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Día del Trabajador

El trabajo en socialismo es la servidumbre, por Víctor Maldonado C.

@vjmc 

Es inútil ir contra las efemérides. En la Venezuela del 2020 todavía el día del trabajador es feriado, y todos aprovechan la oportunidad para hacer loas al obrero y alabar el genio del trabajador. No deja de ser extraño que sea feriado el cuadragésimo octavo día de un encierro que amenaza con prolongarse más allá de la capacidad de resistencia de la mayoría de los ciudadanos. Un feriado sumergido en un detente de la vida que dice celebrar lo que casi ya no existe.

Los socialismos son especializados en el destruccionismo. Son el ejercicio contumaz de esa prepotencia que transforma a los políticos en planificadores centrales, o sea, en los que pretenden doblegar la compleja realidad, constituida por millones de interacciones entre millones de personas, para reducirla a una matriz de insumo-producto que quiere ser el alfa y omega de todas las cosas.

Pero no solo quieren determinar la realidad a sus cálculos sobre la felicidad y la justicia. También quieren ser los propietarios de todos y también de sus propiedades. Los socialistas, prevalidos de la fuerza ejercida con rasgos psicopáticos, te proponen una oferta que no puedes rechazar: cambiar tus grados de libertad por servidumbre “benevolente”, administrada por un estado todopoderoso que, sin embargo, solo te plantea como alternativa la muerte si es que se te ocurre intentar la disidencia.

¿Cómo alguien puede pensar que ocurra el trabajo como hecho social en un ambiente determinado por el exterminio de la libertad?

El sistema de mercado es, al igual que el Estado, un método para coordinar y controlar el comportamiento de la gente, mediante interacciones favorables cuyo mediador universal es el dinero. Ud. solicita un servicio, lo paga y, a cambio, lo recibe. El estado socialista se lo devora para quedar como la opción totalitaria. Por eso en los socialismos el dinero deja de tener valor y los mecanismos de intercambio son penalizados.

Un sistema de mercado existe cuando los mercados proliferan y se interrelacionan unos con otros de una manera muy peculiar. Este orden peculiar, cuando se logra, tiene el objetivo de organizar y coordinar buena parte de las actividades de una sociedad, mediante las interacciones mutuas de los compradores y vendedores. La señal de lo valioso no es un decreto, ni una ideología. Es el precio que se transa. Obviamente, detrás de millones de transacciones ocurre el milagro del capital, resultado del trabajo continuo y sistemático y de la inversión productiva.

Detrás de los bienes y servicios que se ofrecen en el sistema de mercado está el mercado laboral, donde se ofrecen y se demandan talentos que se transan por un precio que se llama salario. Sin sistema de mercado no hay posibilidad de imaginarnos un mercado de trabajo, solo desempleo, informalidad, grandes grupos de ciudadanos que son perdedores netos y un sistema de servidumbre que se ceba en la necesidad de sobrevivir que tienen los seres humanos.

La planificación central con toda esa parafernalia de proclamas, decretos y propaganda, que son la negación forzada de una lógica masiva que quiere ser la intérprete irrevocable de todas las expectativas sociales. Como no puede, le toca aplicar la simplificación autoritaria: salario mínimo, bolsas CLAP, cadenas nacionales de radio y televisión, censura generalizada y morral tricolor. Los ciudadanos quedan reducidos a categorías operacionalizables y a condiciones mínimas de supervivencia.

Un sistema de órdenes centralizado no es capaz de superar la eficacia de las interacciones mutuas, en forma de transacciones. Un ejemplo notable es la comparación imposible entre la telefonía estatal (que no existe) y la competencia privada (que tampoco existe al estar regulada y controladas sus tarifas). Porque solo mediante este sistema global de transacciones, propia del sistema de mercado, se puede lograr una asignación eficiente de las tareas, habida cuenta de que es una sociedad entera la que debe coordinarse, y es necesario obtener el fruto de muchas – casi infinitas – tareas diferentes.

