el castrismo; sino de reivindicar a los médicos venezolanos, profesionales como pocos, humanos y cercanos como ninguno. 

No lo digo yo como venezolano, lo dicen afuera, allí donde nuestros connacionales con mucho esfuerzo han logrado mantenerse en el ejercicio de su profesión. Allí todos coinciden en que esa cercanía, ese sentido de escucha, esa comprensión de entender que frente a ellos tienen un paciente y no un número más, pocas veces se encuentra en los consultorios de médicos extranjeros.

Nuestros médicos siguen salvando vidas en tiempos de pandemia y socialismo. Lo siguen haciendo exponiendo las suyas propias, no solo porque su juramento hipócratico así se los ordena, sino porque su vocación así se los demanda. Más que aplausos, merecen que se les reconozca, merecen que se les escuche, que no se les persiga, que se les valore, que se les proteja. Merecen que se les trate con dignidad, como merecemos ser tratados todos los venezolanos.

 

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Runrunes de Bocaranda: ALTO – CASO SAAB

Álex Saab cuando era trasladado a prisión, a 4 días de su arresto (hecho ocurrido el 12 de junio de 2020). Foto: captura de pantalla del canal de Televisón Pública de Cabo Verde (TCV).

 CASO SAAB

Tras reiterar sus abogados en Estados Unidos que si es enviado a Miami su sitio de detención será el Federal Detention Center, en el downtown, se pudo saber que los costos de esa defensa superan los 20 millones de dólares. Igualmente que la demora en la toma de decisión sobre el caso en Cabo Verde se ha debido a las argucias y tecnicismos que la defensa del colombiano ha interpuesto para dilatar el proceso.

Ayer el diario bogotano El Tiempo publicó que las autoridades carcelarias de Cabo Verde no le habían permitido acceso a la celda de Saab al embajador de Maduro en Senegal, con correspondencia en Cabo Verde, Alejandro Correa Ortega.

Fue precisamente Correa quien contrató a varios abogados locales para defender al empresario barranquillero. El argumento de que en el tiempo de prisión se le ha restringido el acceso al equipo legal será utilizado por el abogado Baltasar Garzón en la defensa del “hombre de las cajas CLAP”. Las autoridades caboverdianas reiteraron que Saab no ha tenido ningún encuentro con funcionarios estadounidenses en la cárcel.

Al terminar de redactar esta columna, Cabo Verde dio otra señal que apunta a su extradición a los Estados Unidos. Su ministra de Justicia, Janine Lélis, entregó declaraciones en las que ratificó el deber de su gobierno de cooperar en casos de delitos relacionados con el tráfico de drogas y lavado de dinero.

Recordemos que fue ella quien firmó en nombre del Ejecutivo caboverdiano la extradición de Saab. Alegó que su país respondía así a una solicitud de cooperación internacional, en este caso con Estados Unidos. Sin embargo, señaló que se trata de un proceso que se definirá en el Tribunal de Apelaciones de Barlavento, en el campo judicial, algo que está contemplado en sus leyes.

También dijo que el país garantiza el debido proceso del señalado testaferro de Maduro. Y asegura que el tribunal decidirá sobre la base de la evidencia. Hizo referencia a que una corte de Miami requiere a Saab por blanqueo de capitales, por una cifra superior a los 350 millones de dólares, ligados a la construcción de casas subsidiadas para el régimen venezolano, a través del pago de sobornos. Mientras que en Venezuela, tras las investigaciones periodísticas de ArmandoInfo y otros medios,  se pudo determinar que el dinero manejado por el colombiano llegó a los 47.000 millones de dólares en sus negocios con el régimen venezolano.

Enfatizó la ministra que “Cabo Verde es conocido por el funcionamiento de la democracia y la independencia de los tribunales”. El presidente, Jorge Carlos Fonseca, ha expresado respeto al poder judicial del país y no ha comentado sobre el proceso. Por otro lado, se supo este jueves 23 de julio, gracias a una información exclusiva de la agencia EFE, que la defensa de Saab había presentado un recurso de amparo en el Tribunal Constitucional de Cabo Verde contra su extradición a Estados Unidos, la que está avalada por el gobierno del país africano.

