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Mujeres venezolanas participarán en el evento #YoMeLlamoVenezuela este #8Mar

EL VIERNES 8 DE MARZO, en el marco del Día de la Mujer, mujeres pertenecientes a más de 60 organizaciones unirán todas sus luchas en una sola: Venezuela.

Bajo el lema #YoMeLlamoVenezuela, este encuentro se realizará el viernes a las 10:00 am en la plaza de Los Palos Grandes. El evento contará con la participación del presidente encargado, Juan Guaidó, y la primera dama Fabiana Rosales.

Mujeres representantes de más de 60 organizaciones políticas, defensa de DDHH y de reivindicaciones de género y muchas otras líderes sociales se unen para tratar 5 temas clave:

Darán un mensaje a los militares, hablarán sobre los retos para lograr el cese de la usurpación, la importancia de la mujer como garantía de la transición, justicia transicional y su participación en el desarrollo del Plan País.

#MonitorDeVíctimas | 64 mujeres han sido asesinadas en Caracas en los últimos 10 meses
Hacer una cola por comida o por el gas no es lo único que empaña la celebración del Día de la Mujer en Venezuela. Según cifras manejadas por Monitor de Víctimas, entre mayo de 2017 y febrero de 2018 han muerto 64 mujeres caraqueñas en robos, ejecuciones extrajudiciales y ajuste de cuentas

 

Cada 8 de marzo, desde 1911, se conmemora el Día Internacional de la Mujer para realzar su valor y el empoderamiento; sin embargo, en la capital venezolana los índices de criminalidad y violencia de género manchan la fecha. Entre mayo de 2017 y febrero de 2018, aproximadamente 64 mujeres perdieron su vida: 12 de ellas fueron víctimas del abuso de fuerza y poder de sus parejas, y 52 fueron víctimas de robos, ajustes de cuentas y ejecuciones extrajudiciales.

La cifra de feminicidios en Venezuela va en ascenso. Durante el año 2016 la ex fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, reportó que 169 mujeres habían muerto en circunstancias violentas en todo el país, en comparación a las 75 que informó la funcionaria en 2015. Sin embargo, estas tasas se ven bajas si se comparan a las cifras manejadas por Monitor de Víctimas, una alianza entre la ONG Caracas Mi Convive, Runrun.es y otros medios de comunicación y periodistas, pues dichos números aseguran que entre el primero de mayo y el 28 de febrero de 2018 se han registrado 64 homicidios de mujeres solo en la Gran Caracas: el 18,75 % de los crímenes fueron feminicidios; el otro 81,25 % ocurrió por robos, ejecuciones extrajudiciales, ajustes de cuentas u otros motivos.

Venezuela brilla en el asesinato de mujeres

La noche del domingo 22 de octubre la tragedia llegó al conjunto residencial Hugo Chávez, un urbanismo de la Misión Vivienda ubicado en el sector Longaray de la parroquia El Valle, municipio Libertador. El cuerpo de Sheila Yarivette Silva Jiménez, de 38 años de edad, había caído desde el piso 11 de la torre dos. Luego de discutir con su pareja, este la empujó desde una ventana. La muerte causó conmoción del lado gubernamental, pues la víctima laboraba para la alcaldía del municipio Libertador como coordinadora de los Claps.

El de Sheila es uno de esos casos a los que hizo referencia el pasado 3 de noviembre de 2017 el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, quien informó que en el mundo, una de cada tres mujeres sufre violencia en su vida. De acuerdo con números de la ONG Mujeres al Límite en Venezuela, cuatro de cada diez mujeres han sido, son o serán víctimas de violencia de género, una cifra que pone al país en un puesto nada privilegiado en comparación con sus vecinos.

A pesar de la vulnerabilidad que tiene la mujer de ser víctima de violencia de género, la impunidad y la invisibilidad del delito es el común denominador; por ello, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) inició en 2008 una campaña denominada “Únete para poner fin a la violencia contra la mujer”, con el objetivo de que los gobiernos visibilizaran el problema. Venezuela fue uno de los siete países de América Latina que se unieron a la campaña: el presidente de la República, Nicolás Maduro, aprobó la reforma de Ley sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en la cual se fijó que el homicidio de una mujer sería denominado feminicidio y se establecieron condenas de 15 a 30 años de prisión.

Sin embargo, cifras reportadas por el Ministerio Público en 2014 aseguraban que, de las 70 mil denuncias de violencia contra la mujer, menos de 0,7 % llegaban a juicio. Actualmente no se han publicado más datos.

El criminólogo Freddy Crespo indica que “no hay razones específicas que puedan condicionar a que un hombre venezolano mate una mujer”. Sin embargo, expone que tras la situación país se ha establecido un factor novedoso que no es común en otros países: la situación económica —pues el varón paga su falta de dinero con su pareja, madre o hermana.