Sin un sistema de mercado complejo, no hay trabajo. Porque el trabajo es la forma del hacer posible la satisfacción de la oferta y de la demanda. Si esa lógica resulta obstaculizada hasta casi exterminarla, desaparecen las empresas y con ellas desaparecen los empleos, los bienes y los servicios, se produce escasez e inflación, y al final nos conseguimos con que “solo tenemos patria”. O sea, ese socialismo tóxico que le importa poco inmolarnos a todos para ellos preservarse en el poder y seguir saqueando nuestro presente y nuestro futuro.

Entonces ¿Qué es lo que estamos celebrando hoy? ¿En serio somos capaces de hacer loas al trabajo que no existe, al sistema de mercado aplastado por el destruccionismo socialista, a la falta de un mercado robusto que demande talento para resolver problemas? ¿En serio hay algo que celebrar? ¿En serio tenemos que acompañar la solicitud de reivindicaciones imposibles de pedir a un régimen que supuestamente desconocemos por usurpador? 

Un país sin economía, sin sistema de mercado, sin mercado laboral, no debería hacer de este día nada diferente a un silencio luctuoso.

Por eso mi llamado a que conquistemos el primer bastión de la liberación, que no es otro que el sentido de realidad. Si no sabemos qué vivimos, cuáles son sus causas y sus terribles consecuencias, nunca podremos descifrar el laberinto en el que parecemos irremisiblemente perdidos. El rechazar una efeméride irrelevante podría ser el primer paso.

Caracas, 1 de mayo de 2020.

E-mail: [email protected]

 

Las opiniones emitidas por los articulistas son de su entera responsabilidad y no comprometen la línea editorial de RunRun.es

Trabajadores venezolanos conmemoran su día con el salario más bajo del mundo
La Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) sostiene que la conformación de un Gobierno de Emergencia Nacional es una «iniciativa necesaria» para atender el caos en que se encuentra el país

Con un salario mínimo de dos dólares mensuales -el más bajo del mundo- que no sirve ni para comprar un almuerzo en la calle, y con sindicalistas perseguidos e incluso presos por exigir mejoras salariales y reivindicaciones laborales, la clase obrera venezolana no tiene nada que celebrar este 1º de mayo de 2020, Día Internacional del Trabajador.

A partir de hoy entra en vigencia el nuevo salario mínimo de 400.000 bolívares que Nicolás Maduro aprobó para “proteger” a los trabajadores en medio de la cuarentena por el coronavirus, que tiene a millones de venezolanos sin poder rebuscarse para subsistir en un país donde los precios de bienes y servicios se dispararon 124% en el primer trimestre del año. Un salario que hoy equivale a 2,2 dólares mensuales o 13 huevos. Diariamente son 0,07 dólares, muy por debajo del umbral de pobreza establecido por el Banco Mundial (1,90 dólares diarios).

Con esto, afirman las centrales sindicales CGT, Unete y Codesa, el “régimen hambreador” deja muy claro que “su estrategia política es profundizar la esclavización de la clase trabajadora”, cuando el costo de la canasta alimentaria se remonta en 68 millones de bolívares, unos 340 dólares, de acuerdo con las proyecciones del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM) para este mes de abril.

 

Más información en TalCual.

¿Celebrar el Día del Trabajador? por Roberto Patiño

 

Lejos quedaron los días en que el primero de mayo anunciaba aumentos de sueldos que significan una mejora en ingresos y condiciones para los trabajadores venezolanos. Hoy vivimos en un país que espera con aprensión los anuncios del ejecutivo, conscientes de que las medidas e incrementos del régimen con toda certeza ampliarán aún más los efectos de la crisis económica e hiperinflancionaria.

Los aumentos y las bonificaciones ya no se festejan:  la gran mayoría del país ve en ellos las señales de más empobrecimiento e inflación, de más hambre y escasez.

