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Entre equivocarse, persistir, o cambiar, ¿qué es lo inteligente?, por Armando Martini Pietri

RECUERDAN TANTOS NOMBRES IMPORTANTES, destacados, notables, que se equivocaron con Chávez y sus planteamientos iniciales, porque no entendieron con claridad de dónde venía y mucho menos hacia dónde quería ir. Se cae en la tentación de indignarse, tan erróneo como equivocarse.

Los venezolanos, tanto mayorías como minorías económicas y sociales, fuimos y somos siempre ingenuos en política. Nos dejamos mal acostumbrar por un vago concepto de Gobierno encargado de todo, promesas y discursos de candidatos con sus partidos que aplicarían la justicia social y protegerían al pueblo, compromisos imprecisos que se interpretan en cada cabeza según lo que cada mente necesite. La distribución justa y social –socialista-, en este país parece que afirmar ser conservador (en política, generalmente de centroderecha, que favorecen tradiciones, adversos a los cambios políticos, sociales o económicos radicales, oponiéndose al progresismo) y liberal (doctrina que se basa en la defensa de las iniciativas individuales, busca limitar la intervención del Estado en la vida económica, social y cultural, un sistema filosófico y político que promueve las libertades civiles oponiéndose al despotismo), es pecado mortal. Un apartamento propio o para otro, una promoción y mejor sueldo en el trabajo, alguien pensará en un carro nuevo, habrá quien sueñe doctorados rentables para los hijos, para algún reconcomiado será que la mujer gruñona lo deje viudo.

En aquellos tiempos no vieron en Chávez al militar golpista, conspirador, en busca del poder, sino al criollo de raza mezclada que pensaban se les parecía, no venía de universidades ni urbanizaciones lejanas, sino “del pueblo mismo”, tenía cabello achaparrado, ensortijado como muchos, andaba del brazo de una bella rubia, era representante de los sueños de los menos favorecidos, los mismos que veían la carrera militar como un ascenso social y seguridad de una vida planificada y tranquila -no les faltaba razón, la gran mayoría de los cadetes provenía de clase media baja, se necesitaba bachillerato para poder aspirar. También los sargentos técnicos y guardias nacionales tenían esas seguridades para quienes tenían formación no universitaria.

Ciertamente, en aquella Venezuela del último cuarto del siglo XX la decadencia ética era evidente, el fracaso de Carlos Andrés Pérez en su primera presidencia no fue perder las elecciones, sino la solidez moral tradicional del país. El traspié de Luis Herrera Campins fue no recuperarla a pesar de su firme decencia, honesto proceder, catolicismo y formación lasallista. La gran frustración de los grupos dirigentes e intelectuales de esos tiempos fue hablar y criticar, siempre sólidos y resplandecientes en televisión, maestros del micrófono, pero no haberse fajado de verdad, a rescatar la tradición venezolana de respeto, sobriedad y trabajo honrado. Cuando equivocarse se hace humano y habitual, sabio y oportuno es corregir.

El mayor error fue Hugo Chávez. Lo percibieron como un escueto golpista humillado, después lo interpretaron como un tosco popular que los buscaría para gobernar. Casi todos los grandes medios de comunicación, la sociedad amoral que idolatra el dinero, trataron de rodear a aquél llanero de verbo fácil con liquiliqui, y él, entre humoradas y afirmaciones que no tomaron en cuenta, se dejó abrazar. Entendieron que los tradicionales, adecos y copeyanos, iban de capa caída por sus propias cegueras y egoísmos, sentando bases abiertas para chavismo.

Los dos grandes partidos, rechazados por el militar en ascenso popular, les pusieron candados a sus propios candidatos -desafortunados y malas selecciones-, se lanzaron en tropel y apoyaron a Henrique Salas Romer, percibido aristócrata, que cabalgaba al trote a contramano de la historia, y en la confusión ninguno pudo saber, cuál era su verdadera fuerza electoral. Aparte de que, para militantes comprometidos y simpatizantes, el gobernador de Carabobo había sido siempre declarado enemigo. Equivocarse es humano, corregir es inteligente.

