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Protestas 2017 | Armando Cañizales: “prohibido rendirse, respira hondo y sigue”
A sólo dos meses de haber cumplido 18 años, el violista Armando Cañizales recibió un disparo en el cuello en medio de la represión de la Guardia Nacional Bolivariana a la manifestación del 3 de mayo de 2017, en Caracas. Su muerte involucró en la opinión pública, de forma inesperada, al Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela y a la voz, hasta ese momento silenciada, del director Gustavo Dudamel. A un año de su muerte aún no se ha hecho justicia

 

@Kathypennacchio

ELIZABETH Y SU ESPOSO EUGENIO aparecen en una foto mirando, con detenimiento, el mural en honor a su nieto Armando Cañizales que pintó su hermano Alejandro, en junio de 2017, en las canchas de básquet de la Unidad Educativa Colegio Fray Luis Amigó en Bello Monte, Caracas.

Una viola, unos audífonos y unas notas musicales envuelven las letras de colores amarillo, verde, rojo y azul que forman el nombre “Armando”. En la letra “D” se le hace honor a la bandera de Venezuela. Al lado derecho del nombre, en un tamaño más pequeño, los apellidos “Cañizales Carrillo” y en el lado izquierdo las fechas “3/3/99- 3/5/2017”.

Armando Cañizales Carrillo, con 18 años de edad recién cumplidos, fue asesinado tras recibir un disparo en el cuello en medio de la represión de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), en Las Mercedes, en el municipio Baruta  al este de la ciudad caraqueña. Él participaba en una manifestación convocada por la oposición venezolana con destino al Palacio Federal Legislativo, sede de la Asamblea Nacional, en rechazo al proceso constituyente propuesto por el presidente Nicolás Maduro. 

Abuelos de Armando Cañizales observando mural en honor a su nieto

El 3 de mayo de 2017  fue uno de los días más violentos de la ola de manifestaciones que vivió Venezuela durante casi cuatro meses. Ese día, además de la muerte de Cañizales,  más de 150 lesionados fueron recibidos en Salud Baruta, dos manifestantes resultaron con quemaduras en el cuerpo cuando atacaron una motocicleta de la GNB y un joven fue arrollado por una tanqueta militar en Altamira, en el municipio Chacao de Miranda.

El núcleo familiar de Armando dejó el país tras su muerte en búsqueda de bienestar. Su hermano Alejandro, quien también participaba activamente en las protestas y estaba en el momento de su asesinato, comenzó a recibir amenazas de encarcelamiento e inclusive a su integridad física.

“Armando una vez nos dijo: ‘si ustedes se quieren ir del país yo los dejo en el aeropuerto. Yo de este país no me voy.’ Y de hecho no se fue. ¿Por qué nos fuimos? Por el bienestar  de Alejandro. Llegó un momento que nos llamaban y decían “mira, lo están buscando” o “mira, está rodando una foto”, comenta Carrillo evidentemente afectada por haber tenido que dejar Venezuela y no poder seguir visitando la tumba de su hijo.

A Alejandro siempre le ha gustado la pintura, la iluminación y los graffitis. Además le quería rendir un homenaje a su hermano y que más que en su colegio, al lado de la concha acústica de Bello Monte, el lugar donde estudió, donde empezó como músico, donde jugó, donde hizo muchos amigos y donde disfrutó gran parte de su vida”, cuenta vía telefónica Mónica Carrillo, madre de Cañizales, desde España.

El muchacho músico

“Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano. Los tiempos no pueden estar marcados por la sangre de nuestra gente… Es el momento de escuchar a la gente: Ya basta”, escribió en un comunicado el afamado director de orquesta, Gustavo Dudamel, luego de la muerte de Cañizales.

Era la primera vez que el músico criticaba públicamente al Gobierno venezolano. Hasta ese momento, desde la oposición se le acusaba por mantener una postura neutral a pesar de la crisis política y social que vive el país. Pero la muerte de Armando lo cambió todo.

Armando formó parte del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, conocido popularmente como El Sistema, durante 10 años. Tocaba viola en la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo y ensayaba semanalmente en Parque Central, en el centro de la ciudad de Caracas. Era el único hombre de su fila, lo que le desarrolló un instinto protector con sus colegas.

Armando Cañizales tocaba viola en la Orquesta Sinfónica Juvenil José Francisco del Castillo

Una de sus compañeras de clase recuerda cómo Armando la esperaba, religiosamente, a la salida de cada ensayo para ayudarla a cargar su instrumento pesado, un contrabajo. Sus amigos en la orquesta lo describen como un joven alegre, echador de broma, caballeroso, protector, lleno de vida y con un gran talento.

“Él era el único hombre de la fila, el que nos cuidaba. Él era nuestro chico. Al momento de enterarnos de la noticia fue bastante fuerte, nosotros como tal no sabíamos que él estaba marchando y que estaría ese día en la protesta. Habíamos hablado con él el día anterior, le dijimos que estuviera pendiente por si había ensayo… Cuando nos enteramos fue por una noticia que vimos y no lo podíamos creer”, cuenta Rosmary Isea, amiga de Armando y una de sus compañera de fila en la orquesta.

