Las lluvias traen tres enfermedades: diarrea, dengue y chikungunya
Las lluvias traen tres enfermedades: diarrea, dengue y chikungunya

chikungunya

 

Llegan las lluvias y se abren los paraguas. Nadie quiere mojarse y resfriarse. Pero, considerando las enfermedades que repuntan con la temporada lluviosa, resfriarse parece lo de menos.

Dengue, chikungunya y diarrea son típicas de la época. En el caso de las dos primeras, transmitidas por zancudos, las lluvias facilitan los criaderos. Con las diarreas pasa algo más escatológico: las lluvias dispersan la materia fecal y a los virus se les hace más fácil colonizar a los humanos. “Abril y mayo es época de las diarreas”, describe Lila Vega, pediatra del Urológico San Román.

Los virus de la diarrea se contagian de forma muy parecida a los de la gripe: a través de las manos, que los recogen de superficies contaminadas y se los llevan a la boca, sea a través de alimentos o simplemente tocándose la cara.

“La mayoría de estos virus se transmite por vía fecal-oral. Las lluvias humedecen todo y, así, circulan más virus y bacterias. Se contagia como el catarro común. La única diferencia es que no viene de las secreciones respiratorias pero igual lo transporta la mano “, explica Vega.

Para minimizar el riesgo de contagiarse, la clave está en lavarse las manos a cada rato pero, sobre todo, después de ir al baño, cambiar pañales y antes de cocinar y de comer. Se eliminan con agua y jabón que “disuelve la grasa a la cual está pegado el virus, y los arrasa”. El antibacterial es una opción recomendada sólo si no hay agua en el grifo”, dice.

El pomo de la puerta del baño suele estar lleno de materia fecal. Es culpa de quien va al baño y no se lava las manos con jabón. Es conveniente usar un papel para abrir la puerta y luego desecharlo.

Arrecian las picadas

Hay que prepararse: lo que viene es dengue y chikungunya. “Con las lluvias se reactivan los criaderos”, advierte Lila Vega.

A los Aedes aegyptis, zancudos principales transmisores de ambas enfermedades, les encanta el agua limpia para sus criaderos. Aprovechan cualquier depósito de agua clara para depositar larvas. Puede ser tan pequeño como una raja en el piso o tan grande como un caucho tirado al aire libre. Todo les sirve.

Es hora de revisar la casa y sus alrededores. “Hay que supervisar el entorno, revisar que no se quede agua dentro de las bromelias, botar las tapitas y eliminar pozos pequeños y grandes, para controlar los criaderos de larvas”, sugiere.

La fumigación sólo sirve para cortar la cadena de contagios en una misma comunidad, que se da porque un zancudo pica a una persona sana después de picar a alguien enfermo. “Si se reportan muchos casos en un mismo lugar, se debe avisar a la alcaldía para que fumigue. Pero esto no es suficiente. Hay que eliminar los criaderos”, comenta.

José Félix Oletta, médico de la Red Venezolana Defendamos la Epidemiología, hace la misma advertencia: aumentarán dengue y chikungunya porque “los mosquitos se alborotan cuando llega la lluvia”.

Con un poco de información, se puede minimizar el riesgo de contraer ambas enfermedades. Poca gente sabe que los mosquitos tienen sus “horas pico” para atacar a los humanos. Según Oletta, son de 7 a 9 am y de 5 a 7 pm. En esas horas, hay que protegerse un poco más.

“El que consiga repelente, que se ponga. Y a los niños hay que mandarlos al colegio con medias hasta las rodillas, camisa y pantalón largos”, dice Oletta. Al menos enviarlos con suéter, confiando en que no se lo quiten antes de las 9 am.

También recomienda comprar tela de mosquitero y colocarla en las ventanas y alrededor de las camas, especialmente de los niños, a los que considera los más vulnerables.