Crespo asegura que estos son los factores venezolanos, pero lo más común son los arrebatos de pasión, de dolor (infidelidades, peleas) los que llevan a que estos casos se den. El especialista hace un llamado a borrar del imaginario colectivo el perfil del asesino de mujeres: el hombre que golpea a su pareja; pues indica que estos son los que menos cometen el delito porque necesitan a sus mujeres vivas. “Solo si la maltrata siente que demuestra su poder”, destaca.

La dama venezolana víctima de abuso sexual y agresión física

En una de las fosas del Cementerio General del Sur, en la parroquia Santa Rosalía del municipio Libertador, sobresalía el brazo de Yusmary Carolina Rodríguez Alavia, de 30 años, cuando fue localizada por una persona que circulaba por el camposanto el domingo 25 de junio. La mujer, quien se encontraba en situación de calle desde que tenía 13 años de edad, había sido asesinada de múltiples puñaladas; además, presentaba contusiones causadas por una golpiza. Estaba totalmente desnuda y, de acuerdo a información emanada de las autoridades, había sido víctima de abuso sexual.

Pero las mujeres venezolanas no solo son vulnerables a ser abusadas sexualmente: también son asesinadas por abandonar a sus parejas. Uno de esos casos es la historia de Katherine Andreína González León, de 24 años de edad, cuya sentencia de muerte fue abandonar a su pareja tras ser maltratada física y verbalmente. El hecho se generó la noche del domingo 14 de mayo de 2016, Día de las Madres, en el sector Luis Hurtado del kilómetro 12 de El Junquito. El autor del homicidio fue identificado como Luis Blanco, quien, mientras buscaba a su hija en la casa de su ex mujer, la vio, sacó un arma y le dio seis disparos. Tras matarla, se quitó la vida de un tiro en la cabeza.

D. Blanco Mar 08, 2018 | Actualizado hace 2 años
Chichita, por José Domingo Blanco

 

Con estas líneas, quiero homenajear a todas las mujeres fabulosas que logran hacer de nuestra vida, un tránsito ligero y muy feliz

 

Mi cardiólogo dice que nosotros, los hombres, no seríamos capaces de resistir lo que es capaz de aguantar una mujer. Él insiste que, a nosotros, nos tocó la parte fácil de la vida y lo tilda de una injustica contra las féminas. “Nosotros no podríamos ni con la mitad de lo que ellas hacen. Tienen una fuerza interior que las convierte en poderosas. Ellas son mucho más fuertes que nosotros”, asegura. Y yo, por supuesto, coincido plenamente en su apreciación.

Desde mi infancia, he estado rodeado de mujeres maravillosas. De mi abuela Tata, por ejemplo, aprendí su disciplina. Su bondad, no pasaba desapercibida. Iba a misa todos los días y en sus bolsillos llevaba caramelos para repartir entre los niños que encontraba a su paso. Era una mujer buena, sin malicia. Pero regia, como para soportar el encarcelamiento de mi abuelo, el general Manuel Blanco, durante la dictadura de Gómez. Nacida en 1888, tuve la dicha de disfrutarla hasta 1967. Juntos, veíamos la lucha libre y nunca coincidíamos en cuál de los contrincantes era el mejor. Hacía como nadie la torta de queso blanco criolla y otro postre que aún añoro: natilla con ciruelas pasas.

Otra de las mujeres que marcó mi niñez fue mi abuela Carmen Teresa. Fui su primer nieto. El primero, el que la estrenó en ese rol que, solo quienes han sido abuelos, describen como una experiencia única, saturada de amor. Un amor que ella me demostró siempre. Con mi abuela Carmen Teresa di mis primeros pasos en la lectura. Como su casa quedaba muy cerca de la nuestra, me encantaba ir todas las tardes y sentarme a su lado para leer algún cuento o el periódico. Era como una especie de ritual: a la hora de la lectura, tomaba el periódico y, antes de comenzar a leer, hacía un ejercicio de vocalización -“copiti, copiti, copoti, copoti”- que a mí me causaba risa. En esa casa también vivían mis tías: Yolanda, Beatriz, Trinelena y Morella, las hermanas de mi mamá; para ese entonces, una pavas bellas y solteras que, al igual que mi abuela, se encargaban de hacer de mis visitas, momentos únicos, divertidos y especiales.

Por muy pocos años, acaparé la atención de las mujeres de la familia porque, luego, nació mi hermana Adriana, con quien desarrollé esa complicidad que es muy propia en los hermanos gemelos. Fuimos una especie de morochos; pero, a destiempo. Mi compañera de juegos y travesuras. Travesuras que yo ideaba y ella ejecutaba; pero que, al final, nos hacía merecedores de la reprimenda conjunta. Ya más grandecitos, nuestra dupla fue consolidándose. Sabíamos cómo complementarnos. Comenzamos a asistir o a organizar las fiestas típicas de la adolescencia: y yo, con mis 15 años a cuestas, me esforzaba por lucirme como discjockey para deslumbrar a las amigas que Adriana invitaba. Mi hermana me llena de orgullo: es por mucho, una mujer fuera de serie.