La información a EFE la entregó el abogado de Saab José Manuel Pinto Monteiro. Esta diligencia procesal, interpuesta ante el Supremo Tribunal de Justicia, buscaría poner los derechos de Saab bajo la protección de la Constitución de la República de Cabo Verde.

El reloj sigue girando…

 ¿GASOLINA SEGURA?

Para paliar el caliente tema de la “gasolina” el gobierno ya tiene encargados otros 4 buques de Irán con ese combustible. Su llegada, esperan, sería antes del fin de este mes de julio. ¿Sus nombres? Ya están registrados en las bitácoras como Bella, Pandi, Luna y Bering. No ven ningún problema en su viaje hasta Venezuela, pues están seguros de que por las circunstancias de la pandemia no pareciera plantearse un conflicto internacional. Este grupo de barcos es el segundo encargo a Irán.

Hay previsto un tercer envío a finales de agosto si todo sale bien este mes. La estrategia de suministro de gasolina por parte de Irán incluye otros desplazamientos de tanqueros hacia fines de septiembre. Piensan que ya para esa fecha haya mejorado la producción de gasolina en alguna de las refinerías que están tratando de habilitar. Es parte del proyecto del ministro de Petróleo Tareck el Aissami. Este piensa que en tres meses lograrán tener un 40 % de gasolina refinada en sus instalaciones. El resto seguiría importándose de Irán.

Tienen en la mira las elecciones de diciembre, pensando en que la gasolina no sea una preocupación electoral.

A eso apunta El-Aissami. Los enemigos de esa estabilidad, según el cuadro de contingencias que observa el régimen, serían el retraso de los buques o que la pandemia arrecie. Si fuera así volverían al racionamiento. También tendrían ya listo el anuncio de subsidios al transporte pensando en cubrir un 25 % más de la población. Esto todo es parte del plan petrolero donde por ahora no han podido subir el nivel de producción tras el sostenido deterioro de muchos años.

La responsabilidad del general de la Guardia Nacional Manuel Quevedo en el salto cuántico de esa destrucción la tapó el sector militar. Le echaron tierra y no permiten que se hable de ello. Superó los desaciertos de otros capataces políticos civiles en estos 20 años “robolucionarios”.

 ¿GASOLINA COMO CONTENCIÓN?

La escasez, dificultades o falta absoluta de la gasolina en algunos estados, no ha sido por fallas en el suministro. Algunos gobernadores han pedido al gobierno central limitar las entregas y así restringir el desplazamiento de la gente y evitar la entrada de automóviles y transportes a su estado. Hacen lo mismo que en los estados fronterizos, donde la preocupación mayor es el descarado contrabando “uniformado” de dos décadas hacia Colombia o Brasil…

 ¿SUPERÓ EL RÉCORD SUREÑO?

Sí, a los de las varias dictaduras militares de Argentina y la chilena del general Augusto Pinochet. El periodista Andrés Oppenheimer destaca, en su semanal escrito en diferentes medios, otro lamentable “logro” de Nicolás Maduro.

Basado en los dos nuevos informes de la alta comisionada de las Naciones Unidas, Michel Bachelet, sobre las violaciones de los Derechos Humanos en Venezuela (que han pasado casi desapercibidos ante las angustias de la pandemia por la Covid-19) señala el colega que “merecen mucha más atención porque son demoledores”.

Cito: “Los informes del 2 y el 15 de julio de la oficina de Bachelet construyen sobre su investigación del año pasado, que documentó por lo menos 6856 muertes sospechosas y ejecuciones extrajudiciales por parte de las fuerzas de seguridad de la dictadura venezolana entre enero de 2018 y mayo de 2019”.