La séptima sinfonía de Beethoven fue tocada por sus compañeros en las capillas velatorias del cementerio del Este, el 5 de mayo de 2017, por ser  la última pieza que habían practicado al lado de Armando. También le rindieron homenaje tocando el himno nacional en lo que se convirtió en una de las despedidas más emotivas vividas durante las protestas. Hasta los instrumentos se llenaron de lágrimas.

La madre agradece el apoyo que recibió de la institución musical. “Una representación del Sistema de Orquestas estuvo allí, tanto en el  Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) que fue al primer lugar donde nos llevaron y luego en la morgue de Bello Monte. Gracias a ellos, y no a la gente de la morgue,  fue que la fiscalía hizo la autopsia de mi bebé. Ellos se portaron a la altura, Dudamel me llamó desde Los Ángeles y estuvimos hablando. No sólo él, también el director general, la hermana del maestro Abreu quien se portó excelente”, comenta Carrillo.

La fila de viola que creció con Armando en la José Francisco del Castillo se disolvió, algunas de sus compañeras pasaron a otras orquestas y otras buscaron diferentes caminos profesionales. Aún así siempre intentan buscar el tiempo para reunirse y tocar en nombre de su amigo.

Caso judicial detenido

Cuando la represión de la GNB contra la manifestación de ese miércoles de mayo cumplía cuatro horas, comenzó a rodar un vídeo en las redes sociales. Se veía cómo trasladaban, en una moto, a un joven hasta una ambulancia ubicada en la calle principal de Las Mercedes.  “No, Armando, no”, se escuchan los gritos de alguien al fondo.

Era Armando Cañizales, vestido con una chaqueta negra y un bolso del mismo color. Estaba inconsciente. Allí también se encontraba su hermano mayor, Alejandro, a quien a pesar de sus peticiones le negaron ir en la ambulancia.

A las 6:24 de la tarde, el ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Nestor Luis Reverol, confirmó que Armando había ingresado al hospital Domingo Luciani sin signos vitales con una herida de arma de fuego a la altura del cuello. A su vez, aseguró que había designado equipos especiales del CICPC para la planimetría e investigación de campo.

Sin embargo, el caso a la fecha sigue impune. Durante meses los familiares de Cañizales enviaron comunicaciones a la Guardia Nacional solicitando el acta donde aparecen los nombres del comandante y del pelotón que estaba en Las Mercedes el día de lo ocurrido. Sólo recibieron negativas.

Los familiares también aseguran que la investigación está detenida por órdenes del nuevo fiscal general, Tarek William Saab.

El padre de Armando fue contactado por el Gobierno nacional en una ocasión, a menos de 10 días de la muerte de su hijo. Desde Vicepresidencia le preguntaron si necesitaba algún tipo de ayuda psicológica o monetaria. “A mi esposo lo contactaron preguntando si necesitábamos algún tipo de ayuda psicológica, dinero, carro o casa. Obviamente mi esposo dijo que no y pidió que no lo volvieran a llamar. Después de eso no se volvieron a comunicar con nosotros, ni lo queremos, ni lo necesitamos”, cuenta Mónica Carrillo.

La tumba de Cañizales está en el cementerio del este junto con las de Juan Pablo Pernalete y Miguel Castillo, también asesinados durante las protestas con pocos días de diferencia. Ninguno ha recibido justicia a pesar de las exigencias de sus familiares.

De los 158 casos de víctimas fatales registrados durante las manifestaciones que hubo en Venezuela entre abril y julio de 2017, al menos 60 están en su etapa inicial de investigación, mientras que 23 –que ya tienen a presuntos victimarios acusados– esperan por la decisión de una audiencia preliminar; según publicó Runrun.es el  pasado 1 de abril en el especial “Memorias de Calle, Furia e Impunidad”.  

El día en que Armando cumpliría 19 años, el pasado 3 de marzo, su abuela, quien quedó encargada de su tumba, junto con cuatro compañeros de clases de Cañizales le llevaron flores, globos y un torta de profiteroles al cementerio. La frase que antes tenía en el estado de su Whatsapp ahora está grabada en una placa sobre su tumba: “Prohibido rendirse, respira hondo y sigue”.

A Nuestro Querido Armando by KatherinePennacchio on Scribd

NYT: El silencio de una viola y el luto de una orquesta por la represión en Venezuela

Homenaje Armando Cañizales Miguel Gutierrez AFP

 

Ese día, Armando Cañizales dejó su viola en casa.

Con 18 años de edad y un gran talento, su carrera era una de las historias de éxito de El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, una obra social y cultural del Estado venezolano que es un efectivo método de enseñanza musical, que favorece la integración de los jóvenes de bajos recursos en el país.

Pero ese día, Cañizales decidió que era hora de unirse a las protestas callejeras contra el gobierno que había apoyado su carrera. Cuando unos jóvenes que lanzaban piedras comenzaron a retirarse ante una fila de soldados de la Guardia Nacional Bolivariana, Cañizales avanzó solo. No dijo nada mientras caminaba con los brazos extendidos y las palmas hacia arriba.

Entonces sonaron los disparos.

“Cuando cayó, ni siquiera sabía que era él”, dijo William Hernández, un joven músico de 19 años que estaba cerca de Cañizales durante las protestas de mayo y era uno de sus amigos. Hernández comentó que jamás se imaginó que Cañizales, quien no solía expresar sus opiniones políticas, estuviera en la marcha. La viola parecía ser lo único que estaba en su mente.