No puedo dejar de mencionar a mi querida Mamaía. La autoridad personificada. Con solo verla, infundía respeto. Mamaía tenía un método para todo. Siempre sabía cómo hacer las cosas y su forma de hacerlas, era la manera correcta. Era rígida y estricta. Era una mujer que, para cualquier niño, hubiese sido de temer; pero, para mí, fue sólo mi Mamaía: la de las mejores delicadas de guayaba, la que me cuidó como si hubiese sido su propio hijo, la mujer dedicada que apoyó a mi mamá en la titánica tarea de disciplinarnos hasta el final de sus días, con una entrega que en nuestra familia retribuimos con mucho respeto y amor.

Y por supuesto, está la mujer que ha sido el eje de mi vida, mi gran amiga: Chichita, mi mamá. La misma con quien, gracias a Dios, sigo conversando todos los días. Incluso por teléfono, sin miedo a lo que decimos, y burlándonos de cómo, en algún momento, nuestra famosa conversación –ilegalmente grabada- fue material de venta para los buhoneros. Ella es una experiencia que me enriquece y fortalece. Me gusta escucharla porque tiene una forma especial de compartir sus recuerdos. De ella, amo sus ocurrencias, su timbre de voz, su sabiduría nata, su coquetería, sus cuentos, su sentido del humor y su envidiable capacidad de reírse de sus propios chascos. Con ella hablo de todo: de la vida, del país, de mi papá, de la gente, de poesía, de música. Mi mamá es como la melodía que acompaña nuestras tardes. A veces escuchamos boleros. Otro día nos da por poner jazz, o tangos, o música llanera. Pero, sobre todo, la escucho a ella: porque todavía a estas alturas de nuestras vidas, estoy aprendiendo de su reciedumbre, admirando su fortaleza y agradeciéndole ese optimismo con el que combate las situaciones adversas.

Chichita, mi mamá, es mi amiga. Mi mejor amiga; pero, también, es la mujer que admiro. Y, les aseguro, me faltan líneas para describir cómo ha llenado mi vida de buenas y bellas anécdotas. Porque Chichita, en cada uno de sus roles –como hija, esposa, hermana, madre y abuela-, y haciendo siempre derroche de inmenso cariño, ha sabido desarrollar su máximo potencial e imponer ese don especial con el que invoca e invita a la unión y el reencuentro.

 

@mingo_1

Instagram: mingoblancotv

Foro

 

En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional Venezuela realizará un foro llamado: Mujeres que construyen ante la crisis donde varias activistas expondrán sus testimonios y experiencias frente a los constantes retos que enfrentan las venezolanas debido al grave problema que está desencadenando la crisis que se vive en el país.

Maira Cárdenas, representante de la Asociación Civil Conquistando la Vida (Aconvida), presentará su testimonio y las diversas situaciones que viven las mujeres afectadas por la crisis de salud, específicamente quienes son diagnosticadas con cáncer de mama y de cuello uterino al no encontrar medicamentos e insumos indispensables para tratar estas enfermedades.

Fabiola Romero, directora del Centro Hispanoamericano para la Mujer FREYA, detallará los retos que enfrentan las mujeres venezolanas en cuanto a las actuales políticas públicas implementadas por el gobierno nacional que no han garantizado con eficacia el derecho a la alimentación.

Por su parte, Aracelis Sánchez, Organización de Familiares Víctimas de Violación de Derechos Humanos (Orfavideh) ofrecerá su testimonio de lo que ha sido el proceso de búsqueda de justicia por la ejecución de su hijo a manos de funcionarios policiales y cómo ha logrado transformar el dolor en activismo por la exigibilidad de derechos de las mujeres que pasan por hechos similares.

Para finalizar, Judith Pacheco, presidenta de la Junta Nacional de Amnistía Internacional realizará una ponencia en la que desarrollará lo que han sido los logros y retos de la justicia de género en Venezuela.

El evento estará moderado por Vivian Díaz, gerente de Amnistía Internacional, quien al cierre del foro coordinará la ronda de preguntas de los asistentes a las ponentes.

Johnnie Walker se convirtió en

 

Hay varios íconos de diseño que han logrado permear en los rincones del mundo, uno de ellos es El Caminante, una imagen creada en 1909 por el ilustrador Tom Browne, quien dibujó a un dandy Eduardiano para Johnnie Walker. Desde entonces, esta figura acompaña a la marca en todas sus intervenciones tatuándola en nuestro subconsciente.

Pues bien, por primera vez en su historia, la casa escocesa cambió el logo para hacer una interpretación femenina llamada Jane en su versión Black Label. La edición especial surgió como un homenaje de la marca al rol decisivo que las mujeres han tenido en el whisky.

Este lanzamiento busca también generar una conversación acerca de la igualdad de género en el contexto del Día Internacional de la Mujer. La botella estará disponible en Estados Unidos durante el mes de marzo y por cada botella producida, Johnnie Walker donará un dólar —hasta reunir 250,000— a varias organizaciones que promueven la equidad.