Esa cifra convierte al dictador venezolano Nicolás Maduro en responsable de más homicidios políticos en un lapso de 17 meses que todas las dictaduras militares derechistas de Sudamérica en los peores momentos de la década de 1970.

El informe del 2 de julio de Bachelet dice que se registraron 1324 muertes violentas adicionales llevadas a cabo por las fuerzas paramilitares de Maduro durante “operaciones de seguridad” entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2020. El informe del 15 de julio cita casos documentados de ejecuciones, torturas y desapariciones forzadas.

Entre las atrocidades citadas en el informe está la ejecución de 38 jóvenes y al menos 16 casos documentados de tortura. Dice que los casos documentados de tortura “incluyeron fuertes palizas con tablas, asfixia con bolsas de plástico y productos químicos, inmersión de la cabeza del detenido bajo el agua, descargas eléctricas en los párpados y violencia sexual en forma de descargas eléctricas en los genitales”.

Añade que “las personas detenidas también estuvieron expuestas a bajas temperaturas y / o luz eléctrica constante”, y “sometidos a amenazas de muerte contra ellos y sus familiares”. En muchos casos, “los médicos emitieron certificados médicos falsos o inexactos que no revelaban signos de tortura”.

¿Qué dice el representante de la alta comisionada en Caracas? Ya vimos las quejas de los familiares de los presos en otras dependencias policiales o militares cuyas denuncias no aparecieron reseñadas en el informe de la ACONUDH. Cada día aparecen más denuncias a pesar del miedo al régimen…

Brian Fincheltub Jul 20, 2020 | Actualizado hace 2 semanas
Pandemia electoral, por Brian Fincheltub

@BrianFincheltub 

La pandemia en Venezuela ha tenido varias etapas. A la primera etapa la podemos llamar “pandemia propagandística”. En ella el régimen chavista se felicitaba a sí mismo por el “extraordinario manejo” de la contingencia  sanitaria en el país, al tiempo que presentaba en televisión nacional las dramáticas imágenes de lo que se vivía en hospitales de Italia y España, para entonces colapsados por el alto número de pacientes y víctimas que dejaba a su paso el coronavirus.

Llegaron incluso más lejos. Transmitieron, para asombro de sus colegas venezolanos, testimonios de indignación y frustración de médicos españoles e italianos en cadena de radio y televisión. Mientras que el ministro de la sonrisa congelada decía disfrazado con bata blanca: “Gracias a Dios en Venezuela existe la revolución bolivariana”.

El régimen habló de miles de camas de hospitalización, de hospitales centinelas habilitados y totalmente equipados. Aseguraron que Venezuela lideraba el número de pruebas realizadas en la región y hasta le ofrecieron equipos de despistaje a Colombia en donación y no precisamente en un acto de solidaridad, sino del extremo cinismo del cual siempre hace alarde el dictador.

Prometieron recibir con los brazos abiertos a los venezolanos que sufrían los embates de la pandemia en tierras extrajeras a donde, por cierto, tuvieron que escapar precisamente por culpa del chavismo.

A la segunda etapa la llamo “pandemia importada”. La dictadura adoptó el discurso clásico del enemigo extranjero, esta vez  para culpar a los gobiernos de Colombia y Brasil del repunte de casos en Venezuela. Aunque el virus en realidad provino de China, en VTV se hablaba del “virus colombiano”.

En esta etapa los venezolanos que retornan al país también pagaron los platos rotos. De “bienvenidos a casa” se pasó en cuestión de días a calificarlos de “armas bioterroristas” cuyo único objetivo es “derrocar” al régimen chavista.

No hay parangón en el mundo que iguale tamaña bajeza, no hay manera de describir tanto desprecio contra un pueblo.

La dictadura chavista odia a todos los venezolanos por igual, pero a los venezolanos migrantes los odia con saña.