La crisis política de Venezuela está poniendo a prueba las lealtades de muchas personas que se han beneficiado del gobierno y que fueron sus más fuertes defensores. Los médicos y enfermeras de los hospitales públicos convocan marchas para exigir los suministros necesarios para la atención en los centros de salud. Los mismos oficiales de policía sufren la escasez de alimentos, por lo que algunos ahora cuestionan la batalla del gobierno contra los manifestantes.

Sin embargo, la lealtad de pocos grupos ha sido tan puesta a prueba como la de los jóvenes que se dedican a la música clásica en Venezuela y quienes, en su mayoría, viven en los barrios pobres del país.

Durante cuatro décadas, el programa financiado por el Estado —y mejor conocido como “El Sistema”— ha enseñado a cientos de miles de músicos de todas las clases sociales, un logro inaudito para cualquier país de América Latina y que ha recibido los elogios del mundo de la música.

La orquesta juvenil de El Sistema recorrió Estados Unidos durante los años de tensas relaciones entre ambos países. Su joven prodigio, Gustavo Dudamel, se convirtió en una estrella internacional y dirigió la Filarmónica de Los Ángeles. Este programa de enseñanza de música clásica es una fuente de orgullo nacional que ha sido protegida por diversos gobiernos y era una de las pocas instituciones que parecía exenta de la creciente polarización de Venezuela.

“En sus 42 años, El Sistema logró mantener una posición imparcial”, dijo Ollantay Velásquez, director de la orquesta en la que tocaba Cañizales. “Se ha mantenido así hasta hoy”.

Sin embargo, la muerte del joven músico rompió esa neutralidad al mostrar los dilemas que enfrentan las instituciones venezolanas a medida que las protestas callejeras empiezan su tercer mes, con más de sesenta personas muertas en medio de la agitación social.

Desde Los Ángeles, Dudamel rompió su silencio sobre las demandas de los manifestantes y, en mayo, dedicó un concierto a la memoria de Cañizales, además de emitir una fuerte declaración contra la represión que el gobierno venezolano despliega en las manifestaciones.

“Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis”, escribió el músico en Facebook. “Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión”.

En Venezuela, los músicos de la orquesta han tocado conciertos conmemorativos para Cañizales, utilizando sus presentaciones para denunciar como traidores a los funcionarios del gobierno. Otros músicos dicen que ahora están siguiendo el ejemplo de Cañizales en las calles, encabezando las protestas con sus instrumentos a cuestas.

En una tarde reciente, Wuilly Arteaga, de 23 años, estaba en el centro de una multitud de manifestantes con su violín al hombro. Llevaba el estuche de su instrumento atado a la espalda y un casco pintado con los colores de la bandera venezolana, mientras interpretaba el himno nacional.

Pronto, el gas lacrimógeno comenzó a rodearlo mientras tocaba. Finalmente, otros manifestantes lo agarraron por el hombro y lo arrastraron para alejarlo del entorno de las fuerzas de seguridad.

“Me acordé de mi amigo Armando”, dijo Arteaga. “He pasado años jugando y viviendo en las calles, y ahora veo que tantos venezolanos talentosos tienen que comer de la basura”.

Anthony, otro músico académico, pasa sus días en la primera línea de los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad esquivando las latas de gas lacrimógeno y balas de goma. Dijo que algunos de sus profesores le han aconsejado que no vaya.

“Nos han rogado que no nos polaricemos, que no mostremos nuestras preferencias políticas”, dijo Anthony, quien pidió que no se utilizara su nombre completo por temor a las represalias.

Al igual que la mayoría de los adolescentes, Cañizales creció bajo los mandatos del expresidente Hugo Chávez y su movimiento de izquierda que tomó el poder en 1998, el año en que nació.

Chávez, un populista impulsado por los altos precios del petróleo, utilizó los ingresos para cambiar el orden político y económico del país, expropiar los activos extranjeros, construir miles de viviendas públicas y escuelas, y repartirle los beneficios económicos del petróleo a los sectores pobres.

El Sistema fue fundado mucho antes de Chávez, en 1975, por José Antonio Abreu, un brillante director de orquesta que empezó el proyecto con once estudiantes en un garaje. Pero Chávez lo consideró como un motor de cambio en los barrios más pobres del país y una forma de elevar el perfil cultural de Venezuela en el exterior.

“La Venezuela revolucionaria, la que se empeña en ser grande y en ser útil, tiene ya la conciencia del valor infinito de la música como bastión en la lucha por la igualdad y la felicidad de nuestro pueblo”, escribió Chávez en una carta de 2011 dirigida a Abreu.

A los 10 años, Cañizales comenzó a estudiar la viola. Aunque había planeado ser médico, el instrumento se convirtió en una obsesión, era “su vida”, recordó Jesús Pérez, su profesor en El Sistema.

Sus allegados dicen que amaba a Beethoven. También practicó el repertorio de Georg Philipp Telemann, un compositor barroco cuyo concierto de viola fue interpretado por Cañizales en un recital. En esa oportunidad, el joven tocó con un poco de miedo escénico por lo que falló algunas notas. “Tocó por amor”, dijo Velásquez, el director de orquesta.