La visión de igualdad de la empresa no se limita al empaque del producto, sino que implica que a partir de abril 50% de la junta directiva esté conformada por mujeres, al mismo tiempo que solo contratarán los servicios de agencias publicitarias que cuenten al menos con una mujer en su equipo de directivos.

Actualmente, cerca de un 37 por ciento de las consumidoras de whisky en Estados Unidos son mujeres. Ese número crece día a día y poco a poco más están descubriendo la poderosa gama de sabores y aromas que un vaso de whisky conlleva. Una de ellas es Christina Hendricks —la actriz que personificó a Joan en Mad Men— y se declara ferviente admiradora de Black label en las rocas.

*Con información de Huffington Post y El Estímulo

 

Día de la Mujer: 20 años de
Durante los últimos 20 años, las mujeres venezolanas han alcanzado cargos políticos de altísima responsabilidad que ya quisieran para sí féminas en países del primer mundo. Hubo un período en el que todos los poderes públicos estuvieron encabezados por una mujer, salvo por el poder Ejecutivo que siempre ha estado en manos de un hombre. Este no es un detalle menor: aunque numerosos y en apariencia poderosos, los cargos bandera del “socialismo feminista” siempre han estado subordinados a lo que decida el Presidente de la República, antes Hugo Chávez y ahora Nicolás Maduro. Diputadas, activistas y líderes políticas reflexionan sobre el valor real de ejercer cargos sin autonomía

 

@GitiW

LAS MUJERES DEL CHAVISMO tienen cargos para presumir en este Día Internacional de la Mujer. Han llegado a la presidencia de la Asamblea Nacional y la Procuraduría General de la República (Cilia Flores entre 2006-2011 y en 2012 respectivamente); a la presidencia del Consejo Nacional Electoral (Tibisay Lucena, desde 2006); a la presidencia del Tribunal Supremo de Justicia (Luisa Estela Morales entre 2005-2013 y Gladys Gutiérrez entre 2013-2017); a la cabeza de la Fiscalía General de la República (Luisa Ortega Díaz entre 2007-2017); a dirigir por primera vez en la historia el Ministerio del Poder Popular para la Defensa (Carmen Meléndez entre 2013-2014); a la Defensoría del Pueblo (Dilia Parra Guillén entre 1999-2000 y Gabriela Ramírez entre 2007-2014); y a la cabeza de la Cancillería de la República y la Asamblea Nacional Constituyente (Delcy Rodríguez entre 2014-2017 y desde agosto de 2017 en la ANC).

Sin embargo, en la actualidad, tal reivindicación de la mujer en el poder queda en entredicho. Solo 4 de 33 ministerios están en manos femeninas: Marlenys Contreras (Turismo), Aloha Núñez (Pueblos Indígenas), Blanca Eekhout (Mujer e Igualdad de Género) e Iris Varela (Servicio Penitenciario). Ninguna  está a cargo de alguna de las 8 vicepresidencias sectoriales.

En realidad, “las mujeres en el poder son mujeres simbólicas. Su presencia es numérica pero carecen de autonomía” argumentó la investigadora y defensora de los derechos políticos de la mujer, Evangelina García Prince, en un ensayo publicado en 2012. Esto contrasta con el Plan para la Igualdad y Equidad de Género “Mamá Rosa” 2013-2019 -tercer plan de igualdad del chavismo-, el cual tiene como objetivo principal “erradicar el patriarcado como expresión del sistema de opresión capitalista y consolidar la igualdad y equidad de género con valores socialistas: el Socialismo Feminista”.

Basta con ver la prominencia de los cargos y los largos períodos que los han ocupado para comprobar que las mujeres han sido la cara visible de muchas de las acciones políticas que han socavado la democracia venezolana desde 1999, alineadas desde el Ejecutivo. Lucena, por ejemplo, lleva más de una década al frente del CNE y las denuncias de irregularidades y delitos electorales se pierden de vista. La arbitrariedad más escandalosa fue el fraude contra el candidato opositor a la gobernación del estado Bolívar, Andrés Velásquez, quien ni siquiera con las actas en mano pudo lograr su proclamación.

Más de 45.000 sentencias del TSJ analizadas por un grupo de abogados venezolanos evidenciaron que en ningún caso el organismo falló en contra del Gobierno durante la presidencia de Morales. Gutiérrez ejerció el cargo durante cuatro años, tras los cuales dejó el TSJ en el más absoluto silencio. Su discreción contrastó con la de la fiscal general en el exilio, quien en febrero de 2018 aseguró que la decisión que tomó en el caso contra el dirigente opositor Leopoldo López fue bajo la presión de Diosdado Cabello, presidente del partido de gobierno, PSUV.