Los expulsa del país y cuando regresan los criminaliza. Los encierra en especie de campos de concentración, aislados, sin poder denunciar. Los venezolanos dentro de Venezuela no tienen la suerte que tuvieron los médicos españoles e italianos, cuyas denuncias utilizó VTV para intentar decirnos “miren lo que es capitalismo, qué dichosos somos de vivir en socialismo”.

La etapa que estamos viviendo ahora la podemos llamar “pandemia electoral”. El número de casos aumenta de manera exponencial, tal como alertó la Academia de las Ciencias a cuyos miembros la dictadura amenazó con cárcel. Lo paradójico es que, mientras la situación se agudiza, el régimen en lugar de preocuparse por proteger a los venezolanos, aunque sea con el objetivo de protegerse ellos mismos, andan enrumbados en unas supuestas elecciones que de entrada carecerán de toda legitimidad internacional, pero que quieren hacer a trocha y mocha.

Lo extraño es que dicen que no hay dinero para los hospitales producto de las sanciones, pero se gastarán una millonada en una crónica de un fraude anunciado.

Dicen que la historia es cíclica y hay mucho de verdad. En 1999 aprobaron una constitución en medio de la mayor tragedia natural que había vivido el país hasta el momento. Ahora, veinte años después, pretenden “ganar” la Asamblea Nacional en medio de la tragedia país en la que ellos han convertido a Venezuela, hoy también sumergida en una pandemia.

Sin duda, la historia se repite, parece que el chavismo terminará como comenzó.

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Estar afuera, por Sebastián de la Nuez

Bill Viola, Walking on the edge, 2012 @ Bill Viola Studio

@sdelanuez 

Las calles de Alcalá y Gran Vía aparecen en estos días de julio como en jornada de absoluto asueto o puente vacacional, sin actividad cultural ni social ni comercial ni nada. Pero es un día laboral y, al caminar seis o siete cuadras, podrías encontrarte apenas con una pareja de alemanes con su pequeña hija que han llegado de turistas. Eso es todo. Y el turismo, ya se sabe, es para España lo que el petróleo para Venezuela.

El rey emérito se hunde, esta vez ha tropezado de verdad y no está en capacidad de mandar a callar a nadie. La crispación en el Congreso de los Diputados crece con insultos, acusaciones mutuas, un ambiente enrarecido: por mucho que aparezca en TV una ilusión de unidad (aunque sin VOX, parte fundamental de la España de hoy) en una ceremonia en memoria por los caídos debido a la COVID-19, no hay perspectiva alguna de armonía entre izquierdas y derechas. No habrá cuartel. Esta España debe de parecerse a la que dio origen a la Segunda República, y a lo demás.

Tampoco se le va a dar a España, desde la Comunidad Europea, el apoyo financiero requerido para reactivar su economía, que este año caerá en más de 14 puntos porcentuales, si hay rebrote del coronavirus… pero hay tantos brotes aislados de la pandemia, en diferentes puntos, que ya se puede hablar propiamente de rebrote, y falta mucho para otoño, donde se darán las peores condiciones.

La OCDE u Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha anunciado, mediante voceros, que esto, el rebrote,  supondría la mayor caída este año para España entre los casi 50 países que analiza el organismo que, además, ha advertido sobre los niveles «extremadamente altos» de la deuda española.

Sucede que en España, bajo el lema de no dejar a nadie atrás, el actual gobierno ha puesto en funcionamiento las ERTE, una figura mediante la cual miles de empleados de la empresa privada siguen cobrando, gracias al Estado, aun sin trabajar, ya que muchas empresas se hallan en un limbo existencial por no haber actividad económica. A finales de 2021, España todavía tendrá un PIB 8,4 % inferior a su nivel precrisis.

Esta es la idea entonces: ¿cuál país está peor actualmente, España o Venezuela? La duda cabe pero al final resulta imposible que ninguna tragedia supere a la de Venezuela.