Hugo Chávez murió en 2013 y Nicolás Maduro, su sucesor que tiene graves problemas de popularidad, pronto tuvo que lidiar con la abrupta caída de los precios del petróleo. Para el 2015, los alimentos básicos que el gobierno importaba, para subsidiarlos a precios bajos utilizando los ingresos en dólares de la exportación del petróleo, se volvieron escasos y creció la desmoralización de muchos venezolanos.

El Sistema también empezó a sufrir los efectos de la crisis. Los salarios de los maestros cayeron debido a la inflación, que alcanza los tres dígitos. El mantenimiento básico de la sala principal de conciertos de la capital comenzó a descuidarse y durante una noche de 2016 se inundó. Cascadas de agua goteaban sobre los timbales de concierto que se almacenaban allí.

“Conseguir cuerdas para ponerle a la viola se volvió imposible”, recordó Pérez, el maestro. Sin embargo, el profesor dice que Cañizales “era un muchacho de pocas palabras”. Pocos sabían que estaba pensando unirse a las protestas callejeras.

El 3 de mayo fue un día tumultuoso en Caracas. Un vehículo blindado embistió a un grupo de manifestantes que lo atacaron y cuatro legisladores de la oposición resultaron heridos en los enfrentamientos. Incluso la fiscal general, simpatizante del gobierno, condenó la represión policial calificándola de excesiva.

En otra parte de la ciudad, los jóvenes manifestantes lanzaban piedras contra un piquete de guardias nacionales. En un video grabado por un periodista venezolano aparece una figura solitaria con una mochila y un casco, acercándose a los guardias con los brazos extendidos. Era Armando Cañizales.

No hay registro de los disparos. El siguiente fragmento grabado por el periodista Luis Olavarrieta muestra al joven músico mientras era trasladado en una ambulancia.

“¡No, Armando, no!”, grita alguien.

Pérez, su maestro de viola, se enteró de la noticia cuando vio el nombre de su estudiante en Twitter. “No podía creerlo”, dijo. “Yo vi ‘Trending Topic: Armando Cañizales’, y le dije a mi esposa, ‘¿Qué estaba haciendo Armando allí?’”.

Velásquez, el director de orquesta, se enteró el mismo día al recibir una llamada. “Me preguntaron si el joven estaba en mi orquesta”, dijo. “Me sentí impotente, como si hubiera perdido a mi hijo”.

El gobierno y sus rivales se han culpado unos a otros por la muerte de Cañizales y los opositores han responsabilizado a las fuerzas de seguridad. El gobierno sugiere que una bala perdida, disparada por un manifestante, fue la causa del deceso.

Olavarrieta, el reportero, dijo que los disparos habían venido del lado de la Guardia Nacional Bolivariana. “La descarga vino de frente a él y allá no estaba nadie más”, agregó.

Cientos de personas acudieron al funeral de Cañizales en mayo, los miembros de su orquesta montaron sus atriles en el cementerio para tocar. Una persona portaba una bandera venezolana.

La madre de Cañizales, Mónica Carrillo, se acercó al profesor Pérez y le entregó la viola de su hijo.

“No puedo describir lo que sentí cuando abrí el estuche y agarré la viola de Armando con mis manos”, dijo. “Sentí una presión en mi pecho tan fuerte, solo quería llorar, fue tan terrible”. Y agregó: “Su madre me dijo: ‘Quiero que la viola de Armando sea tocada hoy’”.

50 días de manifestaciones, hitos para saber dónde estamos parados

@franzambranor 

HOY SE CUMPLEN CINCUENTA DÍAS de protestas en Venezuela y el balance de muertos, heridos y detenidos sube exponencialmente a medida que pasa el tiempo. La oposición se niega a abandonar la calle y el gobierno a expensas de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana no se cansa de reprimir a punta de bombas lacrimógenas y perdigones. La que ha sido calificada como una carrera de resistencia ha dejado sangre y luto, pero también pequeñas victorias para el bando adverso a la administración de Nicolás Maduro como la declaración de la Fiscal y las sanciones a los magistrados del TSJ ¿Cuanto más puede durar esta violencia en las calles? Nadie posee la respuesta, lo cierto que la mayoría no desea llegar a los 100 días de manifestaciones y menos sin resultados concretos.

Roberto Patiño May 08, 2017 | Actualizado hace 4 años
No a la guerra, por Roberto Patiño

GNBPUEBLO

 

El régimen madurista le ha declarado la guerra al país. El discurso de violencia y odio que dirigía a sus organizaciones políticas adversas, a países extranjeros que supuestamente buscaban derrocarlo y detener su “revolución” y a todos aquellos que tenían la ocurrencia de cuestionar sus desastrosas y dañinas iniciativas como las OLPs y los CLAPs, ha acabado por desbordarse y se ha convertido en cruentas acciones bélicas de muerte y exterminio contra todos los venezolanos.

Esta realidad tiene su expresión más dolorosa en la escalada de violencia represiva que se ha venido sucediendo contra las manifestaciones pacíficas de esta última semana. Tan sólo en Caracas, tres jóvenes fueron atropellados con unas tanquetas de la GN y el menor Armando Cañizales fue asesinado por el impacto de una rolinera en el cuello. Son varios los testimonios de cómo los efectivos de la Guardia Nacional amenazaban de muerte y tortura a los manifestantes.