Natalia Brandler, doctora en Ciencias Políticas con especialización en elecciones y estudios de género, señala que “una de las reivindicaciones que han tenido los movimientos feministas en todo el mundo ha sido llegar a posiciones de poder como las que han ejercido en Venezuela mujeres como Flores, Ortega Díaz, Rodríguez, Gutiérrez, Meléndez, entre otras. Ahora bien, una cosa es estar en el cargo y otra es la forma en la que ejercen el liderazgo. La mujer puede estar en una posición de poder y al mismo tiempo estar subordinada en las decisiones que toma. Una de las características que comparten todas las que han estado en posiciones de poder en el chavismo ha sido la subordinación al poder masculino”.

“Escuchamos a la fiscal Ortega Díaz confesar que recibía órdenes de cómo debía actuar; eso demuestra que tenía una posición aparentemente de poder pero en realidad estaba subordinada al mandato masculino, lo cual le quita totalmente la connotación de empoderada. El empoderamiento tiene como característica la autonomía. Actuar sin autonomía en posiciones de poder es en realidad servir como correa de transmisión de la voluntad de otro. Esas mujeres están ahí para ejecutar la voluntad del Presidente”, agrega Brandler.

Aunque Gabriela Ramírez, quien se desempeñó como Defensora del Pueblo, reconoce las limitaciones de los cargos políticos subordinados, defiende los liderazgos de quienes fueran sus compañeras de partido. “Lo que dice la profesora García Prince es muy cierto porque al final son cargos subordinados, pero es un paso comparado con la política del pasado que se ve aún en la filas opositoras donde líderes muy valiosas y movidas nunca las ves en una tribuna o en una mesa de negociación. Creo que los liderazgos femeninos dentro del chavismo son genuinos y notables. Del lado del chavismo sí se ve ese protagonismo de la mujer que, pese a no ser completo, es un primer paso de esa lucha por la paridad”.

Ramírez sostiene que el tema de la subordinación femenina se debe a la forma vertical de mando dentro del chavismo. “Creo que cuando Chávez era la cabeza hubo más receptividad a las opiniones de las mujeres que a las de los hombres. Chávez era el que marcaba la línea y él siempre se sintió muy cómodo rodeado de mujeres y dándoles esa capacidad de autoridad. Esa fue una de las cosas más positivas. Sí existe ese mando vertical dentro del chavismo, cosa que es intrínseca a la política, pero eso es distinto a discriminación por género. Ese mando vertical afecta por igual a hombres y mujeres”, argumenta.

María Corina Machado, fundadora y coordinadora nacional de la organización política Vente Venezuela, no ve matices en esa subordinación y dice que “la condición esencial que les ha impuesto la tiranía a esas mujeres es la sumisión. Además de ser profundamente humillante para la condición de la mujer, es el contraste más injusto con la otra cara épica y heroica que las mujeres hemos dado en la calle durante estos 20 años”.

La dirigente política estima que no es casual que Chávez haya escogido a mujeres para esos cargos. “Creo que es algo muy cruel y que buscó desvirtuar la verdadera condición femenina, valiente y firme, que da la lucha por valores como la dignidad, la cooperación, la integración social y la libertad; en el fondo, al someter a esas figuras femeninas las quiebras. Algunos piensan que se trató de una estrategia para suavizar la imagen de la dictadura”, opinó Machado.

De la participación subordinada a los retos de la elección popular

En contraste con la abundancia de cargos “subordinados” en manos de mujeres, tanto la representación femenina socialista como la opositora en cargos de elección ronda apenas un 20%, según datos del periodista especializado en la fuente electoral, Eugenio Martínez. En el Parlamento venezolano, la participación de las diputadas ha oscilado entre 23%, posterior a la entrada en vigencia de la Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política (1997), 11% (2000) y 22% (2015). La disminución se debe a la eliminación en el año 2000 del artículo 144 de la legislación electoral, el cual exigía una cuota de 30% para las candidaturas femeninas.

La fotografía del poder político femenino en el mundo en 2017 no dista mucho de la realidad venezolana: en 11 de 193 países una mujer es Jefe de Gobierno. El promedio de parlamentarias de ubicó en 23,3% y 53 mujeres presiden el Poder Legislativo mientras que 158 ejercen una vicepresidencia. Las mujeres son responsables de 1.237 ministerios en 186 países, siendo las cinco carteras que más les asignan: Medio ambiente (108), Asuntos Sociales (102), Familia (98), Asuntos de la Mujer (68) y Educación (67).

 

 

Si bien la paridad en la participación política es un logro importante, por sí sola no reporta beneficios si dicha representación no tiene poder real para afectar la realidad de las mujeres. El mapa de poder de 2017 de ONU Mujeres recoge, por ejemplo, que en Cuba la paridad es casi perfecta (48,9%) ya que 299 curules de 612 escaños están en manos de mujeres, sin que eso se traduzca en leyes y acciones positivas en su favor.

“El chavismo tiene una deuda con las mujeres en el plano electoral”, afirmó Ramírez, quien también se desempeñó como diputada a la Asamblea Nacional en el período 2005-2010. “Las mujeres han sido el relleno de los partidos políticos para los cargos poco salidores. En mi caso, fui candidata por Baruta y El Hatillo. Salí por un tema coyuntural pues la oposición se retiró, de otro modo no hubiera tenido chance. Las mujeres en ese momento no llegaban a penetrar porque en el partido tenían la percepción de que los electores preferían votar por hombres. Esa era una lucha que teníamos interna para un 50/50 serio, con chance en todas las circunscripciones”.