Uno, que se siente exiliado, revisa lo que ha pasado a ver si encuentra alguna respuesta. En los libros de Historia y en los diarios viejos siempre hay respuestas, pero en su tiempo no fueron leídas como advertencias sino como hechos noticiosos, es decir, inevitables, consumados, irreversibles. Vistos por el espejo retrovisor, uno lamenta que no se les haya enfrentado con rigor, con unidad, con decisión y método por un liderazgo consciente de su compromiso. Uno lamenta muchas cosas al leer las imbecilidades que decía Chávez, o las tropelías que cometía, y que se haya perpetuado su huella por mano y gestos de un individuo capaz de estigmatizar al contingente de venezolanos que pugna, en estos momentos, por retornar a su país. Los convierte en chivos expiatorios, los tilda de «bioterroristas» o cosa semejante.

Gente que se las ha visto peores en el exterior y ahora lo que quiere es regresar a su país. Hay unos cuarenta venezolanos regados por el aeropuerto de Barajas, de Madrid. No son bioterroristas, solo se han quedado varados por culpa del virus: es responsabilidad del gobierno venezolano buscarles una solución, no condenarlos al odio o denigrar de ellos.

España, con todos sus problemas, es un país respaldado por la comunidad de naciones europeas. Los problemas que afronta son los del presente, aunque es asediada por fantasmas del pasado.

No es el mismo caso de Venezuela, donde se suman las equivocaciones del pasado a los errores del presente en una sola orgía del disparate.

Solo basta recordar. El autoproclamado «candidato de la patria» para la gestión 2013-2019 propuso el Plan Patria al momento de postularse. La palabra patria la escupía a cada momento, el golpista. Sería su segunda reelección, quería el punto de no-retorno para su modelo de socialismo. Eso era lo que buscaba, teóricamente. Lo que en verdad se estaba edificando era un Estado paralelo, un país en que todos los intersticios sociales estuvieran supervisados o intervenidos por la burocracia estatal; una plataforma normativa, organizacional y de actores al servicio de la cooptación y diseñada para la dominación. A eso se redujo en la realidad el Plan Patria, nada más y nada menos que una profunda red de vigilancia y chantaje al barrio, a la esquina, al rancho, al pueblo. Hasta el día de hoy. Un entramado partido-gobierno-comuna (o lo que sea que ello signifique en la práctica: un aparato cívico-militar, un colectivo armado, un centro de reparto de drogas) amarrando voluntades, una densidad de intereses cruzados. Al final de todo, una elección cualquiera habría de ser absolutamente cosmética, finta de toreo, pantomima del CNE.

El entramado sigue vigente aun cuando la cúpula no tenga el músculo financiero de antes. Con todo y eso, habrá que ir a las elecciones que salgan, aun cuando, como ha dicho Andrés Caleca, el organismo que organiza las elecciones sea tan solo un descampado sin herramientas para hacer nada en el periodo previsto para las legislativas. En todo caso, que cada votante se convierta en testigo. Debe documentarse la pantomima. Grabarse, anotarse con nombres y fechas. Esta gente algún día será enjuiciada. Habrá un Núremberg para el chavismo y sus secuaces.

Estar afuera, en una gran ciudad europea demudada por la pandemia, ayer risueña y pletórica, conlleva un doble sentimiento para el venezolano extrañado de su país secuestrado: angustia y esperanza al mismo tiempo. La esperanza está, esta vez, reducida a una planta de Fundación Telefónica, en Gran Vía con Fuencarral. Es la propuesta impactante de un  genio de las nuevas tecnologías, Bill Viola, uno de los grandes pioneros del videoarte cuya muestra, en espacios oscuros, conmueve, revela y coloca un espejo frente al visitante. En ese espejo, cristalino, lúcido y nítido, encuentra el exiliado aturdido a sus semejantes. Se puede estar exiliado de muchas maneras, por cierto. Por ejemplo, había un grupo de adolescentes hace dos días mirando esos espejos. Ellos también son exiliados. De su rutina escolar (por suerte para ellos, probablemente).