Las mayorías populares se enamoraron de romanticismos baratos, soñaron con Maisanta, la vieja y errónea teoría de que los militares siempre rígidos, bien lavados y planchados, lo harían mejor y habría “justicia social” para todos. Más pronto que tarde empresarios y notables empezarían a entender por dónde venía el futuro, poco a poco también la izquierda fidelista, más lentamente la clase media, siempre criticona pero abúlica, corredora de arrugas, experta en el cómo vaya viniendo vamos viendo, y sólo ahora, cuando los errores del chavismo puesto en las manos de Maduro han devastado la economía; el juego incompetente con la moneda y la torpe aplicación de controles sin vigilancia han hecho de la escasez, hambre y enfermedades una realidad diaria, ¿qué puede esperarse ante la falta de electricidad y consumo de aguas servidas -Rio Guaire-, sino que las mayorías ciudadanas populares empiecen a reclamar en alta, clara e inteligible voz? Todas las misiones y migajas en bonos no bastan para llenar estómagos y curar saludes deterioradas.  

Es un poco adivinar qué estaría pasando si Hugo Chávez no hubiera muerto. ¿Seguiría siendo el caudillo popular? Ni sociólogos expertos ni analistas de la psicología del populacho. Sólo se comprueba que Maduro está haciendo lo peor posible, que sigue prometiendo fantasías mientras el país se le disuelve entre los dedos, continúa nombrando funcionarios por lealtad, no por experiencia y capacidad de soluciones.

Y, para mayor angustia, no lo está haciendo sólo porque sea ignorante, que no lo es, sino porque tiene un castro programa en la mente y lo aplica. Políticos de finales del siglo XX, dirigentes partidistas que juegan a la oposición según vayan creyendo que les conviene en este primer cuarto del siglo XXI, Maduro sólo ve lo que quiere ver, los lentes y audífonos para escuchar al país en el cual se está hundiendo, los dejó olvidados en La Habana donde, aunque él no se dé cuenta, también empiezan los cambios. Lentos, apagados, pero en marcha. Díaz-Canel tal vez no lo sepa, no sabemos, pero él mismo, a pesar de estar atado de manos, es un cambio, es el amanecer del post-castrismo.

Esta vez, pareciera, que los Estados Unidos no están cometiendo los errores de antaño, analizan mejor y no quieren seguirse equivocando.

 