Ya es evidente que las acciones de los cuerpos de seguridad no son de contención o prevención sino de ataque. En las protestas sucedidas el miércoles 3 de mayo, se emplearon tácticas  que impedían el retiro de los manifestantes, cuando se presentaron situaciones en las que se bombardeó por ambos extremos la marcha en una clara acción de emboscada. Ya no se está impidiendo el paso a puntos de la ciudad, -de por si una clara violación de derechos constitucionales-; se está atacando a las personas antes de que las marchas se inicien, emboscando y agrediendo, buscando generar la mayor cantidad de heridos. Los insultos y amenazas que profieren los represores responden a un entrenamiento de deshumanización y criminalización del “enemigo”,  característico del condicionamiento de soldados en el frente de guerra.

El régimen madurista está llevando a cabo un ataque armado contra la población civil, utilizando incluso grupos paramilitares ilegales, los llamados colectivos. El mismo miércoles 3, en sucesos ocurridos en la Urbina, algunos de estos grupos entraron a residencias y cometieron actos vandálicos con el acompañamiento de efectivos de la GN. En estos hechos se sucedieron actos de violencia en los que también fueron heridos tanto militares, como incluso un agente de la policía de Sucre.

La escalada de violencia en un país como el nuestro, con ya altos índices en materia de criminalidad y homicidios, con un alto número de armamento ilegal en las calles y con instituciones del Estado desprestigiadas y secuestradas por el régimen, solo puede conducir a situaciones de anarquía y conflictividad que tendrán un alto costo en vidas en la población.  De manera irresponsable y criminal, para mantenerse en el poder, el régimen ha propiciado un enfrentamiento entre fuerzas armadas, militares y paramilitares, contra  la sociedad civil venezolana.

Hay que hacer un llamado constante y sostenido a los integrantes del aparato militar y policial venezolano, para que tomen conciencia del crimen que están cometiendo contra quienes podrían ser sus hermanos y padres. Es primordial que reconozcan que sus actos están abriendo la puerta no sólo a la instauración de un Estado Totalitario, sino de un país en guerra, empantanado en una conflictividad y muerte abrumadora que puede prolongarse por años. Si no se detiene esta locura que Nicolás Maduro y los suyos han desatado, las consecuencias para nuestro futuro serán nefastas.

Los venezolanos tenemos ahora el enorme y dificilísimo reto de mantenernos en la calle buscando nuevas formas de protesta, evitando que esta degenere en violencia, frente a una fuerza militar y policial armada. También, el de apoyar voces de descontento y disidencia como las emitidas por la Fiscal General de la República o incluso figuras públicas como Gustavo Dudamel, que puedan propiciar la toma de conciencia en quienes hacen vida dentro del régimen, y que contribuyan a impedir la consolidación de la dictadura.

El régimen madurista ha declarado la guerra a los venezolanos. Debemos denunciar este hecho criminal al mundo y hacer todo lo posible para detenerlo.

 

@RobertoPatino

Nota de Prensa May 07, 2017 | Actualizado hace 4 años
Armando Cañizalez, por Rubén Blades

RubenBlades

Ahora en Venezuela reprimen y matan a violinistas.

Armando Cañizales no perteneció a grupos aún adinerados, ni de la derecha.

Tampoco dio su apoyo a los extremos de la izquierda gubernamental que invoca consignas a favor del pueblo, apoyadas en una ideología desacreditada por la realidad y desahuciada por los pueblos.

No creo que conocí a ese muchacho, asesinado por la intolerancia y la tozudez de un presidente empeñado en gobernar a un país que no lo quiere. Pero su vida y la mía probablemente compartieron los mismos antecedentes. Nacido en el sector popular, hijo de padres que mueren sin tener vacaciones, se debe haber hecho un camino a punta de fe personal y de esperanzas, confirmadas y compartidas. Como músico, definitivamente, su vocación fue una constante consulta con los mejores ángeles y sentimientos que residen en el ser humano.

No me sorprendería que me haya acompañado en alguna de mis visitas a Venezuela, como audiencia, o como parte de la orquesta en tarima. Es posible que hayamos conversado brevemente, o que nos hayamos tomado una foto. No lo recuerdo específicamente. No poseo la capacidad que permite a la memoria almacenar eventos mas allá de una especifica cantidad de años.

Y a pesar de eso, Armando Cañizales me resulta tan familiar como cualquiera de los compañeros músicos y amigos con los cuales aun comparto la vida. Por eso siento que con su asesinato nos han tratado de matar a todos. Y se que su muerte, en vez de asustar, provoca sentimientos de solidaridad, de afecto, de fuerza. Esa foto que vi hoy, de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Venezuela, tocando el himno del país en su funeral, claramente lo demuestra.

A su familia, seres queridos y amigos nuestro pésame, el cual extendemos a todos los que han perdido la vida en Venezuela, independiente de sus opiniones políticas.

El gobierno Venezolano podrá pretender distraer al mundo con propuestas incoherentes, como la de convocar a una Constituyente mientras simultáneamente desconoce la realidad y validez de un órgano legislativo vigente, constitucionalmente protegido y producto de la voluntad popular ejercida a través del libre voto bajo un proceso democrático.