Delsa Solórzano, diputada a la Asamblea Nacional por el partido Un Nuevo Tiempo y presidente de la Comisión de Política Interior, afirmó que en temas de igualdad de género el Gobierno solo se ocupó de la gramática y del discurso. “Las mujeres en Venezuela no tenemos leyes que garanticen cuotas de participación política, es decir, la teníamos hasta que Lucena la eliminó. Es increíble que las mujeres seamos más de la mitad de la población y las que conforman las bases de los partidos políticos pero tengamos tan poca participación”, dijo.

A principios de 2018, la posible nominación de  Solórzano a la presidencia de la AN generó grandes expectativas en movimientos feministas. Al reflexionar sobre ese hecho, admitió sentirse honrada por ese apoyo espontáneo y confesó, además, que ser mujer en la política venezolana es muy difícil.

“Ves una foto de la Unidad y notas que a determinados niveles de los partidos llegan pocas, pese a que en las bases son más las mujeres y quienes salen masivamente a marchar son ellas. Quienes ascienden más fácilmente son hombres hasta por un tema del hogar. Muchas mujeres políticas no han logrado tener familia porque la dedicación que exige la carrera es muy fuerte. Somos pocas las que podemos decir que, además de políticas, hemos logrado constituir una familia. Eso implica un sacrificio enorme de toda la familia, no solo de la mujer”, dijo la diputada de UNT.

Sobre las mujeres que han ejercido el poder desde el chavismo opinó que “han sido tristemente utilizadas por el régimen para colocarlas en cargos de envergadura para evitar que la institución sea atacada. Las mujeres han sido el escudo que los hombres han utilizado pues, según el Gobierno, es difícil atacar a una institución encabezada por una mujer sin que se vea como un ataque al género”, argumentó Solórzano.

La diputada por el partido Primero Justicia, Adriana D´Elia, aseguró que el interés del chavismo en temas feministas fue solo una fachada. “Se trató de un engaño más porque la realidad es que hoy la mayoría de las mujeres son las que están pasando más trabajo. Con la caída sostenida del PIB las mujeres han sido las primeras en perder sus puestos de trabajo y esto lo ha utilizado el chavismo para su control social. En los 20 años de chavismo las mujeres solo han sido chantajeadas, humilladas y sometidas”.

Con respecto a sus pares chavistas, D´Elia dijo que el hecho de que “el brazo ejecutor de las políticas que humillan, someten y chantajean a las mujeres venezolanas sean precisamente otras mujeres es un papel muy triste. ¿Qué hace la ministra de la mujer? Nada, tiene un rol absolutamente discursivo, politiquero y partidista. ¿Qué es el Ministerio de la Mujer? Una gran agencia de festejos que de lo único que se encarga es de buscar mujeres que rellenen los actos oficiales”.

La diputada Mariela Magallanes, del partido la Causa R, conoce bien los retos de ganarse un espacio reñido en la política. Ella forma parte del grupo parlamentario de Aragua en el cual la representación femenina es mayoritaria: 5 de 8 curules. Magallanes le ganó al diputado Elvis Amoroso. “Era uno de los estados más rudos. Les dimos un revolcón porque nosotras teníamos un liderazgo local en las comunidades, teníamos mucha conexión con la gente. Esa conexión personal es algo muy femenino. Este trabajo político tiene mucho de lucha social”, explicó.

Magallanes preside la Comisión de Familia y además es miembro de la Dirección Nacional de su partido. “Hoy mi reto es dejar la vara bien alta en la Comisión que presido. Esa comisión la consideran una cenicienta dentro de la AN. A mí me parece que es una de las más importantes justamente porque aborda la familia, la primera instancia que dividió Chávez. Se dice que los partidos son machistas pero a mí me han dado la oportunidad de asumir cargos en los cuales me he destacado. El cargo lo hace uno”, sostuvo la diputada.

Sobre las mujeres que detentan cargos en el Gobierno apuntó que “son las protagonistas de las decisiones más aberrantes que se han tomado en estos 20 años. Conforme avanzaba el proyecto de Chávez vi que no buscaban reivindicaciones para la mujer sino lograr el control desde la base. Es un plan bien inteligente del régimen colocar a mujeres en esos cargos. Esas mujeres que destacan en el chavismo tienen como principal característica la lealtad a la ideología del partido. El poder no lo usan para beneficio de la comunidad sino para mantener el control político”, afirmó Magallanes.

“Cuando nombraron a Cilia Flores como presidente de la Asamblea Nacional lo vi como un logro y me alegré por el hecho de que una mujer estuviera en ese cargo pero luego empecé a hacerle seguimiento a sus decisiones y vi que no era solo cuestión de poner a una mujer en el rol sino del tipo de mujer que se nombra. Debe ser autónoma”, dijo la diputada de la Causa R.