El día del trabajador es una fecha que nos fuerza a reflexionar entorno a las difíciles condiciones que atraviesa la fuerza laboral venezolana, como parte fundamental de la sociedad, que sufre el colapso y el caos que estamos viviendo bajo el modelo actual.  Para un sector significativo de la población se hace cada vez más difícil ir a trabajar. El hambre está afectando las capacidades y desempeños, también mermadas por las carencias en servicios básicos y de infraestructura.

En el municipio Libertador de Caracas, vemos a personas trabajadoras adelgazar de forma impresionante en tiempo récord. Sus testimonios expresan cómo cada día pasan más horas trabajando (deben buscar hasta tres, cuatro y cinco empleos) y cada vez el dinero les rinde menos.

Según la última encuesta ENCOVI el 89,4% de las familias cree que su ingreso es insuficiente para comprar alimentos, mientras que más del 70% afirma que desde junio de 2016 se ha visto en situaciones como que los alimentos no alcanzan y no tiene dinero para comprar más, o bien que sus ingresos no le permiten adquirir alimentos saludables y balanceados. Para familias enteras el dinero se les escurre entre las manos y sufren, además, múltiples problemas para acceder a servicios básicos, no sólo por la falta de dinero sino también por otros factores como la escasez de efectivo que les impide pagar camionetas, los cortes de luz arbitrarios que duran días o por el racionamiento de agua.

El trabajo ya no es garantía para cubrir las necesidades básicas. Ni siquiera lo garantiza el diversificar ingresos o tener múltiples empleos. La Canasta Básica Familiar, que aparte de alimentos incluye productos básicos de higiene, se encuentra por encima de los 50 millones de bolívares. Una familia de cinco miembros tendría que destinar casi veinte salarios mínimos diarios para poder acceder a ella. A esto se suma las ya graves condiciones de vulnerabilidad laboral. Según la misma encuesta ENCOVI, el desequilibrio laboral alcanza a más del 15% de la población, entre sectores desempleados y subempleados: aquellos que trabajan menos de 15 horas a la semana y los que ganan menos de un salario mínimo integral pese a trabajar 40 horas semanales.

La situación de incertidumbre y deterioro laboral se agrava cuando los trabajadores venezolanos han venido perdiendo fuentes de empleo, debido a que las empresas que los generan han sido objeto de expropiaciones, persecuciones y controles. Han bajado la producción muy por debajo de sus capacidades o han tenido que cerrar definitivamente. Por otro lado las empresas en manos del Estado han demostrado ser totalmente improductivas y sus trabajadores tienen que huir de ellas, como es el caso de PDVSA, Corpoelec y las empresas básicas de Guayana, por mencionar a algunas.

El 01 de mayo es el Día Internacional del Trabajador, en honor a los llamados Mártires de Chicago, que en 1886 iniciaron una huelga en la que más de 80 mil trabajadores se decidieron a reclamar sus derechos laborales, pidiendo condiciones de trabajo más justas, como el establecimiento de la jornada laboral de ocho horas diarias a diferencia de las de 12 y 18 horas existentes en aquellos tiempos. 132 años después, la mayoría de los venezolanos debe trabajar entre 12 y 18 horas diarias para poder apenas alimentarse, bajo un modelo opresivo de hambre, empobrecimiento y violencia.

Hace más de un siglo, los trabajadores se organizaron para defender sus derechos. Hoy día es necesario que todos los sectores sociales recordemos ese momento de la historia como ejemplo del valor de la organización y el esfuerzo mancomunado para lograr condiciones de vida dignas. El primero de mayo debe volver a ser una fecha en la que celebremos lo que hemos alcanzado y que debemos seguir construyendo. No un recordatorio de lo que hemos perdido y de las dificultades y penurias impuestas por un régimen dictatorial.