Creo que Armando coincidiría conmigo: las bayonetas sirven para todo, menos para sentarse en ellas. El país ya no soporta este desgobierno que propicia el caos, el odio y la polarización.

Hoy el mundo se solidariza con Armando.

Hoy con su innecesaria muerte, quizás Armando haya escrito la mejor de las melodías que como músico siempre procuro ofrecer en vida. La de un venezolano que cree en su país y que aún confía en la posibilidad redentora del mañana.

Rubén Blades | 6 de mayo, 2017

Gobierno utiliza ofensiva comunicacional para desmarcarse del asesinato de Juan Pablo Pernalete y Armando Cañizales

Presentación del video editado para programa Zurda Konducta sobre el asesinato de Juan Pablo Pernalete

La divulgación de información reservada sobre los asesinatos de Juan Pablo Pernalete (20) y Armando Cañizáles (17) violan los artículos 286 del Código Orgánico Procesal Penal y el 49 de la Constitución Nacional, pero además, evidencian la intención del Gobierno por crear una matriz de opinión que atribuya la muerte de los jóvenes a cualquier otra causa distinta a la represión de los cuerpos de seguridad del Estado

 

@GitiW

CON LA DIFUSIÓN DE INFORMACIÓN PRIVILEGIADA de los avances de la investigación en torno al asesinato de Juan Pablo Pernalete, ocurrido el miércoles 26 de abril en Altamira, municipio Chacao, y del menor de edad Armando Cañizales, ocurrida el miércoles 3 de mayo en Las Mercedes, municipio Baruta, no solo se violan disposiciones legales que comprometen la búsqueda de la verdad de manera imparcial y objetiva, sino que además queda en evidencia una estrategia para “exculpar” al Estado y a los funcionarios que reprimieron la manifestación.

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“Con la información que se divulgó a través de varios medios de comunicación, como la portada del diario Últimas Noticias y el programa Zurda Konducta, no solo se viola el artículo 286 del Código Orgánico Procesal Penal y el artículo 49 de la Constitución Nacional, sino que además se busca enlodar la investigación adjudicando a priori la muerte de los jóvenes a un sector político o a otro, lo cual es sencillamente repulsivo”, explica la abogada procesalista Claudia Mujica.

 

De manera similar, el ministro de Interior, Néstor Reverol, ofreció detalles reservados de la investigación sobre la muerte de Armando Cañizales. Dijo que al cuerpo del joven “se le extrajo una esfera metálica cromada que tiene algún parecido con este sistema de rodamiento que se utiliza para vehículos llamado rolineras”. Explicó que esa esfera le provocó una perforación en la carótida que le originó una hemorragia interna y su posterior muerte. El ministro, que proviene de la Guardia Nacional, agregó que “estos hechos forman parte de acciones terroristas donde se infiltran para asesinar a personas, culpar al gobierno y generar una conmoción”.

Lea también: Reverol informa que se extrajo “esfera metálica” del cuerpo de Cañizales

El abogado Joel García, miembro de la ONG Fundeci, recuerda que en otros casos de asesinatos ocurridos en manifestaciones en los que se ha comprobado la acción de funcionarios del Estado, ejemplos son el caso de Basil Da Costa y Jonathan Uzcátegui, se condenó a los culpables pese a todos los esfuerzos del Estado y de los medios de comunicación bajo su control por obstaculizar la investigación.

“En todos los casos en los que es evidente que es la policía la que actúa, el gobierno corre hacia adelante para entorpecer la investigación. En ese caso es obvio que quienes reprimen son funcionarios del Estado así que buscan atribuir la muerte a cualquier otra causa para desmarcarse inmediatamente de la responsabilidad y exculpar a la Guardia Nacional”, concluye García.

La directora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, Ligia Bolívar, recordó en una entrevista con Cásar Miguel Rondón realizada el viernes 05 de mayo de 2017, que en las protestas de 2014 el entonces ministro de Interior, Justicia y Paz, Rodríguez Torres, también hizo acusaciones similares en torno a las muertes de los manifestantes. Para Bolívar, la estrategia comunicativa del Gobierno va enfilada a desvicular a las autoridades, específicamente a la Guardia Nacional Bolivariana, de toda responsabilidad en los asesinatos.

¿Qué dispone el artículo 286 del COPP?
  1. El Ministerio Público y todos los que están involucrados en la investigación tienen la obligación legal de guardar la reserva de las actuaciones. Es decir, no pueden hacer público ningún aspecto de la investigación.
  2. De acuerdo con el Código Penal, infringir esa normativa puede constituir un acto que afecte la debida administración de justicia, toda vez que se parcializa la toma de decisiones. El MP podría abrir una investigación por la difusión de información como las supuestas imágenes del cuerpo de la víctima.
  3. La Defensoría del Pueblo ya debería haber designado a un funcionario para que forme parte de la investigación de acuerdo con el mismo artículo 286, puesto que se presume la participación de funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado en la ocurrencia del delito.

Mujica explica dos aspectos claves a considerar en el caso del asesinato de Juan Pablo Pernalete: primero, se trata de un hecho público y comunicacional que el joven de 20 años estaba ejerciendo su derecho constitucional a la protesta pacífica al momento de su asesinato; en segundo lugar, que las fuerzas del orden público han ejercido un uso indebido de la fuerza para reprimir las manifestaciones, en consecuencia, lo que queda por determinar es cómo ocurrieron los hechos, qué produjo la muerte del joven.