Por su parte, Manuela Bolívar, diputada a la Asamblea Nacional por el partido Voluntad Popular, opinó que independientemente del género de quien ejerza el cargo, el núcleo del problema en el Gobierno es la imposición de un proyecto político.

“Independientemente de que sean mujeres, todas tienen en común que usaron y usan el poder para desvirtuar la institucionalidad democrática y para cercenar el derecho a mujeres y hombres a vivir en un Estado de Derecho. Al final, lo que define a estas mujeres no es la concepción democrática del uso y ejercicio del poder desde las instituciones del Estado sino todo lo contrario. Son el brazo de la ‘operacionalización’ de un proyecto comunista que cercena y violenta derechos fundamentales”, afirmó Bolívar.  

Bolívar agregó que “lo que hemos visto durante estos 20 años es un proyecto de toma de poder, dentro del cual hubo mujeres que fueron vías para ello. Hablar de inclusión de género implica respeto a derechos fundamentales y lo que menos ha hecho este régimen es otorgar libertades a las mujeres que les permitan ascender en lo económico y social”.

Confianza en sí mismas y solidaridad para ejercer la política

Brandler, quien dirige la organización Cauce cuyo objetivo es empoderar a las mujeres, aseveró que la lucha femenina por conquistar espacios políticos comienza dentro de ellas mismas. “La falta de representación política de la mujer es un problema de los parlamentos del mundo. No tiene que ver con el nivel de desarrollo del país. ¿Por qué nos cuesta tanto llegar a esas posiciones? Las causas son variadas y profundas pero tienen que ver con la tradición de valorar más lo masculino que lo femenino. Es mucho más difícil para la mujer llegar a posiciones de autoridad y autonomía de decisiones. Esta actitud se replica en los partidos políticos. Es muy importante el trabajo de empoderar y formar para el liderazgo a las mujeres en los partidos políticos porque es ahí donde ellas deben dar la lucha para obtener el reconocimiento para candidaturas salidoras. Los partidos políticos son estructuras patriarcales, jerárquicas y por ende son las mujeres quienes deben convencerse de su liderazgo”.

“¿Pueden las mujeres conquistar más y más altos espacios en la política? Sí, con organización y solidaridad. Las mujeres debemos romper esa barrera con organización, esto quiere decir que debemos tener estrategias y objetivos comunes. La solidaridad también es clave e implica la capacidad de trabajar juntas a pesar de las diferencias políticas e ideológicas. Las mujeres podemos hacer un cambio si nos unimos pero de forma individual es muy difícil alcanzar posiciones de poder”, apuntó Brandler.

De los años de mayor polarización política en el país, Ramírez rescató un ejemplo de trabajo en conjunto. “La Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia la aprobamos las mujeres de la oposición y del chavismo. En ese momento, nosotras nos sobrepusimos a esa polarización porque la ley estaba muy completa. La vanguardia femenina se unió y colocó por encima la lucha de las mujeres a la fractura política. Eso es algo que vale la pena rescatar en este tiempo, la capacidad de las mujeres de anteponer sus necesidades reales y sentidas frente a sus posturas políticas. Las mujeres somos más auténticas, centradas y arraigadas en lo que nos afecta como género”.  

La diputada Magallanes dice que si bien los nombres los ponen los partidos, el cargo lo hace la persona. “Yo participé como subjefe de la fracción y allí entendí que el cargo lo hace uno. Ese rol no fue valorado hacia lo externo de la AN pero sí hacia adentro. Me hice un nombre. Antes no me conocían. Siento que debemos trabajar más el tema del empoderamiento femenino. No debemos subestimar nuestras capacidades ni dejar que otros lo hagan”.

Cuando se le pregunta si ha sentido discriminación en el ejercicio de su carrera por el hecho de ser mujer, la dirigente de Vente Venezuela responde que sería muy simplista abordar el tema de esa forma. “Esa pregunta me la hacen con frecuencia y yo misma lo pienso muchas veces. Estoy clara en que he hecho planteamientos que han ido contracorriente pero son temas en los que creo firmemente. Mi papá me advirtió que esa firmeza me traería consecuencias. Sé que la contribución de la mujer venezolana en la derrota de la tiranía será extraordinaria y que nuestro aporte será indispensable para la reconstrucción del país”.

Solórzano mira hacia adelante y aprovecha para darle un consejo a las dirigentes más jóvenes: “Nunca se dejen convencer de que este oficio no es para nosotras. Por supuesto que sería ideal que tuviéramos más apoyo externo pero creo que no lo tendremos nunca, no sin pelear. Nos tenemos que ganar los espacios con talento y trabajo”.

 

Maduro ordena enviar nota de protesta a Perú por declaraciones de Kuczynski

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El presidente Nicolás Maduro ordenó a la canciller Delcy Rodríguez emitir una nota de protesta a nombre de los pueblos de América Latina y el Caribe y a promover una protesta de Unasur, de la Celac, y de todos los organismos internacionales “contra las expresiones despreciativas del presidente Pedro Pablo Kuczynski contra los pueblos de América Latina”.