 

@RobertoPatino

Trabajadores se concentraron en Chacao por el Día del Trabajador

Foto: Efecto Cocuyo

A finales de la mañana de este martes, 1 de mayo, trabajadores de diversos sectores se congregaron en la avenida Francisco de Miranda de Caracas, a la altura de El Rosal, para conmemorar el Día del Trabajador y reclamar por las adversas situaciones que atraviesan los venezolanos en medio de la crisis económica.

El acto, convocado por el Frente Amplio Venezuela Libre, reunió a representantes de distintos gremios como Fetrasalud, Sindicato de Trabajadores Petroleros, Fetraconstrucción, Federación Nacional de Trabajadores Públicos, Federación Venezolana de Maestros, Asociación de Trabajadores de la Universidad Simon Bolívar y Confederación de Trabajadores de Venezuela, y a miembros de la sociedad civil como el Movimiento de Liceistas y Las Piloneras.

Según Efecto Cocuyo, los trabajadores anunciaron que el próximo 15 de mayo marcharán para pedir la renuncia de Nicolás Maduro.

“Cada día, la situación de los trabajadores venezolanos es peor. Se nos está tratando como esclavos, porque cuando tú trabajas y no tienes ni para comer cuando te pagan el salario, entonces, ¿cómo te están tratando?”, denunció Pablo Zambrano, director ejecutivo de Fetrasalud, según El Pitazo.

El dirigente político Andrés Velásquez, quien convocó a la concentración en nombre del Frente Amplio, señaló que el Gobierno ha pulverizado los ingresos del trabajador venezolano e hizo un llamado a los trabajadores a recobrar el ánimo y a mantener la lucha para recuperar la democracia.

“Pueden poner el salario en los millones que les dé la gana, pero si no se combate la inflación no habrá ningún aumento que sirva”, dijo Velásquez de acuerdo con el medio.

El presidente Nicolás Maduro anunció este lunes un aumento de 95% del salario integral que entra en vigencia a partir de este 1 de mayo.

El salario base quedó fijado en Bs 1.000.000. La Unidad Tributaria (UT) también incrementó a 850 bolívares por lo que el bono alimenticio subió a Bs 1.555.500. Por lo que el sueldo mínimo total quedó en Bs 2.555.500.

El mandatario informó sobre esta medida durante una transmisión en cadena nacional. Las pensiones aumentan de 392.646 a un millón de bolívares y el bono quedará en Bs. 400 mil. “Este es el aumento número 44 en 19 años”, aseguró Maduro.

“He decidido aumentar el salario mínimo de Bs. 392,646, por decreto del 15ABR18, a Bs. 1.000.000 y aumentar el cestaticket de Bs. 950.000 pasará a Bs. 1.555.000, un incremento del 95% (…) quedando el ingreso mínimo legal en Bs. 2.555,500 y se ordena incrementar todas las tablas salariales de los trabajadores del país (…) para nuestros pensionados, sus pensiones quedarán en Bs. 1.400.000 ”

Aumento de bonos sociales y salarios

Además del anunció del incremento salarial y pensiones,  también informó un aumento de todos los bonos otorgados a través de las misiones sociales, quedando de la siguiente manera:

Hogar con 2 miembros: 500.000,00 (500 mil bolívares)

Hogar con 3 miembros: 760.000,00 (760 mi bolívares)

Hogar con 4 miembros: 1.020.000,00 (1 millón 020 mil bolívares)

Hogar con 5 miembros: 1.280.000,00 (1 millón 280 mil bolívares)

Hogar con 6 miembros: 1.540.000,00 (1 millón 540 mil bolívares)

Hogar con 7 miembros: 1.800.000,00 (1 millón 800 mil bolívares)

Hogar con 8 miembros: 2.060.00,00 (2 millones 060 mil bolívares)

Hogar con 9 miembros: 2.320.00,00 (2 millones 320 mil bolívares)

Hogar con 10 miembros: 2.580.00,00 (2 millones 580 mil bolívares)

Cerradas 30 estaciones del Metro de Caracas este lunes

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El Metro de Caracas cerró este lunes 30 estaciones. La estatal de transporte tomó esta medida en “resguardo de los usuarios, el personal, las instalaciones y las unidades” del sistema.