Crear esta matriz de opinión cuando la fase de investigación tiene pocos días de adelanto afecta la investigación en sí misma, pero también la paz social ya que hay un sector que llora y sufre por la muerte de estos jóvenes mientras que otro actúa con fines políticos, argumenta Mujica.

La diferencia: Pernalete y Cañizales sí estaban protestando

Contrario a lo expresado a posteriori por familiares de otras víctimas de la reciente ola de represión a manos del cuerpos de seguridad del Estado, es público -y confirmado por sus allegados-, que tanto Pernalete como Cañizales estaban ejerciendo su derecho a la manifestación al momento de su muerte. Además, hay videos que evidencian que los cuerpos de seguridad presentes en el momento de los asesinatos disparaban los gases lacrimógenos en ángulo directo hacia los manifestantes. Eso hace estos casos distintos y es la razón por la cual la sociedad está tan conmovida, dice la abogada procesalista.

Esta particularidad podría ser la razón por la cual el aparato comunicacional pro gobierno ha sido tan rápido en crear una matriz de opinión que “exculpe” al Estado y al funcionario que hubiera cometido el delito.

Inclusive el director salido de las filas del Sistema de Orquestas de Venezuela, Gustavo Dudamel, normalmente ajeno a comentarios políticos, llamó al Gobierno a parar la represión.

Lea también: Últimas Noticias: Del “diario del pueblo” al “engaño al pueblo”

“Hago un llamado urgente al Presidente de la República y al gobierno nacional a que se rectifique y escuche la voz del pueblo venezolano”, dijo Dudamel tras el asesinato de Cañizales, quien era músico del Sistema.

“El gobierno busca contaminar la investigación. Con la publicación de la supuesta autopsia y las fotos buscan desvirtuar la investigación, darle una connotación política con fines propagandísticos. Ojalá que los funcionarios del MP, quienes son los responsables de la acción penal, no se presten a una vagabundería como sesgar la investigación”, sostiene el abogado Joel García, miembro de la ONG Fundeci.

Con la divulgación de versiones interesadas se viola también el derecho al honor y reputación de estos jóvenes, derecho que es susceptible de protección aun de manera póstuma, explica García.

“Armando Cañizales pudo haber sido el mejor médico y el mejor violista del país...nunca lo sabremos”

FUNERALL

 

Coronas fúnebres adornan la capilla Monumental del Cementerio del Este. En el medio, la urna donde descansa el cuerpo de Armando Cañizales, joven de 17 años asesinado en protestas el pasado miércoles 3 de mayo. Armando, gracias a su impecable desempeño académico, iba a empezar a estudiar medicina en la Universidad Central de Venezuela y era uno de los mejores violistas del Sistema Nacional de Orquestas. “Pudo haber sido el mejor médico del país, pero ahora nunca lo sabremos”, cuenta un compañero del joven entre lágrimas

Sabrina D’Amore

Fotos: Abrahan Moncada

Amigos y familiares de Armando Cañizales se reunieron este viernes en el Cementerio del Este para dar el último adiós al joven violista de 17 años. El velorio empezó con una misa en la capilla Monumental, tras la cual siguió el homenaje de sus compañeros del Sistema Nacional de Orquestas. “La última melodía que escuché con mi hijo fue el segundo movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven, es increíble que ustedes la hayan tocado aquí”, declaró el padre del joven a los compañeros.

Sus amigos coinciden en que recordarán a Armando por su sonrisa, su sencillez, humildad y sobre todo por su disciplina para conseguir las metas que se proponía. “Era excelente violista y excelente estudiante, una persona de infinita calidad humana, sembró muchas cosas buenas en nuestro colegio y en su familia también”, asegura una amiga que estudió con él.

Pedro Sevillano, ex profesor de Armando en el colegio Fray Luis Amigó, con nostalgia asegura que quisiera haber conocido más al joven. “Lo conocía muy bien pero hubiese querido tenerlo por más años. Fui su padrino de confirmación y siempre decía que yo era un espejo en el que él se reflejaba. Era un rebelde, como todo joven, y solo quería un país mejor y salió a las calles con su voz como única arma”, asegura el profesor, y añade: “Era agradable, estudioso… Iba a estudiar medicina en la UCV, ¿saben ustedes lo aplicado que hay que ser para entrar a estudiar medicina ahí?”.

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Música para despedir a un músico valiente

“El homenaje fue digno para él, ojalá hubiera podido verlo en vida. Cada uno de nosotros puede corroborar la gran persona que era y esa es la imagen que nos llevamos de él, siempre sonriente. No allí en el ataúd”, declara un compañero de la orquesta. También segura que Armando pudo haber sido no solo el mejor médico, sino el mejor violista del país. “Me podía haber salvado la vida a mí o a mi familia en el futuro. Armando pudo haber sido el mejor médico de Venezuela, el mejor violista, y ahora nunca lo sabremos. Es una lástima”.