Maduro había exigido a su homologo peruano que  se retractara de sus comentarios y pidiera perdón a los pueblos de América Latina, comentó durante su alocución en el Panteón Nacional por el Día de la Mujer. “Nunca en la historia de nuestros continente un presidente o un líder de nuestros países había agredido de la forma como este señor lo hizo desde la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos recientemente”, recalcó.

“No vamos a pasar una sola de esta ofensa, y por qué el señor Kuczynski hace esto, porque se quitan la máscara, se sienten vencedores y ya no les hace falta el disimulo, y porque viene de reunirse en Washington con las autoridades y él quiere agradar, y al final quién es perro en esta historia, yo estoy seguro que los pueblos no lo son, porque nosotros amamos y creemos profundamente en los pueblos de América Latina”; manifestó el primer mandatario nacional.

“No somos perros somos héroes de una patria rebelde que se ha levantado por los siglos de los siglos, que vivan los pueblos de América Latina y el Caribe”, resaltó el presidente Maduro, luego del ingreso de los restos simbólicos de las heroínas Matea, Hipólita y Apacuana al Panteón Nacional, en un acto de reivindicación de su valor cultural e histórico por su contribución en la gesta emancipadora.

 

*Con información de Unión Radio

Amnistía Internacional realizará seminario en el que las mujeres son la respuesta a la crisis

Venezolanas

 

Este miércoles 8 de marzo, en el marco del Día Internacional de la Mujer, Amnistía Internacional Venezuela llevará a cabo un seminario titulado “El liderazgo y la participación femenina frente a la crisis en Venezuela” en el auditorio de la Universidad Católica Andrés Bello, dirigido al público en general desde las 8 de la mañana hasta el medio día.

Para una de las ponentes, Evangelina García Prince, exministra de la Mujer, vicepresidenta del Comité de las Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y excoordinadora la Red Latinoamericana y del Caribe de Organismos Gubernamentales de la Mujer, ante la falta de políticas públicas coherentes y campañas de sensibilización sobre el respeto de los derechos de las mujeres, este tipo de eventos constituye una ventana para que la ciudadanía se involucre y participe. “Es importante que el contenido del seminario se multiplique para que llegue a los altos cargos de gobierno con el fin de que se sensibilicen y creen programas sociales que realmente permitan el empoderamiento de la mujer venezolana y una respuesta a sus dificultades”.

“Los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres en este país se encuentran totalmente transgredidos. Todas nosotras nos encontramos en una situación terrible de privación de derechos en materia de salud, alimentación, calidad de vida y acceso a servicios fundamentales suscritos en tratados internacionales como la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer”.

En el evento también estarán participando Magally Huggins, licenciada en Psicología con magister en Administración de Justicia Criminal; Luisa Pernalete, coordinadora para la paz de Fe y Alegría y ganadora del Premio de Derechos Humanos  entregado por la Embajada de Canada; y Milagros Bentancourt,  exembajadora, profesora de Derecho Internacional Público en la UCAB.

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El enfoque es igualdad de oportunidades, paridad, elecciones igualitarias

Según Betancourt, estas actividades ayudan a la canalización adecuada del liderazgo de las mujeres y capacidad de resolución de conflictos. “A través de las herramientas de liderazgo las mujeres podrán elevar sus voces, organizar su comunidad y exigir con más propiedad a los entes competentes del Estado el respeto y reconocimiento de sus derechos”. También la experta destaca la necesidad de que hombres y mujeres sean tratados de manera equitativa en todos los aspectos sociales, sin dejar de reconocer las diferencias físicas y psicológicas que puedan tener. “Aunque parezca retrógrado decirlo, en Venezuela y el mundo existen muchas empresas y organizaciones que prefieren contratar hombres, les otorgan un pago más elevado aun ejerciendo las mismas funciones que la mujer y no garantizan la estabilidad laboral de la mujer después de que salga embarazada”.

Huggins precisó que a pesar de las luchas que han emprendido las mujeres por el reconocimiento de sus derechos, hoy se continúan considerando como ciudadanas de segundo orden y se sigue acuñando la responsabilidad del cuidado de la familia solo a las mujeres.

“En Venezuela, el 43% de las familias tienen como líder a una mujer –jefas de familia que su mayoría han perdido a su compañero en situaciones de violencia– quienes sin reconocimiento ni ayuda son las que sacrifican muchos espacios de su vida para mantener económicamente, cuidar y ofrecerle tiempo de esparcimiento a sus hijos. El Estado debe crear con urgencia políticas que le faciliten la vida a esas millones de venezolanas”.

Para formalizar la inscripción al evento las personas interesadas deben escribir a [email protected], con su nombre, correo electrónico, número de cedula y ocupación. Al culminar el seminario se entregará certificado digital y acceso a los contenidos de las ponencias.