Algunas de las obras de Viola son como cuadros del Renacimiento en movimiento, cobran vida lentamente mientras el espectador queda subyugado por sus actores o modelos. Cada uno cobra vida. Cada uno contribuye con expresiones y lentos movimientos a hacerle saber al visitante la posibilidad de estar en el mundo o volver a él sin prisas, sin móvil, sin televisión: a otra velocidad.

Viola sintoniza con mucha gente hambrienta de ralentizar sus vidas, aquella a la que aludía Mafalda cuando decía «paren el mundo que me quiero bajar».

Ya basta de tanto apuro, parecen querer decirle al público los retratos animados de Viola. Cálmense, esperen un rato, piensen en lo que pueda estar pasando por la cabeza de su semejante, del varado en Barajas o en Miami, del que se quedó o está por convertirse en prófugo, en perseguido, en víctima. Observen sus manos. Las manos de la gente son muy importantes.

El mundo debe empaparse cotidianamente más de la materia con que están hechas las metáforas de Viola en vídeo. Empaparse de lentitud para ver si deja correr el agua fresca. ¿De qué han servido las velocidades de los megabytes y todo lo demás si el mundo no puede parar a un microbio?

El mundo tiene que ser más arte y menos política. Más espiritualidad y humanismo, menos mediocridad y redes sociales. Más universalidad, menos ombliguismo. Más mundo, menos populismo. Más lentitud, menos equivocaciones al votar. Más parsimonia, o sea, más empatía.

(Para saber más de esta exposición de Viola: Exposicion / Bill Viola. Espejo de lo invisible).

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Runrunes de Bocaranda: BAJO – EL MIEDO DEL PODER

 EL MIEDO DEL PODER

Al recibir esta semana el Premio Mariano de Cavia 2020 el periodista y escritor español Arturo Pérez-Reverte se lanzó un pequeño discurso que aquí reproduzco por la importancia y actualidad que tiene frente a gobiernos como el venezolano y a los censores de esta y otras dictaduras que aún padece el mundo libre. Los que están en el poder y los que en algunos medios ejercen de obsecuentes policías del pensamiento libre y de la opinión oportuna para agradar al régimen de turno.

Tras agradecer el galardón, entre sus palabras emergieron estos conceptos que no podemos olvidar los que ejercemos el periodismo a diario y en todas partes: “En mi opinión, el único freno que conocen el político, el financiero o el notable, cuando alcanzan cotas perversas de poder, es el miedo a la prensa libre. Hay quien prefiere llamarlo respeto, pero prefiero la otra palabra. Quizá porque, como me gusta mucho leer a Suetonio, recuerdo siempre aquello de: «Oderint, dum metuant» (que me odien, pero que me teman).

Miedo, de quienes deben tenerlo, a perder la influencia, el poder, el dinero, el privilegio, la reputación, la impunidad. A sufrir las consecuencias de su ambición, sus mentiras, sus cobardías o sus delitos.

Sin ese miedo, todo poder se vuelve tiranía. Por muy disfrazada que esté. Tengo poco tiempo y quiero emplearlo en recordar un episodio que he contado muchas veces, pero que considero adecuado en los tiempos que corren. Yo tenía 16 años, quería ser reportero, y cada tarde, al salir del colegio, frecuentaba la redacción del diario «La Verdad». Estaba al frente de esta Pepe Monerri, un veterano periodista.

Empezó a encargarme cosas menudas, y un día me ordenó que entrevistase al alcalde de la ciudad. Y cuando, abrumado por la responsabilidad, respondí que entrevistar a un alcalde era demasiado para mí, y tenía miedo de hacerlo mal, el veterano me miró con mucha fijeza. Encendió uno de esos pitillos que antes fumaban los viejos periodistas, y dijo algo que no he olvidado nunca: «¿Miedo?… Mira, chaval. Cuando lleves un bloc y un bolígrafo en la mano, quien debe tenerte miedo es el alcalde a ti». Pienso en eso a menudo. Y últimamente, en España, más todavía. 