En la Línea 1 las estaciones que no prestan servicio comercial son: La California, Los Cortijos, Los Dos Caminos, Miranda, Altamira, Chacao, Chacaíto, Sabana Grande, Plaza Venezuela, Colegio de Ingenieros, Bellas Artes, Parque Carabobo, La Hoyada, Capitolio y Caño Amarillo.

Las Líneas 2, 4 y 5 suspendieron sus servicios en Las Adjuntas, Capuchinos, Antímano, La Yaguara, La Paz, Artigas, Maternidad, El Silencio, Teatros, Zona Rental y Bello Monte.

La Línea 3 no presta servicio en Los Símbolos, La Bandera, El Valle y Coche.

Para hoy está previsto que las oposición venezolana y los simpatizantes del gobierno nacional realicen movilizaciones en la ciudad capital. Ambas se realizan por motivo del Día del Trabajador.

 

Maduro ordenó rebelión y huelga general indefinida si sale del poder

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Las declaraciones fueron dadas durante una concentración en las afueras del Palacio de Miraflores, a propósito del Día del Trabajador

El presidente de la República, Nicolás Maduro, ordenó a la clase obrera se declarara en huelga general indefinida si llegara a dejar la silla presidencial.

“Estemos pendiente de las conspiraciones (…). Si la oligarquía algún día hiciera algo contra mí y lograra tomar este palacio por una vía o por otra yo les ordeno a ustedes declararse en rebelión y declarar una huelga general indefinida”, manifestó el jefe de Estado durante una concentración en las afueras del Palacio de Miraflores, a propósito del Día del Trabajador.

Maduro: “Hay planes para acabar con mi vida”

El presidente Nicolás Maduro denunció frente a la concentración que en la actualidad “es la persona más atacada en todo el mundo”, sobre todo por los Estados Unidos.

Mencionó que sus principales agresores son “el imperio norteamericano”, los medios de comunicación privados de Venezuela y el mundo, y la “guerra psicológica”. “Hoy por hoy, soy la persona más atacada del mundo, así lo digo (…) Me siento orgulloso de ser objetivo del imperialismo”, dijo.

El mandatario incluso denunció ante sus oyentes que habían planes de asesinarlo.  “Hay planes para acabar con mi vida, yo sueño con llegar a los 100 años. Hay planes para conjugar desórdenes y violencia”.

Explicó que la marcha no culminó en la plaza O´Leary por amenazas de personas en azoteas. “Tenemos varias decenas de detenidos, detuvimos a una gente tomando las alturas de un edificio en la plaza”, adelantó.

Marcha poco concurrida

Canelón Del Valle, Twitter

 

Bajo una leve lluvia y con poca asistencia transcurrió la marcha oficialista que celebró el Día del Trabajador. Desde la una de la tarde aproximadamente partió la movilización desde la sede de Cantv en la avenida Libertador.

Usuarios de Twitter reportaron poca asistencia y cacerolazos a la altura de Bellas Artes.

Con información de El Nacional

El verdadero

 Inflación

 

El 1 de mayo del 2015 fuimos testigos de un espectáculo curioso. Antes de analizarlo, vale la pena volver las páginas de la historia para revisar el significado que tiene el Día de los Trabajadores que se celebra cada 1 de mayo, en el marco de cuya celebración se le había ofrecido al país un “revolcón”.

El 1 de mayo de 1886 tiene lugar en Chicago una huelga general a la cual sumaron cerca de 200.000 trabajadores. El objetivo era luchar por el establecimiento de una jornada laboral de ocho horas, tal como ya había sido promulgado por el presidente Andrew Johnson desde 1868 en la llamada Ley Ingersoll. Los manifestantes convocan a una concentración que tendría lugar el 4 de mayo en la Plaza Haymarket. En esa ocasión se presentaron unas 20.000 personas, que fueron rodeadas por 180 policías uniformados.