Una de sus compañeras asegura que enterarse de su muerte fue un shock para todos, y que costará superarlo. “Muchos nos enteramos por las redes sociales y no lo creíamos. Armando era un valiente y espero que su muerte sirva de mensaje contundente para el país y el mundo”, declaró. Asimismo, otro joven muy cercano a Armando describe cómo se lo encontró camino a la UCV ese mismo miércoles, y en horas de la tarde otro amigo lo buscó a su casa para informarle que Cañizales estaba herido.

 

Otra de las compañeras que tocaba viola con Cañizales instó a seguir su ejemplo. “Como jóvenes tenemos que seguir luchando. Nuestro lema es ‘Tocar y luchar’. Armando luchó y perdió, pero nosotros seguiremos”, sentenció.

 

“Armando se tocó el cuello y solo dijo: me dieron, me dieron”
El joven Armando Cañizales que tocaba viola y formaba parte del Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela cayó en la calle Jalisco de Las Mercedes. Uno de los amigos que lo auxilió, Fermín Eduardo Cocchones fue detenido por funcionarios que portaban capuchas

 

@nmatamoros

EL OLOR DE LOS GASES LACRIMÓGENOS todavía mantenía impregnada la avenida principal de Las Mercedes 24 horas después de las manifestaciones en las que perdió la vida el joven Armando Cañizales, de 18 años de edad. Los efectos del gas pimienta irritaban los ojos y la garganta de los que transitaban ayer al mediodía por esa arteria vial. En el pavimento había restos de la batalla entre civiles que pedían a gritos libertad y funcionarios de la Guardia Nacional que se habían apostado para enfrentarlos con bombas y perdigones en el elevado de Bello Monte y en el puente de guerra.

Cañizales había bajado de su residencia, ubicada en la calle Motatán de Colinas de Bello Monte con su hermano a las 3:00 pm de este miércoles para encontrarse un poco más abajo con un grupo de amigos que lo esperaba en la avenida Miguel Ángel. Ellos en compañía de otros vecinos caminaron por la principal de Bello Monte. El joven no estaba armado, solo tenía su voz para gritar consignas. Mientras caminaba los funcionarios disparaban perdigones y gases que no desvanecieron sus ganas de seguir.

Una vecina cuenta que al llegar a la calle Jalisco de Las Mercedes, un amigo del joven le dijo que no podía más, que estaba asfixiado por los gases porque no cargaba máscara.

Armando lo soltó y le dijo que él sí iba a continuar con la marcha que pretendía llegar hasta el Distribuidor Altamira. “Cuando el muchacho soltó al amigo, avanzó unos metros más y cayó. Todo estaba confuso, no se sabe de dónde provino el disparo. Allí no solo había funcionarios de la GNB, sino también motorizados. Armando se tocó el cuello y solo dijo me dieron, me dieron, se quitó la máscara y cayó al final de la calle Jalisco, justo al frente del local de alfombras persas Casa Napoleón. Fue montado en una motocicleta y luego lo montaron en una ambulancia. A su hermano no lo dejaron subirse y un poco más abajo, en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, los paramédicos se dan cuenta de la herida y lo llevan al hospital Domingo Luciani de El Llanito y murió en el trayecto. El amigo que lo acompañaba se quedó con la máscara antigás de Armando que tenía la marca del perdigón con plomo que le entró en el cuello. Él quería quedarse con la evidencia porque era el recuerdo que le quedaba de su amigo que luchó por defender la democracia”, contó la vecina.

Persecución a manifestantes

Al mediodía de este jueves un grupo de funcionarios de la Unidad Técnico Científica del Ministerio Público acudió al sitio para recoger testimonios y colectar evidencias. Mientras que el ministro para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, informaba en una rueda de prensa que Armando, quien pertenecía al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, había sido asesinado por un disparo de arma de fuego. El titular explicó que al cuerpo del músico se le extrajo una esfera cromática de 8 mm (rolinera) que le había causado una hemorragia interna.

La muerte del joven causó indignación entre los vecinos de Bello Monte que, nuevamente a las 10:30 am colocaron barricadas de bolsas de basura en las esquinas de la avenida Miguel Ángel, fueron amedrentados por un grupo de funcionarios que portaban gorras de la PNB y se llevaron detenido a un joven que había participado en la manifestación.

Se trata de Fermín Eduardo Cocchones Castillo, de 32 años de edad. Él estaba reunido con varios habitantes, cuando llegó una camioneta tatuada con el logo del Cicpc. Del vehículo descendieron cinco hombres, dos de ellos encapuchados. Los muchachos corrieron, algunos se refugiaron en los comercios y en los edificios, mientras que otros tomaron otras vías para huir del acoso de los agentes.

A una de las vecinas que tenía un megáfono la apuntaron con sus armas. “Grité, pero qué pasa, qué está pasando. Ellos no respondieron y se dirigieron hacia Fermín, que había estado en la manifestación con Armando. A él lo golpearon y lo montaron en la camioneta y se lo llevaron detenido. Los cuerpos de seguridad andan como aves de rapiña, a la caza de los muchachos que acompañaron y auxiliaron al músico. Estamos aquí para defenderlo, no vamos a permitir que les hagan daño”, expresó la vecina.

Los manifestantes insultaban a los uniformados que pasaban por la zona. Se mostraron esquivos con la prensa, no confiaban en nadie. La madre de Fermín Cocchones estaba nerviosa y lloraba porque no sabía a dónde se llevaron a su hijo.