Me gusta que los alcaldes, incluso los buenos alcaldes, tengan miedo. Los alcaldes, y los ministros, y los presidentes de gobierno y los líderes de la oposición, y los obispos, y los reyes, y todos cuantos de una u otra forma condicionan nuestra vida. Me gusta que todos ellos tengan un saludable miedo a una prensa libre cuyo único límite sea el código penal. Miedo al titular en primera página, a la información veraz, a la columna explicativa, rigurosa, lúcida. Miedo a la voz de los periodistas libres y de los hombres y mujeres libres que los leen”.

¡Chapó!

 “DD. HH. ONU REITERA VIOLACIONES

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, manifestó ayer en su nuevo informe, “la utilización política de la justicia en Venezuela para perseguir a la disidencia y violar los DD. HH.”.

El informe documenta múltiples violaciones causadas por la falta de independencia del TSJ, los demás tribunales y los fiscales del Ministerio Público, con graves consecuencias para el Estado de derecho, la democracia y los derechos humanos.

“La ACNUDH sigue preocupada por la falta de independencia que padece el sistema judicial en la República Bolivariana de Venezuela, como fue manifestado en sus informes anteriores por los órganos de tratados y de los procedimientos especiales de las Naciones Unidas, así como durante el examen periódico universal de la República Bolivariana de Venezuela, y por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos”.

El llamado Arco Minero también fue una dura referencia en cuanto a las violaciones: “Los trabajadores en el Arco Minero del Orinoco, una de las áreas más ricas en recursos minerales de Venezuela, están sometidos a graves abusos y violencia que han causado al menos 149 muertos desde 2016”, denuncia el informe.

La investigación, presentada por la alta comisionada de la ONU para los DD. HH., destaca que los mineros de la zona “están atrapados en un contexto generalizado de explotación laboral y altos niveles de violencia” por parte de grupos criminales que controlan las minas en el área, apodados como “sindicatos”.

“A pesar de la considerable presencia de fuerzas militares y de seguridad en la región, y de los esfuerzos realizados para abordar la actividad criminal, las autoridades no han podido investigar y llevar a juicio las violaciones de los derechos humanos, los abusos y los delitos relacionados con la minería”, subrayó Bachelet.

En un aparte se refiere el documento a lo que llaman: “Una tiranía en las minas”. Allí se indica que “esos ‘sindicatos’ aplican castigos crueles a quienes infringen las reglas que ellos imponen y sacan beneficios económicos de todas las actividades en las zonas mineras, incluso recurriendo a prácticas de extorsión a cambio de protección”.

Sin embargo, familiares de presos políticos recluidos en el DGCIM escribieron a la colega Sebastiana Barráez protestando dicho informe, pues no se refiere a sus casos. Alegan: “La tortura blanda y psicológica contra detenidos y familiares, la ausencia de chequeos médicos, el robo de los alimentos y agua potable, la ducha solo una vez a la semana, la prohibición de lecturas y actividades físicas, el encierro durante las 24 horas perdiendo la noción del día y la noche, con pérdida de memoria y de peso, sin ningún tipo de visitas de familias ni abogados. Así están los detenidos en los sótanos de la DGCIM. Es peor para quienes están en el subsótano en la llamada Casa de Los Sueños”.

Me pregunto: ¿No será la mano peluda del representante coordinador de la ONU en Venezuela, Peter Grossman, quien pudo haber maquillado las denuncias a presentar ante la alta comisionada? ¿No les extraña que estando tan clara Bachelet no se incorporen esos casos al arsenal de violaciones comprobadas del régimen militar-cívico venezolano?

De hecho, sobre Grossman pesan varios señalamientos de su nada neutral posición ente las violaciones rojas rojitas a los derechos humanos en Venezuela. Hace unas semanas les conté que sorpresivamente la ONU había colgado un aviso en las redes ofreciendo su cargo a los interesados en reemplazarlo y animándolos a que presenten sus currículos de vida cuanto antes. Atentos entonces en Ginebra…