Estalla entonces un artefacto explosivo que produjo un muerto y numerosos heridos entre los uniformados. Desconcertada, la policía abrió fuego contra la multitud, matando a un número desconocido de obreros y deteniendo a muchos otros. La policía enfurecida golpeó y torturó a los apresados.

Tiene entonces lugar un juicio en el cual que se violaron todas las normas judiciales de forma y de fondo. Ocho acusados fueron condenados y cinco de ellos murieron en la horca.

En conmemoración de aquellos acontecimientos el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional, celebrado en París en 1889 proclama que el día 1 de mayo se celebraría el Día Internacional del Trabajo en homenaje a los Mártires de Chicago.

Ya desde 1789 en la Revolución Francesa se había aprobado la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Lo ocurrido en Chicago constituía una violación a esos derechos. Aquella situación adquirió tanto más gravedad porque el juicio que siguió fue una farsa.

Repugna a la humanidad el menosprecio de los DDHH y, cuando esas violaciones aparecen respaldadas por mecanismos de una justicia apañada, entonces el malestar se torna tanto más grave.

Volvamos a los acontecimientos del 1 de mayo del 2015. En el marco de la conmemoración de los acontecimientos antes citados, se concentran en la Plaza O’Leary los simpatizantes del oficialismo. La coyuntura económica del país justificaba la angustia de los ciudadanos que padecen una situación de escasez sin precedentes. Además, la inflación está destruyendo día a día el poder adquisitivo del salario de los trabajadores.

Los congregados en El Silencio poco entendían acerca del funcionamiento de una economía. Quienes menos parecen entenderlo son las autoridades que acompañaban al Presidente. Todos esperaban de su líder alguna forma de anuncio mágico que vendría a resolver su desesperada situación. Pero en economía nunca hay magia, lo que hay son realidades.

Los anuncios presidenciales cayeron como un balde de agua fría en la multitud de simpatizantes, al extremo de que se repitieron pitas y rechiflas de rechazo.

Por otra parte, el Presidente había cometido el grave error de declarar reiteradamente a los cuatro vientos que ese día anunciaría un “revolcón” contra algunos “pelucones” a quienes atribuía la “guerra económica” que según él es la responsable de todos los males.

Muchos pensaron que se refería a la Polar. Para sorpresa del propio Presidente, en los días anteriores se habían conocido los resultados de una encuesta de Datanálisis conforme a la cual el 92% de la población venezolana evalúa positivamente la gestión de Empresas Polar por el bienestar del país y, además, el 87% cree que Polar hace todo lo que está a su alcance para atender y superar la crisis actual. Como si estas cifras no fuesen suficientes, el 84% de la población rechaza cualquier intervención del Estado a Empresas Polar, en tanto que el 90% de la misma manifiesta que una acción en contra de esas empresas afectaría negativamente su evaluación de la gestión del gobierno. Las cifras son contundentes.

Sumado a ello, en los días anteriores al 1 de mayo circuló una carta de Lorenzo Mendoza, cabeza del grupo Polar. Se trató de una misiva llena de sensatez y de logros concretos en la cual se ofrece a contribuir en la solución de la gravísima crisis alimentaria que presenta el país.

El contraste entre las amenazas de un “revolcón” y la invitación de colaborar en una “solución” que plantean los dos personajes, deja muy mal parado al primero. Pareciera que la magia populista de la revolución se está disipando.

Ya el país está harto de amenazas y acusaciones destinadas a desviar la atención. Cada vez es más evidente la diferencia entre ofertas vacías y resultados concretos. Tal como ocurre con los salarios, la percepción que al principio tenían muchos acerca de la revolución, se está diluyendo como sal y agua entre las manos de la población.

 

@josetorohardy

El Universal