@ArmandoMartini 

Claudio Fermín Dic 03, 2015 | Actualizado hace 4 años
Votar para cambiar por Claudio Fermín
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Si le parece que plantones de varias horas para comprar leche, azúcar, pañales o granos, es bueno para su familia, entonces usted debe votar por los candidatos del gobierno a la Asamblea Nacional.
Esas colas existen porque no hay producción. Fincas, industrias e inversiones en general se han venido abajo. El gobierno ha expropiado haciendas, intervenido galpones, impedido importación de semillas, repuestos y diversidad de insumos sin los cuales no es posible sembrar, criar, ensamblar ni fabricar bienes.
No se consiguen cauchos para automóviles, repuestos para tractores, baterías ni empacaduras, engranajes y otros repuestos menores. Están parados miles de autobuseros y taxistas, carros particulares, como también está paralizada la industria aeronáutica. Son pocos los aviones que brindan servicio en el país.
La política de encarecer el dólar mediante el monopolio que el gobierno tiene de ese bien, ha sido respaldada por la mayoría parlamentaria del gobierno. Los venezolanos comunes y corrientes no tienen acceso a comprar dólares para viajar, para equipar empresas, para dotar clínicas y servicios de salud, o para ahorrar.
En cambio, hay dólares en abundancia para que funcionarios del gobierno asistan a cumbres diplomáticas, hagan turismo en congresos y encuentros políticos que ningún beneficio reportan al país.
Esos diputados del gobierno han respaldado las expropiaciones, confiscaciones y otros modos de intervención que han disminuido la propiedad privada, la cual vive amenazada. Abusan de su poder cerrando comercios e industrias, imponiendo multas, penalizando a empresarios que terminan quebrando y abandonando sus actividades.
Maduro hace lo que le viene en gana porque cuenta con una Asamblea Nacional dócil e irresponsable.
Si usted cree que está bien que los jueces mantengan prisioneros por años sin abrirles juicio o que dicten sentencias que Maduro y otros comisarios políticos les ordenan en grosera intervención de la justicia, entonces no tiene por qué votar por el cambio.
Si, por lo contrario, usted considera urgente corregir el funcionamiento de la economía y sacar a los tribunales de la oscura corrupción en que se encuentran, entonces vote para que una nueva Asamblea Nacional presione, mediante leyes y controles, para reorientar a Venezuela.
Reuters: Autorizan a petroleras extranjeras a cambiar divisas a tasa Simadi
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Una decena de compañías petroleras extranjeras que operan en Venezuela podrán cambiar sus divisas a la nueva tasa de cambio más alta vigente en el país sudamericano, dijo una fuente de alto nivel de la estatal Petróleos de Venezuela el martes.
Un grupo de empresas petroleras que trabajan en la nación en sociedad con Pdvsa, a través de empresas mixtas, podrán acudir al nuevo mecanismo cambiario conocido como Simadi y adquirir allí bolívares a una tasa de libre flotación que hasta el lunes se ubicó en 172 bolívares por dólar, informó la fuente.
Se trata de un estímulo para mejorar el presupuesto en bolívares de estas compañías que adelantan proyectos que buscan incrementar la producción de petróleo en Venezuela, en medio de la drástica caída de los precios del crudo desde el año pasado.
“Esto va a incrementar el flujo de bolívares disponibles para cubrir los gastos de capital y operativos. Es un gran incentivo y mejorará drásticamente sus flujos de caja”, dijo la fuente de Pdvsa, que no estaba autorizada para revelar su nombre públicamente.
“Los socios que han sido escépticos hasta ahora podrán acelerar los proyectos”, agregó.
Las compañías extranjeras se han quejado en los últimos años de que el estricto sistema de cambio múltiple de Venezuela perjudicaba sus operaciones en el país debido a las tres tasas de cambio oficiales mucho más bajas, lo que influyó en el retraso de los proyectos.
Venezuela flexibilizó por primera vez hace dos semanas un control de cambios que mantiene vigente desde hace más de una década al permitir la venta de dólares a una tasa de libre flotación, mientras continúa asignando divisas para la importación de productos prioritarios a los tipos de cambio de 6,3 bolívares y 12 bolívares por dólar.
PDVSA ha enviado al Ministerio de Finanzas una lista de empresas autorizadas a usar el nuevo sistema Simadi en proyectos específicos, dijo la fuente.
“Esas empresas son las que han buscado financiamiento. Este cambio va a disminuir enormemente la cantidad de dólares que necesitan traer para su funcionamiento”, dijo la fuente.
Las empresas extranjeras autorizadas a utilizar la tasa Simadi en los negocios conjuntos con PDVSA son China National Petroleum Corp (CNPC), Chevron, Gazprom, Perenco, Repsol, Eni <ENI .MI>, Rosneft, Total, Statoil y PetroVietnam.
Con este cambio, las petroleras extranjeras podrían vender este año cerca de 260 millones de dólares para financiar esos proyectos en Venezuela, mucho menos de lo que de otro modo habrían tenido que traer para los mismos fines, dijo la fuente.
Los socios extranjeros de PDVSA también negocian con el Gobierno de Venezuela la repatriación de miles de millones de dólares en dividendos que aún no han sido autorizados a cambiar a dólares para enviar a sus casas matrices. (Reporte de Andrew Cawthorne; Traducido por Corina Pons; Editado en español por Javier López de Lérida)